¿Es posible entender a un saiyajin?

Por Bulma-Chan   

Eran las 7 de la tarde en la Corporación Cápsula, y Bulma vestía un lindo vestido de fiesta.  Mañana era el cumpleaños del pequeño Gohan pero ella había decidido visitarlo esta noche ya que no quería encontrarse con Yamcha.  La última discusión que habían tenido había sido muy fuerte, tan así que habían terminado su relación, aunque claro, viniendo de esa tonta pareja no era nada nuevo.  Esta debía ser la número 29, y de seguro habría muchas más que agregar a esa lista.

Pero la discusión había afectado mucho a Bulma, la que trataba de esconder la  tristeza de sus ojos con un buen maquillaje de noche, y afortunadamente para ella, resultó mejor de lo que había pensado.  Lo último que le faltaba era tomar sus pastillas para los nervios, así que fue a la cocina y la tomó, dándose cuenta de lo tarde que era.  Sabía que Goku y su familia la estaban esperando.

Se dirigió al patio y lanzó una cápsula, que inmediatamente se transformó en un avión.  Ella tomó su cartera, se subió al avión y partió…  no sabía que alguien la estaba siguiendo.

Llegó a la casa de Goku alrededor de las 9 de la noche.  Golpeó y Chichi abrió la puerta.  Una vez adentro, Goku y Gohan sintieron el ki de alguien que ambos conocían.

  -   ¿Vienes sola Bulma? – preguntó Goku

-   Claro…  ¿ves a alguien más conmigo?  Además tu ya sabes que pasó Yamcha, no? – dijo Bulma pensado “vaya, Goku sigue tan tonto como siempre”

-  Ah sí, perdona por preguntar – dijo Goku poniendo la mano tras su cabeza, sonriendo

-   No te preocupes, ya estoy mejor.  Veamos Gohan, qué habrá por aquí para ti? – dijo ella buscando dentro de una bolsa el regalo, poniendo caras de sorpresa

Goku miró a Gohan y le dio una mirada de “no digas nada respecto a ese ki, ok?”, y Gohan comprendió inmediatamente.

Lo pasaron muy bien esa velada.  Gohan abrió su regalo y eran libros de matemáticas y ciencias; Chichi ya les había advertido que él sólo podía recibir regalos que le dieran conocimientos y no que le atrofiaran el cerebro, olvidando por un momento que Gohan aún era un niño.  Bulma aprovechó el momento en que Chichi había ido a buscar el postre, y le entregó una cajita con cápsulas a Gohan.

  -   Este es mi verdadero regalo, espero que te guste y puedas guardar el secreto – dijo ella guiñándole un ojo

-   Gracias – dijo Gohan más contento,  comió rápidamente su postre y se dirigió a su habitación.  Al activar las cápsulas encontró más y más juguetes, Bulma era genial.

Después de cenar, y con Gohan ya en cama, los demás se dispusieron a tomar café y charlar en la sala.  Pero repentinamente, Bulma se comenzó a sentir mal.

-   ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? – preguntó Chichi

-   Estoy un poco mareada, quizás es por el vino que tomé en la cena – respondió Bulma

-   Pero no es la primera vez que bebes vino, cierto? – dijo Goku

-   No, pero estoy tomando unas pastillas para los nervios y quizás reaccionan de esta manera con el vino.  La última pelea con Yamcha fue la más grande que hemos tenido en todo el tiempo que estuvimos juntos, y sin esas pastillas es más difícil pasarla – dijo Bulma poniendo una mano en su frente, mostrando su pesar

-   Si quieres, puedo prepararte una cama en la habitación de Gohan, y pasar con nosotros la noche – sugirió Chichi

-  No, no es necesario, prefiero irme a casa ahora – dijo tratando de ponerse de pie, pero cayó nuevamente al sofá. 

Ella no quería estar en esa casa mañana, era obvio, la visita de Yamcha era la que la mortificaba, así que prefería irse inmediatamente.  Además ella tenía que confesarlo, sentía celos de esa familia, específicamente de Chichi por tener a alguien a su lado.  Quizás en otra ocasión no le hubiera importado, pero ahora ella estaba más sensible que nunca, sobre todo en ese sentido

  -  Si quieres, te puedo llevar a tu casa – se ofreció Goku

Ella trató de rechazar la oferta, pero no pudo.  Se despidió de Chichi y le dio un beso en la mejilla al ahora dormido Gohan,  transformó su avión en una cápsula nuevamente y la colocó en su cartera.  Goku la abrazó y salieron de allí volando.  Mientras regresaban a la Corporación Cápsula, él sintió nuevamente ese ki tan conocido que los iba siguiendo.  Después de un rato, llegaron a destino y aterrizaron en la terraza de su habitación.  Goku le preguntó si se sentía mejor, pero ella no contestó, sólo se volteó y él vio su cara llena de lágrimas, había llorado durante todo el trayecto.

