Cuando en las aceras ando lento y agotado por una razón terrible de lejos llega tu canto que también es mío y si sonrío al sonido que también sonríe conmigo las miserias se endurecen toman forma contundente asumo blandirlas sea cual fuere su tamaño evito luchar en vano y fracaso una y otra vez la memoria te juega una mala jugada borra la sonrisa encerrado cuentas la noche cada vez más larga entonces cuando en el concreto ando todos me ignoran y yo hago lo mismo hasta que amanezca.
Gustavo Mérida. |