Estaba cenando con Marilyn cuando sentí
que algo se movía en mi mente. ¿Como puedo describir el espantoso
sentimiento? Era como estar tumbado insomne por la noche, y ser sorprendido
por un inesperado rugir de tripas; una parte de mí que actuaba por
voluntad propia. Autonomo. Desconocido. Amenazando. Marilyn debió
percatarse de mi extraña expresión y me pregunto como me
encontraba, pero yo tan solo oculté mis emociones y dije que estaba
bien.
La siguiente vez estaba algo preparado, pero
fue mucho peor. Durante todo el mediodía me había sentido
vagamente intranquilo. La oficina era asfixiante a pesar del aire acondicionado,
y algo estaba firmemente yendo mal. Estallé en un sudor frio de
la impresión, y entonces lo sentí de nuevo: algo se *movió*
en mi mente fuera de mi control. Algo ajeno a mí, algo que no era
*yo*. Tan solo duró unos pocos segundos, pero fue más que
suficiente para enviarme gritando a los afortunadamente vacíos pasillos
para escapar de lo que fuera que me estuviese sucediendo. Me escondí
sollozando y temblando en un servicio durante varias horas hasta que me
atreví a abandonar el edificio.
Después de ese incidente nada fue lo mismo
para mí. He oido que alguna gente que toma ácido continua
viendo extraños colores durante el resto de sus vidas: han aprendido
a ver las alucinaciones que todos nosotros no hemos sino ignorado. Del
mismo modo llegué a ser consciente de que algo estaba sucediendo,
algo que podría haber estado sucediendo durante años. A veces
casi me he convencido de que sencillamente estaba sobrecargado de trabajo
y necesitaba ver a un médico, pero entonces sentía la presencia
de nuevo de esa otra *cosa*. No siempre estaba ahí, pero podía
sentir sus movimientos de vez en cuando.
Varios de mis amigos se dieron cuenta de que algo
iba mal, e intentaron animarme o ayudarme, pero no pude aceptarlo. Ellos
solo vivian en la superficie, ignorantes de que había algo más
abajo. En cualquier caso me dí de baja por enfermedad, esperando
se capaz de hacer algo. Busqué cosas en un libro sobre psiquiatría,
y leí sobre la esquizofrenia paranoide. Para nada. Fuese lo que
fuese, era *real*. Había algo en mi cabeza, y estaba despertando.
Entonces encontré un libro de psicología-pop
sobre Jung y sus arquetipos. Un dibujo se grabó en mi mente: cinco
dedos saliendo a través de la superficie de un océano. El
texto explicaba que cada humano era como uno de los dedos, aparentemente
separados de los otros pero bajo la superficie, en el subconsciente colectivo,
partían de una única mano. ¿Pero que más podría
haber en el subconsciente colectivo? La misma tarde encendí la televisión
con la esperanza de distraerme, y me encontré con una de las escenas
de "Tiburón": un enorme tiburón estaba subiendo cada vez
más rápido a través de las oscuras profundidades hacia
un confiada bañista en la brillante superficie, listo para devorarla.
Jung llamó a este tipo de eventos sincronicidades.
Ahora estoy convencido de que está haciendose
más poderoso. Puedo sentir como se mueve más y más,
acercándose cada vez más a la superficie. No se como ni por
qué lo hace, pero de una cosa estoy seguro: el que llegue a la superficie
será malo. Muy malo.
Algunos de mis amigos intentaron verme hoy, pero
no les dejé entrar. Quizas tuviese miedo de que pudiese despertar
en ellos también, quizás solo tuviese miedo de que intentasen
ayudarme. Pero ahora ya se que hacer, a pesar de su proximidad. De algún
modo se que tiene que hacerse, como si siempre lo hubiese sabido. He puesto
la baraja del tarot que Marilyn me dió en un círculo sobre
el suelo; Jung dijo que relejaba los arquetipos, y espero que pueda al
menos confundirlo lo suficiente. También tengo un afilado cuchillo
de cocina.
La cosa de abajo está subiendo ahora más
rápido, ascendiendo como un tiburón contra el pequeño
humano de arriba. Pero tengo una sorpresa preparada para él. Estamos
esculpiendo algo juntos, yo y mi agonía. Algo que nunca nadie esperaría.
El dolor es horrible. Pero es mio.