La apuesta

Por Bulma Artemis

 

Un año había pasado desde que aquel joven del que no se sabia nada había dado aviso a los guerreros Z del futuro ataque de los androides del Dr. Maki Gero.

Vegeta ya se había acostumbrado a vivir en Capsule Corp, cosa que a Bulma no le agradaba del todo. El hombre había dejado atrás sus burlas hacia los humanos, pero no dejaba de ser grosero y altanero con quienes tenían la mala suerte de toparse con él. Su vida se basaba en entrenamientos, ocasionalmente se tomaba descansos para reponer energías. La rutina de Bulma era distinta, se había obsesionado los últimos meses en investigar todo lo que fuera de la vida del Dr. Maki Gero, con frecuencia visitaba bibliotecas para buscar información sobre científicos, inclusive había hecho uso de las influencias que su padre tenía para conseguir datos sobre ese misterioso científico.

A pesar de tratarse de un científico conocido entre los demás, poco se conocía de su vida personal, Bulma descubrió que Gero provenía de una familia conflictiva, principalmente por cuestiones económicas, razón principal por la que utilizo sus avances científicos para la patrulla roja. A partir de ahí comenzó a tener poder económico y respeto por parte quienes lo rodeaban, debido a su egoísmo se alejo de su familia y con el tiempo su pareja lo abandonó. Prácticamente se le subieron los humos a la cabeza y solo vivía para perfeccionar sus robots y estudiaba la posibilidad de poder elaborar un ser orgánico con poderes inalcanzables, siempre y cuando fuera programado para obedecerlo, y solo si la patrulla roja lograba su objetivo, Gero seguiría financiando su ambicioso proyecto.

- No logro comprender porque no se sabe nada de Maki Gero después de la derrota de la patrulla roja, se supone que había muerto, pero ese hombre que dijo haber venido del futuro asegura lo contrario - Se dijo Bulma en voz alta en la oficina que su padre tenía el Capsule Corp, lugar que la chica había utilizado últimamente para contactar personas y leer docenas de libros y revistas científicas.

- Será mejor que salga a caminar un poco para despejar mi mente y darme un descanso - Bulma salió de la oficina dirigiéndose hacía el invernadero de Capsule Corp, se detuvo frente a unas macetas en las que días atrás había plantado unas semillas.

- Es hora de regarlas - pensó.

- Hola Bulma (la señora Briefs saludó a su hija con su típica sonrisa despistada, esta le respondió con una leve sonrisa) traigo conmigo un líquido especial que sirve para acelerar el crecimiento de las plantas, gracias a él mis gardenias crecieron en la mitad de tiempo que tardan en crecer comúnmente -

- Gracias madre, pero prefiero que crezcan naturalmente, sin químicos -

-Ohh que pena, tardaran más -

- No importa, disfrutare más cuando crezcan, ¿no crees? -

- Lo que te haga sentirte mejor es lo correcto -

- Pero si yo no me siento mal - contesto la joven.

- ¿No te sientes triste porque Yamsha tiene mucho sin venir? - pregunto la madre de Bulma.

- No - contestó secamente.

- ¿Cuándo tendré el gusto de verlo de nuevo? - preguntó al tiempo que daba a su hija la regadera en la mano.

- No se, fue a entrenar lejos de aquí -

- Es tan amable, dudo mucho que tarde en visitarnos- finalizó dejando sola a su hija.

- Si supieras que decidimos dejar lo nuestro como amistad, ignoro si quiera venir a visitar, por el momento tiene asuntos más importantes que atender - obviamente pensaba en el entrenamiento y otra mujer.

Después de haber regado sus plantas se dirigió a las afueras de Capsule Corp, sentía la necesidad de respirar aire fresco para seguir con sus investigaciones. Caminaba tranquilamente por los pasillos de Capsule Corp cuando escucho que una voz poco amable la llamaba, sabiendo quien era el dueño de la voz contesto inmediatamente.

- ¿Pero quién te crees para llamarme en ese tono?- lo retó furiosa.

- Me creo lo que soy -

- Serás lo que seas pero no tienes autoridad para llamarme en ese tono tan poco amigable- reclamó y prosiguió a seguir con su camino.

- Parece que no te has dado cuenta que no suelo ser amigable, así que regresa acá -

Bulma dio media vuelta y al verlo de frente soltó a carcajadas.

