Hasta ahí las expectativas cobraron fuerza. Pero con la iniciativa enviada por el rector, de inmediato los ánimos cambiaron. Pérez Blas leyó un texto preparado por De la Fuente, cuya principal virtud fue un emplazamiento público a la representación estudiantil:
"El rector invita a los 120 delegados del CGH para que con el respeto que nos merecemos todos los universitarios, manifiesten libremente sus ideas sobre la Universidad en busca del consenso que todos anhelamos.
"Para tal efecto, los espero el próximo lunes 29 de noviembre a las 10 horas en el Palacio de Minería con la presencia de los medios de comunicación que cubren la fuente universitaria, el defensor de los derechos universitarios, un observador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y quienes hacemos entrega de este documento".
Se escuchó un ¡ahhhhhhh! generalizado. Los asistentes esperaban más. La desilusión sobrevino. De cualquier forma, Miguel Cuéllar dio la bienvenida a los representantes de De la Fuente y prosiguió con el propósito de "iniciar un diálogo público al que hemos convocado. En esta sesión comenzaremos la discusión de los seis puntos del pliego" para tal efecto.
"El CGH entiende que son ustedes la comisión con el carácter resolutivo que atenderá nuestras demandas, además, el CGH también entiende que de su parte y, con su asistencia, han aceptado la realización de este diálogo con el único interlocutor del movimiento estudiantil que es el CGH. Han aceptado que el diálogo sea público, ante la presencia de todos los medios de comunicación y en un auditorio abierto. Su presencia en este recinto demuestra la viabilidad de un diálogo con estas características... esperamos que no haya más actitudes que entorpezcan su realización".
Eduardo Galván leyó un documento de cuatro cuartillas en el que los huelguistas explican cada uno los seis puntos del pliego petitorio: "estas demandas son algo e-l-e-m-e-n-t-a-l y muy sencillo de resolver... no son ninguna exigencia maximalista que lleve al caos académico a la institución, como lo han repetido las autoridades... basta sólo un tarde para que el Consejo Universitario se reúna y tome las decisiones correspondientes".
Los estudiantes insistían en que del encuentro deberían salir los primeros acuerdos para un arreglo. En ese tenor, Rodolfo Hernández exhortó a los representantes de la rectoría a dar una respuesta a las demandas del CGH: "les pedimos que hasta que se encuentren visos de acuerdos de solución no se levanten de esta mesa".
Pérez Blas pidió una moción. Los alumnos le dieron la palabra; argumentó que la iniciativa elaborada por el rector era su única encomienda y no podían responder más.
Pero la réplica de Rodolfo Hernández no se hizo esperar, pues "nosotros volvemos a presentar nuestra necesidad de que se dé este diálogo... ya que ustedes aquí nos presentan una propuesta para reunirnos el lunes 29 a las 10 en (el Palacio de) Minería con un formato; nosotros tenemos para ustedes la invitación que también agradeceríamos, le presentarán al rector una invitación para el mismo día, aquí en el Che Guevara, a la misma hora, con el formato que todo el tiempo ha abanderado el CGH".
El encuentro de 64 minutos culminó con un huelga: "¡México, huelga, Universidad.... huelga, huelga, cachún, cachún, cachún ra, ra, huelga Universidad!".
Los representantes de la rectoría se marcharon. En el estacionamiento de la Facultad de Filosofía, Francisco Porras, estudiante de Arquitectura, señaló que la contrapropuesta que emitió Rodolfo Hernández para que el encuentro se realice en el Che "se saltó los acuerdos del CGH, el pretexto los puso Rodolfo, no el CGH, no hay ningún acuerdo al respecto..."
En tanto, Hernández respondió a su compañero: "la comisión de los 120 tiene capacidad de acordar sobre asuntos operativos, y esto no se sale de ningún acuerdo general del CGH, pues sólo pusimos fecha y lugar... de hecho antes de que empezara la reunión, determinamos emplazarlos lo más pronto posible... los compañeros en lugar de buscar pretextos para fracturar al CGH y sabotearlo, cuando estamos ante la posibilidad de un diálogo, mejor deberían estar preocupados porque el rector en lugar de mandar a dialogar, mandó a unos mensajeros".
¡Hasta dentro de una semana...!
Más tarde, el CGH lamentó que la rectoría dé una cita "hasta dentro de una semana" y manifestó su extrañeza ante el retraso que "lleva nuevamente a la discusión para solucionar nuestras demandas y terminar nuestra huelga... esperamos que De la Fuente no siga en misma lógica de alargar y empantanar el conflicto; que realmente muestre voluntad para resolverla.
"Señor De la Fuente: una semana más sin que se trabaje en la solución al conflicto, representa un enorme desprecio por la autoridad y la población que la sostiene".
"La Jornada - Primera Plana" 23 de noviembre de 1999
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