  -  No sabía que estabas tan unida a Yamcha, de verdad lo amas – dijo Goku tratando de decir algo

-   Ese no es el motivo por el que estoy así, son tantas cosas…  pero la que más me afecta es la soledad, no me gusta estar sola – dijo ella sollozando

-   Pero no estás sola, tienes a tus padres, a tus amigos… – comenzó a decir Goku

Pero ella lo interrumpió, debido al aterrizaje aún estaban muy cerca, ella sólo lo abrazó y lo besó.  Él no sabía que hacer, tenía una gran gota de sudor en su cabeza y movía sus brazos. Bulma siempre había sido una de sus mejores amigas, nunca se había fijado en la mujer detrás de la amiga y esto era algo inesperado, totalmente inesperado.

  -   Por favor quédate conmigo esta noche, no quiero estar sola – suspiró Bulma en su oído

-   No puedo, Chichi me está esperando – él no sabía qué más decir

-   Llámala y dile que te quedarás aquí cuidándome… por favor

-  Sabes?  creo que deberías salir más y divertirte, tratar de olvidarte de Yamcha, estás muy nerviosa ahora – Goku estaba demasiado shockeado como para decir algo más, y aunque trataba de retroceder algunos pasos, no podía

Después de un rato, ella se dio cuenta de lo que había hecho, nunca se había sentido tan mal en la vida como en este momento.

  -    Por favor perdóname, no quería…  sabes que no me siento bien, por favor no le digas a Chichi nada de esto – dijo rogándole, avergonzada por su comportamiento

-    No te preocupes, sé guardar secretos – dijo él más tranquilo al ver que ella volvía a ser la de siempre

-    Gracias

Repentinamente, se dio cuenta que la energía del otro ki aumentaba más y más, así que preguntó

  -   Oye Bulma, y Vejita?

-   ¿Qué hay con él? – preguntó ella secándose sus ojos

-   No sé…  tienen una buena relación ustedes dos? 

-   Él siempre está tan distante, silencioso que es difícil saber qué hay en su mente.  Además él no me trata muy bien, siempre es irónico o me dice cosas feas, pero después de todo, me gustaría llegar a conocerlo más.  él está tan solo como yo

-   Te gusta? – preguntó Goku curioso

-   ¿Se te ocurre????   bueno – suspiró – será mejor que te vayas a casa, Chichi debe estar preocupada.  Por favor, no le digas lo que pasó, ok?  Me siento tan avergonzada por eso, lo lamento tanto – dijo disculpándose de nuevo

-   No le diré nada.  Ahora entra a tu casa porque podrías tomar un resfrío, es muy tarde y hace frío

Ella estuvo de acuerdo y entró a su habitación.  Goku se fue, pero después de alejarse un poco de la Corporación Cápsula, su vuelo fue interrumpido:  vio a Vejita enfrente de él.  Se notaba más molesto de lo usual.

  -   Así que finalmente apareciste Vejita – dijo Goku

-   ¿Qué haces aquí?  Viniste a mostrar tus respetos al saiyajin más poderoso del universo? – dijo con los brazos cruzados

-   Sabes perfectamente porqué estoy aquí.  He sentido tu ki desde que Bulma llegó a mi casa.  ¿Por qué la estabas siguiendo?

-   No te interesa – respondió mirando para el lado

-   Creo que sí.  Ella es una gran amiga mía y no me gusta verla sufriendo – dijo Goku mostrando su preocupación por Bulma

-   Y por eso fue que la besaste, ¿cierto? – dijo Vejita en un tono muy serio, que Goku no había escuchado desde que había peleado con Freezer

-   Shh! – dijo poniendo caras – no le digas que nos viste.  Ella ha estado muy nerviosa y no sabía lo que estaba haciendo.  Espera un momento, ¿estás celoso? – dijo Goku sonriendo

-  Yo?  De esa débil humana?  Tengo mejores cosas que hacer - respondió

-   Entonces, te recomiendo que vayas con ella y la trates de animar

-   No soy un payaso – le gritó de vuelta

-   Bueno, haz lo que quieras.  Me tengo que ir, adiós

Goku se fue y Vejita estaba confundido.  Adentro de él sabía que le preocupaba (muy poco) esa mujer.  Aunque no entendía el por qué de su preocupación, siempre la maldecía por estar presente en sus pensamientos.  ¿Pero qué podía hacer él?.  “Kakarotto es muy sentimental, aún no entiendo cómo llegó a ser un super saiyajin, de cualquier forma no me importa lo que pase con ella, no es mi problema” dijo y se fue.

Dentro de la Corporación Cápsula, Bulma tomó un baño y aún no podía creer que había besado a Goku, y aún invitarlo a pasar la noche con ella.  No sería capaz de visitarlos en un largo tiempo.  “¿En qué pensabas, tonta” pensaba mientras se golpeaba la cabeza con su puño.  Al terminar su baño, tomó una toalla secándose, y se puso su camisón y sobre éste una bata.  ¿Por qué Goku me preguntó sobre Vejita?  creo que es atractivo pero nada más…  este Goku es un tonto – pensó

Era muy tarde, casi las 4 y no podía dormir.  Claro, entre los recuerdos de la pelea con Yamcha y lo ocurrido con Goku casi no podía cerrar sus ojos, así que decidió ir a buscar un vaso de leche, que siempre la ayudaba en los momentos de insomnio.  Se puso sus pantuflas y su bata nuevamente, y se dirigió a la cocina.  Prendió las luces y abrió el refrigerador, cuando escuchó una voz conocida.