- No me interesan tus burlas mujer, tengo que hablar contigo -

- No tengo tiempo, luego -

- Ahora -

Bulma lo ignoro y comenzó a caminar hacia donde se dirigía antes de encontrarse con él, pero el hombre haciendo uso de su velocidad apareció frente a ella.

- Quítate Vegeta, no tengo ganas de discutir - trato de hacerlo a un lado, pero el saiyajin se apresuro en contestar.

- Me he enterado que una estúpida idea cruza por tu mente, y la estas llevando a cabo sin medir consecuencias -

- Ahora resulta que me vigilas - dijo poniendo las manos sobre las caderas.

- No me molestaría en eso -

- ¿Entonces? -

- Estoy enterado que has estado hurgando en diversos documentos con el fin de localizar el laboratorio de ese científico que en estos momentos fabrica los androides que yo voy a derrotar -

- ¿Qué? -

- ¿Acaso no fui claro? - obviamente le alteraba repetir lo dicho.

- Me refiero a los disparates que acabas de decir -

- No son disparates, lo se y nunca me equivoco. Y te advierto mujer, no te metas en esto, no es un juego - finalizo clavando su fría mirada en los ojos de la chica.

- Gracias por preocuparte por mí, te lo agradezco - contestó con sarcasmo en una intención de dar fin a la platica, nuevamente trato de seguir su camino y esta ocasión una fuerte mano le sostuvo el brazo frenándola.

- ¿Qué demonios dijo que me preocupaba por ti, eres una mujer muy entrometida y no quiero saber que encuentres ese maldito laboratorio y mucho menos que intentes algo que impida la pelea en la que les demostrare a Kakaroto que yo solo puedo derrotar a esas chatarras -

Bulma se zafó del saiyajin con brusquedad y lo miró enojada.

- Mira saiyajin, estoy consciente que tú y Goku no piensan más que en derrotar a los más fuertes y que los demás brutos que considero mis amigos los apoyan en esa tonta idea. No puedo contradecirlos, tampoco me conviene tener problemas con ustedes, lo que yo he hecho todo este tiempo es investigar la vida del Dr. Gero, no su localización en el planeta... ¿entendido? - después de su explicación corrió rumbo a su habitación realmente molesta por el comportamiento de Vegeta.

- Esta loca - masculló el saiyajin.

Llegó la noche y Vegeta se encontraba en su habitación, con el control cambiaba de canal en canal el televisor, nada le atraía, realmente le fastidiaba no tener con quien platicar en esos momentos de ocio, era cuando añoraba los momentos que entre entrenamientos llegaba la hora del descanso y con Nappa y Raditz se jactaba de ser el poseedor de gran fuerza y heredero de sangre real.

Hastiado de los estúpidos programas de TV decidió buscar a Bulma, por lo menos discutir con ella le divertía, era mejor que estar aburriéndose, imaginando que ella se encontraba en la oficina de su padre se dirigió para allá, vio luz debajo de la puerta, era obvio que alguien se encontraba dentro, el padre no podría ser porque lo vio pasar por los pasillos con su gato al hombro en dirección donde tenía sus demás mascotas, la madre menos, solo pensaba en tonterías, nunca la imaginaría investigando algo con seriedad, solo Bulma podía estar ahí, así que abrió la puerta y como se lo imaginaba ella se encontraba en el lugar, solo que dormida, recargaba sus brazos y cabeza sobre el escritorio con una agenda sostenida por la mano izquierda, una pluma separaba las hojas justo en la letra "D" donde docenas de teléfonos de personas que sus nombres comenzaban con Dr.

- Otra que no tiene nada que hacer -

Bulma se movió aun dormida y comenzó a deslizarse hacia abajo, Vegeta la detuvo antes que terminara en el suelo y antes de pensarlo dos veces la llevaba en brazos hacia el sillón más próximo, cuando la depositaba lentamente ella abrió los ojos y se encontró con un brazo del saiyajin rodeando su cuello, la mujer reaccionó alejándose con rapidez de  Vegeta.

- ¿Pero qué te pasa, te aprovechas porque estaba dormida? -

- No fantasees, casi caes de la silla y te moví de lugar para evitar que quedes más tonta por el golpe que te hubieras dado -

Bulma quedó extrañada con esa acción, el príncipe de los saiyajin no era del tipo de personas que le evita un mal momento a alguien, así que no creyó del todo su versión.

