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El Deporte Moderno y Unamuno
Jesús Castañón Rodríguez
La literatura de tema deportivo surge con la Generación del 98, un grupo
de autores cuyo estudio ha abarcado enfoques sobre la preocupación angustiada
por el atraso de España y la búsqueda de soluciones para crear un moderno
Estado a partir de la imitación de técnicas e ideologías extranjeras y de
la exaltación de un nuevo patriotismo (1). Esta necesidad de modernizar
con realizaciones concretas, pasaba por una educación moderna y técnica
y por una renovación física y espiritual (2) en la que el deporte moderno
se convierte en asunto para la literatura de creación de varios autores
del fin de siglo. Cronológicamente su precursor es Miguel de Unamuno (3),
con su habitual crítica del oscurantismo español y del progreso europeo
así como de la propuesta de soluciones que ampliará al mundo iberoamericano
(4).
I POR UNA VISIÓN INTELECTUAL DEL DEPORTE MODERNO Como consecuencia de este
papel de reflexión en la búsqueda de una profunda renovación, Unamuno interpreta
el mundo deportivo que le rodea sin copiarlo ni deformarlo hacia la historia
y hacia el intimismo buscando el lado emocional de las cosas , hasta llegar
a la conclusión de que el paisaje condiciona al hombre su manera de ver
(5). Desempeña el papel del intelectual como rector de una vanguardia política
y social que recurre al ensayo como género literario para realizar crítica
sociológica. Practica un ensayismo que trata de forma directa la cuestión
nacional, asentada en varios ejes: la comprensión del pasado con valores
ideales y morales, el problema de España y el afán de europeización, la
extensión de sus ideales y reflexiones a sus colaboraciones en publicaciones
americanas. y el debate entre europeización y casticismo en todas sus manifestaciones.
El ensayo periodístico como forma de expresión En este papel de observador
de la vanguardia social, Unamuno declara que la función del universitario
está más en el periodismo que en la enseñanza, con una difusión de crítica
de ideas que debe de explicarse en un tono "para hacer oír con los ojos"
(6). Razón por la que colabora en numerosas publicaciones españolas y extranjeras
(7). La reflexión deportiva de Miguel de Unamuno se desarrolla en publicaciones
de información general, en revistas culturales y, en revistas especializadas
en deporte moderno, en concreto en publicaciones del País Vasco -la revista
Euskalherria (1903)-; de Madrid -los diarios El Liberal (1920), El Sol (1932),
Ahora (1933 y 1934), las revistas La Esfera (1915) y Nuevo Mundo (1915,
1917 y 1922) y la publicación pedagógica Boletín de la Institución Libre
de Enseñanza (1921); de Valladolid -el diario El Norte de Castilla- y de
Cataluña -la barcelonesa revista deportiva Sports (1923)-, así como en publicaciones
de Argentina -la revista La Baskonia (1907) y el diario La Nación (1920,
1923 y 1924)- y de Chile -la revista Juventud (1921)-.
II ETAPAS EN LA REFLEXIÓN DEPORTIVA DE UNAMUNO
El ideario sobre el deporte moderno de Miguel de Unamuno parte de una actitud
reflexiva sobre la lectura e interpretación creativa de artículos españoles
y traducciones de textos extranjeros en revistas culturales españolas. Muestra
una preocupación por el mundo exterior, desde la propia subjetividad, caracterizada
por la realización de ensayos periodísticos sobre aspectos sociológicos
e ideológicos para renovar estructuras sociales y la mentalidad de las personas
individuales en un tono regeneracionista (8). Y como en otros escritos suyos,
estos textos deportivos recogen elementos de formación humanística y clásica
-con citas al deporte griego y romano-, la preocupación por la muerte -en
cuanto el deporte es una manifestación de militarismo que se encubre con
una exaltación del patriotismo-, el contraste entre valores nacionales y
extranjeros con una especial influencia inglesa, así como el análisis de
las relaciones entre el hombre y el deporte a través de lazos de idioma
y de espacio. Su ideario deportivo se asienta en cuatro líneas de pensamiento
fundamentales: el deporte moderno como fuente de salud, el deporte moderno
como elemento de expansión afectiva, el deporte moderno como medio educativo
para formar un hombre nuevo y una visión intelectual El deporte como fuente
de salud Una primera línea de pensamiento consiste en la consideración de
la práctica del deporte moderno como fuente de salud. Se corresponde con
una etapa de problemas de salud personales en Bilbao y familiares en Salamanca.
