Diputados del PRD exigieron a gritos la renuncia de Barnés

David Aponte y Ciro Pérez Silva


El rector de la UNAM trató de salir del salón de sesiones de la Cámara de Diputados, cuando legisladores del PRD le cerraron el paso. Los perredistas increparon a Francisco Barnés: "¡Renuncie al cargo!". "¡Fuera de la UNAM!" "¡Usted no es grato aquí!".

En uno de los pasillos del salón de sesiones, Barnés respondió: "Déjenos a los universitarios resolver el conflicto". Los legisladores perredistas lanzaron toda clase de reproches por la huelga de más de seis meses.

La sesión solemne, para develar el nombre en letras de oro de Justo Sierra en las paredes del recinto legislativo, terminó entre gritos de los diputados de todas las bancadas.

Los priístas expresaron dedicatorias de "porros" a los perredistas. Los del PRD hicieron lo propio contra el rector: "¡Renuncie! ¡Renuncie!".

Rodeado de grabadoras, periodistas y diputados, entre empujones, el responsable de la máxima casa de estudios intentó salir de aquella cámara húngara, de la sesión solemne de gritos.

--¡Usted se ha convertido en un obstáculo para resolver el conflicto...! --lanzó el perredista Gonzálo Rojas.

Los diputados del PRD trataron de entregar un texto al rector, una carta firmada por 35 miembros de la bancada perredista --entre ellos Pablo Gómez, el coordinador de esa fracción--, para pedir la renuncia inmediata de Barnés.

"Su renuncia sería el mejor homenaje que podría rendir al maestro Justo Sierra...", arrojó Gonzalo Rojas, ubicado en uno de los pasillos del inmueble.

Desconcertado y molesto, el rector respondió a los diputados del PRD: "Mándelo a mi oficina".

--¡No sea pedante! --devolvió la diputada perredista Cristina Portillo.

Prácticamente en vilo, rodeado de diputados y periodistas, Barnés abandonó el salón. Entre gritos de perredistas y aplausos de priístas y panistas, el rector cruzó hacia la salida principal del Palacio Legislativo de San Lázaro. "Porros, porros", lanzaron los miembros del PRI a los del PRD.

Durante el enfrentamiento verbal, la diputada priísta Martha Aguayo soltó una frase que ocasionó el desconcierto de sus compañeros de bancada. "¡Viva la huelga!". Una reportera de televisión aprovechó para preguntar al rector: "¿Cuándo renuncias, Barnés?".

En el documento que los perredistas Rojas, Benito Mirón, Lenia Batres, Cristina Portillo y Gilberto López y Rivas pretendieron entregar en mano al responsable de la máxima casa de estudios, los miembros de la bancada del PRD señalaron:

"Como ciudadanos y representantes populares de la nación que observamos el grave riesgo en el que se encuentra la UNAM, sin duda la más importante institución de educación superior e investigación nacional, y en virtud de que usted, lejos de ayudar a la solución del grave conflicto, se ha convertido en un obstáculo para encontrar una salida al ya prolongado conflicto, le demandamos lo siguiente:

"Unico: renuncie inmediatamente a su cargo con el fin de allanar el camino a la solución de este grave problema para la educación superior y para la nación. Este sería el mejor homenaje que podría rendir al maestro Justo Sierra".

El rector dijo a la prensa en el vestíbulo del recinto legislativo que la actitud de los legisladores perredistas representa "una nueva intervención a la vida universitaria, muy deplorable, que viola la autonomía universitaria".

--¿No está dispuesto a renunciar?

--Ya lo he expresado... --respondió en dos ocasiones.

--¿Qué evaluación haría de su gestión?

--Eso no me corresponde a mí hacerlo.

Barnés mencionó que las autoridades de la UNAM no van a solicitar la intervención del Ejército en el conflicto universitario, en la huelga de más de seis meses. La universidad ha presentado denuncias a la Procuraduría General de la República, institución que tendrá que actuar cuando lo considere prudente, precisó.

"La universidad ratifica sus denuncias y las amplía cuando hay un escalamiento de violencia injustificada contra la institución por parte de un grupo radical que tiene secuestradas las instalaciones y con lujo de fuerza y violencia, una vez más, atropella los intereses de los universitarios, excluyendo a la comunidad de los institutos, de su lugar de trabajo, por medios violentos", agregó.

Antes de abandonar el edificio, añadió que la rectoría no tiene elementos para verificar que miembros del EPR estén involucrados en la máxima casa de estudios.

En forma diplomática y a través de la prensa, el presidente de la mesa directiva, el panista Francisco José Paoli Bolio, ofreció una disculpa pública a Barnés por el comportamiento de sus colegas perredistas.

El diputado del PRI, Fidel Herrera Beltrán, definió el incidente: "Son un grupo de diputados irresponsables que querían provocar. Los perredistas demuestran ignorancia y falta de civilidad. Son el mismo reflejo de lo que sucede en la UNAM: son los diputados ultras".

Luego, concluyó: "¡El rector no va a renunciar nunca...!".

En respuesta a los legisladores perredistas que increparon a Barnés de Castro, la UNAM envió ayer un boletín en el que señaló que "las atribuciones representativas de los señores diputados hacen sumamente grave la intromisión en asuntos que corresponden al ejercicio pleno de la autonomía universitaria y significa un nuevo atropello a la legislación y procedimientos jurídicos que norman la vida" de la universidad.

Consideró que este tipo de incidentes, "mediante los cuales se pretende imponer a la UNAM puntos de vista partidistas, hacen más difícil llegar a una solución negociada del conflicto, en lo que está empeñado el rector y la mayor parte de la comunidad universitaria".

Incapacidad hacia la crítica

La respuesta que Barnés dio a los diputados que le propusieron presentara su solicitud de renuncia, "exhibe a un rector incapaz de aceptar la crítica de los legisladores, ante la evidente incapacidad que ha demostrado para construir salidas negociadas al conflicto", consideró el PRD en un comunicado.


"La Jornada - Primera Plana" 28 de octubre de 1999



Tus comentarios son importantes.

Regresar a índice de artículos.