Harold era un hombre intachable. Aunque
sus amigos y mujer amenudo le decían que era inteligente y perceptivo,
él nunca intentó ascender con fuerza - era feliz siendo un
burocrata menor en una gran admistración, oculto por su normalidad.
De este modo lentamente envejeció, no sucedió mucho - hasta
que un dia de otoño algo turbador comenzó a ocurrir. Estaba
atareado leyendo unos documentos sin importancia cuando se encontró
con que su mirada iba sin rumbo por el papel. Intentó mirar hacia
atrás, pero de algún modo no pudo controlar sus ojos y se
encontró a sí mismo subiendo por encima del escritorio y
su propio cuerpo caido más abajo.
Mientras Harold flotaba a la deriva gradualmente,
intentó pedir ayuda, hacer algo, pero nada sucedió. Subió
a través de su techo a otra habitación donde se estaba celebrando
una reunión. Alguien acababa de quejarse sobre los impuestos cuando
Harold pasó. Nadi se percató. Durante una hora Harold atravesó
el edificio aleatoriamente, viendo y oyendolo todo pero sin ser capaz de
controlar nada. Entonces repentinamente sintió una fuerza que le
llevaba de vuelta, y despertó sentado en su silla. Agitado, volvió
a casa secretamente preocupado de que se estuviese volviendo loco.
Varias veces los siguientes meses se encontró
planeando por ahí, a veces durante la noche cuando estaba tumbado
en la cama junto a su querida mujer, una vez incluso durante un viaje en
taxi. Se movía por los alrededores, viendo cosas que no comprendía
y gente que no conocía. Gradualmente comenzó a ver un patrón,
un sucio juego tras los escenarios que nunca habría sospechado.
Realmente existían conspiraciones, y la corrupción no era
solo común, era total. Sombríos personajes manipulaban la
vida de cada hombre y cada mujer. Asustado Harold comenzó a comprender
que o estaba completamente mal de la cabeza, posiblemente paranoico, o
que estaba viviendo en una pesadilla de la que nadie más se había
dado cuenta o no había querido darse cuenta. Aunque dijo a todo
el mundo que sabía que sería hospitalizado - o peor.
Desesperado intentó suicidarse. Con manos
temblorosas se tragó lo que calculó que sería una
dosis mortal de sedantes y se recostó en su sofa para esperar a
la muerte. Cuando comenzó a elevarse a través del techo otra
vez incluso se sintió de mejor humor - por una vez era apropiado
e incluso esperado. Pero esta vez no flotó alrededor de la ciudad.
En cambio siguió subiendo más y más alto sobre el
mundo. Viió sus ciudad y el campo que la rodeaba. Vio otras ciudades,
otros paises, otros continentes. Y vió cada detalle, todo lo que
sucedía. Y era como si fuese un ojo infinito observando la tierra
desde todas las direcciones a la vez. No tenía existencia individual,
él era solo el acto de observar, de saber.
Cuando Harold despertó en el hospital no
abrió sus ojos. Ya sabía lo que estaba sucediendo a su alrededor:
los chismes entre las enfermeras, la anciana que se moría ciinco
plantas más arriba ahogandose lentamente a causa de sus deteriorados
pulmones, el joven doctor estresado cometiendo su primer grave error. Mantuvo
su atención flotando alrededor del edificio durante un rato, viendolo
desde muchas direcciones. Osvervó al pálido hombre, en la
unidad de cuidados intensivos desapasionadamente hasta que decidió
que lo mejor era aprender de nuevo como ver a través de solo dos
ojos.
Las siguientes semanas fueron algo desconcertantes
a pesar de su nuevo sentido de claridad. Serenamente vió como su
mujer se divorciaba de él. Observó com interés como
perdía su trabajo. Finalmente la mayoría de sus viejos amigos
se habían distanciado, aparentemente desquiciados por su misteriosa
mirada y su extraño humor. Harold lo boservó desde todos
los ángulos para asegurarse de que recordaba como hacerlo, y entonces
empaquetó lo que necesitaría y se fue lejos.