Ya como estudiante de bachillerato en Bilbao se aficiona al alpinismo y
al excursionismo por los montes vascos, como consecuencia de los largos
paseos diarios que debía hacer por prescripción médica para combatir problemas
de estrechez de pecho. Práctica que mantuvo en Salamanca con caminatas por
la carretera de Zamora. Sus beneficiosos efectos los describe como una expansión
del alma y como una adquisición de espíritu de libertad para gozar en calma
un sensaciones fugitivas y para poder remozarse del duro trabajo (9). Posteriormente,
ya como rector de la Universidad de Salamanca exaltará la influencia del
deporte en la salud con el dibujo de una tabla gimnástica como ejercicio
de rehabilitación para recuperar a una de sus hijas de la enfermedad de
espina bífida, según un boceto que actualmente se conserva en la Casa-Museo
Unamuno en Salamanca El deporte moderno como expansión afectiva Una segunda
línea de pensamiento corresponde a la descripción en cuadros costumbristas
del ambiente festivo de la restauración del juego de pelota vasca en Bilbao
a finales del siglo XIX, dentro del marco de recuperación cultural vasca
que ensalza costumbres, fiestas y folcklore en una visión idílica de lo
rural como forma de resistencia ante la incipiente industrialización. Incluye
reflexiones sobre el público del espectáculo deportivo: la división en banderías
con intereses económicos exaltando las pasiones, las crónicas periodísticas
del deporte como si fuesen escuetos partes de guerra y el costumbrismo social
antes, durante y después del partido (10). El deporte moderno como medio
para formar un hombre nuevo Una tercera y más compleja línea de pensamiento
está compuesta por la consideración del deporte moderno como un elemento
educativo capaz de formar un hombre nuevo. Ideario que desarrolla en Salamanca
y abarca dos aspectos: la exaltación del helenismo muscular y el papel de
la pedagogía moderna en esa labor. Por un lado, la personalidad de Unamuno
se muestra favorable a la regeneración espiritual de la raza por medio del
uso del deporte como forja moral, dentro del ambiente generalizado en Europa
de exaltación del helenismo muscular para buscar un hombre completo, equilibrado
en cuerpo y alma. Es una faceta de la "metarritmisis" o transformación moral
de la juventud que en el siglo XX se verá desvirtuada y deformada intelectualmente,
hecho que Unamuno recrimina duramente en ensayos de crítica al sistema político
difundidos por la prensa, el Ateneo y las cátedras de Universidad. Con el
deporte moderno se crean las bases para una regeneración espiritual vinculada
a un ideal educativo al servicio de la mayoría del pueblo y no al de una
minoría ilustrada. Se crea una formación moral especial -basada en la sinceridad
y autenticidad en las relaciones personales, la honradez y honestidad de
comportamiento y la ecuanimidad y equilibrio de carácter- que intenta favorecer
el progreso de la humanidad. Unamuno participa de este ansia de renovación
espiritual de España entendida como misión pedagógica -que desarrolló el
krausismo de Giner de los Ríos a través de las actividades de Extensión
Universitaria- intentando organizar en Salamanca una extensión universitaria
al estilo de la Universidad de Oviedo (11). Y por otro lado, Unamuno muestra
una honda preocupación por el papel de la pedagogía y la educación física
en la construcción de la nueva sociedad preparada física, moral e intelectualmente.
En sus escritos, editados por diarios, revistas deportivas y publicaciones
pedagógicas -como el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza-, analiza
las vertientes de gimnasia muscular, ejercicios militares, ejercicios de
fortalecimiento, paseos y excursiones al campo y juegos corporales organizados.
En ellos se recogen diversas consideraciones sobre los valores deportivos
que favorecen las pedagogías inglesa y francesa -en detrimento de la concepción
alemana-: el beneficio del ejercicio físico, el esfuerzo como progreso y
la regulación de la vida social jerarquizada con valores impuestos con inteligencia,
no con violencia y coacción (12). Y son constantes las referencias a su
adaptación española a través de entidades como la Institución Libre de Enseñanza,
La Escuela Moderna, el Instituto Militar Pestalozziano, los Batallones escolares
y los Boy-scout. Su pensamiento deportivo coincide en esencia con la labor
desarrollada por la Institución Libre de Enseñanza, que pretendía el desarrollo
moral, intelectual, cultural y físico como medio para alcanzar el progreso
social sobre tres ejes de acción: el desinterés por la gimnasia salvo como
elemento médico, el desinterés por los batallones escolares y formas ritualizadas
de patriotismo y el fomento de los juegos corporales organizados que se
extienden desde Francia, Inglaterra y Alemania en la segunda mitad del siglo
XIX. Estas tres líneas de actuación general fueron desarrolladas por el
reformismo pedagógico de Francisco Giner de los Ríos en 1888 (13), del Movimiento
de Oviedo y de numerosos miembros de la Institución Libre de Enseñanza.