-   Llegaste tarde de la casa de Kakarotto

Al escuchar esto le dio tanto miedo, que  la caja de la leche se le cayó, derramando en el piso su contenido.   Vejita estaba apoyado al lado de la puerta de salida, con sus brazos cruzados y su típica expresión en su cara.

  -   Ah Vejita, eres tú, me asustaste – dijo ella agachándose a limpiar, se sentía tan mal que no tenía ni ganas de pelear esta vez con él, en realidad, con nadie

-   ¿Qué haces aquí? – preguntó él

-    No puedo dormir – respondió ella escuetamente

-   Aún piensas en ese debilucho? – dijo irónicamente

-   Mira, para humanos con sentimientos es difícil perder a alguien que amas, algo que gente como tú no es capaz de entender – respondió ella

-   Sí, claro…  las emociones son para los débiles – dijo Vejita

Ella abrió la puerta de la cocina y se dirigió al jardín.  Todo era paz allí.

  -   Necesitaba un poco de aire fresco – explicó, sabiendo que Vejita la escucharía desde donde él estaba

-   ¿Qué le pasó a tus ojos?  no se ven como siempre – preguntó él, ya que en el momento en que ella pasó delante de él, notó un extraño color rojo y una hinchazón en sus ojos

-   Bueno, te puedes dar cuenta que alguien ha estado llorando por sus ojos – dijo dándole la espalda

Vejita se dirigió al patio, y la vió a ella de pie con la cabeza hacia arriba mirando las estrellas, quizás trataba de encontrar el planeta Nameck, tan lejano de su sistema solar.  Notó que ella tenía frío, ya que cruzó sus brazos y comenzó a darse un poco de calor con sus propias manos.  Generalmente, cada vez que se encontraban, la ocasión se convertía en una lucha verbal y por eso a él le extrañaba que esta vez, pese a todo lo que él estaba diciendo, ella hiciera sólo algunos comentarios “simpáticos” según él.  Definitivamente, no estaba bien.

Los padres de Bulma ya dormían, como casi toda la ciudad.  Ellos sabían que ella ya era adulta y que podía arreglárselas sola, pero ella necesitaba a alguien para conversar, para contarle lo mal que se sentía con este asunto de Yamcha, de las ganas que sentía de pegarle una bofetada cada vez que lo veía con una chica del gimnasio al que asistía, en fin.  Cosas que tenía que guardarse muy dentro. 

Y Vejita, el enigma más grande que pisaba la tierra…  hasta que decidiera destruirla y volver a su vida anterior, aunque ya no hubiera nadie que se interesara en comprar planetas para conseguir el título de dueño del universo.  Pero algo que llevaba en su sangre era eso, la necesidad de demostrar su fuerza, su poder, su supremacía…  cosas que aunque quedaban demostradas cada vez que aparecía un nuevo enemigo, o con la rabia que demostraba cada vez  que veía que Goku alcanzaba nuevos poderes, no podría sacarlas nunca de su mente.  Aunque durante el tiempo que ha estado viviendo en la tierra, algunas cosas de él han cambiado.  ¿Se estaría adaptando a las nuevas costumbres de la gente?  De las que él llamaba sabandijas e insectos?  Se podía ver que tenía sangre real de “príncipe”, sus modales, su tenacidad…  aunque la cantidad de comida que consumía diariamente dejaba demasiado que desear.  ¿Cómo habrá sido él en su planeta? 

Cada vez se agregaban más preguntas en su mente, tantas como las estrellas que podía contar esa noche.  En fin, era mejor irse a dormir o por lo menos intentarlo, era demasiado tarde…

Eso es lo que ella había pensado.

En un gesto que él no entendía, se acercó sigilosamente a ella, deteniéndose detrás de ella.  Sus brazos se movieron y sus manos recorrieron su cintura, terminando en su estómago, formando un abrazo.   Ella se enojó mucho y estaba a punto de exigirle que la soltara y que le diera una explicación de su “atrevido” comportamiento, cuando sintió que sus pies ya no tocaban la tierra.  Miró hacia abajo y los árboles se comenzaban a ver cada vez más y más chiquitos, incluso su casa ya se veía diminuta, ascendía y ascendían.  Cuando ya estaban a una altura considerable, comenzaron a volar.

Ahhh, como amaba ella la sensación de estar volando, de pensar que ella tenía ese poder y podía recorrer cualquier parte del mundo en tan solo unos minutos.  Utilizar un avión era lento y tenía poca emoción.  Sentir el viento en tu cara, el agua cuando llovía o los rayos del sol acariciando tu piel mientras vuelas era el deseo de Bulma.  Pero ella no tenía la habilidad, es más, siempre que había volado con alguno de sus amigos había sido sólo para escapar de algún enemigo, pero nadie la había llevado a volar sólo por darle ese gusto.  Esta vez, Vejita parecía haber entendido sus deseos y los estaba cumpliendo, no escapaban de nada ni nadie, sólo parecía querer confortar sus pesares volando…  y ella ya lo estaba disfrutando.  Con ojos grandes, miraba todo el paisaje hacia abajo, las luces de la ciudad, de los automóviles que aún transitaban por las casi vacías carreteras…  en fin, todo lo que podía ver dentro de la oscuridad que los rodeaba.  Cuando ya se sintió fuera de peligro, y más cómoda, puso sus manos sobre las de Vejita…  eran cálidas y fuertes, notando que él no la dejaría caer.

