Capítulo 9
La
alianza de los cuatro guerreros
En
nuestro capítulo anterior, Tivos estaba furioso porque la reina lo había
echado fuera del castillo. Poco tiempo paso cuando se encontró con un
forastero que tenía en su poder una espada que Tivos deseo tenerla en su
colección. El sujeto se rehusó provocando la ira de Tivos, decidiéndose
enfrentarse en las afueras de la ciudad. La reina que había sido informada por
un soldado salió a caballo para detener la pelea, seguida por Vegueta. El duelo
estaba por comenzar:
-Tivos:
¡Ya me colmaste la paciencia, estúpido!... ¡Ahora veras!
La
reina se detiene en un peñasco, al dirigir su mirada hacía abajo aprecia el
gigantesco circulo que hay en el suelo, y que dentro de el se encontraban Tivos
además de otro sayajin. A lo lejos distinguió a los amigos de Tivos.
-R.
Unery: Al parecer la pelea aun no ha comenzado, ¡hay que detenerlos de
inmediato!
Con
un ligero movimiento de riendas la reina ordena al caballo que baje hacía el
lugar de la batalla. En ese momento Tivos se lanza para hacer un ataque de
frente, salta tomando la espada con ambas manos para dar un tajazo de
un solo golpe sobre el sayajin. Este último se prepara, pero antes de
que Tivos estuviera siquiera cerca de hacerlo, se mueve rápidamente en el aire,
aterrizando por detrás del sujeto dándose la vuelta rápidamente para cortarle
el cuello aun con ambas manos sosteniendo la espada. La reina apresura el galope
para tratar de llegar antes, pero aun seguía muy lejos del lugar, mientras que
en la cima Vegueta se había detenido mientras observaba todo...
Tivos
esta por hacer el corte pero no lo logra ya que la funda de la espada del sujeto
es interpuesta en su camino, el sayajin se agacha cerrando su puño dándole un
golpe directo a la cara de Tivos, este retrocede. La reina al ver ese ataque
detiene la marcha del animal precipitadamente, los demás soldados se forman
detrás de ella.
-R.
Unery: (Es increíble………. Esos movimientos…)
-Sujeto:
No has cambiado nada Tivos, ni en tus técnicas ni en tu forma tan arrogante de
pelear… Te confías y descuidas tu defensa.
-Tivos:
¿Qué dijiste? (Pero como demonios supo lo que iba a hacer… Es como si
conociera mis movimientos, pero eso no puede ser ¿acaso ya me habría
enfrentado con el antes?)
-Vegueta:
(Esquivo el ataque de Tivos con mucha facilidad)
-Soldado:
Reina Unery, ¿quiere que detengamos la pelea?
-R.
Unery: No, esperen……….. Quiero ver un poco más
Ahora
es el otro sayajin quien toma la iniciativa, con la punta de su funda trata de
golpear a Tivos en un costado, este apenas reacciona deteniendo el ataque con su
espada. El sujeto gira 360 grados dirigiendo con fuerza la funda al hombro de
Tivos, esta vez logra dar en el blanco. Así continúan
una serie de ataques, casi todas logran ser eludidas por Tivos pero con
mucha dificultad. Furioso Tivos toma fuerzas para darle a su contrincante un
bueno golpe con la espada. El sujeto por fin desenvaina la espada tirando la
funda al suelo contraatacando a Tivos enfrascándose cara a cara con Tivos separándose
después de unos instantes. La reina ve esto con sorpresa y con temor al igual
que sus soldados, Vegueta también esta estupefacto.
-Tivos:
¿Quién demonios eres?
-Sujeto:
No me recuerdas, que mala memoria………. Te propongo una tregua, esta es una
pelea sin sentido, duraríamos horas peleando sin tener un ganador y no tiene
caso. Te ofrezco una disculpa y tú a cambio me dejaras en paz.
La
reina decide que es el momento idóneo para detener la pelea, además de que
quería averiguar quien era ese sujeto
Tivos:
(Maldición, no me dejare vencer por este estúpido)
El
sujeto se voltea para recoger la funda del piso, Tivos sonríe preparándose y
dejándose caer con todo y espada sobre el, el sujeto voltea viendo casi sobre
si la espada de Tivos pero es detenida oportunamente por la espada de la reina,
el corcel alza sus patas delanteras haciendo que Tivos retroceda asustado y
enojado.
-R.
Unery: ¿Por la espalda Tivos?
-Tivos:
Maldita sea ¡Tenías que ser tu Unery!
-R.
Unery: ¡Reina Unery para ti guerrero sin honor!
-Sujeto:
¿Reina Unery?
-R.
Unery: ¡Y yo que esperaba que me dejaras en paz hasta el día de mañana, pero
veo que no tienes remedio!