A través de su boletín informativo muestran una disposición favorable a
la difusión masiva de los juegos corporales desde la Extensión Cultural,
con actividades para la vulgarización y difusión masiva de conocimientos
científicos. Esta tarea pedagógica que surge en 1871 en Inglaterra, es adoptada
en 1898 por la Universidad de Oviedo y en su vertiente deportiva es desarrollada
por Adolfo Álvarez Buylla -favorable a la educación integral del hombre
y el cultivo armónico de alma y cuerpo desde 1888-, por Aniceto Sela -que
considera los juegos corporales como escuela de carácter moral y de robustez
física en 1887, a imitación de las ideas educativas francesas y de las universidades
de Oxford y Cambridge- y por Adolfo Posada especialista en el estudio de
la pedagogía francesa. Este proceso culmina con la participación de estos
tres profesores en el Congreso de París de 16 de junio de 1894, en la Universidad
de La Sorbona, donde se aprueba la restauración de los Juegos Olímpicos
(14). La visión intelectual del deporte moderno La cuarta y última etapa
de reflexión deportiva de Unamuno se realiza en Salamanca y durante su destierro,
con una visión intelectual del mundo deportivo español que se proyecta después
a varios países iberoamericanos. Unamuno critica la conversión del deporte
en una misión patriótica que se opone a la misión educativa defendida por
la Institución Libre de Enseñanza y se rebela contra la utilización del
deporte con fines políticos. En su mirada intelectual sobre el deporte moderno
en España, posteriormente comentada en América, es frecuente la aparición
de las siguientes ideas: a) La contraposición entre el deportismo como espiritualidad
exacerbada e inconsciente frente al intelectualismo que favorece el hombre
de sentido medio y común. b) La crítica al deporte como escuela de moral
patriotera y de falseamiento del sentimiento patriótico con una exageración
de la unidad sin integración de diferencias ni búsqueda de una riqueza emocional
e intelectual, que alcanza su apogeo durante el Directorio Militar de Primo
de Rivera. En la vida civil se promociona una formación cívica de corte
premilitar que exalta el azar y diversos valores no intelectuales que impiden
la renovación espiritual (15). c) La caracterización del espíritu deportivo
como una forma de reacción contra la inteligencia. d) La crítica a la vanidad
del deportista profesional, aunque mantiene el respeto por la práctica individual
de las distintas manifestaciones deportivas. e) La denuncia del flamenquismo
social del fútbol profesional, hasta el uso de las discusiones sobre fútbol
como calmante de la crítica social de las masas. f) La excesiva ritualización
de los juegos corporales, ya englobados en las disciplinas del deporte moderno
tras la restauración de los Juegos Olímpicos. Sólo el fútbol se muestra
como símbolo de libertad frente a la educación física de corte premilitar
(16). g) Los perjuicios que el profesionalismo del deporte causa en los
valores intelectuales de jugadores, aficionados y prensa especializada.
h) La comparación entre el público de los juegos corporales modernos como
el fútbol, de la pelota vasca y del mundo taurino. i) La utilidad del deporte
como medio para caracterizar la violencia de la sociedad española. Unamuno
expone estas ideas deportivas con un estilo lingüístico caracterizado por
la sencillez para narrar con fidelidad los hechos. Algunos rasgos destacados
son: la presencia de tecnicismos del deporte moderno, el uso de anglicismos
en sentido etimológico para definir el papel social del aficionado al deporte,
la creatividad léxica con los sufijos -ero, -ismo para denunciar las exageraciones
creadas en torno a la educación física y la modificación del discurso repetido
a partir de frases de lenguas clásicas. Es el caso de los términos: aficionado,
cortada, chutar, dejada, deportero, deportismo, gentleman, goal, héroe,
pelotari, pelotaire, saque, sportman, sportsmanship y volea. La modificación
de discurso repetido está presente en la transformación de Panem et circenses!
en ¡Pan y pelotón! con la exageración del fútbol, en un proceso que culmina
con la denuncia del uso político de las masas en el estadio con la expresión
¡Pasto y deportes! También aparecen referencias a héroes clásicos del esfuerzo
y a los juegos griegos y romanos del mundo clásico. III ESCRITOS DEPORTIVOS
La obra deportiva de Miguel de Unamuno está formada por un total de 25 composiciones,
escritas entre 1893 y 1934. Consta de un relato sobre el ambiente de la
restauración de la pelota vasca -Un partido de pelota (1893)-, el ensayo