Él parecía determinado a mostrarle todos los lugares que fuera posible, dada su gran velocidad pudieron recorrer muchas millas.  Él permanecía en silencio, pero ese misterio hacía parecer todo más interesante.  Pasaron sobre la ciudad, las montañas, un frondoso bosque, un lindo y mágico lago y por mucho rato, sobre el océano.  Mientras volaban sobre él, Vejita había descendido un poco, y gotas de agua marina caían sobre el ahora feliz rostro de Bulma, sintiéndose fresca y reconfortada.  Se sentía tan cerca del mar, que estiró una mano para tocarlo y Vejita descendió un poco más.  El agua salpicó a los dos, ya que iban volando muy rápido y la fricción de su mano había hecho que el agua reaccionara como cuando choca con una gran roca en una noche de tormenta.  Después de lograrlo, ascendieron un poco nuevamente y voló acelerando un poco más, de esa forma, el agua que les había salpicado se secó rápidamente, y su mano volvió a posarse sobre la del guerrero.

Después de un tiempo que parecía una eternidad, con un mar infinito bajo los dos, Bulma divisó una linda y desconocida playa más adelante.  Lentamente, Vejita fue descendiendo la velocidad, hasta descender en ella.  Estaba rodeada de rocas marinas, y había sólo un pequeño espacio con arena en el que se ubicaron.  Bajaron en ese lugar, y él la liberó de su abrazo, y sin decir palabra alguna, se sentó en la arena.

Ella sintió la falta de su calor cerca de ella, pero tenía un poco de vergüenza de pedirlo de vuelta…  ni siquiera quiso mirar para atrás, caminó un par de pasos y comenzó a mirar cada detalle de ese lugar.  Como él no dijo nada, ella se volteó y lo vió sentado.  Ella tomó un poco de aire y se sentó a su lado.  Al ver que él no mostraba rechazo alguno, se atrevió y apoyó su cabeza en su hombro.

  -   ¿Dónde estamos? – preguntó ella, pensando que no recibiría ninguna respuesta

-   Este lugar me recuerda a mi planeta – fue su respuesta

-   ¿De verdad? – dijo ella sorprendida al ver que podía entablar por primera vez una conversación decente con él - ¿cómo era tu planeta?

-   Como cualquier otro, pero lo extraño.  Maldito Freezer -  dijo molesto

-  ¿Extrañas a tu familia? – preguntó ella, queriendo saber más de él

-   No era de una familia grande, mi padre fue asesinado por Freezer y mi madre murió en la explosión de mi planeta…  en realidad nunca me importó, pero después de un tiempo sentí más y más deseos de venganza – dijo él por primera vez, una larga frase saliendo de su boca, más allá de los típicos “mmhp” que ella estaba acostumbrada a escuchar

-    Pero Freezer ya está muerto, no puede seguir causando más daños – dijo ella, al comienzo le iba a decir que cómo era tan insensible de no sentir nada por su familia y su destino, pero después se dio cuenta que si él tenía deseos de venganza era porque sí le había dolido de la forma en que ellos habían terminado.  Vejita tenía una segunda lectura en todo lo que decía,  y sorprendentemente, ella estaba comenzando a entender esos códigos

De repente, la total oscuridad que los rodeaba daba paso a unos tonos más claros, y notaron que comenzaba a amanecer.  Bulma entendió lo lejos que estaban ya que en su ciudad el sol salía por el lado de las montañas y por acá era por el mar.  Por primera vez veía un amanecer desde el mar…. desde su ubicación ella levantó sus ojos, sin mover su cabeza y lo miró contemplando el horizonte, algo que ella también hizo.

A él le extrañó que ella no siguiera haciendo preguntas, ya estaba al tanto de lo curiosa y entrometida que ella solía ser, por lo que giró su cabeza para mirarla, pero ella estaba durmiendo placenteramente en su hombro.  Cuidadosamente, pasó su brazo derecho por su espalda y el otro bajo sus rodillas, tomándola en brazos tratando de no despertarla, y comenzando su regreso a casa.  Él había visitado ese lugar en muchas ocasiones, todas esas veces que desaparecía por días de la Corporación y que todo el mundo se preguntaba dónde estaba, él estaba en esa playa, recordando su añorado planeta… por lo tanto, no era necesario mirar hacia delante para saber qué camino tomar de vuelta, ya lo sabía de memoria.

En lugar de fijar sus ojos en el horizonte, los fijó en el rostro de la débil mujer que cargaba en brazos.  Como un acto reflejo, ella pasó sus brazos alrededor de su cuello, aferrándose a él mientras seguía durmiendo.

Como había cambiado la expresión de su rostro, aunque aún mostraba cansancio, ahora reflejaba paz y serenidad.  Su cabello azul se movía graciosamente con el viento, el que se encargaba de desordenar cada uno de sus mechones que ella había ordenado con tanto esmero horas antes.  Vejita podía sentir la respiración de la joven en su cuello, dándole una extraña sensación que nunca había sentido.  ¿Qué tenía esta mujer terrícola que no habían tenido las mujeres de otros planetas que había conocido? 

