Centro de Unificación Conceptual ; Córdoba, Argentina

 

 

REVISTA DE DISTRIBUCIÓN GRATUITA

'Vida Inteligente Participante'

 

'Los conceptos aquí tratados son para aquellos que

 están buscando saber quiénes son y para qué están.

Conocer esto nos permitirá ser herramienta útil

y eficiente en esta oportunidad que se nos brinda

de poder ser semilla de una nueva raza'

 

 

Revista Nº 7

Abril, después del 2005

"El Padrenuestro"

SECCIONES:

1. "Padre Nuestro que estás en el Cielo...

2. Santificado sea Tu Nombre...

3. Venga a nosotros Tu Reino...

4. Hágase Tu Voluntad así en la Tierra como en el Cielo...

5. El pan nuestro de cada día dánoslo hoy...

6. Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores...

7. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos de todo mal. Amén."-

 

 

" Padre Nuestro que estás en el Cielo...

 

Así comienza la primera frase de la universalmente conocida y única oración que nos dejara Jesús hace más de 2000 años.
Que si la entendiéramos, no sería necesario ningún libro para saber qué es lo que debemos ser y hacer.

Veamos:
Primero, deberíamos preguntarnos si realmente existe ese padre bondadoso, omnipotente y todopoderoso que está en el cielo, para atender todos nuestros pedidos a los que arbitrariamente escucha, y luego reparte sus favores según le parece; a quien tenemos de comodín para justificar nuestros aciertos y errores con frases como “Dios no lo quiso” o “es voluntad de Dios”.

¿No es tiempo de abandonar el infantilismo de creer que hay un Dios que nos va a solucionar los problemas que por necedad, ignorancia o comodidad hemos causado solamente nosotros?

¿Cómo pretendemos que alguien responda como padre cuando nosotros no nos comportamos como hijos? Para que alguien sea padre debe haber alguien que sea hijo, ¿o no?.

No hay un Dios a quién pedirle; sí hay un Propósito a realizar, Único y mismo para todo el Universo.
Es el Padre, es el Hijo, es el Eterno Espíritu del que todo emana, es el comienzo y el final, es el Sol de los soles, es la Vida, también la muerte, visitante del que nadie se exime.
Es el Fin y el Principio. Mora en la esencia misma de su Creación.

Él es Padre, y nosotros seremos hijos cuando hagamos la voluntad de Él, o lo que es lo mismo, cuando realicemos su propósito, y entonces podremos decir…

 

Santificado sea Tu Nombre...

 

Santificar el nombre de Dios no es otra cosa que realizar su Propósito.

¿Y cuál es su Propósito? Convertirnos en garantía de continuidad de su Obra Creadora.
Esa naturaleza creadora que se rige por las relaciones insuperables que garantizan el logro del propósito.
Allí, en ese ámbito, lo puso al hombre para cuidar, proteger y administrar lo que ya estaba creado; no para inventar cosas para satisfacer sus ambiciones y su ego.
Hoy podemos decir sin lugar a equivocarnos “se ha olvidado el Propósito, se ha perdido la Palabra, se ha borrado el Camino, y todo se desenvuelve en el gran ámbito de la esperanza de un buen negocio o un milagro”.

¿Con qué herramientas contamos para eso? Con el único capital que disponemos: Tiempo. Cada minuto de nuestro tiempo es una oportunidad y un punto de partida para trabajar, y para realizarnos como Vida Inteligente Participante, porque para eso hemos sido creados, y no para pasarla bien o llevar a cabo nuestros antojos como lo venimos haciendo. Y Valor, una de las virtudes poco trabajadas por nosotros, porque no se trata de coraje, sino saber ‘valorar’ lo insuperable en relación al Propósito Único de la Creación.

Es tiempo de despertar y Ver.

Estamos viviendo el término de una etapa que como oportunidad se le brindó al Planeta Tierra para desarrollar la Vida Inteligente Participante.

Al comienzo se nos dio la advertencia justa: “o haces lo que te propongo, o mueres” y morimos… sin querer “ver”.

 

 

Venga a nosotros Tu Reino...

 

Cuando lo pensamos ahora se dice “era otro tiempo, otra cultura, etc.” pero hoy, ¿podríamos ver que aquél Reino y lo que conocemos como gobierno hoy es lo mismo? ¿Que gobierno es un conjunto de normas y leyes a seguir, una conducta basada en la autodeterminación del cumplimiento de esas normas, que deberían tener lo correcto e insuperable como meta, y que nosotros como aprendices que somos debemos ejecutar en esta escuela que es la vida?

Cada vez que decimos “venga a nosotros Tu Reino”, estamos pidiendo que esa conducta, fruto de las relaciones insuperables, que me permiten la realización del Propósito divino, rija aquí en la Tierra.
Pero lo vemos al hombre dedicando su existencia en clamar por derechos que no existen, porque no hay previamente un deber cumplido.

