Fathers love
Por Vejichan
Aquella luz que te dá la vida,
aquel murmullo que te da esperánza,
esas dulces palabras que te dan valor,
eso es el amor de un padre...
En el interior de una incubadora de Plástico, su diminuto ocupante se retuerce suavemente, moviendo débilmente sus manitas, gime suavemente y suspira, duerme pacíficamente, moviendo levemente su cabeza en busca de una posición más cómoda, a su alrededor, tubos y cables suspendidos sobre el techo decoran la habitación, algunos ruidos provenientes de las máquinas dentro de la habitación podían escucharse claramente, más no eran suficientes para despertar o siquiera inquietar al recien nacido.
Fuera de la habitación, un hombre veía a la pequeña figura que descansaba plácidamente en su incubadora, "Príncipe..." susurró el Hombre de inmensas proporciones, casi calvo, unos minutos más permaneció observando a la criatura durmiente, para después retirarse. El hombre llegó hasta una puerta, bellamente decorada y tocó, "Adelante" respondió una voz profunda y fría, el hombre entró y se arrodilló frente a otro "Ya ha nacido majestad" anunció a un hombre elegantemente vestido "¿Y mi esposa?" preguntó el otro con ojos impasibles y voz fría y arrogante.
El otro hombre dudó antes de hablar "Nappa te he hecho una pregunta" el aludido bajó la cabeza solémne "Ha muerto Gran Vejita, Murió para darle vida al Príncipe..." "¿Y el Heredero?" preguntó el otro hombre "Está bien majestad, ya está en la sala de Incubadoras" Vejita, el Rey, se dio la vuelta salió de la habitación rumbo a la sala de Incubadoras, se dirigía a conocer a su hijo, como hacía casi cuarenta años atrás lo había hecho su padre y como seguramente dentro de otros treinta o cuarenta más su hijo haría con su descendencia, era su obligación el verificar que el heredero fuera digno o de lo contrario, debería eliminarlo, un heredero débil, no servía al Reino.
En la sala de incubadoras el pequeño príncipe continuaba durmiendo, moviendo ocasionalmente una pequeña cola, completamente desnudo, era calentado por el ambiente de la incubadora, El rey llegó a la sala de Incubadoras y desde el exterior observó a su hijo, observó con atención cada detalle de su cuerpo, cada rasgo de su rostro, sonrió complacido al ver que el rostro de su hijo era una réplica del suyo, de piel levemente más clara que la suya, seguramente por obra de los genes de su madre.
El pequeño movió la cabeza aún dormido permitiendo que su padre analizara sus facciones con mayor detalle, el bebé tenía el ceño fruncido, inususal hasta en los bebés Saiyajin, pero el rey no le dió importancia, tras un momento sacó su Scouter y se lo colocó, el heredero había pasado la primera prueba exitosamente, físicamente estaba perfécto, ahora vendría la verdadera prueba, el Rey encendió su Scouter y este comenzó a registrar el poder de pelea del Príncipe, el Scouter se detuvó finalmente marcando la cifra claramente, el Rey ciertamente estaba más que complacido, su hijo estaba muy por encima de los estándares normales de los Guerreros de Clase alta, el Rey se quitó el Scouter "Tu madre ha tenido una muerte digna" habló fríamente "Será recordada orgullosamente como la madré de un poderoso guerrero" y tras decir eso se fue.
Un par de días después el recien nacido era alimentado por medio de las máquinas en la sala de Incubadoras, nunca tocado por otro ser vivo, su ambiente le era proporcionado por la incubadora y las máquinas atendían sus necesidades, monitoreado en todo momento por los científicos desde una sala contigua, nunca visto o vigilado por el Rey, quien no hallaba mayor necesidad de ver al Príncipe a sabiendas de que los dispositivos de la Sala de Incubadoras cuidarían de su desarrollo al menos por un año.
A la edad de dos años el Príncipe, ya sabía quien era él, qué rol jugaba en este mundo y ya estaba listo para ser entrenado, el primer ser vivo que viera de frente en toda su vida, Nappa, comenzó a entrenarlo duramente, sin contemplaciones, como todo un Saiyajin no Ouji debía ser instruido, su vida pasaba entre los duros e inhumanos entrenamientos de su instrucción como guerrero y los inacabables libros y manuscritos para su educación como gobernante, nunca supervisados por su padre.