Era primera vez que estaba así de cerca de Bulma.  En otra ocasión, esto le habría significado por seguro una bofetada…  claro, como si a él le doliera mucho recibir una bofetada de alguien tan débil, sería como sentir la picazón de un mosquito en una noche de verano.  Pero esta vez parecía estar tan entregada, tan tranquila que no parecía la Bulma de siempre. 

De repente le pareció sentir  algo extraño, y aunque puso atención, no lo pudo sentir de nuevo.  Disminuyó la velocidad hasta detenerse y volvió a sentirlo…  un extraño y delicioso olor venía de ella.  Él pensó que algo andaba mal con ella, pero ese misterioso olor lo hacía sentirse más atraído, como si fuera un veneno incitándolo a caer en una trampa.  Y en cierta forma sí era una trampa, si alguien lo veía así, aferrado a esa humana, su imagen y reputación de cruel y peligroso guerrero se vendría abajo, todos pensarían que ella lo estaba dominando… pero cómo el tonto de Kakarotto, que ya tenía una familia pudo alcanzar el nivel de super saiyajin?

Inmerso en sus pensamientos, llegaron a la Corporación Cápsula.  Entró por la puerta de la cocina y se dirigió a la habitación de Bulma.  Una vez dentro, con su pie abrió su cama y la depositó en ella, cubriéndola con las colchas.  Una vez allí, se dedicó a observarla detenidamente, el olor parecía venir de su cuello, pero no habían marcas o manchas que evidenciaran la procedencia de éste.  Antes de dejarla pasó sus dedos sus mejillas, y es más aún, se acercó y la besó.  Ella suspiró un “gracias” y se giró, durmiendo como si nada hubiera pasado.

Vejita se sorprendió de su comportamiento de esa noche, saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras de él.  “¿Emociones?  sólo los humanos sufren de esa debilidad, esto me pasa por hacerle caso a Kakarotto… aún recuerdo ese día en que me dijo que besar a una mujer era especial y daba sensaciones nuevas, pero viniendo de un tonto no puedo esperar menos.  Malditos humanos, maldita mujer, qué me has hecho?  Debería irme a otro planeta donde estas tonterías no existieran” pensaba mientras bajaba la escalera, dirigiéndose a su habitación a dormir.

 

 

Era lejano, muy lejano… pero insistente.  Era el teléfono.

Bulma, que aún dormía, quería tirar el aparato por la ventana pensando que era el despertador, pero cuando se dio cuenta que era el teléfono lo tomó y contestó media dormida.  Era Chichi que quería saber si se sentía mejor después de lo ocurrido anoche.  Al escuchar el nombre de Chichi, Bulma abrió sus ojos muy grandes como si un balde de agua fría le hubiera caído en la cabeza, y recordó el asunto del beso con Goku.  Pero al notar que Chichi seguía tan simpática como siempre, notó que Goku había cumplido su promesa, así que le dijo que ya se sentía mejor y que le agradecía su preocupación, cortando luego.  Después de pasar el susto, un terrible dolor de cabeza (o resaca) le recordó lo tarde que se había ido a la cama la noche anterior, aunque no recordaba en qué momento se había acostado.  Miró el reloj y vio que eran cerca de las 2 de la tarde, tenía que cocinar el almuerzo.  Se levantó y se dio un buen baño muy reponedor de energías, se arregló el cabello, se vistió y se dirigió a la cocina.

Una vez allí, vió la leche derramada en el suelo y eso le recordó otro suceso ocurrido la noche anterior:  el repentino interés de Vejita hacia ella. ¿En qué momento había cambiado su manera hostil y agresiva de tratarla?  Él nunca había mostrado ningún interés en ella, es más, cada vez que ella y Yamcha tenían una pelea él se mantenía al margen, maldiciéndolos a los dos por molestar su entrenamiento con gritos.   Pero ahora eso parecía haber cambiado, el vuelo que él le concedió la hizo sentir mucho mejor, prácticamente había olvidado todas sus penas y pesares mientras iba en sus brazos.  ¿Sería posible o sólo era su imaginación?  No importaba, sólo quería mostrarle su agradecimiento y ella sabía de qué forma él entendería su mensaje.  ¿Qué mejor manera de llegar al corazón de un saiyajin que por el estómago?  en este caso, la típica frase se hacía más certera  que nunca.  Su madre le había dejado un papelito en la puerta de su habitación, diciendo que ella y su padre habían sido invitados por unos parientes lejanos a pasar el fin de semana con ellos, y por lo tanto estarían de vuelta el martes en la mañana.

Buscó en la despensa de la casa (que era una habitación llena de comida, latas, envases, y un poco más allá estaba la entrada a otra habitación que sería de congelador para grandes cantidades de carne) todo lo que necesitaba y comenzó a cocinar más y más comida.  Como estaba tan entusiasmada, esta vez le quedó mejor que nunca.  Cuando vió que la mesa ya estaba llena, se dirigió a la cápsula de gravedad y desde afuera, le avisó que el almuerzo estaba servido.

Él estaba practicando, igual que siempre, pero esta vez también trataba de alejar los pensamientos que lo habían invadido la noche anterior, era una lucha consigo mismo, y por eso esta vez parecía exigirse más y más en el entrenamiento.  Pero todo fue inútil, al escuchar que ella lo llamaba para almorzar, no tuvo más remedio que salir, refrescarse y dirigirse al comedor.  Se sorprendió por la cantidad de comida servida en la mesa (y que además se veía mejor que nunca).