La
reina vuelve a guardar la espada en su respectiva funda, voltea a ver al sujeto
analizándolo por un momento…
-R.
Unery: ¿Por qué fue el duelo?
-Tivos:
¡Esa no es incumbencia de una mujer!
-R.
Unery: ¡Cierra la boca! ... ¡Estoy a cargo del reino y no puedo permitir esta
clase de desordenes! Además le pregunte a el, no a ti……. ¿Cuál fue la
causa?
-Sujeto:
Este hombre quería que le vendiera mi espada, como me negué decidió quitármela
por la fuerza.
La
reina dirige su mirada hacia la espada, después al sujeto
-R.
Unery: No pareces estar mintiendo (Voltea a ver a Tivos)… Sabes Tivos por esto
podría mandarte a prisión, pero no lo haré. Claro esta que eso será si dejas
a este hombre en paz.
-Tivos:
¡¿QUÉ?!
-R.
Unery: ¿Prefieres la cárcel?
Tivos
guarda silencio, sale de allí furioso ya había estado planeando su venganza
contra el turista. Pero si estaba en la cárcel no podría cumplir con su
cometido, así que le pareció más prudente retirarse. Desapareciendo en el
horizonte con los otros tres.
-R.
Unery: ¿Cómo te llamas?
-Sujeto:
¿Eh?....... ¿Perdón?
-R.
Unery: Te pregunte que como te llamas……es más, quitate
esa capucha para que pueda verte la cara.
El
sujeto se siente acorralado, no sabe si descubrirse o no. La reina al no ver una
muy buena respuesta de parte de el, se desespera.
-R.
Unery: ¿QUÉ NO ME OISTE?... ¡Te he ordenado que te descubras! (Para que se
este negando, es probable que mis sospechas sean ciertas)
El
sayajin sigue dudando, pero al no ver otra salida decide rendirse. Levanta la
mano para quitarse la capucha de la cabeza, dejando ver a una persona con mucho
cabello alborotado y con una ligera cicatriz en una de sus mejillas, suelta un
suspiro.
-Sujeto:
Mi nombre es Barduck, su alteza.
-R.
Unery: ¿Barduck? (Pues si hay cierto parecido y quizás si sea el, pero lo más
seguro es que no me vaya a confesar nada así que tendré que descubrirlo yo
misma)
Vegueta
desde lejos observa a la figura del joven sayajin por unos instantes, sonríe
ordenándole a su caballo que lo sacara de allí.
-R.
Unery: No eres de aquí, ¿verdad?
-Barduck:
No, acabo de llegar hace unas horas
-R.
Unery: ¿De donde vienes?
-Barduck:
……. De lejos
-R.
Unery: ¿Qué tan lejos? (Mirándolo fijamente casi con la cara pegada a la de
el)
-Barduck:
De muy lejos… (Gota)
-R.
Unery: (Maldición, esto va a ser más difícil de lo que pensé)
-Barduck:
(Ahora como me la quito de encima)
-R.
Unery: (Tengo que vigilar todos sus movimientos, pero ¿cómo?... ¡Ya se!)…
No tienes familiares ni amigos, ¿verdad?....... puesto que acabas de llegar.
-Barduck:
No…
-R.
Unery: ¿Y dinero?
-Barduck:
Tampoco…… (¿Por qué cambio las preguntas?)
-R.
Unery: Muy bien, con lo buena de alma caritativa que soy permitiré que te
quedes en una de las habitaciones para huéspedes del castillo (^-^)
-Barduck:
¡¿EH?!
-R.
Unery: Soldado, hágame el favor de prestarle un caballo a este hombre
-Barduck:
Pero su majestad, usted no tiene que preocuparse por mi, puedo dormir en
cualquier lugar.
-R.
Unery: Mejor aún. Si puedes dormir en cualquier lugar, podrás dormir en una de
las alcobas del castillo.
-Barduck:
Pero es que no es necesario
-R.
Unery: Yo insisto (No te me vas a escapar ¬¬)
-Barduck:
Pero……
-R.
Unery: ¡Te atreves a rechazar mi hospitalidad!
-Barduck:
¡No!, por supuesto que no
-R.
Unery: ¡Entonces muévete!
-Barduck:
Si… su majestad
La
reina hecho a andar a su corcel con dirección al castillo, mientras que a
Barduck le prestaron un caballo gris, montado sobre el siguiendo a la reina.
Pero se sentía muy angustiado.
-Barduck:
(¿Cómo me pude meter en esto?, ahora si que me arrepiento de haber venido aquí)
Namis
se encontraba atendiendo a unas personas mientras que el niño se encontraba en
el balcón observando a todos los sayajins que pasaban por allí. De pronto vio
a su madre que ya venía de regreso.
