Continuación...

 

IV. NOW I’M HERE.

 

En tanto Krilin y Goku, una vez conjurado el peligro del enorme dinosaurio y viendo que caía el sol se dirigieron los dos a casa del maestro Roshi para cenar. Apenas llegaron vieron que Lunch tenía preparada una enorme cantidad de comida. Sin vacilar se arrojaron sobre la mesa , se sentaron y comenzaron a devorar. Es que, como siempre el entrenamiento había sido muy duro para sus aún débiles cuerpos.

En tanto Krilin miraba a Goku disimuladamente ¡qué inocencia y qué alegría había en sus grandes ojos negros! Para sus adentros sintió que se iba ablandando y que su furor contra el saiya iba decreciendo. Es que en ese momento Goku no era más que un niño, cálido y afectuoso. Y siguió mirándolo sin advertir que el jovencito se estaba comiendo también la parte que le correspondía a él.

"¿No lo comes, Krilin? ¡Está riquísimo!" decía mientras iba vaciando platos uno tras otro como lo hizo durante toda su vida...

"Sí Goku, está delicioso. Gracias, Lunch" repuso Krilin dirigiéndose a la hermosa chica de cabellos azules, quien como siempre estaba rechazando un acoso sexual por parte del maestro Roshi.

"¿Se quedará quieto al fin?" gritó la joven mientras le ponía de sombrero un plato de fideos con tuco.

"¡¡¡Ayyyyy!!!" gritó el libidinoso anciano ante las risas de todos.

Ésa era la vida que él recordaba y añoraba, la niñez, la juventud primera, los sueños, las esperanzas y el deseo de progresar como guerrero, suspiraba Krilin en su fuero íntimo. Lástima que ahora , en el mundo real ya no fuese posible. Y cada vez se le hacía más duro el recordar que al crecer su íntimo amigo, su compañero de entrenamiento, Goku, en definitiva, lo había olvidado y reemplazado por Vegeta. Claro, los dos eran de la misma raza, pero su amigo siempre había parecido un terrícola. Hasta ahora, hasta ahora...

~*~

Mientras tanto Yamcha ya se había repuesto de su mala experiencia con Bulma, había arreglado su nave y se dirigía a Capsule Corp. Cuando llegó lo atendió la madre de la joven quien le informó que su hija no estaba pero que podía pasar y esperarla porque no tardaría, y Yamcha viendo esas paredes, esas caras tan nuevas y tan viejas a la vez, sintió una profunda angustia y una gran esperanza... Y pasaron los minutos, y luego una hora y luego dos... Y finalmente Bulma llegó...

"¡Yamcha!" dijo ruborizándose. Él se acercó decidido, emocionado y anhelante tomó una de sus manos blancas y la besó con ardor.

"Perdóname, Bulma, me comporté como un bruto. ¿Me das otra oportunidad?" agregó, seguro por la actitud de la muchacha de que así sería.

"Yo... yo..." balbuceó ella, muy confundida.

"Por favor, Bulma, ya conoces lo que siento" repuso Yamcha

"Está bien, Yamcha, te perdono" le dijo mientras se le acercaba y le daba un tímido beso en la mejilla.

Yamcha casi se muere de la emoción cuando esto sucedió pero sólo atinó a decir: "Entonces, ¿vendrías conmigo a cenar y luego a un paseo bajo la luz de la luna?"

Y de nuevo enrojeciendo Bulma asintió.

Así que Yamcha buscó en sus bolsillos de esa ropa que hace tanto había usado y, en efecto, allí tenía lo suficiente como para pasar una bonita velada con la mujer de sus sueños.

"Ve a cambiarte, te espero" . Y ella salió corriendo a su habitación mientras su madre iba hacia el laboratorio de su esposo para contarle que un joven muy educado y atractivo estaba cortejando a su hija y que ahora la llevaría a cenar.

Cuando salió del laboratorio se dirigió a la cocina para preparar unos bocadillos con unos vasos de jugo para ofrecer a su invitado. Cuando consumieron la colación partieron en la nave de Yamcha.

"Vaya, Yamcha ¿tú la arreglaste?" preguntó ella muy asombrada. "Creí que no sabías hacerlo"

"Es que de tanto verte trabajar a ti aprendí ¿comprendes?" repuso astutamente él.