Acabamos de pasar una fecha conmemorativa como la Pascua de resurrección, ¿y cuál fue la preocupación? Como año tras año, pensar dónde vamos a ir para pasar los días feriados o dónde nos juntamos el domingo a comer, y salimos a comprar huevos y conejos de chocolate para regalar, sin pensar, que los conejos no ponen huevos...

Pensemos un minuto por favor, y convoco a todos aquellos que quieran hacerlo, nuestro planeta como el hombre mismo está experimentando muchos problemas, pero acaso, ¿no es la ignorancia el mayor de ellos?

Y cuando la ignorancia está jerarquizada por títulos y poderío económico, porque así se logra el reconocimiento de los pares, ¿no es el peor de todos?.

 

 

Hágase Tu Voluntad aquí en la Tierra

como en el Cielo...

 

¿Es una burla? ¿O vivimos en el país de los muertos vivos...?

¿Hemos pensado alguna vez lo que estamos pidiendo? ¿Qué pasaría si nos escuchan y mañana mismo tuviéramos que empezar a vivir con las mismas normas y valores que en el Cielo?
 

 

El pan nuestro de cada día dánoslo hoy...

 

¿De qué “pan” estamos hablando?
El pan que tiene como fin el alimento del cuerpo, simboliza aquí el alimento de Vida, conocimiento. Conocimiento que debemos convertir en sabiduría para llegar a ser lo que debemos, Vida Inteligente Participante, para funcionar como garantía de continuidad.

Jesús decía claramente, no sólo de pan vive el hombre y cuando en la última cena a los apóstoles les dice “comed de lo mío” significa alimentarse de sus enseñanzas, “comer” de su doctrina, que les va a dar la Vida Eterna.

Pero el hombre mal interpretó sus palabras, e inventó la forma de “comérselo”, y cada domingo al comer la hostia dejan tranquilas sus estrechas conciencias y no les deja ver que sólo el trabajo en la realización del Propósito Único es lo que nos permite crecer.

Este pedido de “pan” debería ser el grito que como necesidad surge de nuestro interior por querer saber quién soy y para qué estoy, sentir que estamos por algo y para algo.

Vivir ese eterno presente que se forma trazando una línea recta desde el punto -el momento que despertamos y vemos- haccia el Propósito Único de la Creación y comenzamos a caminar, entonces...me convierto en un iniciado. Soy el que inicia, el que da los primeros pasos en el camino correcto hacia la meta insuperable.

Y si es así, ya no tendremos que pedir…

 

 

 

Perdona nuestras deudas, así como nosotros
perdonamos a nuestros deudores...

 

Al crearnos, nos dio la vida y con ella la oportunidad de ser como Él.
La vida que recibimos la debemos. Salimos como criaturas y debemos volver como realización, como cosa realizada. “Sed perfectos como mi Padre que está en el Cielo”.

Se nos dio desde el origen la voluntad en libertad de hacer, y las condiciones que nos permiten expandir las capacidades mediante el trabajo y con ello crecer para convertirnos en Hijos de Dios, dignos de ser llamados a participar en su Obra Creadora.

Siempre somos deudores, nunca acreedores; y aún más, toda revelación que nos muestra un camino también es deuda, porque desde el momento en que se conoce lo que debemos ser y para qué fuimos creados y porque no se valora no se toma, y si no toma no realiza, se convierte en deudor.

Pero alguien que cree tener poder suficiente para cambiar este sentido cambió las deudas por ofensas, y si lo aceptamos tenemos dos caminos: o justificamos la ignorancia, o aceptamos las excusas que sirvieron para disfrazar intereses personales.

Somos verdaderos deudores de la posibilidad de Vida que se nos dio en cada encarnación, para realizar la voluntad divina. Pero no ofensas!!!

¿Puede acaso el hombre desde el lugar donde está ofender a Dios? ¿Puede una hormiga ofender al hombre? ¿Por qué pedimos que nos perdonen? Pedir perdón implica un reconocimiento del desvío y a la vez un deseo de rectificar, retomando el camino correcto.

¿Y cuáles son las deudas que nosotros perdonamos? A aquellos a quienes les hemos dado la vida y con ella la oportunidad de la realización: nuestros hijos y todo aquél a quien le damos la posibilidad del despertar, si quiere.
 

 

 

Y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal...

 

Cuando Dios puso al hombre en el Paraíso, le dijo: “o haces lo que te propongo o te mueres”. A la propuesta del Creador el hombre la olvidó, la negó y en pos de su ‘bien’, persiguió la satisfacción de sus antojos y caprichos, desarrolló su propio propósito, distinto al propósito que lo creó. Se aisló, se separó, se desvió. Cambió el camino que lo conduce a la Vida por el camino a la Muerte.
 


“Cuídate de los falsos profetas,
cuídate de las tentaciones,
pero mucho más,
cuídate de ti mismo”.

 


...Amén":  

Que así sea.-

 

 

 

 

ir al índice de revistas

 

 

volver al sitio del C.U.C.

 

 

 

Si desea recibir gratuitamente la revista Vida Inteligente Participante

puede escribirnos a unificacionconceptual@yahoo.com.ar

 

 

unificacionconceptual@yahoo.com.ar