Él se sentó en el mismo lugar que acostumbraba cada día, y ella se sentó frente a él, para mirarlo directamente pese que aún le tenía un poco de miedo.

  -   Esta es mi manera de mostrarte mi agradecimiento por lo que hiciste anoche.  Me sentía muy mal, pero me alegraste a tu manera.  Gracias – dijo ella con una amplia sonrisa en sus labios

Vejita la miró por un par de segundos y comenzó a comer, estaba hambriento.   Al parecer se había levantado temprano igual que todos los días, para entrenar, y después de tanto esfuerzo y energías gastadas, necesitaba comer.  Él no le respondió, pero ella esperaba esa reacción de su parte…  además,  estaba segura de que él había recibido su mensaje.  Después de darle un último mordisco a un pedazo de pollo frito, él habló.

  -   ¿Qué era ese extraño olor que salía de ti anoche?  Estás enferma o qué?  nadie más huele de esa forma – dijo sin mirarla, tomando una fruta

-   Ah, ¿te gusta?  es mi perfume favorito, pero como ya lo discontinuaron, lo ocupo en ocasiones especiales, es la última botella que me queda – explicó

Él se tomó su tiempo terminando de comer un pedazo de sandía, tomó una servilleta y se limpió, luego se puso de pie dirigiéndose hacia la puerta de salida para seguir con su práctica.  Pero antes de abrir la puerta, dándole la espalda a Bulma, dijo:

-   Pensé que te habías aburrido anoche, como te quedaste dormida

-   No, para nada… aunque en realidad no recuerdo en qué momento comencé a dormir, pero ten por seguro que no estaba aburrida.  Lo único que recuerdo fue que volamos mucho rato, y que luego estábamos en esa bella playa, y de repente boom, me dormí.  En fin, gracias por todo, nuevamente – dijo ella

Sin mirarla, sonrió irónicamente y salió del lugar, camino a la cápsula.

Mientras ella lavaba los platos, pensó “¿por qué Goku me preguntó sobre Vejita?  quizás piensa que nosotros podríamos terminar juntos…  o habrán hablado de mí?  claro, soy una chica tan linda e inteligente que todos los hombres hablan de mí…  en fin, es muy temprano para pensar en esas cosas”, colgando sus guantes y retirándose a su habitación.  

 

Han pasado dos semanas desde aquel incidente, y ella se interesaba cada vez más en Vejita.  Yamcha había vuelto en distintas ocasiones, pidiéndole que lo perdonara, que esa chica había sido una tentación pasajera y que nunca más sucedería, Bulma no le creyó.  Había escuchado ese discurso muchas veces y sabía lo que vendría después, además… ya había perdido todo interés en Yamcha, ahora ella tenía otra persona en cabeza.

Cada vez que podía lo espiaba, eso sí, tratando de que él no se diera cuenta, pero ella no sabía que pese a tener un ki tan diminuto, él ya lo reconocía y sentía cuando ella andaba cerca.  En ocasiones ella lo espiaba por una de las ventanas de la cápsula, otras veces (como ella ya sabía a qué hora terminaba su entrenamiento) se ponía a regar los árboles que estaban cerca de la cápsula, para así verlo salir, y así otras ocasiones más.  Un par de veces, cuando ella lo estaba espiando en la cápsula, pensó “¿qué es lo que esta mujer está haciendo?  debe estar espiando mi entrenamiento, y quizás llame a Kakaroto y le cuente sobre mis nuevos poderes”.

Una noche cualquiera, ella estaba en su habitación.   Había estado trabajando por mucho rato frente al computador, desarrollando un nuevo tipo de cápsulas, cuando pensó que la hora de trabajar ya había terminado.  Apagó el equipo, y prendió la radio en una estación cualquiera, con tal de que estuvieran dando música alegre.  De esta forma, ella empezó a bailar de un lado al otro de la habitación, relajándose y sacándose de encima toda gota de preocupación sobre el nuevo proyecto que estaba iniciando.  Estaba tan concentrada bailando, que no se dio cuenta que Vejita estaba allí presente, mirando la escena.

-   ¿Te sientes bien? – preguntó bruscamente desde su ubicación a un lado de la puerta

-   Maldición… ¿siempre tienes esa costumbre de asustar así a la gente?  por lo menos podías haber golpeado antes de entrar – gritó ella asustada

-   Lo hice pero no respondiste, así que entré.  ¿Qué haces? – dijo sin cambiar su tono

-   ¿No ves? estoy bailando – dijo ella

-   .…..  – él no dijo nada, no sabía de qué hablaba ella

-   Es moverse al ritmo de la música, así… ves? – dijo ella explicándole

-   Mmph – respondió

-    ¿Quieres tratar? – dijo invitándolo

-   No quiero parecer un tonto – dijo rechazándola

-    Ven, inténtalo – dijo ella acercándose a él, tomando sus manos y llevándolo al centro de su habitación, donde había suficiente espacio para bailar.

