Capítulo 10

Un hombre de confianza

 

Después de una corta pelea que fue interrumpida por la reina Unery, el sujeto misterioso por fin se da a conocer con el nombre de Barduck. La reina se lo lleva como huésped al castillo donde lo presenta con su familia y después es llevado a su habitación quedándose dormido. Unery le habla a Namis acerca de la alianza de los cuatro guerreros, y de que ella cree que Barduck es en verdad el cuarto miembro; Osiva. En la noche Barduck despierta, mientras que el cristal brilla.

-Barduck: Me siento extraño, siento que debo salir…

Observa la puerta de su habitación por unos instantes, por fin se decide saliendo cuidadosamente… Al ver que no había ningún guardia cerca, camina por los pasillos observando todo con curiosidad.

-Barduck: Es muy diferente al antiguo castillo…

Sin saber como, su curiosidad lo guió  hasta donde se encontraba el cuarto del cristal, que percibió de inmediato debido a la gran cantidad de luz que salía por las ranuras de la gigantesca puerta. Camina y se para enfrente de ella.

-Barduck: ¿Qué habrá aquí?

En ese momento Unery despierta precipitadamente, mira a su alrededor sintiéndose muy inquieta. Se levanta poniéndose una bata  y sale de la alcoba silenciosamente para no despertar a Namis.

-Barduck: ¿Cómo se abrirá esta puerta?... No tiene cerraduras ni perillas (Trata de empujarla y jalarla para abrirla, sin obtener nada) No debería estar haciendo esto, pero quiero saber que hay allá adentro para que salga luz.

De pronto la puerta se abre de golpe, haciendo que Barduck caiga al piso. Teniéndose que cubrir los ojos debido al cegador destello que provenía de la habitación, pero la intensidad baja. Barduck se pone de pie caminando hacia el interior, agudizando la vista para tratar de encontrar la causa del resplandor. Hasta que por fin lo ve…

-Barduck: Increíble, es… la mitad del cristal…

Apenas iba a medio camino cuando repentinamente sintió algo punzante y filoso que le molestaba en la espalda.

-R. Unery: Te atrape… ¡Date la vuelta!

-Barduck: (Obedece, al momento de que levantaba las manos)… Según lo que me enseñaron, así no se trata un invitado.

-R. Unery: Pues según lo que a mi me enseñaron, un invitado no merodea por el castillo a media noche. No se como lograste descifrar el código para abrir la puerta, pero lo hiciste, al parecer te subestime demasiado.

-Barduck: Yo no la abrí, se abrió sola

-R. Unery: Ni creas que me puedes engañar por más tiempo Barduck…. O mejor dicho Osiva (Coloca la punta de la espada amenazadoramente en el cuello del joven)

-Barduck: Veo que es lista

-R. Unery: Gracias. Ahora dime ¿qué planeabas?, ¿acaso robar el cristal?

-Barduck: Para nada, ni siquiera sabía que estaba aquí… El lugar del cristal debe ser el templo, no el castillo.

-R. Unery: Precisamente por eso esta aquí, para que yo pudiera cuidar de el personalmente. Ya confiesa, ¿qué haces aquí?

-Barduck: No lo se…. Sentí que me llamaban y encontré la puerta.

-R. Unery: Mentira  

-Barduck: Si no me cree, ¿porqué se imagina que vine desarmado si iba a hacer algo tan peligroso como robar el cristal?

-R. Unery: Fácil, para usarlo como excusa

El cristal emite chillidos, llamando la atención de los dos sayajins que voltearon a ver. Barduck aprovecha el descuido, golpeando una de las piernas de la reina haciendo que esta caiga al suelo y que suelte la espada. Barduck se agacha rápidamente tomando la espada en su poder, Unery se asusta pensando lo peor, pero sorpresivamente Barduck lanza la espada hasta el otro extremo del cuarto y le ofrece la mano a la mujer para ayudarla a incorporarse. Ella lo rechaza poniéndose de pie por si misma, mientras lo hacía, Barduck se alejaba de ella. La reina lo ve extrañada y furiosa.

-R. Unery: ¡¿Por qué no me mataste?! ¡Tenías una perfecta oportunidad!

-Barduck: Por varias razones; la primera es que es deshonor atacar a otro quien no tiene como defenderse, la segunda es que yo solo quería que me quitara la espada de encima y tercero yo no peleo con mujeres.

