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Sábado 01
de septiembre de 2001
Un
Los Andes vacío de fútbol cayó frente a Central Córdoba
Floja
producción del elenco lomense que perdió por segunda vez en el torneo,
ante un rival apremiado por el descenso. Los goles fueron de Alfredo Aira,
Ricardo Silva y Silvio Iuvalel.
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Hay
maneras de perder. Algunas derrotas suelen ser casuales, otras no.
La de Los Andes, a manos de Central Córdoba, fue preocupante. Un
signo de interrogación se abre en el futuro del equipo dirigido por
Jorge Burruchaga. El "Milrayitas" perdió de la peor
forma, o sea, jugando mal. Y el que juega mal, a la larga se termina
lamentando.Aquella victoria del arranque frente a Arsenal hizo
ilusionar, aunque se veía que faltaba trabajo.Y estas dos caídas
consecutivas no hacen más que corroborarlo. Los Andes fue una
sombra, un conjunto lleno de vacilaciones, que dio muchas ventajas
ante un rival también frágil, pero que se acomodó al partido que
le propusieron. |
Le jugaron
siempre por arriba y fue muy astuto cuando le tocó salir de contragolpe.
Y así, edifició una victoria que lo ayuda bastante en su larga lucha por
mantener la categoría.
Hasta el
golazo de Alfredo Aira -un perfecto tiro libre de zurda al palo del
arquero-, cerca de la media hora, Los Andes había insinuado un poquito más.
Apenas un poquito. Pero repitió su fórmula del centro artero para el
cabezazo de Ocampos. David Díaz -dos veces- y el citado delantero ganaron
arriba pero no pudieron quebrar la resistencia de Jeremías Gallego.
Previo al gol, Central Córdoba había avisado con un réplica de Zavalla.
La visita llegó al gol sin proponérselo, solamente porque Los Andes se
lo permitió complicándose infantilmente en defensa. Así vino la falta a
Zavalla a centímetros del área y el "poema" de Aira para su
gol.
Los Andes, por unos segundos, tuvo la chance del empate. Penal por mano de
Emmert, pero Jiménez anuló la sanción a instancias del línea Vicente
Scotto que previamente había marcado un aposición adelantada.
Sin el fútbol que su técnico pretende, el local fue puro centro. En el
último de la etapa, cabeceó Graieb y en la línea la empujó Ricardo
Silva.
Con el aliciente de ese gol casi sobre el descanso, Los Andes salió a
apretar más adelante y a hacerse dueño del partido, además de saber que
para ganar, debía crecer futbolísticamente. Nada de eso ocurrió, porque
a los 4' desbordó Zavalla, su centro cruzó toda el área, Santa Cruz
volvió a intentar e Iuvale, solo, clavó el remate de media vuelta, lejos
de Lema.
Los Andes fue un torbellino, desprolijo, que fue a buscar, sin
encontrar los caminos claros y buscando siempre la altura de Ocampos, que
de paso, no la tocó. Central Córdoba aguantó bien, salió rápido y lo
pudo liquidar Uranga, que sin arquero y con todo el arco a su disposición
tiró afuera.
Quedaron los lamentos de los tiros de Saboredo y Moya en los palos, en
medio de la confusión. Y nada más. O lo peor, la reprobación del público
despidiendo a sus jugadores con eso de que "la camiseta se tiene que
transpirar..."
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