Bulma comenzó a bailar delante de él, incitándolo a seguirla con sus movimientos, pero él no entendía por qué se tenía que mover como si tuviera un demonio dentro de su cuerpo.  Pese a todo el esfuerzo de la joven, el saiyajin ni se inmutó, no movió un solo dedo.

La música pasó de rápida, alegre, a lenta, romántica.  Dentro de la mente de Bulma pasaron algunas ideas… 

-   ¿Y esto? ¿sabes como se baila? – dijo ella

-   Quizás hay que saltar de un lado para el otro de la habitación, o no? – dijo él

-   Estás equivocado, déjame mostrarte

Ella quería aprovecharse de la situación, ella quería estar más cerca de él.

-   Mira, pones tu brazo izquierdo alrededor de mi cintura, y la mano derecha toma mi mano izquierda.  Te quedas así, muy cerca de tu compañero de baile y te mueves así

Nuevamente, él no sabía por qué, pero le estaba obedeciendo,  y más que todo, lo estaba disfrutando.  Momentos después sus dos manos rodeaban la cintura de la muchacha, y las de ella reposaban en la nuca del guerrero, acariciándola…  apoyando su cabeza en el espacio que hay entre el hombro y el cuello.

Estando así de cerca, él pudo reconocer ese aroma… ese delicioso perfume que venía de su cuello, el mismo de la otra noche.  Ella sintió que él la abrazaba más fuerte esta vez…  él tenía el poder de hacerla desaparecer ahí mismo si apretaba un poco más ese abrazo, pero sabía que él no lo haría.  Ese mismo instinto que sintió esa noche cuando la acostó en su cama apareció en esos momentos, pero no sabía como empezar.  Sólo dijo su nombre…  Bulma... con una voz profunda.  Ella levantó su cabeza y lo miró de frente, y se besaron, ella no se resistió.

Esta vez no fue como la primera, era algo totalmente distinto, algo parecido a lo que Kakarotto le había comentado esa ocasión.  Totalmente inmerso en este nuevo descubrimiento, siguió con su cuello donde sintió su perfume más cerca de él, y luego  volvió a su boca.  Después de un momento, él murmuró en su oído “no es la primera vez que te  beso”, y le contó la historia.  Cuando terminó, ella suspiró “te faltaron dos cosas esa noche, la primera es que las dos personas deben estar despiertas para dar tener un buen beso, y la otra es amor, yo creo que las dos están presentes esta noche”

Él no dijo nada.  La sola mención de esa palabra ridícula, amor, le daba alergia.  Pero ella continuó hablando.

-   Sabes cuánto sufrí por Yamcha, pero aunque me propuse nunca más tener otro novio, no me había dado cuenta que la solución a mis problemas estaba más cerca de lo que pensaba.

Se volvieron a abrazar fuertemente, y ella se dio cuenta que la canción había terminado.

-   Bueno, creo que eso es todo – dijo Bulma

-   ¿Qué quieres decir? – preguntó él mirándola

-    La música se acabó, es tarde y tengo que dormir.  Este proyecto está ocupando mi mente tiempo completo – dijo ella soltándose de su abrazo

-   No creo que tenga que terminar porque no tengamos más música – dijo él mirándola de una forma que ella nunca había visto de sus ojos

-   ……. – ella no sabía qué decir, simplemente se alejó para apagar la radio

Él no quedó conforme con esa respuesta.  Se acercó a ella por detrás y la volvió a abrazar, diciendo “no quiero que vuelvas a estar sola, ni de día ni de noche, yo seré tu compañía y comenzaré ahora mismo”.

Así, ella se dejó llevar en la primera noche que compartía con alguien, y con quién menos lo pensaba.

 

 

Pero la paz no podía no podía durar mucho, a las semanas después tuvieron una fuerte discusión porque él no quería ir a la reunión que se iba a hacer en Kame House.  Estaban en la sala de estar, y pese a que estas semanas habían sido de tranquilidad (sólo pequeñas discusiones por tonteras) todos estaban acostumbrados a las peleas entre los dos.

-  Tienes que acompañarme, nos vamos a reunir todos y tengo que ir – explicó ella

-   No quiero ver a ese grupo de sabandijas – respondió Vejita con sus brazos cruzados

-   Te aseguro que lo vas a pasar muy bien, ya no te hagas de rogar y vamos – insistió

-   No voy a ninguna parte – respondió molesto

-   ¿Y cómo Goku siempre va con Chichi y lo pasa muy bien? – ella sabía que a él no le iba a gustar esa comparación con Goku

-    ¿Ah sí?  apuesto que también hay otras ocasiones en que él lo pasa bien sin que su esposa esté presente – dijo él sarcásticamente

-    Mmhh?  no te entiendo – respondió Bulma

-   No te hagas la tonta – dijo usando el mismo tono

-   De verdad, no te entiendo – dijo ella sin entender una palabra de lo que él decía

-  Ahora dime, quién besa mejor, Kakarotto o yo?  Me imagino que sólo quieres ir a esa estúpida reunión para verlo – dijo él mirándola fijamente, con su ceño fruncido y una mirada cruel

Bulma se sentó sin nada que decir.  Ella no sabía que él la había visto cuando había besado a Goku esa noche.