-R. Unery: Pero…

-Barduck: Su majestad, yo jamás tuve las intenciones que usted cree… De hecho para empezar yo ni siquiera quería venir aquí, usted me obligo. Así que creo que lo mejor será retirarme…….. De todos modos, gracias por el hospedaje y por salvarme de Tivos.   

El joven sayajin camina hacía la salida, Unery esta sorprendida pero a la vez se sentía avergonzada.

-R. Unery: ¡Espera! (El se detiene volteándola a ver)… Lo siento, tienes razón. Yo fui quien te obligo a quedarte aquí y no te trate como a un invitado. Te ruego me disculpes y por favor quédate, ya no te molestare más.   

-Barduck: ¿Esta segura que quiere que me quede?

-R. Unery: Completamente

-Barduck: …… Esta bien, me quedare. Pero mañana me iré

-R. Unery: Esta bien

Unery le sonríe, Barduck se la devuelve saliendo en ese momento de la habitación con rumbo a su alcoba dejándola sola.  Unery voltea a ver por un momento la mitad del cristal, va a recoger su espada guardándola en su funda para después retirarse para volver a dormir.

Cuando Barduck llega a su habitación entra, y cuando cierra la puerta detrás de el se deja caer pesadamente sobre el piso, quedándose allí.              

-Barduck: Unery no ha cambiado nada, sigue siendo igual de desconfiada… Me asusto mucho, realmente creí que me atravesaría con la espada… ¿Cómo puede estar casada? ¬.¬… Más sin embargo es una mujer muy responsable, quiere cumplir a toda costa con su trabajo……. No tengo nada de ganas de levantarme, creo que mejor dormiré aquí.

Unas horas después aproximadamente como a las nueve de la mañana, Unery despierta, al darse cuenta de lo tarde que era se levanta y se arregla apresuradamente. Pero aún así todavía se sentía adormilada. Al salir de la alcoba, en uno de los pasillos se encuentra con Namis.

-Namis: Buenos días

-R. Unery: ¿Qué tienen de buenos?, ya es muy tarde para comenzar con mi trabajo ¿Por qué no me despertaste?

-Namis: Lo intente, pero parecías estar muy cansada… De hecho todavía se ve que tienes mucho sueño. ¿No dormiste bien anoche?

-R. Unery:….. (Suspiro) Lo que pasa es que anoche me desperté y…… ¡Oye! ¿Qué paso con Barduck? ¿Sigue aquí? 

-Namis: Al parecer si, nadie lo ha visto salir de si habitación y mucho menos del castillo (Unery se tranquiliza)… ¿Por qué preguntas?

Unery y Namis se van a una sala, donde ella ordena que le traigan una especie de te para que se le quitara el sueño, trayéndoselo casi inmediatamente.  Mientras lo bebe, le cuenta todo lo sucedido a Namis.

-R. Unery: Estoy muy confundida Namis, ya no se que pensar sobre el.

-Namis: Pero cuando lo llamaste Osiva no te lo confirmo

-R. Unery: No, pero tampoco me lo negó. Tiene que ser el, pero cuando tomo la espada, yo esperaba otra actitud. Si hubiera sido alguno de los otros tres de seguro me mataba o por lo menos me hubiera amenazado.

-Namis: ¿Y no era así de niño?

-R. Unery: La verdad Namis, yo casi no lo conocí, solo de vista. El se encontraba en su entrenamiento y yo en el mío para ser sacerdotisa.  

-Namis: Pues al parecer lo juzgaste mal

-R. Unery: Pues al parecer si, pero hay algo que todavía no me explico…… ¿Cómo abrió la puerta?

En ese instante una sirvienta entra en la habitación para anunciar que el desayuno ya estaba listo, y que se encontraba en la mesa.

-Namis: Muy bien, por favor ve y despierta a Namoc para que baje a desayunar.

-Sirvienta: Si señor

-R. Unery: Y también por favor avísale a nuestro huésped para que nos acompañe.

-Sirvienta: En seguida (Se va)

-Namis: ¿Lo invitaras a desayunar con nosotros?

-R. Unery: Es lo menos que puedo hacer, desde que el pobre llego he sido muy grosera con el.

Se ponen de pie dirigiéndose al comedor, sentándose cada uno en sus respectivos lugares. Un rato después llega Namoc traído de la mano de la sayajin siendo sentado a un lado de la reina, casi inmediatamente después aparece Barduck en la puerta del comedor.

-Barduck: ¿Me mando llamar?