Es que por inteligente que fuera Bulma tenía todas las de perder al lado de un hombre con la experiencia de Yamcha, aunque en ese momento tuviera la apariencia de un jovencito inexperto. Por eso tal vez no notó que él la atraía hacia su cuerpo pasándole la mano por los hombros mientras manejaba.

Su maniobra no fue muy evidente pero había algo de respetuosa en ella, tal es así que Bulma no protestó, sino que comenzó a acercarse más, atraída por el contacto físico del joven. Pero él notándolo enseguida fue retirando su brazo, como al azar para que ella lo deseara aún más.

Esa sería su oportunidad pensaba. Y recordaba cómo se habían dado las cosas en el pasado. Naturalmente ella había sido suya antes que de Vegeta pero eso había sucedido mucho después. En cambio ahora él quería apurar los acontecimientos, formar tanto su mente como su cuerpo. Así ella nunca lo olvidaría ni lo dejaría.

Cuando la  joven sintió que el brazo de Yamcha volvía a su posición normal, se sintió confundida y por un momento pensó que había imaginado el avance de su enamorado. Así que se acurrucó contra un rincón, profundamente frustrada.

Él la vio y rió para sus adentros. Mejor la dejaría que se siguiera confundiendo, así cuando sucediera lo que él deseaba ella no notaría las maniobras de seducción de las que era víctima. En el fondo sentiría que tomó la iniciativa...

Y finalmente llegaron al restauran. El lugar era muy bonito y los dos comieron a la luz de las velas mientras se miraban profundamente a los ojos. De postre pidieron mousse de chocolate. Él tomó un poco de esa sabrosa crema y la llevó a su boca, lentamente, con pausa, mientras la miraba a los ojos.

Ella notó tanta sensualidad en ese gesto que volvió a sentirse confundida, sin duda ése no era el Yamcha de quien se había enamorado. Lo peor es que casi prefería al nuevo Yamcha... Lástima que le faltara esa espontaneidad adolescente propia de "la hiena del desierto"

Entonces él tomó la cucharita, la llenó de mousse y la puso en la roja boca de ella, pasándola por su sonrosada lengua y sus labios. Y de repente tomó la barbilla de la joven, se acercó suavemente y la besó largamente en la boca, en los labios. Luego tomó su cara y siguió besándola porque se estaba volviendo loco de pasión. Ella abrió su boca suavemente y respondió a su beso, el primero verdaderamente de amor y de sensualidad  que había recibido en toda su vida. Gimió dulcemente "¡Oh, Yamcha!"

Pero su beso tuvo que interrumpirse, estaban en un lugar público. Entonces, los dos, llenos de pasión, se retiraron del restauran para dar un paseo a orillas del mar, por la playa...

~*~

Al día siguiente en la casa del maestro Roshi, Krilin y Goku se levantaron muy temprano, se colocaron los pesados caparazones de tortuga y comenzaron su entrenamiento que, como era de mañana consistía en repartir la leche por todos los poblados vecinos, rápidamente antes de que se cortara.

Luego volvieron a arar un campo, utilizando sus manos y después comenzaron con los ejercicios de rutina, abdominales, flexiones con un dedo, cortado de leña con los puños (mejor dicho de árboles) . Y Krilin ya comenzaba a extrañar a su hijita Marron. Por momentos pensaba que él estaba allí en una extraña vuelta al pasado mientras quién sabe qué haría su hijita. Y su amada A18 ¿qué haría? ¿cómo lo recibiría?.... Humm las cosas se pondrían feas a su regreso. Porque él regresaría ¿qué duda cabía?

Pero... ¿qué habría sido de su amigo Yamcha? ¡Y qué pasaría si su amigo no quería volver! Si decidía quedarse y seducir a Bulma tal vez el futuro cambiara irremediablemente. Las consecuencias podrían ser desastrosas, absolutamente desastrosas...

 

V. HAGAMOS EL AMOR

 

Busco en tu piel la tormenta y los rayos

El huracán de tu cuerpo desbocado

Has el amor conmigo, no es nada malo

Se mezclará lo dulce con lo salado

Hagamos el amor...