-Niño:
¡Papá! ¡Papá!... ¡Ahí viene mamá!
-Namis:
…… Discúlpenme un momento por favor
Namis
se acerca al balcón para verificar si efectivamente era Unery. Comprobando, al
verla, que su hijo no se había equivocado… Bajaron juntos a la entrada para
recibirla.
-Namis:
¿Estas bien?
-R.
Unery: Si… (Baja del caballo) Afortunadamente no tuve que enfrentarme con
Tivos. Pero aun así, un soldado salio mal herido.
-Niño:
Mami (La reina se agacha para recogerlo)
-Namis:
¿De verdad?
-R.
Unery: Si, más tarde me entregaran un reporte de su estado de salud. Pero no
creo que sea muy grave.
-Namis:
¿Ese no es uno de tus soldados? (Señala a Barduck)
-R.
Unery: No, el es el sujeto al que Tivos molestaba… Namis te presentó a
Barduck, Barduck el es mi esposo Namis y mi hijo Namoc.
Los
dos hombres se saludan de lejos, al igual que el niño y Barduck.
-Namis:
¿Y qué hace aquí?
-Barduck:
(Eso me gustaría saber)
-R.
Unery: Le ofrecí quedarse en el castillo, por esta noche.
-Barduck:
(Mejor dicho me obligo)
-Namis:
Bueno, te dejo al niño… Tengo que atender a unas personas allá arriba y ya
las deje esperando demasiado.
Namis
se va. Unery ordena a una de las sirvientas que llevara a Barduck a una de las
habitaciones para huéspedes. Cuando llegan, la sayajin se retira, Barduck
deposita en una silla su espada y el manto con capucha que traía puesto.
Observa la habitación por un rato, se acerca a la cama dejándose caer de
espaldas.
-Barduck:
Creo que mejor descansare un poco, hoy ha sido un día lleno de sorpresas y
problemas, jamás me imagine que Unery fuera la reina ni que me fuera a
encontrar con Tivos… Lo peor de todo es que al parecer ella esta tratando de
descubrir quien soy, y cuando lo haga……….
Barduck
cierra los ojos, dejándose dominar por el sueño. Namis ya había terminado con
todos sus asuntos, pero aun le quedaba uno pendiente que no podía reprimir. Fue
a buscar a Unery, quien se encontraba en uno de los jardines vigilando a Namoc
mientras jugaba.
-R.
Unery: Hola Namis, ¿ya terminaste?
-Namis:
Si, finalmente termine (Se sienta junto a ella, los dos observan al niño jugar
con una vara imaginando que era un gran espadachín) Unery ¿por qué lo
trajiste?
-Unery:
¿Qué?, ¿De qué hablas?
-Namis:
Unery yo te conozco. Eres buena persona pero también muy desconfiada, no es
normal que invites a alguien a que se quede en el castillo... (La mira fijamente)
Y mucho menos a un extraño forastero.
Unery
baja la vista al igual que la cabeza.
-Namis:
¿Qué pasa Unery? ¿Qué buscas?
Mientras
tanto:
Tivos
practica partiendo un árbol a la mitad con
su espada, por no decir que se desquitaba con la madre naturaleza. Los otros
tres se habían ido a conseguir algo para comer.
-Tivos:
¡Esa mujer me las va a pagar!.... ¡Al igual que ese turista desgraciado! (Parte
otro árbol)
-Voz:
Tivos, tan inmaduro como siempre
-Tivos:
¿Quién esta allí? (Un sayajin aparece de entre las sombras del bosque) ¡Jevo!,
¿eres tú?
-Jevo:
Hola Tivos
-Tivos:
¿Qué haces aquí?
-Jevo:
Vegueta fue y me contó todo sobre tu pequeño incidente con el forastero
-Tivos:
¡Vienes a burlarte de mí!
-Jevo:
No, vine a ponerte al corriente de la situación. Al parecer Vegueta tenía razón,
no tienes ni la menor idea de con quien peleaste esta tarde.
-Tivos:
¿Qué dijiste?
-Jevo:
Vamos Tivos, no puedes ser tan tonto… Estoy seguro que los movimientos y
estrategias del sayajin ese te parecieron familiares.
Tivos
vuelve analizar lo ocurrido, los movimientos, ataques y formas que tenia el
sujeto para manejar la espada.
-Tivos:
¡No!....... ¡Es imposible!
-Jevo:
Ya recordaste…
-Tivos:
¿De verdad será el?
-Jevo:
Tiene que serlo, Vegueta es muy cuidadoso en sus análisis, y es poco probable
que se equivoque
-Tivos:
Así que, el niño maravilla regreso (Sonríe)
-Jevo:
La alianza de los cuatro guerreros volverá a trabajar… JAJAJAJAJAJA
De
nuevo en el castillo:
-Namis:
¿La alianza de los cuatro guerreros?
