Silvio, alguna vez, dijo...

"Que
yo recuerde, comencé a escribir poesía. cuando mi tío Angelito me llevó una
noche al cine "Payret" a ver "El príncipe Valiente", héroe
ya admirado por mí en las ilustraciones de Harold Foster que deboraba
semanalmente en el suplemento sabatino del diario "El País".
"Después del triunfo revolucionario
en 1959, me encontraba trabajando en una revista, como dibujante y
periodista. En los ratos libres nos dedicábamos a cantar y
componer. A mí me dio por hacer una canción que titulé: "El rock
de los fantasmas", tenía entonces, catorce o quince años"
"Durante mi servicio militar conocí
a otro guitarrero, Esteban Baños, que me enseñó algunos acordes. Con
él tocábamos en el campamento militar de Managua, cuando tenía diecisiete
años"
"Nosotros, los pioneros de la
"Nueva Trova Cubana", tuvimos al principio, tantas señales de
rechazo, que algunos llegamos a pensar que estábamos trabajando sólo para un
futuro lejano. Pero el desarrollo acelerado de nuestra sociedad -y por
supuesto nuestra política de principios- nos hizo ver que no era así.
"No tengo un método fijo para
componer, lo más corriente es que lo haga a partir de lo que la guitarra me
aconseje".
"La canción es mejor, en cuanto
más equilibrio hay entre el texto y la música, pero esto no es tan fácil de
conseguir".
"Hace algunos años cambié, sin
querer, un puñado de sonetos por tres canciones. Sucedía que amaba a una
mujer y temía que ella no me amara a mí. Una noche, sentados en el
malecón, inesperadamente me dio un beso. Me puse tan eufórico, que
arrojé esos manuscritos al mar. Luego aparecieron las canciones".
"Nuestro nuevo canto es el del
hombre liberado del capitalismo, el canto del que construye su futuro, el canto
de las luchas, contradicciones y esperanzas de esta etapa".

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