 

Horas atrás Yamcha y Bulma paseaban por la playa, descalzos y felices. Habían tomado un poco de champagne lo que hacía que los bellos ojos de ella brillaran como estrellitas.

Yamcha sonrió al ver sus mejillas ruborizadas a causa del alcohol y pensó que quizá era la primera vez que la joven tomaba tanto en su vida. Notó que sus pasos eran algo vacilantes y por momentos le resultaba difícil caminar así que la invitó a sentarse en una roca a descansar.

Ella estaba cansada y aceptó mientras alzaba su rostro y observaba al cielo, las estrellas, sonriendo inocentemente, mientras él sólo podía verla a ella, su rostro, sus labios... definitivamente no existía paisaje más hermosos en el mundo, y ni siquiera las estrellas podían opacar su resplandor natural. Era más bella que el sol, la luna, que la vida misma... y entonces supo que no podría contener su deseo más tiempo. Por ella había vuelto, por ella había viajado tantos años al pasado, sólo por ella había decidido seguir viviendo... sólo por la esperanza de tenerla una vez más en sus brazos, de poseerla una vez más.

Así que Yamcha la estrechó entre sus brazos y comenzó a cubrir su cuello, su cara, su boca de besos febriles, mientras desabotonaba su vestido y la acariciaba con pasión. Ella retrocedió en un primer momento pero luego lo abrazó también, perdiendo la cabeza por completo. Entonces él la recostó sobre la arena  y comenzó a besarla por completo mientras comenzaba a hacerle el amor. Para ella era su primera vez y para él fue como si nunca la hubiese poseído...

 

Tu pasión vergonzosa se te escapa de las manos

Yo beso tus caderas calurosas con mis labios

Has el amor conmigo, no es nada malo

Ni tú saldrás herida ni yo dañado

 

Con cada nueva caricia revivía los recuerdos de años atrás, todas las veces que habían estado juntos de esta manera y sentía cómo aumentaba su excitación mientras besaba ese cuerpo conocido, que nuevamente era virgen y joven... pero esta vez sería diferente, se repetía una y otra vez mientras terminaba de quitarle sus ropas, lentamente, disfrutando el recorrido de sus dedos por esa piel suave y tersa.

Esta vez no cometería los mismos errores, no... no la perdería nuevamente, no, nunca más... sería suya por siempre... como debía ser, como debió serlo la primera vez si tan sólo no hubiese sido tan estúpido... Y sintió a su cuerpo temblar, mientras sentía los gemidos de placer de la joven bajo su cuerpo. Y entonces ella levantó su rostro, acercándolo lentamente, sus ojos ahora preocupados posados en los suyos, húmedos... y cuando acarició delicadamente una de sus mejillas, se dio cuenta por primera vez que había estado llorando todo el tiempo, de tristeza...

Lloraba porque ahora era conciente de lo que pudo haber tenido y había perdido...

Lloraba por haberla dejado ir, por no haber luchado con todas su fuerzas para separarla de Vegeta...

Lloraba por todos los años de soledad sin sentido... 

Lloraba porque ahora sabía que Bulma había sido el amor de su vida.

Lloraba porque aún la amaba tanto...

Bulma lo miraba fijamente, preocupada, desconcertada... sin entender la infinita tristeza que reflejaban esos enormes ojos que había aprendido a adorar. Acaso habría hecho algo malo?

“Estás... bien?”, preguntó.

Él cerró sus ojos, dejándose caer sobre ella, sobre su pecho desnudo, sintiendo su respiración acelerada junto al oleaje furioso que chocaba contra las rocas, formando ambos una melodía difícil de describir con palabras, pero inigualable. Ella comenzó a acariciar sus cabellos, comprensiva, esperando una respuesta que probablemente no llegaría nunca.

Entonces él se levantó nuevamente, limpiando las lágrimas con el dorso de sus manos. “Y-yo...”, trató de decirle, de explicarle, pero las palabras se atragantaban en su garganta. No podía decirle nada, sin contarle de su viaje en el tiempo, y esto no podía pasar, Bulma no podía saber la verdad... pero deseaba tanto poder hacerlo...