- Por favor... fantasear... ¿ya te has visto al espejo? - Antes había notado que Vegeta poseía facciones dignas de un príncipe, el único defecto que le encontraba era su carácter, pero ella tenía siempre en mente que nada era perfecto, aunque no lo admitía ante nadie, ni ante ella misma, ese defecto era lo que le divertía de él.

Por su mente no había cruzado la idea de una aventura con él, para ella eso era imposible, después del rompimiento con su novio de años no tenía deseos de envolverse sentimentalmente con nadie por algún tiempo. Pero hace tan solo segundos antes, el haber sentido los brazos del saiyajin rodeándola la hizo tener necesidad de tener una pareja de nuevo.

- ¿Y ahora qué demonios te pasa? -preguntó Vegeta al ver que Bulma se había quedado pensativa.

- Ehh ah, nada, ahora que recuerdo, ¿qué andabas haciendo en el despacho, acaso espiabas? -

- Me aburría y quería reírme de ti - dijo y salió del despacho rumbo a las afueras de Capsule Corp sin dirección a ningún lugar en específico.

- Lunático - musitó Bulma.

Ya sin sueño, ella decidió darse un baño para refrescarse la memoria y seguir con sus investigaciones. Mientras tanto Vegeta regresaba a la Corporación Cápsula, quería saber que era lo que Bulma había investigado, en el fondo tenía desconfianza y era posible que esa humana debilucha echara a perder sus planes.

Lentamente se acercó a la oficina y cuando se aseguró que no hubiera nadie entró y comenzó a buscar la libreta que Bulma solía traer consigo en las ultimas semanas, debajo del teléfono se encontraba la libreta color rosa pálido, era imposible que el padre de ella tuviera material de oficina de ese color, así que la tomó y comenzó a leerla.

Pasaron un par de minutos antes de que Kairim, una de las muchachas de servicio de Capsule Corp entrara con el fin de hacer la limpieza, cuando la muchacha vio a Vegeta dentro de la oficina muy entretenido leyendo prefirió no interrumpirlo, el saiyajin le aterrorizaba y trababa de evitarlo el mayor tiempo posible, no tenía idea que él era tan poderoso pero su sola mirada le decía que era una persona de la que debía cuidarse y así lo hacía, dudosa de saber si haría lo correcto decidió ir con Bulma para informarle lo que había visto.

Al escuchar que llamaban a la puerta la joven de ojos azules abrió la puerta.

- Hola Kairim, ¿necesitas algo? - saludó amablemente.

- Señorita, quiero decirle algo -

- Dime -

- Hace un momento fui a la oficina principal de su padre para hacer la limpieza, pero no comencé a limpiar porque el señor Vegeta se encontraba leyendo algo, usted sabe como es él.... y.... temo recibir una grosería de parte de él, discúlpeme, más tarde me encargo de la limpieza de la oficina, a menos que usted le diga que se retire a leer a otro lado -

Bulma no podía creer lo que escuchaba, Vegeta hurgando en lo que no es suyo, eso no lo podía permitir, sin contestar nada a Kairim salió corriendo rumbo a donde de encontraba Vegeta para decirle unas cuantas verdades. Abrió la puerta con brusquedad logrando que el príncipe saiyajin se sobresaltara con el ruido.

- Dame eso - Bulma arrebató la libreta al saiyajin.

- Pero que modales - contestó sarcástico.

- No eres nadie para criticar mi educación, cuando te acabo de descubrir metiéndote en lo que no te importa - le recriminó señalando la libreta rosada.

- Tu eres la que anda en lo que no le importa -

- Estas equivocado -

- No estoy equivocado, andas investigando la vida privada de un científico loco que no conoces, realmente necesitas un pasatiempo para llenar ese espacio de ocio -

- Yo siempre tengo cosas que hacer, y el cuanto al científico loco, investigo sobre él para saber a quién nos enfrentamos, no soy un simio que necesita golpear para saber el punto débil del enemigo -

Vegeta solía aguantar las ganas de golpear a la chica cada vez que ella le regañaba, pero conforme el tiempo pasaba comenzó a gozar de esas peleas aunque se negaba admitirlo hasta ese momento donde sin contenerse soltó a carcajadas.

- Ahora te burlas de mí - dijo visiblemente enfadada, tomó un libro que se encontraba sobre el escritorio y lo arrojó con todas sus fuerzas contra el rostro del saijayin.

