Arcoiris no, subversiones si.
Cualquiera escribe una novela sobre la juventud, o contra la juventud, pero un libro colectivo desde la juventud se escribe precisamente entre todos.
En su última novela "Los Hijos del Arcoiris" (Ed Bruguera), Enrique Lafourcade intenta reeditar las viejas galas de la Palomita Blanca, superventas absoluto. Entonces, da vuelta el truco: esta vez son unas lolas fastuosas -la Andrea Elizalde "hija del presiidente del First Bank" y la Emma Lyon, "hija del embajador de la Cepal"- las que abandonan el Grange y us privilegios dorados para meterse en unos punks picantosos de la calle Carmen al llegar a Ricardo Santa Cruz (aquí cerquita), el Johnny Lennon Heavy Metal" el Floro, el Flaco y otros por el estilo.
El lote interclases así resultante arremete con unas aventuras descaminadas a manera de peregrinaje a los lugares santos (las tumbas del Huidobro y la Mistral, las casas de Neruda y Parra en la Isla Negra, el Cajón del Maipo y el sector de Cochiguaz en el Valle del Elqui), tratando de alcanzar a la nave que descenderá junto al cometa Halley en Abril de este año y hacerse ahí un huequito y autotransportarse a los santos cielos. Como se ve, el Lafourcade se propone compatibilizar la onda retro con el genero de las novelas de anticipación. Tampoco le falta actualidad al batido: el Valle del Elqui pasa a llamarse "Las tierras de la Vieja Cecilia" quién hace el pan sin levadura y, por lo tanto, tiene estíticos a todos sus discípulos; y el delator a sueldo conocido como el Fanta, es rebautizado ultrasutilmente como el "Orange Crush".
Pero todo se hace inverosímil, nada tiene un mínimo destello de verdad. El asunto, llevado con impericia de escribidor, desbarranca por los secor tierrales del Elqui hasta elñ fondo de los abismos.
Sin contacto real con los jóvenes (más allá de haber contratado a unos dudosos punks para que le arrojaran pequeñas cantidades de agua potable durante el lanzamiento publicitario de su novela en la feria del libro), Lafourcade debe echar mano a "La Bicicleta" para obtener el material que le escasea: trozos de entrevistas, letras de canciones, cartas de los lectores, respuestas de la redacción, incluso los nombre de algunos personajes (JosePepe, Flavio Policarpo Toro) están tomados de la revista. Esto puede ser entendido como una operación de tosco pirateo a mansalva. O, visto más benévolamente, se puede pensar que el Lafourcade entró de lleno en la movida de la intertextualidad.
"Lafourcade en un gran momento", dice la contratapa del librito. "La historia de una generación donde talvez esté usted, o sus hijos, o sus nietos". El único que no está, sin duda, es el Lafourcade, por más que trate de meterse. Debería hacerle caso a sus personajes. Promediando la novela, el Jonnhy le dice al Eguiguren: "No hables de lo que no entiendes".
DESDE LA JUVENTUD
En las antípodas, Juventud Chilena: razones y subversiones (Irene Agurto, Manuel Canales, Gonzalo de la Maza, editores) es también un libro sobre la juventud, pero escrito desde la juventud: sus autores son tan jóvenes como quienes lo protagonizan; unos y otros militan en la juventud.
Es éste un intento plural, una elaboración colectiva. No un manual sobre la juventud, sino una articulación de sus múltiples realidades que no desestima la aproximación teórica, pero tampoco la privilegia: poemas, libretos de teatro, fotografías y grafitis se vuelven materiales tan válidos como los testimonios, las entrevistas en profundidad, o los avances o resultados de investigaciones propiamente científicas para dar cuenta de la realidad ded la juventud chilena presente.
"Si hubiera que sacar una foto a la juventud nos encontrariamos con mil gestos, pero todos del mismo rostro", afirmó uno de los editores en la presentación del libro, que documenta esa proposición. Una canción de "Los Prisioneros" se allega a un pormenorizado estudio de la realidad laboral juvenil; una tipología de los volados a una reflexión sobre su lenguaje, un enfoque psicosocial a las protestas y una explicación y un juicio a la violencia juvenil, a la voz de un punk de Pudahuel. La constitución del movimiento estudiantila, la historia de la Acu, la juventud y la política, la juventud y la ideología, la juventud y el estado: efectivamente, mil rostros para una realidad bullente.
La marginación juvenil es la otra cara de su creciente protagonismo y Juventud Chilena: razones y subversiones es, autoconfesadamente un intento de memoria y deseo.
Al final, una idea extraída por uno de los participantes en la jornada de presentación de este libro explica mejor que nada su espíritu colectivo y democrático: "Nadie es salvador de nadie, pero nadie se salva solo".
La Bicicleta, año VIII, N°67, del 21 de enero de 1986