Ella sonrió y asintió y entonces él supo que no había nada que decir, supo que las palabras no eran importantes, pues las palabras siempre estarían limitadas, sin embargo, podía demostrarle sus sentimientos a través de su cuerpo en un lenguaje que era tan antiguo como el hombre mismo.

 

Si sólo con mirarnos nos deseamos

Nos comemos con los ojos,

siempre los dos... amándonos

Hagamos el amor... hagamos el amor...

 

Se levantó, se quitó las ropas bruscamente y entonces cayó nuevamente sobre ella, uniendo sus labios con los suyos, sus lenguas recorriéndose sin control, completamente sedientas. Bulma acarició sus cabellos lentamente mientras bajaban hasta su nuca ejerciendo presión en ella, empujándolo y obligándolo a profundizar esos besos llenos de pasión.

Yamcha gimió cuando sus manos ágiles dejaron su cuello y comenzaron a recorrer su espalda bajando cada vez más hasta sus glúteos y sonrió pues no sabía que la joven fuera capaz de brindarle ese placer con esas caricias tan deliciosas y atrevidas.

Y pensar que había asumido que él tomaría toda la iniciativa... pero ahora descubría que estaba equivocado, y esto lo divirtió enormemente.

Entonces rompió el beso, ávido de recorrer todos los caminos de ese cuerpo tan maravilloso que se ofrecía a él sin ninguna limitación, sintiendo las caricias de Bulma con mayor intensidad, excitándolo cada vez más y más... dejándolo casi sin aliento. Mordió lenta y suavemente su cuello, sus hombros, besando de vez en cuando cada espacio, cada pedazo de piel expuesta, sabiendo que la torturaba con su lentitud, pero no podía evitarlo; quería disfrutar el momento al máximo, prolongarlo el mayor tiempo posible.

Pero Bulma ya no podía resistirlo más, quería ir más allá y quería hacerlo ahora, así que volvió a entrelazar sus manos con sus cabellos sintiendo como eran movidos por el viento y lentamente guió sus movimientos hacia una zona que le urgía fuera atendida de inmediato.

Para Yamcha fue maravilloso vislumbrar la cercanía de uno de sus sonrosados pezones, notar que estaba totalmente excitado, y saber que sentía esa misma excitación crecer casi dolorosamente entre sus piernas.

Entonces levantó su mirada y notó que Bulma lo observaba, suplicando, anhelando sus caricias y él no quiso hacerla esperar más tiempo así que la tomó totalmente. Ella gimió fuertemente al sentirse dentro de su boca, al sentir sus mordiscos, al sentir a su lengua recorrer su pezón repetidamente, chupando y dándola una placer inimaginable. Luego le dio el mismo tratamiento al otro hermoso pezón, mientras sus manos acariciaban todos los rincones de su cuerpo rápidamente, sin compasión...

La joven se estremeció en anticipación cuando sintió que sus muslos eran separados y Yamcha se posicionaba entre sus piernas, en un ángulo adecuado y gritó en una mezcla de dolor y placer al sentir que algo duro y grande invadía su cuerpo, entrando lentamente por su estrecho sendero, abriéndose camino.

Pero pronto el dolor desapareció y sólo quedó el placer, intenso, puro, abrumador... como nunca antes lo había sentido. Gimió una y otra vez, abrazándose a su cuerpo con fuerza casi desesperada, moviendo sus caderas al compás de las de su joven amante, escuchando sus gemidos junto a los suyos, sus aullidos de placer... sintiendo el movimiento de su miembro en su interior.

Yamcha unió nuevamente sus labios en un beso apasionado y Bulma arqueó su espalda cuando sintió que llegaba al límite y se abandonaba en la intensa sensación del orgasmo. Unos instantes después fue el turno del guerrero y sonrió cuando sintió que algo dentro de él explotaba, llenándola por dentro con su semen.

Ya sin fuerzas, Yamcha se dejó caer de espaldas en la arena, su cuerpo aún inmenso en esa sensación tan maravillosa que lo inundaba siempre que llegaba al clímax, mientras tomaba a la joven en sus brazos, haciendo que se recostara en su pecho. Ambos felices, sonriendo y cansados, uniéndose en un fuerte y tierno abrazo... observando al cielo, a las estrellas que aún brillaban en esa noche que ninguno de los dos podría olvidar jamás, hasta que finalmente se quedaron dormidos...

