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Crecimiento de la Población y Cuestiones Medioambientales |
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¿Hay límites medioambientales del crecimiento? El pronóstico apocalíptico formulado hace 200 años y otras advertencias más recientes , en el sentido de que el crecimiento de la población urbana llegaría a exceder la capacidad de la tierra para producir alimentos, no se han plasmado en la realidad. El ingenio humano y las continuas mejoras de la tecnología agrícola han logrado que los suministros alimentarios mundiales aumentaran al menos con la misma velocidad que la población. Pero en momentos en que llega a su fin el siglo XX, los científicos aún están considerando la pregunta fundamental: ¿Hay límites medioambientales para el número de personas y la calidad de la vida que puede sostener el planeta?
Debido a que las condiciones naturales, la tecnología y las pautas de consumo y distribución están en constante proceso de cambio y dado que no hay un acuerdo universal en cuanto a la definición de la "capacidad de sustento", es poco probable que se llegue alguna vez a contar con una respuesta definitiva. De los científicos que han reflexionado al respecto, la mayoría ha pronosticado que hay límites naturales, pero los límites propuestos abarcan una amplia gama, desde 4.000 millones hasta 16.000 millones de habitantes. Lo que ha de suceder cuando la población humana se vaya aproximando a esos límites, a escala mundial o local, dependerá de las opciones humanas, acerca de los estilos de vida, la protección del medio ambiente y la equidad. Agua, tierra y alimentos En África al sur del Sahara y en algunas partes del subcontinente de la India, que considerados en su conjunto tienen aproximadamente un tercio de la población mundial, van en aumento las tasas de mortalidad, situación a la que se debe un tercio de la disminución de las proyecciones de población a largo plazo. Las tasas de natalidad en esas zonas no han declinado tan rápidamente como en otros lugares y el agotamiento de los acuíferos y la decreciente proporción de tierras cultivables per cápita, son factores de importancia central en las proyecciones de tendencias demográficas y de los recursos. Un tema motivo de urgente preocupación para muchos países cuya población está creciendo rápidamente es la disminución de la proporción de tierras cultivables por persona. Según las proyecciones, en Nigeria las tierras cultivables per cápita habrán disminuido hacia 2050 desde 0,15 hasta 0,07 hectárea por persona. En el Pakistán, la tierra cultivable por persona disminuirá desde 0,09 hasta 0,04 hectárea en el mismo período. Países que actualmente tienen 0,03 hectárea o menos de tierras cultivables per cápita, como el Japón y Corea del Sur, importan aproximadamente el 70% de sus cereales. Dado que la producción mundial de cereales per cápita ha quedado estancada durante más de un decenio y a que han ido disminuyendo las existencias de reservas cerealeras en todo el mundo, esas tendencias plantean cuestiones de importancia crítica acerca de sus efectos sobre el suministro internacional de alimentos, los mercados y la distribución. En muchos países, tanto desarrollados como menos desarrollados, la demanda de agua ya supera el volumen del suministro sostenible. En la India, por ejemplo, el agua extraída, según se estima, tiene ahora un volumen igual al doble del necesario para la reposición del acuífero. En consecuencia, el nivel de la napa freática está descendiendo a razón de entre uno y tres metros por año. Según el International Water Management Institute, la futura escasez de agua de riego podría causar una merma del 25% en la producción de cereales en la India. Éste es un problema grave en un país cuya población llegó a 1.000 millones en 1999 y está creciendo a razón de 18 millones por año, y donde actualmente un 53% de todos los niños padecen desnutrición . El aumento de la población ha reducido la superficie mundial de producción de cereales por persona en un 50% a partir de 1950. Son muy escasas las tierras agrícolas viables que permanecen sin explotar y las tierras cultivables existentes siguen perdiéndose debido a la expansión industrial y la construcción de viviendas. Dado que la cantidad de tierras agrícolas no aumenta, es menester que mejoren los rendimientos de las cosechas de cereales para que se mantengan a la misma velocidad que el crecimiento de la población, el cual es actualmente del 1,3% anual, solamente para mantener el statu quo en lo concerniente a la producción de alimentos per cápita. Las continuas mejoras de la tecnología agrícola y la productividad de los cultivos bien podría lograr mayores aumentos del rendimiento de los cultivos de cereales, pero lo probable es que dichos aumentos no se produzcan en la misma escala que los de la "revolución verde" ocurrida en los últimos decenios. Hay pruebas de que tal vez haya límites biológicos al rendimiento de los cultivos. Cambio climático, degradación de los recursos naturales y diversidad biológica
El calentamiento mundial es un tema colmado de incertidumbres, que está vinculado inextricablemente a cuestiones relativas a la población, entre ellas el consumo de combustibles, los trueques relativos al uso del suelo y los límites potenciales al suministro de alimentos y agua. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos, panel integrado por 2.500 científicos y patrocinado por las Naciones Unidas, ha preparado proyecciones según las cuales, si continuaran las actuales emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura media de la superficie mundial aumentaría el próximo siglo entre 1 y 3,5 grados centígrados. En "la mejor estimación" del Grupo se plantea la posibilidad de que el nivel del mar ascienda entre 15 y 95 centímetros hacia el año 2100. Entre los efectos ecológicos y humanos de la elevación del nivel del mar cabe mencionar el aumento de las inundaciones, la erosión de las zonas costeras, el aumento del tenor de sal de los acuíferos y las tierras de cultivo próximas a la costa y el desplazamiento de millones de personas. También es probable que cambie el régimen de las precipitaciones pluviales, lo cual, sumado al aumento de las temperaturas medias, podría alterar en gran medida la productividad agrícola relativa de diferentes regiones. Las emisiones de gases de efecto invernadero están directamente vinculadas a los incrementos de la población y al desarrollo. Si el aumento de la población fuera más lento, sería más fácil reducir las emisiones y se dispondría de más opciones para la adaptación al cambio climático. |

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