Capítulo 5
Algunos
días pasaron y Bulma ya se había sobrepuesto un poco, sin embargo varias veces
se sentía triste y sola y comenzaba a llorar en silencio, en una de esas
ocasiones se sentía bastante deprimida y salió al jardín, era tarde ya, de
repente vio a Yamcha caminando por la calle de enfrente, Bulma se puso de pie y
caminó hacia él y estuvo a punto de llamarlo cuando una voz profunda y
arrogante la detuvo “¿Piensas arrastrarte a sus pies como un gusano?”
Vejita estaba de pié a una metros de ella, en ese momento su orgullo no estaba
presente, sólo deseaba sentir el abrazo de Yamcha, su besos,
no le importaba lo que él dijera corrió hacia Yamcha pero se detuvo al
ver a una chica colgando de su brazo.
“No
le importas en lo más mínimo” Vejita se mofó a su espalda “Y sinceramente
a mí tampoco me importaría alguien con tan poca dignidad como tú” eso la
golpeo como un mazo, “¿Y a ti qué más te da?” le respondió desilusionada,
el no le respondió, cuando ella se volvió para encararlo lo vio arrodillado en
el suelo con una mueca de dolor en el rostro y su mano sobre su hombro derecho,
“Vejita!!” Bulma corrió a su lado “Estoy bien, anda corre a buscar a tu
patético humano” le dijo, pero ella pudo percibir algo extraño en su voz,
como decepción ¿acaso estaba decepcionado de ella? después de todo él la
apoyó en los momentos más difíciles y ahora ella estaba echando por tierra
todo eso, además tenía que admitir que sentía algo por él aunque no estaba
segura de qué.
Cuando
ella se arrodilló y le tocó el hombro él la empujó molesto “No me
toques!!” en sus ojos había furia y algo más que no podía descifrar en ese
momento, “¿Qué esperas?, Vete, me molestas” ella no dijo nada solo trató
de ayudarlo a ponerse de pie pero él la empujó
derribándola, cuando él se dio cuenta de lo que había hecho se acercó
para ayudarla pero ella se levantó y corrió sollozando hacia su habitación.
Vejita
se maldijo y caminó lentamente hacia su habitación “maldita sea” pensó
“¿Cómo pude dejar que esto pasara?, me dejé llevar por... los celos”
estaba sorprendido por haberlo admitido, ella le interesaba y no podía soportar
la idea de que Yamcha tuviera tal poder sobre ella.
Vejita
caminó por el pasillo y entró en su habitación, tras masajear su hombro y
poner un poco de hielo en él comenzó
a sentirse mejor, bueno ya había solucionado un problema... pero aún le
faltaba el otro, y era preciso que lo solucionara cuanto antes. Con esto en
mente se cambio y salió de la habitación rumbo a la de Bulma, se paro frente a
su puerta y tocó suavemente “¿Bulma-san?, ¿Puedo entrar?” no hubo
respuesta y eso lo preocupó, abrió la puerta y entró a la habitación que
estaba obscura pero la ventana abierta dejaba entrar la tenue luz de la luna.
Junto
a la cama pudo ver el cuerpo de Bulma sentada en el piso y recostando la cabeza
en el borde de su cama, ella estaba despierta pero inmóvil y las lágrimas
rodaban por su rostro, Vejita se acercó a ella y notó el atuendo que llevaba,
ella tenía puesto un largo camisón negro. “Bulma-san” la llamo suavemente
ella no respondió, ni siquiera volteó a verlo “Yo... yo quiero disculparme
contigo” le dijo con suavidad, pero una vez más no hubo respuesta, “¿Bulma?”
la llamó de nuevo esperando una repuesta pero una vez más no hubo, “Vamos
Bulma dime algo, grítame como siempre, pídeme que me vaya pero por favor di
algo” ya le resultaba bastante difícil el hecho de disculparse para que además
estuviera casi suplicándole “¿soy fea?” ella preguntó en un susurro,
Vejita no entendió su pregunta “¿A qué te refieres? No entiendo” tras un
breve silencio ella preguntó otra vez “¿Te parezco una mujer fea?”.
Vejita
no supo que contestar “Tú también piensas que soy fea, como Yamcha” susurró
nuevamente mientras las lágrimas seguían corriendo por su cara, “No, no es
eso es que...” Vejita observó su silueta “No llores Bulma, por favor” le
dijo mientras se arrodillaba para levantarla, Bulma se dejó levantar por Vejita
quedando cabizbaja y llorando todavía, Vejita observó su cuerpo enfundado en
ese delicado camisón negro, Vejita pudo ver aún entre sombras su bien formado
cuerpo, ella era simplemente hermosa, “Bulma” le susurró mientras levantaba
su rostro para que lo mirara “Bulma eres hermosa, Eres la criatura más
hermosa que jamás he conocido” Bulma parpadeó incrédula de lo que escuchaba
“Deja de llorar” le dijo mientras limpiaba sus lagrimas con su mano
nuevamente, “No me gustas cuando lloras” le susurró con voz cálida a unos
cuantos centímetros de su rostro.
Cuando
sus ojos se encontraron con los de ella pudo ver una plegaria en ellos, él
inclinó un poco la cabeza y respondió a su suplica besándola suavemente en
los labios, Bulma cerró sus ojos dejándose llevar por la sensación que esa
suave caricia le producía, Yamcha nunca la besó así en todos lo años que
estuvieron juntos; Vejita le rodeó la cintura con sus brazos y ella
apoyó las manos sobre su poderoso pecho.
Cuando Vejita separó sus labios de los de ella, masculló algo que Bulma no pudo entender, él se separó de ella y la miró como si le pidiera perdón por haberla besado, se dio la vuelta para marcharse pero ella lo detuvo “¿Por qué te vas?” le preguntó aún llorosa “¿Es que acaso no te ha gustado besarme? ¿No soy lo suficientemente buena para ti?” él no dijo nada, sólo caminó rumbo a la puerta, Bulma inclinó la cabeza, sintiéndose la criatura más miserable del universo.