Capítulo
8
Razones
Algunas
razones por las cuales a una chica le gusta un chico:
Por
la manera en que te mira y tú te quieres morir al instante, ahí mismo.
Por
la manera en la que se te acerca y hace que tus lágrimas broten.
Por
la manera en la que se enoja cuando no puede hacer que tu problema se solucione.
Por
como él se sonroja.
Porque
sabe exactamente qué decir, pero no sabe cómo hacerlo.
Por
la manera en que te protege cuando tienes frío.
Por
la manera en que te mira cuando estás enojada.
Porque
siempre sonríe cuando están juntos.
Por
la manera en que siempre te deja ganar en cualquier juego que jueguen juntos.
Por
la manera en que te llama para disculparse después de haber tenido una gran
pelea.
Por
la manera en que te abre sus brazos cuando estás llorando.
Por
la manera en la que trata de no llorar cuando tiene miedo porque siente que se
aleja de ti.
Por
la manera en que piensa que él es tu gran protector, aun cuando tú piensas que
tú eres el de él.
Por
la manera en que tú extrañas todo acerca de él cuando no está.
Por
la manera en que él recuerda esos momentos especiales, o aniversarios, cuando tú
piensas que se le olvidó.
Por
la manera en que te consuela cuando tienes un mal día.
Porque
te das cuenta de que cuando lloras, él tiene ganas de llorar contigo.
Por
lo orgulloso que trata de mostrarse.
Por
lo abierto que se muestra para invitarte a ir por ahí y como baja la mirada
cuando están juntos en la habitación de alguno.
Porque
cuando quieres hacer algo que no le gusta, te deja hacerlo, pero te advierte que
no le gusta.
Porque
cuando quieres que hagan juntos algo que no le gusta, va contigo, pero te dice
que no le gusta.
Por
la manera en la que no puedes esperar para llegar a casa y contarle acerca de tu
día.
Por
como supiste y sabes perfectamente que él es el perfecto para ti.
Algunas
razones por las cuales a un chico le gusta una chica:
Por
lo tierna que se ve cuando duerme.
Por
la facilidad con la que cabe en tus brazos.
Por
lo graciosa que es cuando come.
Por
la manera en que toma horas para vestirse, pero al final hace que valga la pena.
Por
la manera en la que siempre se ve sin importar lo que traiga puesto.
Por
lo linda que se ve cuando discuten.
Por
la manera en que sus manos siempre encuentran las tuyas.
Por
la manera en que te sonríe.
Por
la manera en que te dice: "ya no discutamos más" aun cuando sabes que
una hora más tarde seguirá molesta contigo.
Por
la manera en la cual cae en tus brazos cuando llora y después la manera en que
se disculpa por llorar por algo tan tonto.
Por
la manera en que te pega y espera que te duela.
Por
la manera que se disculpa cuando de verdad te duele (aunque no lo admitas).
Por
la manera en que tú la extrañas.
Por la manera en que sus lágrimas hacen que quieras cambiar el mundo para que ya no la lastime más.
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Ya
habían vuelto de su viaje.
-
Snifff... Qué triste... -lloraba Emi en el cine mientras veía una pelicula con
Trunks, Maki y Goten.
-
Pero qué exagerada... -dijeron los tres al mismo tiempo.
-
¿Es que acaso no pueden sentir el dolor de la protagonista? ¡Perdió a su
perrito! ¡Él era su única mascota!
-
Seguro...
-
¡Ay! ¡Ay! Qué horrible... -dijo Emi empujando a Maki hacia Trunks, en la
escena donde el espíritu del perro se le aparecía a la protagonista.
<<¿Pero
qué le pasa?>> se preguntaron las dos víctimas. Goten sólo se reía.
-
¿No crees que está quedando muy obvio? -le susurró a Emi.
-
Cállate. Mi plan funciona perfectamente. Como ves, -explicó Emi señalando a
Maki,- su cabeza ya está sobre el hombro de Trunks...
-
Sí, pero... -dijo Goten señalando a Trunks.- Como ves, la cara de Trunks dice:
"Sáquenmela de aquí"... No te esfuerces en unir a dos personas que
no se quieren.
-
¿Estás de mi lado o no? -preguntó Emi indignada.
-
¿Y no que estabas muy triste? -preguntó Trunks extrañado mientras veía a Emi
discutir con Goten.
-
¿Eh? Por eso... Snif... Le estoy reprochando al insensible éste que se está
burlando de mí... -dijo pegándole a Goten en el brazo.
-
¿Qué te ocurre? -le murmuró molesto.
-
Hay que disimular... -le respondió en voz baja.- ¡Tonto, tonto! ¡No te burles
de mí! -exclamó.