-    Ves?  estaba en lo correcto – dijo Vejita

-    OK, si es eso lo que quieres creer – dijo ella parándose y saliendo de la sala de estar

Ella estaba muy herida por sus palabras, después de todo lo que habían compartido juntos él se atrevía a decir semejante estupidez. Se fue a su habitación con algunas lágrimas en sus ojos.  Ella sabía que Vejita nunca sería como Yamcha, pero tampoco pensó que sería tan cruel con ella.

Después de un momento se calmó y se dijo a sí misma que iba a ir de cualquier forma, con o sin él.  Remarcó un poco más su maquillaje, poniendo un sensual brillo en sus labios, además se puso un poco de ese perfume que ella sabía que a él le gustaba tanto… todo para hacerlo rabiar.

Mientras ella estaba en eso, escuchó una explosión.  Salió de su habitación y vió un montón de humo en el lugar en donde ella había dejado su avión.  Vejita estaba ubicado un poco más adelante del lugar de la explosión con su mano estirada, él le había arrojado un poco de su energía destruyéndolo.

-   Creo que no vas a ir a ninguna parte – dijo sonriendo irónicamente

-   Maldición!  no importa, tengo más cápsulas – le gritó Bulma

-   Yo haré lo mismo una y otra vez – respondió Vejita

-    Baka!  se está haciendo tarde, ya me tengo que ir – dijo ella mirando el reloj

-    No puedes aguantarte las ganas de ver a Kakarotto, verdad?  que pena, porque no vas a ir – volvió a decir él cruzando sus brazos

Ella estaba furiosa, cómo él le podía hacer esto?  Él sabía lo importante que era para ella ese grupo de gente, especialmente Goku, pero cómo un mono podía entenderlo?

De vuelta en su habitación ella sólo tenía una gran cantidad de insultos hacia Vegeta, y muchas cosas que le podía tirar por la cabeza para demostrarle lo molesta que estaba, cuando de repente se dio cuenta de lo que estaba pasando…  sería posible que él estuviera celoso?  y para hacerlo aún peor, con su más grande enemigo?  Ahora ella entendía todo.

Su juguetona mente enseguida ideó un plan, y se rió pensando en él.  Se dirigió a su closet y guardó el vestido que había elegido para la ocasión, sacando uno negro y corto, ideal para una fiesta, se puso unas medias negras y unos zapatos con taco alto…  parecía una modelo.

Se dirigió a la cocina, donde ella suponía que él estaba, y de hecho, allí estaba comiendo.  Se notaba que estaba muy molesto.  Ella se apoyó en la puerta de entrada a la cocina y dijo:

-   Así que no quieres que vaya?  ok, si tú destruyes todas mis cápsulas y naves, me temo que tendré que ir caminando  - dijo moviéndose muy sexy, por toda la cocina hasta llegar a la puerta de salida

Él estaba sorprendido por la manera en que ella se veía, nunca había usado ese vestido y se veía espectacular.

-   ¿Por qué te cambiaste de ropa?  no vas a ir a ninguna parte – insistió

-   Bueno, me cambié porque me acordé que no sólo Goku va a estar allá, Yamcha también y tú sabes de nosotros – dijo ella riendo para sus adentros

-   Si caminas un paso más hacia la puerta – comenzó él a decir

-    ¿Qué vas a hacer?  Me vas a destruir? – dijo ella interrumpiéndolo y retándolo

Él se quedó en silencio, pensando la respuesta. 

-   Tendré que amarrarte a tu cama – dijo con una sonrisa irónica en su boca

-   Ah sí?  me gustaría verlo – dijo ella sonriendo, sus sospechas eran ciertas y por primera vez entendía perfectamente lo que estaba pasando por la mente del saiyajin

Él se acercó a ella, y arrinconándola contra la muralla, la besó de la única forma que él sabía.  Ella apagó la luz, porque pensó que sería más fácil para él hablar así.  Pero como él no mostraba señales de querer hablar, ella empezó.

-   Mira, sé que te debe haber molestado que haya besado a Goku, pero si tengo que ser honesta fue como besar a mi hermano.  Además nadie besa mejor que tú, mi príncipe – dijo ella

Él volvió a sonreír irónicamente, ya que ambos sabían lo que estaban sintiendo el uno por el otro.  Pocos minutos después ella habló nuevamente.

-   Creo que dijiste que me ibas a amarrar, o no? – dijo dándole una mirada que decía todo

-   Esta noche vas a ser mi prisionera – dijo él tomándola en sus brazos y llevándola a su habitación.

Repentinamente, el teléfono sonó en Kame House.  El maestro Roshi contestó y les dijo a los demás que ella no iba a poder porque un problema inesperado se presentó con su auto.  Todos se miraron con caras raras, ya que sabían que ella podía tener todas las cápsulas que quisiera…  pero el que nunca entendía las bromas o las indirectas, Goku, entendió perfectamente que Vejita tenía algo que ver en ese cambio de planes.  Y se alegró.

 

 

Siempre he dicho, la familia más interesante de Dragonball es la formada por Bulma, Vejita, y sus hijos.  Aquí hay un episodio en la vida de ellos, más bien, de cómo comenzó su vida en común.  Me gustaría escuchar sugerencias, comentarios o críticas al mail bulma_gt@hotmail.com Gracias por tomarte un tiempo y haberlo leído,

espero lo hayas disfrutado