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REVISTA DE DISTRIBUCIÓN GRATUITA
'Vida Inteligente
Participante'
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'Los conceptos aquí tratados son para aquellos que
están buscando saber
quiénes son y para qué están.
Conocer esto nos permitirá ser herramienta útil
y eficiente en esta oportunidad que se nos brinda
de
poder ser semilla de una nueva raza'
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" Padre
Nuestro que estás en el Cielo...
Así comienza la
primera frase de la universalmente conocida y única oración que nos dejara Jesús
hace más de 2000 años.
Que si la entendiéramos, no sería necesario ningún libro para saber qué es lo
que debemos ser y hacer.
Veamos:
Primero, deberíamos preguntarnos si realmente existe ese padre bondadoso,
omnipotente y todopoderoso que está en el cielo, para atender todos nuestros
pedidos a los que arbitrariamente escucha, y luego reparte sus favores según le
parece; a quien tenemos de comodín para justificar nuestros aciertos y errores
con frases como “Dios no lo quiso” o “es voluntad de Dios”.
¿No es tiempo de abandonar el infantilismo de creer que hay un Dios que nos va a
solucionar los problemas que por necedad, ignorancia o comodidad hemos causado
solamente nosotros?
¿Cómo pretendemos que alguien responda como padre cuando nosotros no nos
comportamos como hijos? Para que alguien sea padre debe haber alguien que sea
hijo, ¿o no?.
No hay un Dios a quién pedirle; sí hay un Propósito a realizar, Único y mismo
para todo el Universo.
Es el Padre, es el Hijo, es el Eterno Espíritu del que todo emana, es el
comienzo y el final, es el Sol de los soles, es la Vida, también la muerte,
visitante del que nadie se exime.
Es el Fin y el Principio. Mora en la esencia misma de su Creación.
Él es Padre, y nosotros seremos hijos cuando hagamos la voluntad de Él, o lo que
es lo mismo, cuando realicemos su propósito, y entonces podremos decir…
Santificado
sea Tu Nombre...
Santificar el
nombre de Dios no es otra cosa que realizar su Propósito.
¿Y cuál es su Propósito? Convertirnos en garantía de continuidad de su Obra
Creadora.
Esa naturaleza creadora que se rige por las relaciones insuperables que
garantizan el logro del propósito.
Allí, en ese ámbito, lo puso al hombre para cuidar, proteger y administrar lo
que ya estaba creado; no para inventar cosas para satisfacer sus ambiciones y su
ego.
Hoy podemos decir sin lugar a equivocarnos “se ha olvidado el Propósito, se ha
perdido la Palabra, se ha borrado el Camino, y todo se desenvuelve en el gran
ámbito de la esperanza de un buen negocio o un milagro”.
¿Con qué herramientas contamos para eso? Con el único capital que disponemos:
Tiempo. Cada minuto de nuestro tiempo es una oportunidad y un punto de partida
para trabajar, y para realizarnos como Vida Inteligente Participante, porque
para eso hemos sido creados, y no para pasarla bien o llevar a cabo nuestros
antojos como lo venimos haciendo. Y Valor, una de las virtudes poco trabajadas
por nosotros, porque no se trata de coraje, sino saber ‘valorar’ lo insuperable
en relación al Propósito Único de la Creación.
Es tiempo de despertar y Ver.
Estamos viviendo el término de una etapa que como oportunidad se le brindó al
Planeta Tierra para desarrollar la Vida Inteligente Participante.
Al comienzo se nos dio la advertencia justa: “o haces lo que te propongo, o
mueres” y morimos… sin querer “ver”.
Venga a
nosotros Tu Reino...
Cuando lo
pensamos ahora se dice “era otro tiempo, otra cultura, etc.” pero hoy,
¿podríamos ver que aquél Reino y lo que conocemos como gobierno hoy es lo mismo?
¿Que gobierno es un conjunto de normas y leyes a seguir, una conducta basada en
la autodeterminación del cumplimiento de esas normas, que deberían tener lo
correcto e insuperable como meta, y que nosotros como aprendices que somos
debemos ejecutar en esta escuela que es la vida?
Cada vez que decimos “venga a nosotros Tu Reino”, estamos pidiendo que esa
conducta, fruto de las relaciones insuperables, que me permiten la realización
del Propósito divino, rija aquí en la Tierra.
Pero lo vemos al hombre dedicando su existencia en clamar por derechos que no
existen, porque no hay previamente un deber cumplido.
Acabamos de pasar una fecha conmemorativa como la Pascua de resurrección, ¿y
cuál fue la preocupación? Como año tras año, pensar dónde vamos a ir para pasar
los días feriados o dónde nos juntamos el domingo a comer, y salimos a comprar
huevos y conejos de chocolate para regalar, sin pensar, que los conejos no ponen
huevos...