El "jiu-jitsu" en Bilbao (1908), el poema "Al aeroplano" (1915), la correspondencia
con Juan Antonio de Zunzunegui -"Carta de Unamuno a guisa de prólogo" (1926),
para la novela Chiripi- y veintiún artículos de prensa de variada temática:"Rousseau
en Iturrigorri" (1907), "Sobre el ajedrez" (1912), "Recuerdos entre montañas"
(1915), "Deporte y Literatura" (1915), "Juego limpio" (1917), "Ludendorff,
el jugador" (1920), "Patriotismo y optimismo" (1920), "Carta a jóvenes chilenos"
(1921), "Del deporte activo y del contemplativo" (1922), Andanzas y visiones
españolas (1922), "Intelectualismo y deportismo" (1923), "Boy-scouts y foot-ballistas"
(1923), "Sobre el desarrollo adquirido por el football en España"(1924)
y "¡Pasto y deportes!" (1924), "El desdén con el desdén", "Mozalbetería"
(1932), "Mozalbetes anárquicos" (1932), "Juventud de violencia" (1933),
"Puerilidades nacionalistas" (1933), "Comentarios de las armas y las letras"
(1934) y "Gorros rojos y gorros gualdos" (1934). Un análisis temático, por
orden cronológico, permite una clara visión de conjunto sobre su reflexión
sobre los juegos, el deporte moderno. Un partido de pelota (1893) constituye
un relato de su obra De mi país. Descripciones, relatos y artículos de costumbres,
en la que presenta una crónica de un partido de pelota a ble disputado entre
las parejas Indalecio Sarasqueta "Chiquito de Eibar" y Vicente Elícegui
-de Rentería- frente a Francisco Alberdi "Baltasar" y Juan José Eceiza "Mardura",
de Azpeitia, en el frontón bilbaíno de Abando. Narra el ambiente costumbrista
de los jugadores, de las 12 pelotas elaboradas por Modesto Sainz -de Pamplona-
y del público comparándolo con el ambiente de los festejos taurinos, antes,
durante y después del espectáculo deportivo. Unamuno lee esta crónica en
la sociedad El sitio de Bilbao, la reproduce en la revista Euskalherria
y la recoge en su libro El Nervión (17). "Rousseau en Iturrigorri" es un
artículo -publicado en La Baskonia, de Buenos Aires, en 1907- en el que
Unamuno expone su relación con el deporte desde niño. Recuerda los tiempos
infantiles en que esperaba el ambiente de las corridas de toros en agosto
y disfrutaba de las regatas en la ría y evoca sus críticas juveniles a los
mundos taurino y deportivo como muestra personal de anti-urbanismo. Además,
destaca que aprecia la gimnasia, al haber sido terapia médica en la superación
de sus problemas de estrechez de la caja del pecho, escaso aguante para
la fatiga física y temple de músculos y nervios, gracias a largos paseos
y ascensiones a los montes Archanda, Arraiz o Arnótegui. El "jiu-jitsu"
en Bilbao conforma un conjunto de reflexiones en forma ensayo sobre el espectáculo
de la lucha japonesa en 1908. "Sobre el ajedrez" está recopilado en Contra
esto y aquello (1912). Plantea los recuerdos de una visita al casino de
Guernica para ver una partida de ajedrez. En él expone la locura de ajedrecismo
que sufre en su mocedad por tener un propósito caballeresco, ser culto,
favorecer la intelectualidad y ser educativo al tener que desarrollar dotes
de observación, orden y previsión. Pero, en un segundo momento, lo critica
por ser un juego de envido y de azar más que no merece la pena si no es
capaz de promover la conversación íntima y libre o el cambio de ideas y
de enseñar a aprender a servirse del azar en la vida como escuela de psicología
práctica. En "Recuerdos entre montañas" -artículo que aparece en La Esfera,
de Madrid, en 1915- reflexiona sobre las ideas de Rousseau sobre el odio
a la civilización para aspirar a la vida de la naturaleza. Y exalta el estado
de ánimo y repliegue del alma que siente entre montañas: la alegría del
soleado y despejado monte Archanda, la profunda melancolía entre los montes
Arnótegui y Pagazarri, las hondonadas de espíritu al pasar las hondonadas
de Buya, la felicidad al tenderse bajo los árboles del monte Pagazarri y
la paz al ascender a las cumbres de los montes Oiz, Udala, Amboto y Sollube.
En el artículo "Deporte y Literatura" -publicado en 1915, en Nuevo Mundo-
retoma el tema de su práctica activa del alpinismo, para compararlo con
el exhibicionismo del deporte profesional al que decide combatir. En el
poema "Al aeroplano", considera a este medio un artilugio, un ángel desalado
que da cabriolas en busca de "la fe de Don Quijote". En "Juego limpio" -que
aparece en 1917 en Nuevo Mundo- realiza un amplio comentario sobre un artículo
del oficial del Ejército de Inglaterra, Sir Carlos Waldstein en The Nineteenth
Review y de la que publica un extracto en castellano la revista La Lectura.
