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LOS ESTADOS UNIDOS PIDEN LA PAZ

 

 

Los Estados Unidos piden la paz. Millones de personas que se representaban la mayoría de la nación, se manifestaron en el "Moratorium Day" para pedir el cese de la guerra y la retirada de las tropas del cuerpo expedicionario, no "antes de dos años", como el día antes había dicho el secretario de Defensa, Mervin Laird, sino ya, ahora, antes de que se prolongue la lista de bajas – hasta ese día, hasta ese 15 de octubre de 1969, que muchos consideran histórico, 38.887 americanos muertos, más de un cuarto de millón heridos- y se destroce aún más la moral del país, su economía, su prestigio mundial. Nixon emparedó sus orejas y sus ojos, hizo ver que su jornada de trabajo en el casa Blanca eta la misma de siempre cuando los manifestantes rodeaban la presidencia. El mismo día caían novecientas toneladas de bombas norteamericanas sobre Vietnam; el mismo día Cabot Lodge negaba, en la conferencia de París, la propuesta de una entrevista directa con los representantes del Gobierno Revolucionario del Vietnam del Sur; el mismo día entraban en la línea de fuego batallones de soldados americanos. Pero los soldados que combatían llevaban el brazalete negro de luto, que errar el símbolo de la protesta y quizá esa imagen, difundida en los Estados Unidos por la televisión, ha sido una de las más impresionantes: los soldados obedecen, pero no comparten la doctrina de la orden que le lleva a matar y a morir. ¿Podrá Nixon mantener mucho tiempo esa fingida sordera, ese simulacro de que el poder no pacta ni siquiera con la mayoría de la nación de la que es representante?. Está herido en el costado. Su esperanza de que la manifestación fuese desordenada y violenta, que se redujese a unos grupos de protestatarios tradicionales y casi profesionales, de poderla atribuir a la mano del comunismo -cómo sin embargo, pretende hacerlo el FBI- y de que, por consiguiente, se produjese una reacción en las " personas de orden" se ha desvanecido. Las "personas de orden" estaban también en la calle. Hubo hasta manifestaciones de banqueros en la calle más rica del mundo, en Wall Street: las campañas de las iglesias doblaron a muerto durante todo el día, en los campos se plantaron enormes cruces y en los balcones pobres y ricos flrorecieron crespones negros. Algunos políticos, como Goldberg y Kennedy, ofrecían ya en ese mismo día planes de paz, como demostrando que si Nixon quisiera podría tenerlos también él. ¿Los tiene? Los está ofreciendo desde su campaña electoral, está hablando de que la situación está en sus manos. Anuncia ya su turno: el 3 de noviembre se dirigirá a la nación en un mensaje para hablar exclusivamente de la guerra del Vietnam. Nadie sabe lo que va a decir. ¿Lo sabe él? Pero diez días después de su mensaje, si la respuesta no ha sido satisfactoria, la nación continuará pidiendo la paz, esta vez en dos jornadas sucesivas. EL "moratorium belli" es mensual y progresivo: una jornada en octubre, dos en noviembre, tres en diciembre, y asi sucesivamente. La doctrina de la escalada ha prendido también en los enemigos de la escalada. Muchas de las personas que presenciaron la fuerza de las manifestaciones creen que no tendrá mas remedio que modificar su política, que cambiar su administración y, finalmente, que enfrentarse a los grupos de presión inmovilistas que pretenden la continuidad de la guerra. Otra pregunta: ¿Podrá hacerlo? El presidente Nixon, ¿es un prisionero de la Casa Blanca? Tras estas preguntas, tras estas contradicciones, se transluce la peor crisis histórica de los Estados Unidos desde la guerra de Secesión.

 

 

J.A.