Así Transcurriría un año más y finalmente el Príncipe tendría el honor de conocer a su padre, el pequeño, ataviado con la armadura que llevaba el símbolo de la fámilia Real, una pequeña capa roja de la cual asomaba graciosamente la punta de su cola y un traje ajustado propio de los Saiyajin, caminaba flanqueado por dos altos guerreros, a los cuales miraba ocasionalmente, curioso al principio, con desprecio después, Nappa caminaba frente a ellos, dirigiendose a la Sala del Trono donde el Rey aguardaba los informes del progreso de su hijo como guerrero.
Finalmente, llegaron a las Puertas del salón, Nappa abrió las puertas de par en par y dentro el Príncipe pudo observar el esplendor de la sala del Trono, Nappa, caminó hacia el interior seguido por un temeroso y asombrado príncipe, cuando llegaron a unos metros del Trono el príncipe asomó levemente la cabeza por detrás de Nappa... Ahí estaba él, un hombre alto, fornido, vistiendo una réplica de su armadura, una larga capa negra y en su pecho caía un pendiente que colgaba de su cuello, el niño observó el rostro del hombre frente a él, sorprendiendose por el parecido entre ambos.
El hombre sentado en el Trono, el Rey, miró a la pequeña figura tras de Nappa, era bastante más bajo de lo que él había sido a esa edad, seguramente no sería un hombre alto, "Acercate" ordenó al pequeño Príncipe, el niño arregló su postura y caminó hacía el Rey, erguido, orgulloso de ser quien era, cuando estuvo frente al trono del Rey este lo miró de arriba a abajo, observó con atención cada detalle, definitivamente ese niño sería una réplica suya cuando creciera, de piel más clara y más bajo tal vez.
"Informame Nappa" ordenó al enorme Saiyajin, Nappa avanzó y se arrodilló frente a su rey "El príncipe es más poderoso de lo que estimabamos majestad" el joven príncipe sonrió orgulloso, "Su nivel es casi el mismo que el de un soldado adulto de clase alta" continuó el guerrero, el rey estaba más que complacido con lo que escuchaba, sin duda sería un guerrero muy poderoso, él ya sabía desde hacía mucho tiempo atrás que lo sería, siendo su madre la única guerrera capáz de herir al Rey en una pelea, era de esperarse que el Príncipe heredara la fuerza de ambos.
"¿Sabes quien soy yo chiquillo?" le preguntó al príncipe, que estaba más entretenido con su cola que en ponerle atención al Rey, al ver esto el Rey se enfureció y descargó un fuerte puñetazo en el rostro del Príncipe quien ante la sorpresa del ataque calló secamente en el piso "Debes poner atención cuando te hable Mocoso estúpido!!" el niño se puso de pie y miró al Rey extrañado, sin entender por qué había sido golpeado, el rey repitió la pregunta "No, señor, no sé quien es usted" respondió formalmente el príncipe "¿Cual es tu nombre chiquillo?" "Vejita señor" el rey sonrió malevolamente "Yo soy Vejita... Saiyajin no Ou" el niño abrió los ojos sorprendido, ese hombre era... "Soy tu padre"
El pequeño Vejita miró desconsertado a Nappa inseguro de lo que había escuchado, sin duda debían ser padre e hijo, pues eran Indénticos, pero Vejita nunca había visto a su padre en toda su vida, Nappa movió la cabeza afirmativamente, "¿Padre?" "Así es mocoso, Soy tu padre y tu Rey" Vejita dudó un momento y se acercó un poco más a su padre, no sabía qué decir o hacer, en su interior sentía un fuerte deseo de correr hacía su padre y verlo de cerca, pero por otro lado ese hombre le inspiraba temor, él nunca había temido a nada, pero ese hombre... el solo sentir sus ojos fríos sobre su persona lo atemorizaba.
"Acercate más" dijo el Rey, el Príncipe no se movió, "Te he dicho que te acerques" la voz del Rey tenía un tono de enojo, El niño se acercó a su padre y cuando estuvo a unos centímetros de él, este le sonrió, el príncipe tímidamente devolvió la sonrisa en el momento en que el puño de su padre se hundía en su estómago y acto seguido su rodilla se impactó contra el rostro del joven príncipe, el niño calló de rodillas a los pies de su padre.
Nappa observaba la escena impasible, en su mente llamaba al Príncipe "Defiendase Príncipe, El rey lo está probando", Como si hubiera escuchado las palabras de Nappa, el príncipe detuvo el puñetazo que su padre había lanzado contra él, el Rey quien no se esperaba esta acción, intentó patear a su hijo, como respuesta este bloqueó la patada con el brazó y sin decir palabra alguna , incrustó su pierna en el estómagó del Rey para posteriormente impactar su codo contra la mandíbula del sorprendido soberano.