En primer lugar, analiza tres ideas vertidas por el oficial inglés: la influencia
de los juegos y deportes en los sistemas educativos de Alemania e Inglaterra,
el concepto de juego limpio con sus efectos sobre la conducta humana y la
modificación del carácter al desenvolverse de forma espontánea y una crítica
a los alemanes por convertir los juegos deportivos en ejercicios gimnásticos
de carácter obligatorio. Y amplía esta crítica al considerar que el juego
se deteriora en cuanto se pedagogiza y pierde sus funciones de divertirse
o explayar la personalidad para convertirse en un medio de preparación obligatoria
para la milicia que choca con el espíritu libre de la edad infantil. Y en
segundo lugar, critica el espíritu mercenario de los profesionales del deporte
y opone su carácter de parásito social al concepto de gentleman porque es
el aficionado en el juego y profesional en el trabajo. "Ludendorff, el jugador"
aparece en La Nación en 1920 y plantea una dura crítica al oficial alemán
Erich Ludendorff (18), por dirigir el conflicto de la I Guerra Mundial con
espíritu de jugador, que es muestra de nula inteligencia y de degradación
al reducir sus actuaciones al mero instinto. Unamuno rebate los planteamientos
militares de su libro Memorias de guerra: 1914-1918, donde plantea el conflicto
como un juego de azar, en el que juega un gran papel la suerte y hay que
saber aprovecharse de ese factor. Para Unamuno, la extensión de este argumento
del azar como modelo social desemboca en un síntoma de locura y entontecimiento
colectivos que va contra la civilización y desemboca en una violenta conmoción
catastrófica para poder recuperarse. Y llega a la conclusión de que rehuye
"las sociedades deportivas y eróticas" porque son fuente de aburrimiento
y tristeza. En "Patriotismo y optimismo" -publicado en 1920 en El Liberal-
somete a reflexión el concepto del deporte de patriotismo o patriotismo
deportivo, que consiste en tener un optimismo disciplinario manifestado
externamente en liturgias, emblemas y etiquetas. Critica la pedagogía que
recurre a la educación en el culto a las ceremonias externas y litúrgicas
como una forma de patriotismo que Unamuno denomina "patriotismo deportivo"
o "patriotismo de trapo" "Carta a jóvenes chilenos" -recogida en la revista
chilena Juventud en 1921- supone una nueva incursión en la relación entre
deporte y exageración del patriotismo en la que Unamuno desenmascara a su
practicante medio: el "sportman". Lo caracteriza como personaje holgazán,
nada intelectual, estudiante pero no estudioso, profesional de la patriotería
y representante del imperialismo militarista y plutocrático que odia la
inteligencia. "Del deporte activo y del contemplativo" se publica en 1922
en Nuevo Mundo y compara el ambiente del deporte moderno con el mundo clásico
y los gladiadores. Considera que el deporte corporal no es solución a la
degeneración de la raza y lamenta el hecho de que los aficionados -el deportero
contemplativo- no se entreguen al juego de las ideas sino que pasen los
días discutiendo de fútbol y toros, como ya planteó en el artículo "El deporte
tauromáquico". Y termina su exposición con una fuerte crítica a la vanidad
del profesional del deporte por no desarrollar su faceta intelectual y llegar
a la conclusión de que la salud no se alcanza con el deporte sino con una
vida moderada. Andanzas y visiones españolas es un libro de paisajes editado
en 1922, que recoge rutas realizadas por el autor en 1911. Para la temática
deportiva destaca la recuperación del montañismo y sus beneficiosos efectos
durante el itinerario por la Sierra de Gredos, con la subida a la Laguna
Grande y al monte Almanzor. En "Intelectualismo y deportismo" -publicado
en La Nación en 1923- retoma el tema de las nuevas formas de patriotismo
para arremeter contra el deportismo, entendido como reacción contra la inteligencia
y lo intelectual. Este deportismo combate a los intelectuales partidarios
de la imposición de la cultura y de la crítica de los poderes decadentes
ejercida con inteligencia y pasión. En su opinión, se produce una alianza
militarismo-clericalismo-deportismo contra lo intelectual que favorece un
estado revolucionario. "Boy-scouts y foot-ballistas" aparece en 1923 en
la revista especializada Sports, aunque ya había sido publicado en 1921
en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza. Trata el tema de la
educación del hombre y del ciudadano para contraponer los valores de los
juegos pedagógicos de disciplina y liturgia como los boy-scouts -que es
una escuela de patriotismo- frente al fútbol amateur como juego de juventud,
divertido, libre, espontáneo, educador y menos intervenido. "Sobre el desarrollo
adquirido por el football en España" se publica en La Nación en 1924 y presenta
la idea del juego como espejo de la actualidad colectiva. Es una acotación
a un artículo de Fabián Vidal en El Mercantil Valenciano sobre cómo los
juegos de chicos imitan a los mayores -en la III Guerra Carlista se jugaba
a la guerra; con la Restauración, a los toros; y ahora al fútbol-. Compara
el balompié con la tauromaquia para reflexionar críticamente sobre varios
aspectos: el flamenquismo que rodea el espectáculo deportivo como sucedáneo
espiritual; el aficionado que convierte en pelotón su cabeza y sufre daño
en su inteligencia; el localismo cerril de las competiciones; el profesionalismo
a sueldo; y la escasa calidad literaria del periodismo deportivo, sin textos
que canten a los grandes jugadores como en los Juegos griegos. Establece
la diferencia entre juego y deporte moderno -el juego es serio, el deporte,
no- y considera que el fomento del "sportman" lleva a un peligroso ambiente
de infantilismo irracional para el pueblo que actualiza el "¡Pan y toros!",
en "¡Pan y pelotón!" y "¡Pan y catecismo!", hasta reconvertirse en "¡Pasto
y deporte!". "¡Pasto y deportes!" aparece en La Nación en 1924 y es la culminación
del ambiente de exageración del patriotismo con los elementos expuestos
anteriormente y un ataque al Directorio, Militar de Primo de Rivera por
favorecer esta exaltación que, primero, lleva a un ambiente revolucionario
y, segundo, favorece el acatamiento incondicional de las acciones del poder
por parte de una ciudadanía adormecida con el espectáculo deportivo. El
2 de diciembre de 1926, Unamuno escribe en Hendaya una carta a Juan Antonio
de Zunzunegui como prólogo a la novela Chiripi, que, mediante una visión
de cuadros y de costumbres, narra las peripecias del Bilbao Club en 1925
y 1926 a través de su delantero. En ella se presentan las nefastas consecuencias
intelectuales del profesionalismo en la degeneración de las personas y exalta
el fútbol como medio de regeneración social que apaga la sensualidad, aleja
de tabernas y prostíbulos, da elasticidad al cuerpo y proporciona optimismo
al alma. Para Unamuno, en su amargura del exilio Chiripi es un motivo para
reconfortar el espíritu y para la evocación de los años juveniles en Bilbao,
de los ambientes, paisajes y recuerdos en la Campa de Abia, el Abra y Abando.