Y esa fue la primera noche en mucho tiempo que Yamcha pudo dormir sin sufrir ninguna pesadilla.

VI. PROMESAS ROTAS

Krilin y Goku habían terminado su ronda matutina y una vez que todos los pueblos de la redonda recibieron su acostumbrada leche, los pequeños se dirigieron al río para continuar sus entrenamientos junto al maestro Roshi.

Krilin suspiró, ésta era la parte que nunca le gustó hacer, y aún ahora le hubiese gustado ignorarla, dejarla de lado. No le gustaba echarse al agua más fría que había tenido el desagrado de conocer, y mucho menos al pensar en todos los tiburones que esperaban la oportunidad de devorarlo si se descuidaba un poco.

“Sucede algo malo, Krilin?”, preguntó el saiya a su lado, quitándose la ropa.

“No, nada”.

“No temas por nada, yo estará a tu lado para protegerte si algo malo sucede, siempre”, le consoló el chico lleno de inocencia, asumiendo que su joven compañero estaba intimidado por la presencia de los tiburones en el agua.

Pero Krilin rió lleno de ironía ante estas palabras que le sonaron vacías y huecas. “Sí, claro, es lo que siempre me has dicho, pero son puras mentiras!”, le gritó mientras se titaba al agua con furia y comenzaba a nadar a toda prisa a la otra orilla, dejando a un Goku totalmente desconcertado detrás.

El pequeño humano nadaba a toda prisa, sintiendo la presencia de las bestias a su espalda, tratando de darle alcance y entonces puso todo su empeño en no dejarse alcanzar, moviendo a prisa sus diminutos brazos. Sintió miedo al pensar en ellos y en sus fauces, sabía que era absurdo pero no podía evitarlo y entonces se encontró cercado por algunos de ellos al frente, y los otros que iban detrás estaban cada vez más y más cerca... giró y nadó al sur, percatándose que allí habían otros más, y otros al norte también.

“Así que quieren pelea, eh? Bien... pues yo se las voy a dar!”, les advirtió, dispuesto a demostrarles quién era el mejor allí, pero entonces Goku hizo acto de presencia golpeando a algunos tiburones a su paso y dejándole un camino libre a su compañero para que huyera, junto a él. 

Goku nadó a toda prisa y llegó primero a la orilla, dispuesto a esperar a su amigo y saber si estaba bien, además, quería una aclaración de sus palabras. Unos instantes después llegó Krilin completamente furioso de que el saiya lo hubiese ayudado una vez más, de que hubiese demostrado su supremacía sobre él... pues esto lo frustraba enormemente.

Cuando el niño llegó y el otro tendió su mano, ofreciéndole su ayuda, Krilin la rechazó tajantemente, para completo estupor de Goku. “No necesito tu ayuda, y en al agua tampoco la necesité, por qué siempre te atraviesas en mi camino?!  YO NO SOY NINGÚN INÚTIL, SABES?!!”.

Goku se quedó con su diminuta mano extendida, totalmente perplejo por esas palabras tan duras y en seguida frunció el ceño. “Y así muestras tu agradecimiento?!”.

“Yo no me siendo agradecido, te lo repito, yo sólo hubiese podido contra esos tiburones sin tu ayuda!!”.

“Me puedes decir qué demonios te pasa?! Desde hace unos días que estás agresivo conmigo!”.

Krilin tomó una toalla y comenzó a secarse sin prestarle mucho atención a su compañero. “No me pasa nada... no sé de qué me hablas”.

Goku lo siguió, sin entender lo que pasaba. “Claro que lo sabes! Por qué te burlaste de mí cuando te dije que te protegería de ser necesario? Tú sabes que yo siempre te voy a ayudar!”.

“POR DIOS, QUIERES DEJAR DE DECIR TANTAS MENTIRAS!!!”.

Goku endureció su mirada y susurró: “Yo no soy un mentiroso... te ayudo porque eres mi amigo, no porque te considere un inútil... por qué no me crees?”.

“Porque sé que no es cierto... porque sé que luego te vas a olvidar de mí...”, respondió Krilin sin poder ocultar su tristeza, comenzando a vestirse, al igual que Goku.