El rey decidió acabar de una buena vez y lanzó un potente energy dan contra su hijo el niño ni siquiera se movió y recibió el impacto atrapándolo con su pequeña mano y evaporándolo con su propia energía, los presentes observaban sorprendidos, las capacidades del Príncipe, este se lanzó nuevamente contra su padre, quien harto de 'jugar' atrapó al niño por un brazo y lo estampó contra la escalinata del Trono para posteriomente hundir su rodilla en la espalda del pequeño, quien soportó el dolor admirablemente.
El Rey regresó a su Trono dejando a su hijo en el suelo "Eres fuerte niño" dijo burlón "Llevatelo Nappa" Nappa tomó en brazos al pequeño que estaba casi inconsiente, el Golpe que su padre le había dado en la espalda había sido para bloquear su sistema nervioso e inutilizarlo por un rato y evitar que continuara la pelea, en sus adentros el Príncipe juró cobrarse la afrenta en el futuro.
Horas más tarde el Príncipe permanecía acostado en su enorme cama, meditando, pensando, tratando de entender lo que había sucedido hacía solo un par de horas, las cosas no sucedieron como el las esperaba, ciertamente no esperaba un padre cariñoso que corriera a abrazarlo en cuanto lo viera, después de todo ellos eran miembros de la Raza Saiyan, pero aún así, el joven príncipe no esperaba que su padre lo golpeara así como así, él esperaba que su Padre se sintiera orgulloso de tenerlo como hijo, esperaba saber por qué su padre nunca estuvo con él, por qué nunca antes se tomó la molestía de verlo personalmente, por qué no podía hacer nada más que estudiar y entrenar... él sólo quería una respuesta a sus preguntas, y en cambio sólo recibió golpes por parte del hombre que clamaba haberle dado la vida.
El pequeño Vejita, se incorporó y caminó hacía la ventana donde observaba las estrellas cada vez que se sentía mal humorado o fastidiado, miraba las estrellas profundamente, deseando estar allí, brillando en el cielo nocturno, sin temores o preocupaciones, al lado de su madre, aquella a quien Nappa tanto admiraba... Su madre... Nappa varias veces le hablaba sobre ella, La única guerrera que pudo herir al Rey en combate, la única por la que el Rey mostraba algún tipo de respeto, la única que parecía importarle en cierto modo. Vejita regresó a su cama, decidido a ganarse el respeto y orgullo de su padre, decidido a ser importante para él.
Algunas semanas pasaron y el Príncipe ponía todo su empeño y dedicación en sus entrenamientos, superando rápidamente las espectativas que se tenían de él, en su educación como gobernante su empeño era similar, estaba decidido a que su padre lo mirara con orgullo, pero por más que esperaba que su padre lo observara en sus entrenamientos o le mandase llamar para hablar con él, nada pasaba. Cuando el príncipe fue autorizado a andar por el palacio a su antojo su primera meta indudablemente era la cámara de su padre, deseaba verlo de frente, sin nadie alrededor.
Tras caminar largo rato y dar vueltas por el palacio, no pudo encontrar la cámara del Rey, cansado de caminar, empezó a sentir sueño, después de todo el entrenamiento de ese día había sido pesado y a pesar de ser un Príncipe Saiyajin seguía siendo sólo un niño, entró a una habitación, el interior era deslumbrante, la habitación estaba bellamente decorada, después de admirarla por un rato Vejita saltó a la enorme y cómoda cama, dejando de lado por un momento su papel de príncipe para jugar como el niño que era.
Tras permitirse jugar y reir por unos minutos, el pequeño se acurrucó en la cama y dejó que el sueño lo envolviera, quedándose profundamente dormido, pero la tranquilidad de su sueño fue súbitamente interrumpida por un fuerte golpe que caía sobre su cabeza, despertándolo, el príncipe se llevó una mano a la cabeza mientras se arrrodillaba sobre la cama "¿Quién demonios se atreve a hacer esto?" preguntó readoptando su papel de Príncipe "Yo me atrevo mocoso" En ese momento el pequeño sintió como si el piso se abriera a sus pies, esa voz profunda y fría era sin duda de su padre, "P-Padre perdona yo no..." "No me llamés así!!" gritó el rey mientras abofeteaba a su hijo, el pequeño resistió el golpe y levantó la vista hacía el rostro de su padre.
"¿Por qué me hace esto?" se preguntó el pequeño "No vuelvas a llamarme así, yo soy tu Rey, Vejita Sama, eso es lo que soy para tí, ¿entendiste?" el príncipe movió levemente la cabeza en aceptación, mirándo hacía el suelo, "Bien, ¿Qué demonios haces en mis habitaciones?" preguntó el Rey un poco más calmado "Yo sólo... quería verte pad... G-Gran Vejita" se corrigió el príncipe "Bueno pues ya me viste ahora vete de aquí" le respondió su padre.