Es una novela que observa el mundo, sus ambientes, costumbres y sus tipos
vascos con un toque de sátira de la sociedad. Después de su exilio, los
escritos deportivos de Miguel de Unamuno toman nuevos rumbos y convierten
al deporte en un elemento para caracterizar hechos ajenos a la actividad
deportiva. En primer lugar destaca "El desdén con el desdén" donde ejemplifica
el defecto del carácter español de desdeñar o de fingir deseñar lo que no
se puede entender o sentir. Con una anécdota como espectador de un partido
de pelota vasca en Bilbao, relata cómo al finalizar el juego, el vencedor,
Chiquito de Eibar, era sacado a hombros del frontón entre el entusiasmo
general del público y la indignación de un espectador que creía que ese
tipo de manifestaciones era más apropiada para el mundo taurino. En segundo
lugar, lo futbolístico le sirve para caracterizar el componente costumbrista
del pujante nacionalismo vasco de los años treinta en los artículos "Puerilidades
nacionalistas" y "Gorros rojos y gorros gualdos", publicados en Ahora en
1933 y 1934 (19). Y finalmente, durante la II República, el deporte caracteriza
psicológica y socialmente la creciente división y el enfrentamiento de la
sociedad española. Las poses que suplen la falta de ideología con ademasnes
deportivos, la violencia como juego sin estar al servicio de un ideal, el
sentido deportivo de la violencia, el deporte de la rebeldía y la infantilización
de la juventud con divisiones en bandos pasan a ser temas recurrentes en
los artículos "Mozalbetería" y "Mozalbetes anárquicos" -publicados en El
Sol en 1932-, "Juventud de violencia" -aparecido en El Norte de Castilla
en 1933- y "Comentarios de las armas y las letras" -que aparece en Ahora
en 1934-.
NOTAS (1) Cf. CARR, Raymond, España, 1808-1975, Ariel, Barcelona, 1985,
págs. 506-513. (2) Cf. ROBLES, Laureano, Epistolario completo Ortega-Unamuno,
El Arquero, Madrid, 1987, págs. 17-20. (3) Según Antonio Gallego Morell,
La Generación del 98 inicia la literatura de creación sobre el deporte moderno
con Unamuno y Baroja y estará presente también en la "generación ejecutoria"
de las ideas del grupo noventayochista, establecida por Manuel Alvar. Además
de Unamuno, escriben obras de tema deportivo o con referencias al deporte
moderno: BAROJA, Pío en Zalacaín, el aventurero (1909); BENAVENTE, Jacinto
en Más fuerte que el amor (1906) y Literatura (1931). Ya en la siguiente
generación se ocupan: D'ORS, Eugenio en "Pindárica Segona" (1914), Nuevo
glosario (1947) y Novísimo glosario (1950); ORTEGA Y GASSET, José en La
deshumanización del arte (1925), El origen deportivo del Estado (1930) y
Revés del almanaque (1934); y VELA, Fernando Fútbol Association y Rugby
(1924) y "Embrutecimiento" (1935). Cf. ALVAR, Manuel, De Galdós a Miguel
Ángel Asturias, Cátedra, Madrid, 1976, pág. 28; GALLEGO MORELL, Antonio,
"Baroja y Unamuno, precursores del tema en la novela española", Deporte
2000, número 4, Madrid, 1969, págs. 45-46 y Literatura de tema deportivo,
Prensa Española, Madrid, 1969. (4) Cf. ABELLÁN, José Luis, Historia crítica
del pensamiento español, Espasa- Calpe, Madrid, 1988, 5/I, págs. 67-72 y
CARR, Raymond, España, 1808-1975, Ariel, Barcelona, 1985, pág. 513. (5)
Cf. ALVAR, Manuel, De Galdós a Miguel Ángel Asturias, Cátedra, Madrid, 1976,
pág. 35. (6) Cf. CARR, Raymond, España, 1808-1975, Ariel, Barcelona, 1985,
pág. 510 y UNAMUNO, Miguel de, "Artículos y discursos", Nuevo Mundo, Madrid,
22 de junio de 1917. (7) Para el estudio de la labor periodística de Unamuno,
Cf. ARANCIBIA CLAVEL, Patricia, "La América de Unamuno", Actas del Congreso
Internacional "Cincuentenario de Unamuno", Universidad de Salamanca, 1989,
págs. 371-375; CELMA, María del Pilar, La pluma ante el espejo, Universidad
de Salamanca, 1989 y Literatura y Periodismo en las Revistas del Fin de
Siglo. Estudio e Índices (1888-1907), Júcar, Gijón, 1991, págs. 67-70; y
FERNÁNDEZ ALMAGRO, Melchor, "Unamuno, periodista" , Las terceras de ABC,
Prensa Española, Madrid, 1976, págs. 256-262. (8) Cf. CELMA, María del Pilar,
La pluma ante el espejo, Universidad de Salamanca, 1989, págs. 167-170 y
PÉREZ VILLANUEVA, Joaquín, Ramón Menéndez Pidal: su vida y su tiempo, Espasa,
Madrid, 1991, pág. 219. (9) Cf. UNAMUNO, Miguel de, Recuerdos de niñez y
