Mis musiquillas: Carcass

Symphonies of Sickness, 1989.

Formación:

  • Bill Steer: guitarra y voz 2.
  • Jeff Walker: voz 1 y bajo.
  • Ken Owen: batería y voz 3.

Fecha de la reseña:

Autor: Txisko.

Escuché este disco al poco de salir, cuando me lo paso un colega de clase. Estaba grabado en una cinta, en la cara B. En la A estaba su predecesor, el Reek of Putrefaction (disco que a día de hoy no puedo criticar ya que no tengo una copia de él). Y recuerdo que me dije: esta gente está enferma.

Pero cuando dije eso tenía nada más 18 años y no había practicamente nada de grindcore (que para más señas era un género practicamente desconocido allá donde vivía, Santander). Los años (y la mayor cultura musical) me han dado una nueva perspectiva de aquello que alucinado escuché. Ahora puedo decir que este disco es algo transgresor, arriesgado y brilante.

Nada más su tema inicial, Reek of Putrefaction, es una absoluta y atemporal obra maestra, de lo mejor que nunca se ha parido en el género del grind.

¿Y que decir de esa maravilla, por no decir verdadera joya, que es el tema que le sigue? Si, hablo de ese increible Exhume to Consume. Riffs sin piedad; una voz distorsionada de Walker (con lo que se consigue que el sonido enfermo y sucio sea aun más ominoso) acompañada de los gruñidos de Steer y la voz de ultratumba de Owen; sonidos con toques arábigos que nos desconciertan... Un tema sin ningún tipo de concesión al oyente.

De aquí en adelante sigue una serie de temas de entre los cuales no se puede destacar ninguno, porque todos son sencillamente acojonantes. Era aquella la época en la que Napalm Death eran casi el referente dentro del death extremo, del grindcore, y Carcass fueron la inmensa bocanada de aire fresco (por muy contadictorio que suene esto al escucharles) que necesitaba el género.

En este grupo no hay una personalidad relevante: lo son las tres.

Walker, con su manera de cantar, absolutamente personal, ha sido un sello indiscutible del grupo. Sus letras fueron el pie a todo un estilo de componer. Walker, estudiante de medicina forense, vertía todo lo que sabía de anatomía forense en los textos, introduciendo términos tecnicos y descripciones de enfermedades, patologías y deformaciones. Las portadas de disco que gracias a las fotos que obtenía (fotos de cardáveres con malformaciones, víctimas de accidentes, imagenes explícitas de operaciones) son ya parte de la leyenda del gore. No hay quien pueda negar que parte de la repercusión de Carcass en el mundo musical se debe a Walker.

Por otro lado tenemos a ese genio compositor que es Bill Steer. Cofundador de los míticos Napalm Death junto a Embury y a Dorrian, no dudo en abandonar a los emergentes Napalm para apoyar su proyecto personal, Carcass. Su manera de componer, enrevesada y sin dejarse llevar por ritmos standard, han sido para mí desde el primer momento el mayor atractivo de la banda.

Para acabar el señor Owen. Uno, viendo sus fotos, se pregunta 'qué hace un chico tan modosito, con esa cara de santurrón y ese pelo corto de buen chico, con ese par de desarrapados'. Pues hace sencillamente esto: aportar una de las baterias más demoledoreas y ricas del mundillo underground en aquellos momentos. Aparte de eso, lanzar uno gruñidos, en contadas partes del disco, pero que realmente acojonan.

El disco, que tengo que volver la disco, ¿pero qué puedo decir? Joer, que es una maravilla: inteligencia, agresión, inventiva... Raptured in Purulence tiene un inicio absolutamente Napalm para al instante dejar claro el sello de Steer. Empathological Necroticism es un magnífico apunte de lo que sería la obra cumbre del grupo, Necrotiscm: Discanting the Insalubrius (obra maestra del grupo con el permiso, claro está, del diferente pero no menos increible Heartwork).

Y no digo más: si quieres escuchar una de las joyas del grindgore ya tardas en hacerte con este disco.

Valoración: 8/10

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