-R.
Unery: ¿Has oído hablar de ellos?
-Namis:
Solo se lo que todos saben… La alianza de los cuatro guerreros, integrada por
los guerreros más fuertes y hábiles espadachines que jamás hayan existido.
Creada para la búsqueda de la niña reina y también para le destrucción total
de los tsufurus.
-R.
Unery: Estas en lo correcto. La alianza de los cuatro guerreros fue creada por
el rey tres años después de la desaparición de su hija.
-Namis:
¿Los conociste?
-R.
Unery: Si, de hecho tú también los conoces
-Namis:
¿Yo?
-R.
Unery: Tres de los antiguos miembros fueron Vegueta, Tivos y Jevo
-Namis:
¡¿Ellos tres?! (Unery afirma con la cabeza)… Jamás me lo hubiera imaginado,
ahora veo porque los odias tanto… ¿Y el cuarto miembro?
-R.
Unery: Era un niño de doce años
-Namis:
¿Un niño?
-R.
Unery: Un par de meses después de que naciera la princesa, hubo una riña en un
extremo de la ciudad donde murieron varias personas entre ellos una pareja que
tenía un pequeño niño de ocho años. La sacerdotisa, mi madre, lo llevo ante
los reyes quienes lo acogieron y lo llamaron Osiva.
-Namis:
¿Osiva?
-R.
Unery: El niño mostró un amplio conocimiento con respecto al uso de las
espadas, así probablemente ya había
sido instruido por su padre, así que comenzó a ser entrenado para convertirse
en guardaespaldas personal del rey… Así transcurrió un año en paz hasta que
la princesa fue secuestrada. Un año después cuando el rey culpo a los tsufurus
ordeno que pusieran a Osiva en un riguroso entrenamiento de dos años para
prepararlo para la invasión contra los tsufurus. Cuando se formo la alianza, el
niño a pesar de su habilidad y entrenamiento no era muy capaz de enfrentarse
con los otros tres miembros debido a su gran experiencia, más sin embargo el
destaco en otro aspecto.
-Namis:
¿Cuál era?
-R.
Unery: Su inteligencia…. Era un niño muy listo, siempre estudiaba
cuidadosamente la situación del campo de batalla para después desarrollar unas
increíbles estrategias de ataque e invasión… Siendo su principal objetivo la
victoria absoluta.
-Namis:
¿Y qué paso con el?
-R.
Unery: Cuatro años después de estar al servicio completo del rey, decidió
abandonar la alianza, para después desaparecer…… Yo creí que había sido
asesinado por abandonar al rey.
-Namis:
¿Creíste? ¿Ahora que crees?
-R.
Unery: Que esta con vida (Unery levanta la cabeza con dirección a las
habitaciones del castillo, Namis también voltea reaccionando sorprendido)
-Namis:
¡¿No me digas qué es el?! (Ella no contesta)… Unery, no estarás
adelantando un poco las cosas, puede que lo estés juzgando mal.
-R.
Unery: Namis yo lo vi pelear. La forma en que lucho cara a cara contra Tivos es
algo con lo que no se puede confundir. Tivos también trato de reconocerlo, además
de que batalle para hacerlo quitarse una capucha que le cubría el rostro, y su
cara me es familiar.
-Namis:
Si supusiste que era el, ¿para qué lo trajiste aquí?
-R.
Unery: No estaba del todo segura y necesitaba vigilarlo más de cerca
-Namis:
Pero eso es sumamente peligroso, estar tan de cerca de un asesino
-R.
Unery: No te preocupes Namis, creó poder contra el
-Namis:
Yo no me refiero a eso Unery. Quiero decir acerca de sus planes, tú dices que
era muy inteligente.
-R.
Unery: Razón de más para tenerlo tan cerca, así por lo menos me daré una
idea de con quien habla o que hace y saber si planea algo junto con los otros
tres en contra mía.
-Namis:
Solo espero que esto no desate algo peor
-R.
Unery: Siento mucho esto Namis… Pero es que no puedo estar tranquila, quiero
saber por que después de tantos años decidió regresar.
Ya
era muy tarde en la noche, todos yacían dormidos en sus respectivas alcobas,
con excepción de los guardias que cuidaban el castillo.
Pero detrás de la gigantesca puerta, el cristal que había
permanecido elevado sobre el cojín desde el acontecimiento de la mañana suelta
nuevamente un increíble resplandor.
Barduck,
quien seguía dormido desde que llegó, despierta. Cuando abre los ojos, estos
cambian momentáneamente a un color azul regresando a la normalidad. El sayajin
parpadea sacudiéndose le cabeza y levantándose al
instante.
-Barduck: Me siento extraño