Capítulo 11

Un día exhaustivo

 

Barduck había despertado precipitadamente en la noche al igual que la reina… Al salir el primero de su alcoba encontró la puerta donde se encontraba el cristal, esta se abre permitiéndole el paso a Barduck pero se detiene al ser amenazado por la reina. Discuten por un momento, haciendo las pases al final retirándose a dormir. A la mañana siguiente Unery se sentía culpable así que invito a Barduck a desayunar con su familia. Después Unery le pidió a Barduck que la esperara mientras terminara su trabajo, el por su parte decidió salir a visitar la ciudad por última vez; ¿cómo le ira?

Barduck había comenzado con su caminata por las calles, como no conocía muy bien el lugar decidió dejarse llevar por la gente que por allí transitaba, evitando a toda costa los lugares solitarios, no quería meterse en ningún tipo de problema.

Así siguió caminando por un rato, hasta que llego a un lugar donde había muchos estantes; unos vendían mucha variedad de comida, en otros fabricaban diversas armas, pero había uno solo que vendía amuletos, collares, anillos, etc. Este último le llamo la atención a Barduck. El sayajin mete la mano en uno de sus bolsillos sacando un saco de color negro que contenía 75 monedas…. Cuando Namis se entero de que el saldría a dar un último vistazo al pueblo, le mando con uno de los soldados esas monedas para que pudiera comprar lo que desease, como un recuerdo por ejemplo.

Barduck no pensaba para nada aceptar el dinero, pero lo tomo temiendo despertar otra discusión por no aceptar al primer momento lo que le ofrecían. Como se lo hacía recordar experiencias pasadas con la reina Unery. Mientras observaba las monedas, alguien más lo observaba a el; un sayajin medio escondido entre los estantes y la gente, sonreía malévolamente.  Barduck   cierra el saco, pero no lo guarda y se dirige al puesto esperando encontrar algo interesante. Un señor mayor lo atendió.

-Vendedor: Buenos días Joven…. ¿Busca algo en especial?

-Barduck: No exactamente, quería ver su mercancía

-Vendedor: Como usted guste

El vendedor se da la media vuelta para acomodar algunas cosas mientras que Barduck seguía observando todas las alhajas y demás que había.

En ese instante el sujeto que lo había estado observando corre rápidamente hacía el, chocando fuertemente, haciendo que los dos caigan pesadamente al piso. La bolsa con las monedas también cae a unos metros.

-Sayajin: ¡Oh!.... ¡Lo siento mucho Sr.! ¡Creame que no me fije!

Rápidamente el hombre se pone en pie, levantando a Barduck por lo hombros sacudiéndole toda la tierra mientras daba un sin fin de disculpas.

-Sayajin: De verdad lo siento, no se lastimo ¿verdad?

-Barduck: No, no……. Estoy bien, gracias

-Sayajin: Soy un tonto descuidado, por favor perdóneme

-Barduck: No se preocupe, los accidentes pasan 

Barduck dirige su mirada al suelo, detrás del sujeto estaba su saco con dinero. El sujeto gira la cabeza con dirección al suelo para ver el mismo objeto, Barduck se dispone a recogerlo pero es detenido por el otro sujeto.

-Sayajin: Permítame, yo fui el culpable…

El sayajin le da la espalda a Barduck agachándose para recoger el saco, cuando lo hace lo mete rápidamente entre sus ropas sacando al instante un saco igual. Se lo entrega a Barduck.

-Barduck: Gracias

-Sayajin: No tiene por que darlas…… Y de nuevo disculpe la molestia

El hombre sale corriendo de allí, dejando a Barduck muy confundido y con una mano detrás de la cabeza, después de un momento volvió a lo que estaba.

Cerca de allí, otro hombre que estaba en uno de los puestos de comida disfrutando de los exquisitos platillos había observado la escena. Se puso precipitadamente de pie, la, mujer que atendía el negocio se dio cuenta.

-Dueña: Toma, ¿qué pasa?

-Toma: No te preocupes, regreso enseguida… Tengo un asunto pendiente (Se retira)

-Dueña: Vaya con este tipo, espero que si regrese porque aun no me ha pagado…

En un callejón solitario llega corriendo el sayajin que había chocado “accidentalmente” con Barduck, deteniéndose para tranquilizar su acelerada respiración. Saco las monedas, contándolas mientras reía.

