La población mundial llega a 6.000
millones
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| Clase en una escuela secundaria en Mauritania. La
cantidad sin precedentes de jóvenes que están vivos más de 1.000 millones de
personas de entre 15 y 24 años de edad garantiza que la población seguirá
creciendo durante varios decenios, aun cuando las familias sean cada vez más pequeñas .
Satisfacer las necesidades de esos jóvenes en materia de educación y salud, incluida la
salud reproductiva, será de importancia clave para mejorar el bienestar de la gente y
estabilizar la población. |
En octubre de 1999, la población mundial llegará a 6.000 millones, lo cual representa
un aumento de 1.000 millones de personas en sólo 12 años. La velocidad con que se han de
agregar los próximos 1.000 millones y los efectos de esa población sobre los recursos
naturales, el medio ambiente y la calidad de la vida dependerán de las decisiones sobre
las políticas y la financiación que se adopten en los próximos 5 a 10 años, según se
indica en el informe Estado de la Población Mundial 1999, publicado por el Fondo
de Población de las Naciones Unidas (FNUAP).
En este siglo se ha cuadruplicado la población mundial, la cual ha crecido más
aceleradamente que en ningún otro momento en la historia. Al comenzar el siglo XX, la
población mundial era de aproximadamente 1.500 millones de personas. En 1927, llegó a
2.000 millones; en 1960, a 3.000 millones; en 1974, a 4.000 millones; en 1987, a 5.000
millones; y el 12 de octubre de 1999 llegará a 6.000 millones. Casi la mitad de todos los
habitantes de la tierra tendrán menos de 25 años de edad.
Actualmente, las personas viven más tiempo y tienen vidas más saludables que nunca
antes. La medicina moderna y las mejores condiciones de vida han reducido
espectacularmente las tasas de defunción en todo el mundo, especialmente las de menores
de un año y las de los demás niños. A partir de 1950, la esperanza media de vida ha
aumentado desde 46 hasta 66 años. Va en aumento la mayoría de mujeres y hombres que
cuentan con la información y los medios de efectuar opciones acerca del número y el
espaciamiento de sus hijos. No obstante, aún hay 1.000 millones de personas una de
cada seis que viven en estado de pobreza.
Aun cuando se está reduciendo la tasa de crecimiento de la población, debido a que
van reduciéndose las tasas de natalidad, la cantidad absoluta del aumento anual aún
está cerca de su máximo histórico de 86 millones de personas, alcanzado hace un
decenio, debido a que hay grandes cantidades de mujeres y hombres en edad de procrear.
Más del 95% del aumento se produce en países en desarrollo. Las regiones donde el
crecimiento es más acelerado son las de África al sur del Sahara, donde en promedio, las
mujeres tienen 5,5 hijos, y partes del Asia meridional y el Asia occidental. Mientras
tanto, el crecimiento de la población se ha hecho más lento o se ha detenido en Europa,
América del Norte y el Japón. Los Estados Unidos son el único país industrializado
donde las proyecciones siguen arrojando grandes aumentos de la población, debido en gran
medida a la inmigración.
Según las proyecciones de las Naciones Unidas, la población mundial aumentará desde
los actuales 6.000 millones hasta entre 7.300 millones y 10.700 millones hacia 2050, y se
considera que lo más probable es que llegue a 8.900 millones; esto significa que, en los
próximos 50 años, la población mundial podría aumentar casi tanto como lo ha hecho en
los últimos 50 años. Según esta hipótesis, el actual aumento anual de 78 millones de
personas disminuiría gradualmente hasta 64 millones por año en 2020-2025 y,
seguidamente, decrecería pronunciadamente hasta 33 millones anuales en el lapso
2045-2050.
Debido a las mejores servicios de educación y atención de la salud y al mayor acceso
a la planificación de la familia, en Asia, África y América Latina las mujeres tienen
menor cantidad de hijos y las familias son más pequeñas que nunca antes. En los países
en desarrollo en general, las tasas de natalidad han disminuido a la mitad desde 1969,
cuando fue creado el Fondo de Población de las Naciones Unidas, desde casi seis hijos por
mujer hasta menos de tres en la actualidad. En consecuencia, el crecimiento de la
población ha comenzado a hacerse más lento.
No obstante, las más altas tasas de crecimiento corresponden a los países más
pobres, que son los que peor preparados están para ofrecer servicios básicos y empleos a
crecientes cantidades de jóvenes. Las personas y los países más afectados están
concentrados en África y el Asia meridional, pero hay algunos en cada una de las regiones
en desarrollo. En 62 países de África, Asia y América Latina, más del 40% de la
población es menor de 15 años. África, la región del mundo donde la población crece
con mayor rapidez, también es la más joven, con una mediana de edades de sólo 18 años.