Trunks
sólo la vio como quien mira a un loco.
-
¡Shhhhhh! -le gente de la sala pidió silencio.
- Lo siento... -dijo Emi apenada bajando la cabeza.
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EN
LA NOCHE
<<Bah...
Mi plan no funcionó. Qué lástima. Ese Trunks estaba más seco con Maki que
una piedra.>> pensó Emi mientras lo veía haciendo tareas en su
escritorio. <<Durante el viaje a la playa sí se portó muy bien. Incluso
pensé que ellos podían tener esperanzas, pero creo que es sólo el efecto del
mar cerca.>>
-
¿Ya estudiaste para el examen de inglés? -preguntó volteándose a su amiga.
-
No. No necesito estudiar eso.
-
Te recomendaría que repasaras.
-
¿Acaso dudas de mis capacidades idiomáticas?
-
No estoy diciendo eso.
-
Pues entonces no preguntes. -respondió sonriendo.
-
Lo siento. -dijo Trunks y volvió a su tarea.
Emi
lo miró extrañada por aquel, según ella, débil "lo siento". Luego
optó por reírse. Sin darse cuenta, allí se quedó observándolo hasta que
terminó su tarea.
-
Qué callada has estado. No pareces la misma.
-
¿Eh? ¿Perdón?
-
Que has estado muy callada.
-
¿Ah, sí? -preguntó extrañada.- Debo haberme quedado dormida sin darme cuenta.
En
eso, sonó el teléfono.
-
¿Sí? -contestó Trunks.- Hola, Goten, ¿cómo estás?... Sí...
Emi
se sentó en la cama.
-
Seguro... Ya te la paso... -dijo Trunks con voz más seria.- Emi, para ti.
-
¿Para mí? Vaya. -dijo tomando el teléfono.- ¿Hola? ¡Goten! ¿Cómo estás?
-
Te llamaba porque se me ha ocurrido una idea genial.
Emi
vio que el tema de conversación se tornaba más privado, así que salió del
cuarto.
<<Claro...
Me imagino qué le estará diciendo...>> pensó Trunks viendo la sombra de
Emi que estaba recostada de la pared cercana a la habitación.
-
¿Idea genial? ¿Y cuál es?
-
Pues estaba pensando en que tu colegio hagas una especie de "sorteo"
para citas, para celebrar alguna fecha tonta, entonces...
-
¡No, ¿estás loco?! -exclamó Emi exaltada.
-
Pe-pero, ¿por qué? -preguntó Goten asustado. Y es que la verdad Emi no tenía
razón sólida para aquella reacción. Ella vio hacia los lados para ver si no
había nadie, y balbuceó algunas muletillas mientras pensaba en algo.
-
Es que... No va a funcionar.
-
¿Por qué?
-
Bueno, es que... ¡Maki no estudia en mi colegio!
-
¡Oh, cierto! ¡Cierto, lo olvidé!
-
Tranquilo. Bueno, al menos, trataste... -dijo Emi sonriendo.- De todas formas
gracias por estar pendiente.
-
Bueno, entonces creo que eso es todo. Recuerda que tenemos que seguir saliendo
los cuatro.
-
Tal vez ya no.
-
¿Qué?
-
Oh, no, nada... -respondió Emi algo distraída.
-
Bueno, adiós.
-
Hasta luego, Goten.
Pulsó
un botón en el inalámbrico para apagar el teléfono.
-
¿Qué quería? -preguntó Trunks aparentando darle poca importancia.
-
Oh... Nada importante. -respondió Emi sueltamente.
-
¿Y qué es eso tan poco importante?
-
Nada, nada, Trunks. -dijo ella nerviosa. De pronto, sintióse débil y se llevó
las manos a la cara.
-
¿Qué ocurre? -preguntó preocupado, mientras la sostenía por los hombros.
-
No... No, nada. No te preocupes. De pronto me sentí... -Emi tragó saliva. Vio
el rostro de Trunks al frente, observándola fijamente.- Yo...
Una
lágrima salió de su ojo izquierdo.
-
No es nada... -dijo y salió corriendo a su habitación en donde se encerró.
Trunks
quedó paralizado frente a la puerta, preguntándose qué había sucedido.
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Tenía
la respiración agitada. Emi se encontraba acostada en su cama, en posición
fetal, con las manos y piernas temblándole, los labios secos y la frente
sudorosa.
Le
costaba tragar. Sentía una fuerte presión en la garganta. Los labios le
temblaban y tenía las mejillas frías.
-
¿Qué me pasa? Emi, tú no eres así... Vamos, sonríe y sé la misma de
siempre... Sonríe... -se decía a sí misma.- No pasa nada. Todo es normal como
siempre, común, un día cualquiera de mi vida, como otro...