-Ladrón: Jajájajá, eso fue muy fácil……. No es mucho, pero algo es algo, jajajaja

De nuevo en el puesto:

Barduck había encontrado un recuerdo muy peculiar era un collar muy llamativo del que colgaba una pequeña esfera que al reflejarse con la luz cambiaba constantemente de color.

-Vendedor: Sabe escoger muy bien, joven…. Estoy seguro que a su novia le encantara

Barduck no contesto, ya que no tenía ninguna novia a quien dárselo, ni pensaba buscarla. Pero le pareció un objeto muy bonito para tenerlo como recuerdo.

-Barduck: ¿Cuánto cuesta?

-Vendedor: Ese collar vale 35 monedas, pero yo se lo dejo a 25 monedas

-Barduck: Me parece muy bien, me lo llevo…. (Mete la mano en uno de sus bolsillos para sacar el saco  y extraer el dinero, pero…) ¿Uh?, pero ¿qué es esto? (La bolsa que debería estar llena de monedas, estaba llena de piedras)

-Vendedor: ¿Sucede algo malo?

-Barduck: Pero es que no puede ser, yo había abierto la bolsa y tenía dinero… (Recuerda al sayajin que había recogido el saco del suelo, enojándose al instante) ese canalla……

-Vendedor: ¿Qué?

-Barduck: ¡Me han robado!

Por allá:

-Ladrón: Vamos a ver… ¿qué puedo hacer con estas monedas?

-Toma: ¿Qué tal devolverlo?

El sayajin siente la voz muy cerca de su cabeza, así que la gira para ver quien le hablo. Al hacerlo se encuentra con el puño de Toma, quien lo manda estrellar contra una pared. Toma saca su espada.

 

-Toma: Generalmente no me estaría molestando. Todos aquí sabemos que eres un ladrón de lo peor, y cualquiera que se te acerque es bajo su propio riesgo de ser estafado… Pero no puedo soportar que te estés aprovechando de un pobre hombre que ni siquiera es de aquí y que probablemente ese era el único dinero que tenía. Pero ahora mismo te voy a dar tu merecido.

El sayajin logra salir de entre la pila de piedras, para hincarse enfrente de Toma ofreciéndole el saco que había robado mientras suplicaba casi como un bebe.

-Ladrón: Por favor no me hagas daño, ¡mira! Aquí esta el dinero que me robe… ¡Tómalo!... Pero por favor no me golpees.

Toma agarra el saco, abriéndolo para verificar que estuviera llena de dinero y no de alguna otra cosa… En ese momento el ladrón se abraza a su cuello.

-Ladrón: ¡Por favor no me hagas nada!

-Toma: (Lo tira al suelo)… ¡No me toques!, esta bien no te haré nada. Pero pobre de ti si lo vuelves a hacer. 

-Ladrón: Si, Si, gracias

Toma se larga de allí fastidiado, pero contento porque había logrado recuperar el dinero del otro sayajin casi sin ningún esfuerzo. El ladrón lo ve irse.     Se levanta del suelo, con una gran sonrisa en su rostro, entre sus manos abre un saco de color café. Se va tranquilamente contando el botín 

Mientras tanto por otro lado, Barduck estaba muy enojado, no podía creer que había sido portador de una suerte tan mala. No tenía ni dos horas de haber abandonado el castillo y ya lo habían estafado.

Se encontraba apoyado en una pared no muy lejos del lugar donde había estado antes de que se diera cuenta de que le habían intercambiado el saco de dinero por uno lleno de piedras. Ya estaba pensando muy seriamente en volver al castillo, del cual no debió salir en primer lugar. Así se encontraba sumergido en sus pensamientos cuando; 

-Toma: ¡Oye!

-Barduck: …. ¿qué?

-Toma: Esto es tuyo, ¿verdad? (Le entrega el saco)

-Barduck: ….. ¡Si!, pero…

-Toma: No te preocupes por el hombre que te lo robo, confía en mí. No te volverá a molestar más.

-Barduck: Gra… Gracias

-Toma: De nada… Por cierto ¿cuándo llegaste?