-R. Unery: Si, deseo que estés presente con nosotros en el desayuno.

-Barduck: Si….

Barduck se queda de pie en la puerta sin decir ni hacer nada, como si estuviera de guardia. Los otros tres lo observan también silenciosos e inmóviles, durando así un minuto muy angustioso.

-R. Unery: ¿Puedo saber que estas haciendo?

-Barduck: Montando guardia como me lo ordeno

-R. Unery: ¿Eh?

-Namis: …. Ah…. Unery, creo que no se lo especificaste muy bien

-R. Unery: ……. Oh, Barduck lo que quiero es que te sientes a desayunar con nosotros, no que no cuides.

-Barduck: ¿Sentarme a desayunar con ustedes?

-R. Unery: Si

-Barduck: Con todo el respeto del mundo su majestad, pero no cree que ya fue suficiente con lo de anoche….

-R. Unery: ¡¿Crees que te estoy invitando a desayunar para seguirte vigilando y hostigando?!

-Barduck: Si

-R. Unery: Pues déjame informarte que no es por eso, estoy tratando de ser gentil contigo. Además anoche te prometí no molestarte más y yo cumplo mis promesas.

-Barduck: …… No se, no me parece correcto sentarme a desayunar junto a una reina considerando lo que soy.

-R. Unery: A mi no me importa ni molesta saber quien eres ni que te sientes a la mesa con mi familia…. Vamos, la comida se enfría.

Barduck continua de pie por un momento más, suspira acercándose a la mesa y tomando asiento en una silla libre.  El desayuno da inicio.

Les habían servido unos platillos realmente antojables, como buenos para comer que eran, no tardaron en empezar a comer.

Namis conversa con Unery acerca de unos asuntos que lo mantenían preocupado y que consideraba deberían ser tratados con más cautela. El pequeño Namoc no se quedo para nada atrás en la conversación, ya que también hablaba sobre sus aventuras como cadete militar, mientras Unery lo alimentaba con la comida que el niño quería.

Barduck solo los escuchaba, a pesar de la familiarización del ambiente que ellos estaban dando se sentía incomodo, pero ni aun así se le quito el hambre. Así que se quedo en silencio pero comiendo abundantemente. Así continuo todo hasta que el desayuno llego a su fin. Las sirvientas llegaron a recoger la mesa. Unery ordena a una de ellas que le diera un baño a Namoc, ya que se había ensuciado, y que después lo llevara con su maestro particular. Los tres adultos se ponen de pie.

-Barduck: Gracias por invitarme

-Namis: Gracias a ti

-R. Unery: Barduck, una última cosa

-Barduck: ¿Si?

-R. Unery: No se a que horas planeabas irte, pero te voy a pedir que lo cambies hasta en la noche

-Barduck: ¿Qué?

-R. Unery: Todo el día voy a estar muy ocupada y estaré libre hasta en la tarde, quería hablar contigo antes de que te fueras.

-Barduck: ……. De acuerdo

-R. Unery: Perfecto, nos veremos más tarde

Unery y Namis se retiran dejando a Barduck solo con las sirvientas que seguían recogiendo todo.

-Barduck: ….. Uh, ¿qué podría hacer hasta que la reina termine con su trabajo?

-Sirvienta: Podría visitar el pueblo

-Barduck: No, gracias (respondió con desgano recordando el episodio de ayer)

-Sirvienta: Es mucho mejor que estar aquí todo el día esperando que la reina se desocupe…Como se piensa ir más tarde, sería bueno que visitara la ciudad por última vez (Barduck no contesta). Si aun así no le parece, entonces por lo menos salga al jardín. Hoy hace un día muy bonito. (Ella se retira)

Barduck la ve irse, dirige su mirada hacía una ventana que estaba abierta, las cortinas revoloteaban por el aire. El sayajin se acerca a ella, respira hondo sintiendo como el puro y fresco oxigeno entra por sus pulmones relajándolo. De pronto se inclina  sacando la cabeza por la ventana, desde allí podía ver casi todo observando con especial atención todo el pueblo, mientras recordaba las palabras de la sayajin: “Como se piensa ir más tarde, sería bueno que visitara la ciudad por última vez”

-Barduck: Quizás no sea tan mala idea, después de todo me iré esta noche y no pienso volver jamás. 

Decidido, Barduck sale del castillo con su manto y espada en mano. Se detiene por un momento antes de aventurarse por completo, pero por fin continua su caminata por las diversas calles.

 

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