En todo el mundo, hay más de 1.000 millones de personas de entre 15 y 24 años de edad,
que serán los progenitores de la nueva generación.
Al mismo tiempo, hay 61 países donde las tasas de fecundidad están a un "nivel
de reemplazo", de unos 2,1 alumbramientos por mujer, o por debajo de ese nivel, y en
el largo plazo es posible que sus poblaciones disminuyan. El informe indica que, sin
embargo, no hay ningún indicio de una "escasez de alumbramientos" a escala
mundial, dado que continuará habiendo más de 100.000 alumbramientos por año en los
próximos 50 años. En este período, también aumentarán las tasas de defunción, a
medida que las poblaciones vayan envejeciendo, cosa que ya está ocurriendo en los países
industrializados y está empezando recién en las regiones menos desarrolladas. En todo el
mundo, hay mayor cantidad de ancianos que nunca antes.
En el informe se advierte que "este lento cambio demográfico requiere opciones en
materia de políticas". En todo el mundo, pero particularmente en las regiones más
adelantadas, los países cuyas poblaciones están envejeciendo tropezarán con
dificultades para ofrecer apoyo y atención médica a los ancianos. Dado que tendrán
menor cantidad de jóvenes, recurrirán a ancianos activos y a inmigrantes para ofrecer
algunos de los servicios necesarios y contribuir a la economía. Los países con más
altas tasas de natalidad tendrán oportunidad de incrementar la productividad y el
desarrollo económico, si crean suficientes empleos para personas en edad activa que
están teniendo menor cantidad de hijos.
Al mismo tiempo, el VIH/SIDA se está cobrando mayor cantidad de vidas que lo que
había sido previsto por los expertos en demografía, especialmente en los países de
África al sur del Sahara, donde es la principal causa de defunción. En muchos países,
el VIH/SIDA ha desbaratado decenios de progreso en la reducción de la mortalidad infantil
y el aumento de la esperanza de vida. En 29 países africanos, la esperanza media de vida
es hoy inferior en siete años a lo que habría sido si no hubiera existido el SIDA. No
obstante, no se prevé que la población disminuya en ninguno de esos países, debido a
que persisten las altas tasas de natalidad.
Las pautas de consumo desequilibradas y la creciente población incrementan la presión
sobre los recursos de tierras y de agua, especialmente en zonas urbanas. En momentos en
que finaliza este siglo, el quinto más rico de la población mundial consume más de 66
veces los materiales y recursos que consume el quinto más pobre. El aumento de la
población ya ha reducido la zona per cápita dedicada al cultivo de cereales en un 50%,
en comparación con 1950, y hace más de un decenio que la producción de cereales per
cápita ha estado estancada. Otra cuestión motivo de preocupación es el estrés hídrico
y la escasez de agua. Según un estudio reciente, lo probable es que la cuarta parte de la
población mundial viva en países que padecerán hacia el año 2050 una escasez crónica
o recurrente de agua dulce.
La persistencia del crecimiento de la población y del consumo desequilibrado también
afectará otras tendencias del medio ambiente, como la destrucción de las pesquerías, la
reducción de las superficies arboladas, el aumento de las temperaturas y la extinción de
especies de plantas y animales. En el informe se pone en guardia acerca de que "una
de las reales opciones que enfrentaremos en el siglo XXI es cuántas especies y cuántos
ecosistemas estaremos dispuestos a eliminar a fin de crear más espacio para las
actividades humanas".
La continua urbanización y la continua migración internacional también plantean
problemas en materia de políticas. En la actualidad, casi la mitad de todas las personas
viven en ciudades, en comparación con un tercio en 1960. En todo el mundo, las ciudades
siguen creciendo a razón de 60 millones de personas cada año y hacia 2030, según se
pronostica, más del 60% de la población, 5.000 millones de personas, residirán en zonas
urbanas, muchas de ellas megaciudades con diez millones o más de personas. Actualmente
hay 17 megaciudades en comparación con sólo dos en 1960y, según las
proyecciones, hacia 2015 habrá 26, 22 de ellas en las regiones menos adelantadas y 18
solamente en Asia.
El Programa de Acción a 20 años aprobado por los gobiernos del mundo en 1994, durante
la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, tiene financiación
insuficiente, según se indica en el informe, y es preciso contar con mayores recursos
para ofrecer servicios de salud reproductiva. En el informe se pone en guardia acerca de
que, a menos que los gobiernos se comprometan a intensificar sus acciones y a aportar
mayores recursos, los efectos acumulativos de la persistente pobreza, la discriminación
por motivos de género, las nuevas amenazas, como el VIH/SIDA, el cambio del medio
ambiente y los decrecientes recursos internacionales destinados al desarrollo, podrían
"cancelar los beneficios de la menor tasa de fecundidad lograda en la última
generación, lo cual tendría consecuencias a escala mundial".
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