-Barduck: Ayer

-Toma: Lo supuse, aquí todos nos conocemos o por lo menos reconocemos las caras. Y es fácil adivinar quien es un forastero.

-Barduck: Aún así, yo tuve la culpa… No debí confiarme tanto de esa persona. Pero gracias a usted Sr.……

-Toma: …… ¡Ah, disculpa! Debí presentarme, me llamo Toma

-Barduck: Barduck, Sr. Toma

-Toma: Mucho gusto, y por favor no me digas señor. Eso me incomoda

-Barduck: De acuerdo

-Dueña: ¡Oye Toma! ¡Si ya no vas a ordenar nada pagame de una vez! 

-Toma: ¡No te exaltes mujer! ¡Ya voy!....... Que buenos pulmones tiene, ¿quieres tomar unas bebidas conmigo? Yo invito.

-Barduck: Seguro… Pero esperame un momento

-Toma: Muy bien, mira estaré en la mesa de allá (La señala)

-Barduck: Ya la vi, ahora regreso… 

Toma se dirige a la misma mesa donde había estado. Ordena unas bebidas, todavía no se las traían cuando Barduck apareció, sentándose enfrente de su nuevo amigo. Una jovencita les trae una canasta con pan.

-Barduck: ¿Por qué me ayudaste?

-Toma: Por hacer mi buena obra del día… Te diré, este lugar a simple vista parece muy agradable para vivir. Pero la mayoría de los sayajins que aquí habitan se vuelven día con día más arrogantes y odiosos…… En especial los que tienen una fuerza superior, creen tener el poder sobre los demás, y yo realmente detesto eso.

-Barduck: Si, me he dado cuenta de eso. Ya no es para nada lo que solía ser…

-Toma: Tienes razón…… Yo no quiero que los que vengan obtengan una mala impresión, por eso suelo ser muy cortés con ellos y les ofrezco hospedaje seguro. Por cierto ¿Dónde dormiste? (Se come un pan)

-Barduck: La reina Unery me ofreció una de sus habitaciones para huéspedes en el castillo.

Apenas escucho eso Toma, se atraganta con el pan que se había echado a la boca, Barduck se asusta y rápidamente le ofrece una jarra llena de agua. Toma se la bebe completa.

-Barduck: ¿Estas bien?

-Toma: …Si… (Tose)… ¡¿La reina te ofreció hospedaje?! (Barduck afirma con la cabeza) Vaya, debe de estar de buen humor.

-Barduck: ¿Qué acaso es más estricta de lo que parece?

-Toma: ¿Estricta?... Yo diría que casi es una dictadora. Aunque la verdad no me extraña que sea así, no le queda de otra.

-Barduck: ¿Por qué dices eso?

-Toma: Supongo que estuviste presente en la batalla de hace más de diez años

-Barduck: Si

-Toma: Debiste ser un niño, al igual que yo. Pero aun así debiste darte cuenta como los sayajins que pelearon a favor del rey cambiaron su forma de ser, ya no lo hacían por deber si no por gusto… Pues bien, aún después de que termino eso, sus nuevos instintos asesinos no cesaron. Podrían hacer lo que fuere por probar sus espadas con otros sayajins, además de sentir la sangre. La reina Unery, cuando subió al trono, estaba al tanto de todo eso. Así que en todo lo que lleva de reinado ha hecho lo posible por calmarlos y hacerlos respetar las leyes…. Esto le provoco mucho odio contra ella, de hecho no me extrañaría que la intentaran asesinar para que Vegueta tome el control.

-Barduck: ¿Vegueta?

-Toma: Si, de los familiares de la corona es el único que permanece con vida o que por lo menos no esta extraviado… Y sin el cristal que escoja un nuevo gobernante, el esta destinado a ser el nuevo rey. La reina sabe muy bien el peligro que corre, pero aún así ha montado una búsqueda por una de las dos niñas y el cristal.

-Barduck: ¿Ella las ha estado buscando? 

-Toma: Desesperadamente, pero no ha encontrado absolutamente nada. Hay veces que me da mucha lastima, no se como puede soportar tanta presión.

Barduck toma una mirada y un rostro muy serio, comienza a pensar sobre la situación y sobre la reina Unery, su familia, Vegueta y los otros dos ex – aliados.