Se
sentó en la cama, más tranquila. Aún tenía la respiración entrecortada. Su
mano temblorosa abrió una gaveta de su mesa de noche y sacó una pequeña caja
de madera con dibujos de flores tallados. La abrió, dejando escapar una melodía
suave, y vio el reflejo de su rostro pálido en el pequeño espejo que cubría
en interior de la tapa. Con sus dedos rozó su reflejo, y con la yema del dedo
índice presionó en su mejilla derecha.
-
No quiero que me vea así. Nadie.
Levantó
varios papeles de tamaño relativamente pequeño, un pergamino, varios objetos mínimos
y del fondo sacó un papel cuadrado, semi arrugado que parecía tener varios años
de antigüedad.
-
Mamá, papá... -gimió al voltear el papel y encontrarse con la imagen de sus
progenitores con ella, a la edad de ocho años.
No
pudo evitar romper en llanto y llevarse las manos a los ojos.
-
Mamá... Te necesito... Quiero que me digas qué es esto. Tu hija se siente
mal... ¿Por qué...? ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no estás en el único
momento en que te necesito?
Trunks
bajó la mirada y se recostó de la puerta al oír a Emi gimiendo y llorando.
<<¿Qué
le ocurre? Emi... ¿Acaso...? Maldición. Me gustaría entrar, pero... Seguro
querrá estar sola. Me pregunto qué le habrá dicho Goten.>> pensó
preocupado. <<Yo... Últimamente ellos han estado muy unidos e incluso me
siento desplazado, pero... No creo que él haya hecho algo malo. ¿Quién habrá
sido el miserable que está haciendo que llore así? Maldición, Emi, no quiero
que tú...>>
Trunks
se llevó las manos a la frente.
-
Yo no voy a...
Trunks
sólo se levantó y corrió al baño a lavarse la cara.
-
Ahora necesito a mi mamá. Me gustaría... -murmuró Emi.- Pero, tendré que
estar más tranquila si quiero ir con Bulma. Ella es lo más cercano a mi madre.
Ella es mi madre, pero...
Volvió
a ver la foto.
-
Pero ahora la extraño a ella.
AL
DÍA SIGUIENTE
Durante
el desayuno, Bulma notó que su hijo estaba algo cabizbajo. Trató de abrir
conversación.
-
Es extraño que Emi no haya bajado a desayunar antes que tú.
-
Es cierto... -dijo Trunks mirándola a los ojos. En realidad él había notado
aquello apenas entró a la cocina, pero no sintió la necesidad de expresar su
preocupación.
-
Posiblemente esa niña se quedó dormida. -respondió Vegeta mientras se servía
algo de pan.
-
¡Buenos días a todos! -exclamó Emi sonriente.
-
Hola, señorita. -respondió Bulma.- Precisamente decíamos que era extraño que
no hubieras bajado.
Trunks
la miró sorprendido.
-
Sí. No entiendo porqué el despertador no sonó, y bueno. Me levanté veinte
minutos más tarde.
-
Ya veo. -respondió Bulma mientras le servía el desayuno.
Emi
le sonrió y se dio cuenta de que Trunks la miraba extrañado. Ella bajó la
mirada apenada.
-
¿Y los abuelos? -preguntó.
-
Hoy papá está investigando sobre el color de las raíces de las plantas cuando
ya han pasado pocas horas desde el amanecer, entonces no va a venir.
-
Entiendo. -dijo Emi sin sorprenderse.
-
Ya terminé. -dijo Trunks muy serio mientras colocaba su plato en el fregadero.
Emi no volteó la mirada. Sólo se sentía muy nerviosa.- ¿Te espero o me voy yendo? -preguntó.
Emi
presionó sus ojos cerrados y le dijo:
-
Vete si quieres.
Trunks
la miró con tristeza. Levantó el rostro y se acercó a la puerta.
-
De acuerdo. Nos vemos allá. -respondió mientras tomaba su bolso y salía.- Adiós,
mamá, papá.
-
Hasta luego, hijo. -le dijo Bulma extrañada. Cuando Trunks ya se había ido, añadió.-
¿Qué ocurre?
-
Nada. -respondió Emi y se levantó de la mesa.- Permiso.
Subió
corriendo las escaleras y se dispuso a salir.
Bulma
estaba realmente extrañada por todo esto último. Generalmente ellos... Se
comunicaban más. Ella sabía que algo pasaba, y no parecía ser precisamente a
causa de su hijo. Emi había evitado tan evidentemente el explicar la situación.
Además sólo le dio unos pocos mordiscos a una rebanada de pan blanco, cuando
por lo general hasta el mismo Trunks se impresionaba con su apetito.