El hombre tuvo que interrumpir sus carcajadas gracias al golpe que recibió en la nariz, como el guerrero orgulloso que se decía reaccionó tomando el brazo de ella con fuerza, Bulma asustada se cubrió la cara con el brazo libre, pero Vegeta no la golpeo.

- No gastaría nada de energía al eliminarte, eso no me daría satisfacción -

- Entonces suéltame - protestó aun temiendo por su vida.

- No - Una especie de fuerza interior impedía que la soltara, obedeciendo a esa fuerza sostuvo también su brazo libre, Bulma no se encontraba tan alterada como cuando se entero que Vegeta andaba leyendo sus notas, ahora se encontraba entre extrañada y asustada, mirándolo fijamente con esos grandes ojos como queriendo leer su mente, es entonces cuando notó que ella vestía una pijama de conjunto, una camisola y short de satín rosa con bordados en color negro, ya antes le había parecido casi atractiva, pero esa noche le atrajo como nunca le había pasado, de pronto se vio invadido por la curiosidad de probar esos labios que parecían invitarlo a besarlos.

Ella por su parte perdió el miedo que sintió cuando él tomó su brazo y se perdió totalmente en ese par de ojos negros que su madre decía tanto que eran encantadores, tan sumida estaba en sus pensamientos que ni notó cuando él se acercaba peligrosamente al tiempo que sus manos le soltaban las muñecas que habían estado sosteniendo, el saiyajin deslizó las yemas de los dedos por las palmas de las manos de la chica hasta terminar entrelazando ambas manos, tomados de las manos Vegeta dió el siguiente paso acercando su rostro al de Bulma, al cerciorarse que ella no reaccionaba con violencia decidió acercarse más y probar esos labios que lo tentaban tanto, Bulma dió un paso atrás cuando sintió la piel del saiyajin tan cerca, pero el escritorio le impidió avanzar, sin saber porque se dejo llevar y le correspondió el beso, por unos segundos hubo calma hasta que Bulma percibió que Vegeta pegaba su cuerpo contra el suyo y soltaba su mano izquierda para abrazarla. Viéndose aprisionada interrumpió el beso con un fuerte rodillazo, Vegeta tuvo que reaccionar inclinándose y alejándose del peligro de recibir otro golpe bajo.

- Que salvaje, no tenía idea que te gustaban ese tipo de juegos - dijo el saiyajin.

- No estoy jugando, de que otra forma te iba a quitar de encima de mí - respondió con seriedad.

- ¿Entonces, para que me correspondes? -

- Eso no es verdad, simplemente me tomaste por sorpresa,... ¿qué iba a hacer?, tú eres más fuerte que yo y... -

- ¿Y.... qué?, no soy del tipo que toma algo a la fuerza -

- No mientas Vegeta, todos esos planetas conquistados y las vidas de no se cuantas personas, no me digas que ellos amablemente te lo regalaron, ¿verdad que no?. Los tomaste por la fuerza -

- En eso tienes razón, pero esos planetas no eran para mí - respondió y con pasos decididos se acerco de nuevo a la chica y trató de besarla de nuevo pero Bulma volteo la cabeza rechazándolo.

- ¿Sabes?, algún día, dentro de muy poco, te aseguro que no vas a volver a rechazarme -

- Jajajaja, como tu digas señor príncipe, algún día no muy lejano nos dejaras en paz y te iras muy lejos -

- Te apuesto a que gano yo - dijo seguro de si mismo.

- No es mala idea - respondió pensativa.

- ¿Que gane yo?, claro que no es mala idea -

- No me refiero a eso, y aprovechando que eres un tipo orgulloso, supongo que eres de esos que cumplen su palabra -

- En veces -

- Pues esta vez lo harás -

- Si, sigue soñando, mejor me voy a dormir. mañana si voy a entrenar temprano - finalizo dirigiéndose rumbo a la puerta con intenciones de retirarse.

- Espera Vegeta!!! -

- Ya veo, fue más rápido de lo que pensé -

- No seas ridículo, tengo una propuesta que hacerte antes que te vallas -

- ¿Y de qué tipo? - preguntó acercándose de nuevo a Bulma.