-Toma: ¿A dónde fuiste?

-Barduck: … ¿eh? ¿Qué?

-Toma: Que ¿a donde fuiste hace rato?

-Barduck: … ¡Ah!, es que regrese a un puesto de por allá a comprar esto (Saca el collar que le había llamado la atención anteriormente)

-Toma: (Lo observa) Wow… es muy bonito. ¿Es para alguna persona en especial? (Golpea con el codo a Barduck ¬-¬)

-Barduck: No, es un recuerdo…

-Toma: ¿Un recuerdo?

-Barduck: Si, esta noche me iré y no regresare jamás…

-Toma: ¿De verdad?... Que lastima, ya me estabas empezando a caer bien. Pensé que por fin  tendría un amigo con quien platicar.

-Barduck: No me digas que no tienes, Yo veo que eres una persona muy social. Además de que pareces conocer a casi todo el mundo.

-Toma: La verdad son solo pláticas comunes, nada de novedoso ni interesante… Excepto una que me entere ayer; ¿Supiste del turista que tuvo una pelea con Tivos en la tarde de ayer?

-Barduck: ¿Turista?

-Toma: Si. Ayer Tivos se enfrento con un hombre disfrazado, y por lo que me contaron tuvo ciertas complicaciones para pelear… Por mi me alegro.

-Barduck: ¿Por qué?

-Toma: Odio a todos los sayajins que asesinaron a los tsufurus, pero más odio a la alianza de los cuatro guerreros… Sabes yo tenía conocía a un tsufuru, que podría decirse que era mi mejor amigo… (Ríe tristemente) El mejor amigo de un sayajin, un tsufuru. Pero no llevábamos muy bien, hasta que un día me entere que había sido asesinado por el cuarto miembro de la tal alianza, un tal Osiva.

Toma ve con tristeza y odio sus puños, que los apretaba con fuerza. Barduck lo ve, sintiéndose nostálgico. Toma se da cuenta.

-Toma: Siento mucho esto (Pone la mano detrás de su cabeza, riéndose), todavía no te recuperas de tu mal rato y ya te estoy preocupando con tonterías.

-Barduck: Esta bien… No tiene nada de malo desahogarse

Siguieron platicando acerca de cosas menos tristes. Toma era el que más hablaba, hablaba sobre cuando el apenas era un aprendiz de espadachín y de las bobadas que hacía por su inexperiencia… También pudo apreciar la espada de Barduck, hablaron sobre muchas cosas pasando así un rato agradable. Hasta que Toma se percato de la hora que era.

-Toma: Ya es muy tarde… Me habías dicho que tenías que verte con la reina antes de irte ¿verdad?

-Barduck: Si, así es

-Toma: Generalmente hago lo posible por no encontrarme con ella porque es seguro que me llamara la atención por cualquier cosa, pero aun así te acompañare.

-Barduck: No es necesario

-Toma: No, pero quiero hacerlo… Después de todo ya no te veré nunca más 

-Barduck: (Sonríe) Gracias

-Toma: Solo déjame pedir la cuenta para pagar, después nos iremos… ¡La cuenta por favor!

La dueña le manda la cuenta a Toma con un niño, este la toma viéndola por unos segundos. La deja sobre la mesa y mete la mano entre sus ropas para sacar el dinero… Pero no lo encuentra, comienza a sudar.

-Barduck: ¿Pasa algo malo?

-Toma: … Eh… ¡No!, lo que pasa es que tengo que ir al baño (risa estupida), ¡ahora vuelvo!

-Barduck: ….. Si…. (Mira a Toma alejarse, después la cuenta sobre la mesa)

Toma entra corriendo al baño, busca entre toda su ropa el saco con el dinero… Su desesperación es tal que se quita casi toda la ropa, quedando semidesnudo, pero aún así no encuentra nada.

-Toma: Pero es que esto no puede ser…… ¿La abre olvidado en mi casa?, no yo la agarre de la mesa… ¿Se me caería?, no lo creo… (Recuerda al ladrón cuando se abrazó de su cuello)…….. ¡Ese maldito me las va a pagar! ¡CUANDO LO AGARRE VERA LO QUE ES BUENO! ¡LE CORTARE LAS MANOS!

