Doña Soledad
“ A la casa de adobe se había agregado un nuevo portal con techo de tejas. No hubo perros que ladrasen, pero vi uno enorme, que me observaba alerta, sentado con calma tras una cerca”.
“ La mujer que tenía frente a mí no se correspondía,
en lo más mínimo, con mi concepción de la madre
de Pablito, y, no obstante, se trataba de la misma persona, más delgada y más fuerte,
veinte años menor, a juzgar por su aspecto, que la última vez que la había visto. Sentí un escalofrío.”
“ Tuve un destello de lucidez.
Mi razón me había estado traicionando.
Había una sola explicación probable
para su magnífica metamorfosis;
don Juan debía haberla tomado como aprendiz.
De qué otro modo podía una vieja,como doña Soledad,
convertirse en ese ser fantástico, poderoso?".
El segundo anillo de poder. Carlos Castaneda
| Trinidad Montoya G. |
| tgari@cableonda.net |