- Hagamos una apuesta, pero que no sea un juego, quien pierda debe pagar lo acordado -

- ¿Qué quieres apostar? -

- Lo que dijimos hace rato. Te apuesto que uno de estos días regresaras al espacio y no volverás a molestarnos, nunca -

- Ya entiendo, tu crees que jamás caerás en mis brazos y piensas aprovechar la oportunidad -

- Veo que eres inteligente, no necesito muchas indirectas, ya te abras dado cuenta que no eres parte de esta familia, así que no tienes nada que hacer en mi casa, haraganeando sin aportar nada a esta empresa -

- Pero que cosas dices, si tu eres quien me invito a quedarme aquí -

- Pero solo era por una corta temporada, ya paso más de un año desde esa vez y parece que no tienes ganas de irte nuca, sinceramente Vegeta, eres un abuson - dijo moviéndose del otro lado del escritorio para ponerlo entre los dos.

- Esta bien, ya entendí y acepto tu propuesta, las cosas serán así, tu terminaras en mis brazos en poco tiempo, en caso que no lo logre yo me iré por mi propia cuenta - dijo decidido.

- Y será eso en menos de medio año - propuso Bulma.

- Mejor así, nos vemos pronto, voy a preparar las sabanas para cuando me visites - Vegeta se retiró de la oficina con intennciones de ir a dormir.

Bulma se tiro pesadamente en el primer sillón que encontró, pensaba que pronto tendría la dicha de no volver a ver a ese odioso saiyajin rondando por su casa.

Pasaban las semanas y Bulma trataba de ocasionarle distracciones a Vegeta para que no pudiera entrenar, trataba de incomodarlo para obligarlo a marcharse de su casa, en una ocasión lo dejo mas de una semana esperando que le reparara la puerta de la cápsula de gravedad, gracias a que el padre de Bulma intervino a solucionar la descompostura Vegeta siguió con su entrenamiento, el saiyajin, nada ajeno al juego de la chica estaba dispuesto a soportar la situación que se estaba dando, no se iba a dar por vencido, al contrario de lo que ella hubiera pensado, en vez de coquetear con ella y buscar acercamientos, la estrategia de Vegeta era otra diferente, la indiferencia, esa táctica le esta funcionando mejor de lo que se esperaba.

La frustración comenzaba a apoderarse de Bulma, la mayoría de sus trampas habían fallado, cuando quemaba la comida de Vegeta, resultaba que su madre le mandaba pedir de un restaurante lo que él quisiera, cuando saboteaba las reconstrucciones de los robots de entrenamiento, su padre se había hecho cargo de solucionarlo, cuando lo reñía, él se iba a entrenar lejos de Capsule Corp, no había pasado mucho tiempo cuando sin darse cuenta Bulma comenzó a buscar cientos de maneras de llamar la atención del príncipe saiyajin.

Cinco meses después que la apuesta se había pactado Bulma había terminado con sus investigaciones, se encontraba en el cuarto de televisión guardando en fólderes hojas llenas de información sobre Maki Gero.

- ¿Ya terminaste tu trabajo? - preguntó Vegeta, quien iba entrando al lugar con su traje de entrenamiento tomando con la mano izquierda un refresco de cola.

- Si, y estoy muy orgullosa de mí, por la información que obtuve - presumió.

Vegeta camino cerca de ella y se detuvo frente a un ventanal que daba una vista extraordinaria de la ciudad.

- ¿Acaso tienes conocimientos sobre la ubicación del laboratorio de Gero? –

- No hice el mínimo esfuerzo por encontrar ese misterioso laboratorio -

- Ohh ya entiendo (volteó a verla y dio un sorbo a su refresco), descubriste algunos secretos íntimos de Gero ¿no es así? – comentó con una ligera sonrisa burlona.

- Como eres morboso Vegeta – ya guardaba en el último fólder las hojas que habían quedado sueltas.

- No, aquí la morbosa eres tú, yo no ando investigando la vida privada de nadie -

- En una parte tienes razón, pero no es por morbo, me interesa saber quien es nuestro enemigo y ya puedes estar tranquilo, termine con mis investigaciones y no tienes por que preocuparte, no tengo ninguna información que sirva para evitar ese encuentro que tanto esperas -

 - Bien, que bien, pero no vine a hablar sobre eso -

La chica de ojos azules sintió ese cosquilleo que las ultimas semanas había experimentado cada vez que se topaba con el saiyajin, en ese momento pensó que Vegeta iba a intentar algún acercamiento hacia ella y no tenía la certeza de huir de él o seguirle el coqueteo que antes había tenido con ella.