“Pero... de qué tontería estás hablando?! Cómo puedes decir eso?! NO ES VERDAD!”.

“Mira, Goku, olvídalo ya, quieres? Esta conversación no tiene ningún sentido...”.

“De ninguna manera... DE NINGUNA MANERA! HABLEMOS AHORA!”, le gritó Goku, acercándose.

Cuando Krilin lo vio, alzó sus brazos tomando una pose defensiva. “Ya te dije que NO...! O acaso me vas a obligar a golpes?!”.

Cuando Goku escuchó esto se detuvo inmediatamente, completamente enojado y triste y desconcertado. No entendía qué le podía estar pasando a su amigo... Que él recordara no había hecho nada que mereciera ese trato, NADA! Pero, entonces por qué lo trataba de esa manera tan dura? Por qué podía ver ese rencor en su mirada? como si Krilin estuviese resentido con él, como si... lo odiara! no lo entendía!!

“Yo nunca te haría daño de ninguna manera, porque eres mi amigo... y si no me crees, pues allá tú”, le dijo, dándole la espalda y alejándose de allí lo más deprisa que pudo.

Se detuvo un momento cuando escuchó que el otro respondía: “Eres un mentiroso... no eres mi amigo, nunca lo fuiste...”. Cerró sus puños con fuerza e hizo gala de toda su fuerza de voluntad para no regresar en ese instante y golpearlo para ver si así le quitaba lo idiota, pero en vez de eso suspiró y siguió su camino. Mientras Krilin no se disculpara, no le volvería a dirigir la palabra.

Cuando Goku se fue, Krilin tiró la toalla que sostenía en su mano lejos, furioso. Goku era un idiota mentiroso! Pensó, tratando de impedir a algunas lágrimas descender por sus mejillas. Él decía que era su amigo pero era una mentira! Y él siempre le creyó, creyó en sus palabras, creyó en sus promesas, cada vez que le decía que siempre estaría a su lado, ayudándolo, PERO NO ERA CIERTO! Ahora lo sabía... había roto todas su promesas... y no le volvería a creer nunca! Sólo un motivo lo mantenía allí ahora: Ganarle en una pelea, y no dejaría pasar mucho más tiempo antes de darle una buena lección... y demostrarle que él también podía ser el mejor.

El maestro Roshi se puso furioso al ver que ellos no se hablaban y trató por todos los medios de hacer que ese par se contentara sin buenos resultados, así que hizo lo impensable: Les amenazó con dejarlos sin cenar si no resolvían el problema.

Y esa noche lo niños se fueron a la cama con el estómago vacío, para completa desesperación de Lunch que no supo qué hacer con tanta comida.

Al otro día, después de una larga noche de insomnio para todos, los dos chicos volvieron a entrenar, pero esta vez de forma diferente. Cada patada y cada golpe a los diversos objetos que constituían su entrenamiento era dirigido al otro, como si se los propinaran mutuamente. Y llegó un momento en que su rivalidad desbordó y volvieron a gritarse. Luego se dirigieron los dos solos hacia el bosque. Pero el maestro Roshi, que los tenía vigilados de cerca se interpuso y les dijo "¿Qué van a hacer? ¿Acaso se volvieron locos?".

"Estamos entrenando, maestro" respondió Krilin con el fin de disipar las sospechas. ¿Pero cómo poder explicar los sentimientos contradictorios que sentía en su alma con respecto a su amistad con Goku? Hasta hacía muy poco había sido su mejor amigo pero ahora... ahora sólo quería golpearlo y recuperar sus sueños de juventud. Tal vez las palabras de Yamcha... ¿Pero qué haría éste en este momento?

 

VII. DUDAS.

 

A decir verdad, Yamcha estaba pasando unos momentos de glorias inefables. Con algo de triunfalismo se decía a sí mismo: "Lo que un hombre puede imaginar otro lo puede realizar" Y él había logrado torcer el curso de los acontecimientos ¿Acaso no tenía a Bulma adormecida, acurrucada a su lado como si nada más existiera? Y así era pero por momentos su percepción de la realidad se desdibujaba. ¿Era esta situación real? ¿Un simple ser humano podía cambiar el presente y el pasado? ¿ O  acaso su increíble soberbia sería castigada por los Dioses en algún momento?.