El pequeño Vejita estuvo a punto de emitir una protesta, no, una súplica, quería pasar unos minutos a su lado, que su padre le hablara, le dijera qué debía hacer, como debería comportarse, todo lo que los tutores y libros le enseñaban, él quería escucharlo de boca de su padre, pero se contuvo y solo bajó la cabeza odiándose por no tener el valor de pedirselo a su padre.
"¿Es que no me has escuchado?" habló nuevamente el Rey "Te dije que te fueras", el Príncipe se disponía a marcharse, cuando de repente " Eres el Príncipe de la Raza Saiyan, no tienes por qué temerle" se dijo a sí mismo, reuniendo todo el valor que había en él, se dio la vuelta para ver a su padre "Otousan... eh quiero decir Gran Vejita" lo llamó "¿Qué quieres?" respondió el monarca mientras se quitaba la capa "¿Puedo quedarme con usted un momento?" el Rey se volteó para ver al pequeño "¿Para qué demonios?" "Yo s-solo quiero que me diga qué debo hacer, quiero que usted me enseñe como ser un buen rey para nuestra raza" El rostro del rey se ensombreció "Para eso están los tutores que te he puesto, no tengo tiempo para perderlo contigo, no eres más que un fastidio, Ya largate!!".
El príncipe abrió la boca sorprendido, su padre lo consideraba un fastidio, no podía creerlo "P-pero..." "Nada de 'peros' vete ya es una orden y obedecerás" Vejita bajó la cabeza decepcionado y salió de la habitación confundido, conmocionado, decepcionado, unas cuantas lágrimas cayeron al suelo mientras caminaba hacia su habitación.
Una vez adentro el príncipe dejó que todo el dolor y la frustración que sentía salieran a flote, gritó con todas sus fuerzas al tiempo en que golpeaba cuanto objeto tuviera enfrente, al cabo de unos segundos, su habitación estaba destrozada, pero su dolor no se disipaba, se dejó caer de rodillas y con las manos apoyadas sobre el suelo lloró por el rechazo de su padre, sintiéndose solo completamente solo.
Subitamente la puerta de su habitación se abrió dando paso al Rey Vejita "¿Cual es el significado de esto chiquillo?!" preguntó el rey molesto "Te comportas como un débil sentimental, esto no es digno del príncipe de los Saiyajin!!" y acto seguido el Rey pateó a su hijo lanzándolo contra una de las paredes de la habitación, el pequeño príncipe se incorporó lentamente doliéndose por el golpe, su padre, mientras tanto, se disponía a retirarse cuando el pequeño Vejita se lanzó contra él decidido a vengarse por todo el maltrato que recibiera por parte de su progenitor.
El rey defendió el golpe lanzado por el niño, respondiendo con otro, enfrascandose en una intensa pelea, el monarca no podía creer que su hijo fuera capaz de pelear con él a ese nivel, pero él sabía que aún era mucho más poderoso que su hijo y tras unos instantes comenzó a ganar terreno sobre el Príncipe golpeándolo repetidamente "Eres fuerte niño, me dejas sorprendido" dijó burlón y tras unos segundos, el príncipe yacía derrotado en el suelo.
"Querías escuchar de mi propia voz cómo ser un buen rey ¿no es verdad? pon mucha atención pues solo lo diré una vez, no debes mostrar debilidad ante nadie, nada debe importarte, nada más que el poder, el poder es lo único realmente importante, si no eres poderoso, no te temerán ni te respetarán, el poder lo es todo, los sentimientos y los lazos de sangre nada signifícan, espero que lo entiendas por que no admitiré más actitudes infantiles de tu parte, eres el príncipe de nuestra raza y debes comportarte como tal" Tras decir esto el rey salió de la habitación dejando a un malherido príncipe en el suelo, más herido en su orgullo que en su cuerpo el príncipe comprendió que estaba solo, y que si quería sobrevivir debía ser fuerte, el más fuerte de todos... desde ese entonces esa se convirtió en su única meta en la vida.
Un año más pasó y el Príncipe se convirtió en un ser frío y arrogante, su poder parecía no tener límites y eso acrecentaba su orgullo y su sed de poder y destrucción, se convirtió en un ser cruel, sin sentimientos, sanguinario, vacio, se divertía con el sufrimiento ajeno, pero aún así, dentro muy dentro de su corazón, había algo que se resistía a morir y que en un futuro renacería para bien de él y aquellos a su alrededor.
FIN