LA GUERRA DE VIETNAM ES ILEGAL
En los primeros días de agosto de 1964 se produjo el misterioso, oscuro e histórico "incidente del Golfo de Tokín". Los Estados Unidos acusaron a las lanchas norvietnamitas de haber abierto fuego contra el navío norteamericano "Maddox": respondieron con un bombardeo sobre las instalaciones costeras de Vietnam del Norte. Fue el principio de la escalada. El presidente Johnson pidió al Congreso que aprobase su acción de guerra. Sin debate ni estudio profundo de los hechos el secretario de Estado, Rusk, presentó un informe escasamente detallado, muchos de cuyos extremos se revelaron posteriormente inexactos-, la "resolución del Golfo de Tokín" dio al presidente poderes para continuar la guerra libremente. Se trata ahora de que el Congreso se vuelva atrás de aquella resolución. Es la propuesta del senador Charles MacMathias, que ha encontrado un cálido apoyo en el senado. Mathias quiere dar la vuelta, aún más allá, al reloj de la historia. Quiere que se anulen las resoluciones llamadas de Formosa, Cuba y Oriente Medio; quiere que se vuelva a examinar la legalidad de la decisión del Presidente Truman de declarar la "emergencia nacional" en el año 1950, es decir, en el principio de la guerra de Corea, decisión que le permitió comprometer al país durante tres años en una guerra sangrienta sin consultar al Congreso. Como puede sospecharse, la propuesta de Mathias no es puramente académica, no trata simplemente de borrar el pasado. Su intención es la de evitar que Nixon, o quien le suceda en el futuro en la Presidencia de los Estados Unidos, pueda llevar por sí solo el país a la guerra. Como se sabe, la Constitución de los Estados Unidos no permite que el presidente declare una guerra sin la aprobación del Congreso. Los presidentes se las han arreglado hasta ahora para llevar adelante guerras sin citar su nombre, sin declararlas. Tolerando o dejándose sorprender por estas maniobras, el Congreso se ha ido perdiendo uno de sus más poderosos medios de control sobre el poder ejecutivo, en detrimento de la democracia. Pero, de ser aprobada, la propuesta del senador Mathias, podría tener otro alcance mayor. El rechazar, con efecto retroactivo, las resoluciones de guerra sin nombre, las autorizaciones para que el presidente pudiera enviar tropas norteamericanas a puntos de combate; ocurriría que los actuales combatientes en el Vietnam estarían en una posición ilegal o al menos anticonstitucional. Sin la "resolución del Golfo del Tokín" Johnson no hubiera podido, legalmente, enviar e incrementar su cuerpo expedicionario. Por lo tanto, si aquella resolución se anula, Nixon tendría que proceder a retirar inmediatamente los combatientes americanos en el Vietnam, fuesen cuales fuesen las consecuencias. Es posible que el proyecto de Mathias se examine solamente desde un punto de vista histórico, tendría que investigarse de nuevo el "incidente", y puede que se llegase a la conclusión de que fue provocado directamente por los Estados Unidos con la exclusiva intención de poder iniciar una escalada que, según Johnson y sus asesores inmediatos. McNamara y Rusk-, debería conducir a Vietnam del Norte a suspender inmediatamente la guerra, pero que, como se ha visto en estos cinco años, ha tenido consecuencias diametralmente opuestas.
Eduardo Haro tecglen