El hombre quiere ser Dios y fracasa, por lo cual es aniquilado, todo esto pasó rápidamente por su mente mientras acariciaba las dulces facciones de su amada. Pero esos momentos de gloria bien valían una eternidad en el infierno, casi deliró en su interior.

Bulma se despertó entonces y sus cálidos ojos azules lo miraron. Tan inocente, tan pura... Y fue ahí cuando Yamcha comenzó a sentirse indigno. Sin duda se había aprovechado de su inexperiencia y de su corta edad. Parecía mentira, un hombre maduro mágicamente disfrazado de jovencito que venía del futuro a seducir a una joven por mucho que la amase.

Y en ese momento una terrible duda cruzó por su mente: ¿la habría amado tanto o sólo habría buscado en ella una vuelta al pasado, sus propias ilusiones juveniles?. Pero... pero... eso no era posible...

¿Sería la pérdida de Bulma lo que le había dado a su vida esa mancha de soledad y abatimiento? Y si todo esto era una equivocación... ya no tendría remedio ¿y si lo tenía?...

VIII. EL COMBATE.

 

Finalmente el maestro Roshi, tomando las debidas precauciones dio la autorización para que Goku y Krilin se enfrentaran en combate. Fueron a un claro del bosque y se pusieron frente a frente. Lunch estaba presente, nerviosa por los acontecimientos.

Los dos niños se miraban fijamente y a pesar de la triste circunstancia que los había llevado allí ese día, no podían negar que su sangre guerrera hervía de emoción y expectativa pues sabían que cada uno de ellos era un rival digno del otro... y la lucha que estaba por comenzar sería difícil pues los poderes de ambos eran parejos pero esto lo hacía aun más interesante.

Krilin sonrió, hacía tantos años que no sentía se sentía así... desde que los poderes saiyas habían superado abrumadoramente los de cualquier otro ser en el universo... aceptar ese hecho y resignarse a no volver a pelear, había sido una de las decisiones más duras que había tenido que tomar. Pero ahora tenía la posibilidad de invertir los papeles al menos una vez... no le pedía nada más a la vida, sólo la oportunidad de estar en el lugar de Goku una vez.

A la voz de mando del maestro, Krilin se arrojó sobre Goku con una sonrisa, seguro de poder aprovechar su mayor experiencia en combate. Pero Goku lo rechazó con un gancho en el hígado que le hizo perder el resuello. Apenas lo recobró, Krilin golpeó en la cara a Goku con su pie y lo lanzó a varios metros de distancia. Luego se trenzaron en una pelea tan rápida que se dificultaba seguirla. Por momentos Krilin llevaba la ventaja y por momentos Goku. Pero de repente, cuando Krilin ya tenía a Gokú aprisionado en una llave contra el suelo, Lunch estornudó y apareció la Lunch rubia con su acostumbrada metralleta la  cual disolvió la pelea e hizo huir despavoridos a todos.

Más tarde Krilin y Gokú aún reían del incidente, mientras que la joven, vuelta a la normalidad les preparaba la comida. Krilin decía: "Ah, pero no negarás que cuando fuimos espantados a tiros yo te tenía contra el suelo, así que te gané...".

"Ja, ja -contestaba Goku- mírate la cara nomás".

"¿Acaso viste la tuya ?", replicaba Krilin.

Y en efecto, ambos pequeños guerreros tenían sus caras y cuerpos tan hinchados y amoratados como no había visto el maestro Roshi en mucho tiempo. Éste de muy buen humor le propinó un pellizco a Lunch que hizo que su ojo derecho hiciera juego con los de los muchachos, pero no le importó; ya sus queridos alumnos estaban en paz.

 

IX. DOS DESPEDIDAS DE UN MUNDO AJENO.

 

Ahora para Krilin la cosa estaba muy clara, habiéndole dado ya la paliza a Goku y habiendo recibido la suya, incluido el susto por parte de Lunch, debía volver a su mundo. Ahora debía resolver dos cuestiones: Convencer a Yamcha, quien era el que podía invocar a Shen Long buscando las esferas. y arreglar el reencuentro con A18, quien sin duda lo estrangularía apenas lo viera llegar.