mocedades, Espasa-Calpe, Madrid, 1982, págs. 90 y 126. (10) Unamuno desarrolla
un modelo francés de relato deportivo, destinado a favorecer su difusión
mediante la admiración y el canto de los principales lances del juego y
la descripción del ambiente social festivo para reverdecer viejos valores
y descubrir otros nuevos más allá de la comercialización. El deporte se
convierte en una expansión intelectual y afectiva que exalta los grandes
frontones -Durango, Eibar, Zarauz, Vitoria, Vergara, Marquina, Abando (Bilbao),
Jai Alai (San Sebastián), Guernica, Oñate y Elgóibar- y el juego de pelota
como escuela de formación moral y de disciplina. Cf. IRIGOYEN, Juan de,
El juego a mano, Excelsior, Bilbao, 1926, págs. 175, 176 y 178. (11) Cf.
ABELLÁN, José Luis, Historia crítica del pensamiento español, Espasa-Calpe,
Madrid, 1988, 4, págs. 428-429 y 5/I, pág. 285; BAHAMONDE, Ángel-MARTÍNEZ,
Jesús, Historia de España del siglo XIX, Cátedra, Madrid, 1994, págs. 528-529;
y GÓMEZ MOLLEDA, María Dolores, Unamuno, "agitador de espíritus", y Giner
(Correspondencia inédita), Narcea, Madrid, 1977, págs. 47-68. (12) Estos
nuevos valores sociales de la educación física son desarrollados por Pierre
de Coubertin, a imitación de los valores pedagógicos ingleses del juego
practicados por Sir Thomas Arnold y el partido Liberal de William Ewart
Gladstone. Cf. MERCÉ VARELA, Andrés, Pierre de Coubertin, Península, Barcelona,
1992, págs. 29-31. (13) GINER DE LOS RÍOS, Francisco, Los problemas de la
educación física, Madrid, 1888. (14) Cf. MARTÍNEZ MAGDALENA, Ángel, Los
pioneros españoles del olimpismo moderno, Consejería de Educación, Cultura,
Deportes y Juventud del Principado de Asturias, Oviedo, 1992, págs. 38 y
53. (15) Unamuno describe las diferentes manifestaciones del creciente ambiente
patriotismo a partir de la creación de las Juntas Militares de 1917 en:
"La crisis actual del patriotismo español", "Más sobre la crisis del patriotismo",
"Cuestiones de momento", "Contra el purismo", "La crisis actual del patriotismo
español", "La Patria y el Ejército", "Intelectualidad y espiritualidad",
"La juventud intelectual española" y "Sobre una publicación del Directorio".
En este último artículo, analiza la relación de la educación cívica sobre
la patria para la formación de Nuevos Hombres y critica la publicación Catecismo
del ciudadano por imitar el modelo alemán de 1914 con su über alles in der
Welt de los alemanes en 1914, que convertía elementos de la vida diaria
en fetichismos del patriotismo. Cf. CARR, Raymond, España, 1808-1975, Ariel,
Barcelona, 1985, págs. 481-491; MORODO, Raúl, Los orígenes ideológicos del
franquismo: Acción Española, Alianza Editorial, Madrid, 1985, pág. 22; ONÍS,
Federico de, Unamuno en su Salamanca, Universidad de Salamanca, 1988, pág.
189. (16) Esta consideración positiva del fútbol como elemento de libertad
se mantiene a lo largo de todos sus escritos deportivos -excepto en los
referentes a los abusos del profesionalismo, que se aprobó en 1926, aunque
se venía debatiendo su regulación desde 1917-. Quizá en este planteamiento
influyó el éxito social de su sobrino Unamuno como delantero del Athletic
Club de Bilbao entre los años veinte y cuarenta. Hasta ser reemplazado por
Zarra, Panizo, Gaínza, Iriondo y Gárate en la campaña 1941-1942, consigue
74 goles en Liga y 21 en Copa desde la implantación del profesionalismo
futbolístico, en 1928-1929. (17) Cf. GALLEGO MORELL, Antonio, "Baroja y
Unamuno, precursores del tema en la novela española", Deporte 2000, número
4, Madrid, 1969, págs. 45-46; Literatura de tema deportivo, Prensa Española,
Madrid, 1969; y "Unamuno y el deporte", Cuadernos de la Cátedra Miguel de
Unamuno, Salamanca, 1970, XX, 25-29. (18) Erich Ludendorff fue Jefe del
Estado Mayor alemán, Ministro de la guerra durante la I Guerra Mundial,
ideólogo del pangermanismo y autor del libro La Guerra total (1935) que
contiene ideas militaristas puestas en práctica por Alemania durante la
II Guerra Mundial. (19) En estos años, la presencia del deporte en el nacionalismo
vasco presentaba especial predilección por ciclismo, fútbol, montañismo
y pelota y por la edición de publicaciones especializadas que combinaban
el deporte con otras actividades de carácter folclórico y cultural. Cf.