- Mañana partiré a entrenar a lugares de éste planeta donde los climas son muy extremos, necesito esforzarme más y no solo conformarme preparando mi cuerpo a otra gravedad, así que necesito que me llenes varias cápsulas de provisiones, no se por cuanto tiempo voy a ausentarme -

 El nerviosismo que Bulma estaba experimentando se transformó en coraje y reaccionó como solía hacerlo en esas ocasiones.

- Sírvete tu mismo, no soy ninguna criada aquí, por si no te habías dado cuenta soy la señorita de la casa y no tengo porque servirte – indignada se levantó sosteniendo los fólderes y se dirigió hacia su habitación en silencio dejando solo a Vegeta divertido por el comportamiento de ella.

- Eres más transparente de lo que habría imaginado – dijo Vegeta en voz baja.

Esa noche transcurrió con rapidez y el sol de nuevo se coló por las ventanas de Capsule Corp anunciando un nuevo día lleno de actividades para los habitantes de la corporación. Vegeta no era la excepción, se encontraba vestido con su clásico traje color azul que utilizaba para los entrenamientos más duros, se las había ingeniado para que la madre de Bulma le llenara varias cápsulas de provisiones y el Dr. Briefs le había preparado una docena de robots cápsula para que le sirvan como oponentes de combate, aunque sabía a la perfección el final que le esperaba a esos robots.

Una tormenta de sensaciones invadía el cuerpo de Bulma, sentada sobre su cama mordía con nerviosismo el borde de la manga derecha de su bata, la noche anterior había tenido una lucha entre la lógica, su orgullo, sus deseos y sus sentimientos, finalmente sus sentimientos había ganado la batalla y estaba decidida a dejarse llevar sin pensar en las consecuencias, pero, aún estaría dispuesto él, su indiferencia en los meses pasados la hacían dudar.

- ¿Qué haré si me rechaza?, como fui tonta, tal vez ya perdió su interés en mí, y eso significa que he ganado la apuesta.... debería estar alegre, pero siento lo contrario.... él no debe irse de aquí – decidió, se vistió con una pantalonera y una playera con el símbolo de la empresa que su padre había creado, corrió hacía la cápsula de gravedad con la esperanza de alcanzar al saiyajin antes que dejara la ciudad.

Su gran temor se vio hecho realidad cuando se encontró con su madre, la mujer rubia dijo a Bulma que el encantador Vegeta se había marchado hacía cinco minutos, la joven corrió hacia el patio de la corporación y se tiro de rodillas al césped arrancando las delicadas hojas verdes con coraje.

- Pero que feo carácter tienes – le dijo una voz que ella conocía muy bien, la chica de ojos azules volteo detrás suyo y se topó de frente con el dueño de dicha voz.

- Vegeta, ¿no que ya te habías ido? -

- No creo que esos sean tus deseos -

Bulma se puso de pie sin saber que pasaba por la cabeza del saiyajin.

- ¿Si desde ayer estas esperando este día para irte a entrenar, no entiendo porque estas aquí afuera, o es que acaso ya no piensas pelear contra esos androides? -

 - Te esperaba – contestó con seriedad.

 - Si piensas que voy a preparar tus maletas o algo por el estilo estas muy equivocado -

- Ya tengo todo preparado para irme, pero no podía hacerlo sin antes saber quien ganó -

- Te refieres a la apuesta,... supongo – Vegeta asintió con la cabeza.

- Fue tu idea y pasado casi medio año creo que tu sabes quien ha ganado – El comportamiento de Vegeta era inusual, pero Bulma sabía que él tenía la razón, horas antes había renunciado a cualquier intento por hacer que el saiyajin se marchase de su casa, decisión que la hacía perder la apuesta.

- Tu ganaste – dijo cabizbaja.

- Eso era lo que quería escuchar, pero este momento no es el adecuado para exigir mi premio, no sin antes llegar transformado en súper saiyajin, eso será cuando regrese de este viaje que voy a hacer – Bulma levanto la mirada y lo vio volar rumbo al noroeste.

- Tienes que regresar Vegeta – musitó viendo como la imagen de Vegeta desaparecía en el cielo.

- Nos veremos pronto Bulma – dijo Vegeta desde el cielo mirando como se perdía entre los edificios su nuevo hogar.

 

FIN