Pensemos un minuto por favor, y convoco a todos aquellos que quieran hacerlo,
nuestro planeta como el hombre mismo está experimentando muchos problemas, pero
acaso, ¿no es la ignorancia el mayor de ellos?
Y cuando la ignorancia está jerarquizada por títulos y poderío económico, porque
así se logra el reconocimiento de los pares, ¿no es el peor de todos?.
Hágase Tu
Voluntad aquí en la Tierra
como en el
Cielo...
¿Es una burla? ¿O
vivimos en el país de los muertos vivos...?
¿Hemos pensado
alguna vez lo que estamos pidiendo? ¿Qué pasaría si nos escuchan y mañana mismo
tuviéramos que empezar a vivir con las mismas normas y valores que en el Cielo?
El pan
nuestro de cada día dánoslo hoy...
¿De qué “pan”
estamos hablando?
El pan que tiene como fin el alimento del cuerpo, simboliza aquí el alimento de
Vida, conocimiento. Conocimiento que debemos convertir en sabiduría para llegar
a ser lo que debemos, Vida Inteligente Participante, para funcionar como
garantía de continuidad.
Jesús decía claramente, no sólo de pan vive el hombre y cuando en la última cena
a los apóstoles les dice “comed de lo mío” significa alimentarse de sus
enseñanzas, “comer” de su doctrina, que les va a dar la Vida Eterna.
Pero el hombre mal interpretó sus palabras, e inventó la forma de “comérselo”, y
cada domingo al comer la hostia dejan tranquilas sus estrechas conciencias y no
les deja ver que sólo el trabajo en la realización del Propósito Único es lo que
nos permite crecer.
Este pedido de “pan” debería ser el grito que como necesidad surge de nuestro
interior por querer saber quién soy y para qué estoy, sentir que estamos por
algo y para algo.
Vivir ese eterno presente que se forma trazando una línea recta desde el punto
-el momento que despertamos y vemos- haccia el Propósito Único de la Creación y
comenzamos a caminar, entonces...me convierto en un iniciado. Soy el que inicia,
el que da los primeros pasos en el camino correcto hacia la meta insuperable.
Y si es así, ya no tendremos que pedir…
Perdona
nuestras deudas, así como nosotros
perdonamos a nuestros deudores...
Al crearnos, nos
dio la vida y con ella la oportunidad de ser como Él.
La vida que recibimos la debemos. Salimos como criaturas y debemos volver como
realización, como cosa realizada. “Sed perfectos como mi Padre que está en el
Cielo”.
Se nos dio desde el origen la voluntad en libertad de hacer, y las condiciones
que nos permiten expandir las capacidades mediante el trabajo y con ello crecer
para convertirnos en Hijos de Dios, dignos de ser llamados a participar en su
Obra Creadora.
Siempre somos deudores, nunca acreedores; y aún más, toda revelación que nos
muestra un camino también es deuda, porque desde el momento en que se conoce lo
que debemos ser y para qué fuimos creados y porque no se valora no se toma, y si
no toma no realiza, se convierte en deudor.
Pero alguien que cree tener poder suficiente para cambiar este sentido cambió
las deudas por ofensas, y si lo aceptamos tenemos dos caminos: o justificamos la
ignorancia, o aceptamos las excusas que sirvieron para disfrazar intereses
personales.
Somos verdaderos deudores de la posibilidad de Vida que se nos dio en cada
encarnación, para realizar la voluntad divina. Pero no ofensas!!!
¿Puede acaso el hombre desde el lugar donde está ofender a Dios? ¿Puede una
hormiga ofender al hombre? ¿Por qué pedimos que nos perdonen? Pedir perdón
implica un reconocimiento del desvío y a la vez un deseo de rectificar,
retomando el camino correcto.
¿Y cuáles son las deudas que nosotros perdonamos? A aquellos a quienes les hemos
dado la vida y con ella la oportunidad de la realización: nuestros hijos y todo
aquél a quien le damos la posibilidad del despertar, si quiere.
Y no nos
dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal...
Cuando Dios puso
al hombre en el Paraíso, le dijo: “o haces lo que te propongo o te mueres”. A la
propuesta del Creador el hombre la olvidó, la negó y en pos de su ‘bien’,
persiguió la satisfacción de sus antojos y caprichos, desarrolló su propio
propósito, distinto al propósito que lo creó. Se aisló, se separó, se desvió.
Cambió el camino que lo conduce a la Vida por el camino a la Muerte.
“Cuídate de los
falsos profetas,
cuídate de las tentaciones,
pero mucho más,
cuídate de ti mismo”.
...Amén":
Que
así sea.-
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