Los gritos de Toma son tan fuertes que casi todo el mundo se entero, inclusive Barduck que miraba confundido en dirección de los baños.

-Toma: (Se calma, para después preocuparse)… Pero si no le pago a esa mujer, será ella quien me corte las manos a mí. ¿Qué hago? (Suspira), no me queda de otra más que decirle la verdad.

En ese momento entran al baño tres señoritas muy bonitas que venían platicando muy alegres, pero se callan y detienen en seco al ver a un hombre semidesnudo enfrente de ellas. El las ve a ellas, ellas lo ven a el… Después de un ligero momento se escuchan gritos de parte de ellas y mucho ruido. Saliendo las tres chicas con caras de indignas, mientras que Toma estaba casi inconsciente en el baño y golpeado (El pobre sayajin, entro tan deprisa al baño que no se dio cuenta que había entrado al de mujeres ^-^).

Toma por fin sale del baño, un poco dolido por los golpes, además de avergonzado por el sin fin de insultos que le dijeron las mujeres. Además de maldiciendo una y otra vez al sayajin que lo robo mientras que pensaba que decirle a la dueña. Por fin se acerca:

-Toma: Eh, disculpé…

-Dueña: ¿Qué quieres?

-Toma: Bueno… es que yo… le quería decir que…

-Dueña: ¿Qué?

-Toma: (Gota) Es que me robaron el dinero…… y no tengo con que pagarle jejejeje (risa histérica) 

-Dueña: Ya me lo suponía (Vuelve a su quehacer)

-Toma: (Extrañado) No me va a hacer nada

-Dueña: Me gustaría, pero no tengo porque…….. Tu amigo ya pago

-Toma: ¿Qué?, Barduck pagó… (Mira hacía la mesa, esta vacía) Se fue…

-Dueña: Por cierto, me dijo que te diera esto.

Le entrega a Toma un sobre, este lo observa da las gracias y se retira de allí. Ya habiéndose alejado un poco, abre el sobre. Dentro del sobre había cinco monedas y una pequeña carta. Toma la lee.

“Amigo Toma.

Gracias por todo lo que hiciste por mí el día de hoy; por ayudarme a recuperar el dinero, por ser gentil conmigo y por invitarme a platicar y beber contigo….. Siento mucho que por mi causa hayas perdido tu dinero, estas cinco monedas son todo lo que me quedaba y te las doy… Y también siento mucho lo que paso con tu amigo, creeme que no fue mi intención, pero esa no es ninguna excusa. De seguro ahora me odiaras, se que debí decírtelo, pero no fui capaz de hacerlo, de nuevo lo siento. 

Osiva”

Toma no podía creer lo que acababa de leer, ni quería creer… Arruga el papel entre sus manos lanzándolo hacía una hoguera que usaban para fabricar espadas. Las cinco monedas que tiene en su mano las observa, después cierra el puño lanzando un golpe contra una pared.

-Toma: ……….Barduck…….. Osiva……..

Barduck ya iba muy lejos de allí caminando hacía el castillo, para tener la charla con la reina Unery e irse de una vez por todas… Estaba cansado, en el día anterior tuvo una pelea con su excompañero y ahora había hecho un coraje por el dinero que le habían quitado. Pero sin embargo, había conocido a Toma y se había medio reconciliado con Unery, no fue tan mala su visita.

En las calles por donde transitaba ya no había nadie, solo un poco de basura. De repente, una persona conocida aparece enfrente de el.

-Vegueta: Hola

-Barduck: Vegueta…

-Vegueta: Veo que a diferencia de Tivos y a pesar de los años… Tu si nos reconoces y recuerdas perfectamente… Por lo menos a mí

-Barduck: Yo jamás olvido una cara, y mucho menos de alguien que trato de matarme.

-Vegueta: Debo admitir que en ese tiempo yo solo cumplía con las órdenes del rey quien me mando matarte por abandonar la alianza. Pero yo no tenía intención alguna de hacerlo, y la prueba esta en que tú sigues con vida…

-Barduck: Sigo con vida gracias a los tsufurus

-Vegueta: De todos modos eso no importa, ya que yo he venido a verte para hacerte una propuesta. (Sonríe)

 

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