Capítulo 7

 

Tras un rato ella decidió que ya era hora de regresar a su habitación y tratar de dormir, entró y aseguró la puerta, no deseaba que nadie la molestara temprano, cuando apenas iba a acostarse sintió algo que la perturbaba, no le dio mayor importancia hasta que Vejita se paró frente a ella, “¿Qué haces aquí?!” preguntó asombrada, por toda respuesta él la arrojó a la cama “N-no te atrevas!” le dijo sospechando sus intenciones “Shhh” Vejita presionó su dedo sobre los labios de Bulma para callarla “¿No era esto lo que querías?” le susurró acercando su cara a la de ella “No... por favor...” Bulma susurró asustada, esta no era la forma en que ella deseaba que sucedieran las cosas “¿Me tienes miedo?” Vejita rió suavemente cada vez más cerca del rostro de Bulma, ella ya no pudo decir nada más cuando los labios de él rozaban los suyos, “No hay razón..” le susurró “No voy a hacerte daño” le aseguró momentos antes de presionar suavemente sus labios con los suyos.

Bulma se maravilló con la sensación que ese beso le producía, ella no se esperaba que la besara de esa manera, ella esperaba un beso violento, sentir repulsión, pero este era un beso suave, gentil, tierno, aún más dulce que el primero que Vejita le había dado. ¿Cuánto tiempo transcurrió antes de que él separara sus labios de los suyos?, no lo supo, pero la sensación aún estaba presente, Yamcha nunca la había besado así., pero ¿por qué seguir pensando en Yamcha? él no tenía ni el más mínimo remordimiento por dejarla... y ella estuvo a punto de correr a él de nuevo “Deja de pensar en él” le susurró “Ahora estás conmigo”.

“Y-yo... Vejita...” trató de hablar pero no pudo, “¿Es esto lo que quieres?” Vejita la miraba fijamente, “Bulma... si no estás segura de esto es mejor que hables ahora...” le dijo en voz baja, “Porque no pienso detenerme después...” “Yo... Vejita... sí, esto es lo que quiero...” susurró con voz casi inaudible. “Bien pequeña humana... entonces te daré lo que quieres” le dijo riendo levemente.

Por un momento la mente de Bulma empezó a trabajar de nuevo... ¿qué estaba haciendo? Ese hombre podría romperla en dos partes con un dedo y ahora ella iba a... “V-Vejita creo que esta no es una buena idea yo...” “Te advertí que no iba a detenerme una vez que dijeras que sí” le dijo dedicándole una sonrisa traviesa “Pero es que yo..” “Shhh no hables” la calló con un dedo en su boca “Te dije que no iba a hacerte daño” le susurró mientras le acariciaba una mejilla con sus labios “¿Es que no lo entiendes pequeña mujer?” su aliento cálido la hacía estremecer, “Eres tan bella y frágil...” ahora sus labios rozaban su oído “...que no puedo ser otra cosa más que gentil contigo”.

Algún tiempo después, ambos yacían en la cama, Bulma todavía respiraba con un poco de dificultad en tanto que Vejita se había recuperado casi de inmediato; Bulma estaba acostada dándole la espalda a Vejita, esta experiencia había estado fuera de los límites de su imaginación, el guerrero Saiyajin que tiempo atrás estaba dispuesto a matarla junto con el resto de la humanidad, ahora le había hecho el amor, de la manera más hermosa e intensa que ella jamas había imaginado. Nuevamente, no pudo evitar compararlo con Yamcha... él nunca hubiera podido hacerle el amor como hiciera su príncipe guerrero momentos antes.

Un brazo fuerte y cálido deslizándose alrededor de su cintura, la sacó de sus pensamientos, Bulma movió la cabeza para ver al hombre detrás de ella, en sus ojos negros y profundos como la noche había algo nuevo... algo que nunca había visto en ellos... algo como tranquilidad... “Vejita” susurró el nombre de su príncipe “hummm?” fue su respuesta, ella se dio la vuelta para encararlo, “Yo... esto... “ “Shhh, no digas nada...” le susurró antes de besar su frente “ No pienses... solo descansa” le dijo con suavidad atrayéndola hacia su cuerpo, Bulma descansó su cabeza sobre su pecho, dejándose llevar por el sueño y por la sensación de bienestar que la invadía. Vejita la abrazó acariciando su cabeza con una mano, permitiéndole dormir contra su cuerpo, poco a poco él también se quedó dormido.

 

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