Ambos guerreros dejaron pasar el año consabido y cuando fue el tiempo, Yamcha mismo, sin saber lo que pensaba Krilin se dedicó a buscarlo y a buscar las esferas. Una vez que consiguió reunirlas no dijo nada, ese día escribió una larga carta dedicada al otro Yamcha quien volvería mágicamente a su partida, pero sin revelarle que perdería a Bulma para no cambiar el futuro, abrazó con lágrimas en los ojos a su amada y sin decir otra cosa fue a la casa del maestro Roshi a buscar a su amigo.

Éste, quien estaba a punto de salir en su búsqueda, se alegró de verlo y le preguntó cómo le había ido. Yamcha se encogió de hombros y le dijo: "Gané y perdí pero jamás olvidaré estos momentos pasados en esta línea temporal. Estoy listo, regresemos".

Entonces los dos partieron al desierto tan amado de Yamcha, que fue punto de partida de su viaje al pasado, por petición del mismo bandido. Cuando llegaron allí, Krilin quiso tomar la delantera y pedir nuevamente el deseo, como había hecho la primera vez, pero una fuerte mano posada sobre su hombre lo detuvo.

“Es mi turno”, escuchó que Yamcha decía con firmeza, por lo que el otro no puso objeción.

El antiguo bandido del desierto tomó la delantera e invocó al Dragón, seguro de que ésta sería la última vez que lo vería. Necesitaba aclarar la duda que había carcomido su corazón todo ese año y después ya nada más le importaría...

Cuando Shenlong apareció nuevamente ante ellos, Yamcha cerró fuertemente sus ojos y tembló de temor por la respuesta que estaba a punto de obtener.

“Dragón -comenzó- tengo un único deseo en la vida ahora y sólo tú puedes complacerme; aclarar la incógnita que por mí mismo no he podido responder en estos años de vacíos y soledades... por favor, Shenlong, ve dentro de mi corazón y descubre qué siente. Quiero que nos lleves a casa, dragón... al lugar que mi corazón siente como su verdadero hogar... y restaura todo lo que se haya alterado en esta línea temporal, una vez que hayamos partido...”.

El dragón permaneció unos instantes en silencio y finalmente respondió: “Muy bien, tu corazón ha tomado la decisión ya. Ahora partirán”.

Y nuevamente sintieron que comenzaban a caer por ese túnel negro y profundo.

Cuando en el pasado volvió el otro Yamcha, Bulma le dijo: "Te ves diferente" y nada más, pero no pudo explicar por qué lo sentía.

~*~

Cuando volvió Krilin a su casa, vio a una bella mujer rubia que lo esperaba en la puerta.

"¡Otra vez llegas tarde para la comida!¡Los macarrones se pegaron y eso por esperarte más de una hora!".

"¿Una hora?" repuso Krilin con la boca abierta...."Pero si yo...".

"Mira, tú mejor cállate" Y como siempre él se calló mientras su "dulce" mujercita entraba vociferando a su casa. Entonces abrazó a Marron tiernamente y le dijo en el oído:

"No sabes cuánto te extrañé".

La niña le sonrió es respuesta: “Te quiero, papi”.

Krilin no necesitó saber nada más. Ya tenía todo lo que quería de la vida, al fin... aunque su relación con Goku jamás volvería a ser las misma.

En tanto, Yamcha seguía parado entre las cálida arenas de su desierto. Su pregunta finalmente había hallado una respuesta y de alguna forma, él ya lo sabía... siempre lo había sabido, pero jamás había prestado la suficiente atención a su corazón como para ser consciente de ello. Había regresado al presente, el tiempo del que había escapado tan desesperadamente... su verdadero hogar.

Y... realmente tenía sentido... aunque sonara extraño, pues el pasado, al igual que Bulma, no podía regresar... ahora sólo podía mirar hacia delante y tratar de reinventar la felicidad de alguna otra manera, que no fuera a través de un viejo fantasma.

Pero todavía dolía... dolía mucho a pesar de todo, pensó mientras se dirigía caminando a su ciudad con el polvo del camino envolviéndolo y disimulando sus lágrimas. Era sin embargo, un bello atardecer...

 

FIN