Capítulo 3
Al
día siguiente Bulma se levantó y preparó el desayuno, cuando Vejita llegó a
desayunar la miró extrañado, ella tenía una expresión de incertidumbre y él
sabía por qué “No sabes cómo decírselo ¿verdad?” le preguntó sacándola
de sus pensamientos “¿Eh?, N-no aún no lo sé” ella soltó un suspiro y
salió de la cocina con una expresión ya no sólo de incertidumbre sino
también de dolor, este era un paso muy difícil para ella.
Pasado
un rato Vejita salió a entrenar esta vez en el jardín, Bulma estaba en su
habitación tratando de leer un libro, pero simplemente no se podía concentrar
en su lectura, decidió que quería salir a respirar aire fresco durante un rato,
cuando salió al jardín vio a Vejita lanzando golpes al aire, por algún extraño
impulso que no pudo contener se acercó a él “Vejita... quiero ir a caminar
un rato... ¿Te gustaría venir conmigo?” le preguntó sorprendida de lo que
acababa de hacer, Vejita interrumpió su práctica y se volvió para verla,
“Bueno, si tú quieres...” se dio la vuelta para recoger su playera que había
dejado en una pequeña jardinera, sí ella
estaba sorprendida por su pregunta, él lo estaba aún más con su
respuesta, ¿por qué aceptó ir con ella? No entendía la razón, pero de lo
que estaba consiente es que aún deseaba acompañarla.
Vejita
se puso la playera, y se dio la vuelta hacia ella, “Gracias” fue todo lo que
ella pudo decir, él no dijo nada y comenzó a caminar junto a ella. Caminaron
rumbo a la ciudad, a veces Bulma le señalaba algo y el lo observaba fingiendo
interés, sin darse cuenta pasaron frente al café donde Yamcha estaba ahora con
una chica rubia, él no los vio, pero Bulma los vio a ellos perfectamente, ya
era bastante difícil que tuviera que decirle que terminaban para que además él
estuviera dándole más razones para hacerlo, a decir verdad, ella esperaba
darle otra oportunidad, esperaba que esta vez fuera diferente, pero Yamcha le
estaba demostrando que eso nunca podría ser.
Bulma
bajó la cabeza y dejó que las lágrimas corrieran libremente por sus mejillas,
sin decir nada, sintiendo que el mundo entero se le venía encima; Vejita no
estaba ajeno a la situación, realmente molesto por no saber qué hacer, solo la
miraba, Bulma en un arranque de impotencia corrió pero antes de que cruzara la
avenida, una mano la sujetó con fuerza pero sin lastimarla, ella movió la
cabeza para verlo “Déjame!!” le gritó pero sus palabras se cortaron cuando
el sonido de una bocina se escuchó en la avenida, ella volteó a ver el enorme
camión que la hubiera arrollado si Vejita no la hubiera detenido, ella se volvió
a verlo “Gracias” susurró casi muda él no dijo nada pero la tomó de la
cintura y se la llevó volando.
Bulma
no tuvo tiempo a reaccionar pero tuvo que admitir que la vista era agradable,
aunque iba un poco incomoda dada la posición en que la sostenía, solo se volteó
a verlo interrogante, él no volteo pero adivinando su pregunta contestó “Si
te hubiera dejado ahí un minuto más te habrías matado” ella se sonrojó y
limpió sus lágrimas, le costaba trabajo maniobrar en esa posición.
Vejita
se percató y se detuvo un momento para levantarla con ambas manos,
Bulma se sorprendió con ese movimiento pero tuvo que admitir que estaba
más cómoda, lo miró una vez más como si pidiera su aprobación, él asintió
a su pregunta silenciosa y ella le rodeó el cuello con sus brazos. Mientras
volaban lentamente rumbo a Capsule Corp. Bulma se sintió cansada y recargó su
cabeza en el pecho de Vejita, casi esperaba alguna reacción de rechazo por
parte de él pero para su sorpresa le permitió recargarse contra su pecho.
En
ese momento pudo sentir su pecho liso y duro como piedra, que se movía
suavemente al ritmo de su respiración, esa sensación la maravilló, el pecho
de Yamcha era agradable pero tuvo que admitir que el de Vejita era superior, a
decir verdad, todo su cuerpo lo era, Yamcha no dedicaba tanto tiempo a entrenar
como lo hacía Vejita, aunque claro, él dedicaba prácticamente todo el día a
dicha actividad; se sonrojó por sus pensamientos.
Cuando
llegaron Bulma le dio las gracias a Vejita, él solo hizo un sonido como
respuesta y caminó a su cápsula de gravedad, ella se detuvo un momento “¿Vejita?”
él se volvió para verla “¿Te... gusta mi cabello?” fue lo único que se
le ocurrió preguntar “A Yamcha le gustó pero ahora ya
no sé...” “Te ves menos fea así” le contestó fríamente y entró
a su cápsula, Bulma se quedó anonadada con su respuesta ella esperaba un “me
da igual “ o “no me interesa” pero su respuesta... menos fea quería decir
que se veía más bonita, entonces ¿A él le parecía más bonita así?, con
eso en mente caminó rumbo a su casa, después de preparar la cena y dejarla en
la habitación de Vejita, quien seguía dentro de su cápsula, se fue a acostar;
cuando se disponía a ponerse su ridícula pijama, abrió un cajón de su
tocador y sacó un camisón azul marino de satín, hacía mucho tiempo que no
usaba un camisón como ese... a Yamcha no le importaba si los usaba o no por lo
que consideró que no tenía necesidad de usarlos, pero esa noche ella quería
usarlo... siempre se consideró bella pero esa noche se sentía más hermosa que
nunca.
Bulma se puso el camisón y comenzó a escudriñarse en el espejo, su cabello ahora lacio, caía sobre sus hombros, se miró fijamente y trató de imaginarse usando ese camisón y con el peinado que llevaba unas semanas atrás, definitivamente se vería ridícula, así que en silencio agradeció a Vejita por haber influido en su decisión de cortarlo. Se fue a acostar sintiendo una extraña sensación de bienestar, durmiéndose casi de inmediato.