ESTORNES ZUBIZARRETA, Idoia, "Educación, prensa y cultura", Los nacionalistas,
Fundación Snacho el Sabio, Vitoria, 1995, págs. 267-268. GRANJA, José Luis
de, "La prensa nacionalista: 1930-1937. Una aproximación histórica", La
prensa de los siglos XIX y XX, Universidad del País Vasco, Bilbao, 1986,
págs. 659-685; "Introducción", Nacionalismo y II República en el País Vasco,
Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, págs. 5-16; "Un modelo de
partido-comunidad en el siglo XX: el Partido Nacionalista Vasco", El nacionalismo
vasco: un siglo de historia, Tecnos, Madrid, págs.145-169. RICO, Pedro,
El "sport" en España, Madrid, 1930. SÁIZ DE VALDIVIELSO, Alfonso Carlos,
Triunfo y tragedia del periodismo vasco (1900 a 1939), Editora Nacional,
Madrid, 1977.
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intelectual del deporte moderno", Reflexiones lingüísticas sobre el deporte,
Valladolid, 1995, págs. 141-153. CASTAÑÓN RODRÍGUEZ, Jesús-RODRÍGUEZ ARANGO,
María Ángeles, Creación literaria española sobre deporte moderno, Valladolid,
1997. FERNÁNDEZ, Pelayo H., Bibliografía crítica de Miguel de Unamuno (1888-1975),
Ediciones José Porrúa Turanzas, Madrid, 1976. GALLEGO MORELL, Antonio, "Baroja
y Unamuno, precursores del tema en la novela española", Deporte 2000, número
4, Madrid, 1969, págs. 45-46. -----, Literatura de tema deportivo, Prensa
Española, Madrid, 1969. -----, "Unamuno y el deporte", Cuadernos de la Cátedra
Miguel de Unamuno, Salamanca, 1970, XX, págs. 25-29. GONZÁLEZ MARTÍN, Vicente,
Miguel de Unamuno. República española y España republicana (1931-1936),
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Ediciones de la Torre, Madrid, 1989. MONTESINOS, José F., "Muerte y vida
de Unamuno", en Miguel de Unamuno, Taurus, Madrid, 1989, págs. 23-33. PARIS,
Carlos, Unamuno: estructura de su mundo intelectual, Anthropos, Barcelona,
1989. SÁNCHEZ BARBUDO, Antonio, Miguel de Unamuno, Taurus, Madrid, 1989.
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La Baskonia, Buenos Aires, 10 de octubre. -----, 1908, "Jiu-jitsu en Bilbao",
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entre montañas", La Esfera, Madrid, 23 de octubre. -----, 1917, "Juego limpio",
Nuevo Mundo, Madrid, 16 de febrero. -----, 1920, "Ludendorff, el jugador",
La Nación, Buenos Aires, 23 de enero. -----, 1920, "Patriotismo y optimismo",
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de la Institución Libre de Enseñanza número 730, Madrid. -----, 1921, "Carta
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del contemplativo", Nuevo Mundo, 6 de julio. -----, 1922, Andanzas y visiones
españolas, Madrid, Espasa-Calpe, 1972. -----, 1923, "Intelectualismo y deportismo",
La Nación, Buenos Aires, 21 de febrero. -----, 1924, "Sobre el desarrollo
adquirido por el football en España", La Nación, Buenos Aires, 23 de marzo.
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conversaciones, Madrid, Espasa-Calpe, 1979, págs. 118-123 -----, 1932, "Mozalbetería",
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Madrid, 25 de septiembre. -----, 1933, "Juventud de violencia", El Norte
de Castilla, Valladolid, 12 de abril. -----, 1933, "Puerilidades nacionalistas",
Ahora, Madrid, 11 de octubre. -----, 1934, "Gorros rojos y gorros gualdos",
Ahora, Madrid, 25 de marzo. -----, 1934, "Comentario de las armas y las
letras", Ahora, Madrid, 25 de julio. UNAMUNO PÉREZ, María de la Concepción,
Miguel de Unamuno y la cultura francesa, Universidad de Salamanca, 1991.
URRUTIA SALAVERRI, Luis, Artículos en "La Nación" de Buenos Aires (1919-1924),
Universidad de Salamanca, 1994. |
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