Vegeta
sólo se limitó a observar en silencio aquel acontecimiento, y continuó
comiendo.
Mientras
tanto, Trunks caminaba hacia el colegio, a pocos metros de distancia de la casa.
-
Así que el problema era conmigo. Estaba tan... ¿Fría? No, esa no es la
palabra... Es... Distante. Me pregunto qué habré hecho para que se pusiera así.
¿Qué le habré hecho? ¿Qué? En este momento sólo me gustaría hablar con
ella.
En
eso, sintió una mano tibia sobre su hombro. Subió la mirada sorprendido y
volteó.
<<¿Quién...?>>
-
¡Hola! -exclamó Dana sonriente.
-
Ho-hola. -balbuceó Trunks reponiéndose de la sorpresa.- No imaginaba que
fueras tú.
-
Lamento haberte decepcionado. -respondió como si nada.
-
Oh, no... Pero si no...
-
Ja, tranquilo. Sólo bromeaba... -dijo riéndose.
-
Ah, seguro... -respondió Trunks con una pequeña sonrisa.
-
¿Y Emi? Creí que ibas al colegio con ella.
-
Sí, pero hoy se levantó tarde y no quiso que la esperara.
-
¿No quiso que la esperaras? -preguntó sorprendida.- Vaya...
<<Y
yo todo lo que daría por ir al colegio con Trunks todos los días. Más bien
estoy feliz que hoy es el primer día que mi cálculo exacto de la hora para
pasar frente a su casa salió perfecto, y qué suerte que no viene ella con él.
Aunque algo debió haber pasado, pero nada podrá interrumpir nuestros minutos
de soledad...>> pensó con una sonrisa maliciosa y la mirada en el cielo.
Pero al parecer su acompañante no le prestaba un mínimo de atención.
<<Estaba
tan normal esta mañana... Salió con su habitual "¡buenos días!" y
su salto de siempre en el escalón de la cocina. Y tenía la misma cara limpia
de las mañanas, y todo... Sólo que ni me miró... Ni me dio tiempo de nada. Me
siento como un tonto. Posiblemente al insistirle tanto con lo de Goten se molestó
y... Pero ella es la última persona que se sensibiliza con algo así. Fue algo
más. Y yo que cada día me siento más lejano a ella.>> pensó preocupado.
Y
AQUELLA NOCHE
Eran
aproximadamente las siete de la noche. Emi y Trunks estaban sentados en la sala
cercana a las habitaciones del segundo piso leyendo. Ya Trunks se sentía normal
con Emi. Al parecer el "problema" se había solucionado. Si es que
alguna vez hubo uno. Ahora estaba concentrado en su lectura sobre historia. Y
Emi parecía estar muy concentrada observándolo. Pareciera que se fijara en
cada detalle de él, que buscara alguna imperfección. Algo.
Como
en toda situación de este tipo, Trunks empezó a sentirse vigilado, y volteó,
donde alcanzó a ver a Emi abriendo los ojos como platos y poniéndose roja como
un tomate. La cual, por supuesto, volteó enseguida y se metió en su lectura
nerviosamente.
Trunks
sonrió y le preguntó:
-
¿Qué sucede?
Ella
sólo lo vio directo a los ojos y sólo alcanzó a gesticular y a decir palabras
cortas sin sentido. Después de que reaccionó, salió corriendo apenadísima,
directamente a su habitación.
Se
echó en su cama y se puso la almohada sobre la cabeza, con las manos sobre la
primera.
-
Arrrgghhhh... ¡Tonta! ¡¿Cómo se me ocurre quedármele viendo así?! ¡Tonta,
tonta! ¡Eres muy tonta, Emi! -se dijo a sí misma.
De
pronto, sintió una mano sobre su hombro y sacó la cabeza de bajo la almohada.
Vio a Trunks mirándola con preocupación y se sorprendió. En realidad, era que
no tenía ni idea de qué decir. Balbuceó. Tenía la mirada baja.
Trunks
se agachó un poco para poder mirarle los ojos escondidos detrás del cabello
sobre su cara. Le tomó la mejilla con la mano derecha y le preguntó seriamente:
-
¿Qué ocurre?
Ella
lo miró a los ojos nerviosa. Se quitó la mano de la cara y volteó.
-
Nada... -dijo y salió corriendo, dejando a Trunks sorprendido. Él sonrió.
<<¿Adónde
va?>> pensó divertido.
Segundos
después, Emi volvió muy apenada, sintiéndose la persona más tonta y
humillada del mundo. Estaba furiosa. Trunks se rió.
-
Por favor. Vete a tu cuarto. -le dijo muy seria. Trunks la miró y se retiró
cerrando la puerta tras él.