Capítulo
10
Lejanía
-
¡¡Emi!!
Ésta
volteó intrigada mientras caminaba a la salida con Trunks.
-
¿Sí? -preguntó. Uno de sus compañeros de clase, muy bien parecido, se acercó
a ella.
-
Hola... -dijo mientras respiraba agitadamente, ya que venía corriendo.
-
Hola. -respondió ella sonriendo.- ¿Para qué me llamaste?
-
Es que... Tengo que decirte algo importante. -explicó serio.
-
Oh... Trunks...
-
Sí, ya me voy... -respondió éste con fastidio.
-
No. -negó el muchacho mientras tragaba saliva. -Yo... Quiero que él también
oiga.
-
De acuerdo... -respondieron los dos sorprendidos.
El
muchacho estaba parado rígidamente frente a ellos, con los puños apretados y
una expresión de enorme decisión. La gotas de sudor corrían por su frente y
mejillas, y sus ojos miraban directo a los rostros de Emi y Trunks, mientras
parecía esperar el segundo correcto para explicar lo que tenía que decir.
-
Emi... Desde que entramos a la secundaria he estado profundamente enamorado de
ti y nada me haría más feliz que tú aceptaras salir conmigo. -dijo sacando
valentía de donde no la tenía, para luego cerrar los ojos y apretar los puños
aun más.- Puedes pensarlo si quieres, y si la respuesta es no, puedes decirlo.
No quiero presionarte, no quiero que respondas por compromiso... Sólo quería
que lo supieras...
Emi
y Trunks se quedaron perplejos. Luego, éste último pudo sentir cierta risa
interna.
-
Ar... Eh... Yo... Esteee... Creo que...
-
Contesta, Emi. -le dijo Trunks con una sonrisa en la boca. La joven rubia imaginó
que su parte maligna se salía y asesinaba a cierta persona de cabello morado.
-
Eh... Yo... No sé qué decirte...
-
Sólo sé sincera. -respondió viéndola a los ojos. Ésta sólo se sintió
culpable al ver esa mirada acusadora sobre ella. Se sentía muy nerviosa.
-
Es que... -bajó la mirada.- Yo... No puedo.
El
joven suspiró. Se llevó las manos a la frente y subió la mirada. Sonrió.
Trunks simplemente miraba la escena divertido.
-
¿Me puedes decir por...?
-
Es simplemente que no puedo.
-
¿Acaso ya te gusta alguien más?
Emi
se quedó paralizada. Su expresión pasó a ser una que demostraba increíble
seriedad e incomodidad. Sus labios empezaron a temblar.
-
Er... Ah... Huh... Eh...
-
¿Acaso te gusta alguien más? -repitió Trunks mirándola serio. Ésta era su
oportunidad.
Emi
miró a su compañero nerviosa, luego volteó hacia Trunks y observó sus ojos
que la veían muy serio.
-
No tiene nada que ver. Es sólo que en este momento no me siento preparada para
tener una cita. Me refiero a que estoy muy ocupada ayudando con la obra, mis
clases de la tarde, preocupada por mi audición, y...
-
Entiendo. -respondió el muchacho con la mirada baja. Se dispuso a irse.
-
Espera. -le dijo Emi. Él volteó y ella le tomó las manos.- Muchas gracias por
pensar en mí así. Eres un chico muy tierno, y te prometo que cuando quiera
salir con alguien, pensaré en ti.
El
joven sonrió y salió corriendo de allí.
-
Muy tierno... -respondió Trunks.
-
Cállate. Sé que estuviste de lo más entretenido viéndome en esa situación
tan comprometedora.
-
Me divirtió ver la cara que pusiste cuando te preguntó que si te gustaba
alguien.
Emi
se detuvo.
-
No lo menciones, por favor.
Se
quedaron en silencio hasta que llegaron a la casa y subieron al segundo piso.
-
¿Todavía confías en mí?
-
¿Qué cosa? -preguntó Emi mirándolo extrañada.
-
Te lo voy a decir, porque ya no soporto más. Últimamente has estado actuando
demasiado extraña, y no aguanto más verte así. Quiero que me digas si te pasa
algo.
-
Tú no lo entenderías.
Trunks
volteó a un lado algo molesto.
-
Es que ya no confías en mí, ¿verdad?
-
No tiene nada que ver, Trunks.
-
Sí. -respondió él dándose cuenta de que la conversación se tornaba incómoda
para ambos.
-
Por cierto. Le dije a Maki que mañana en la tarde la acompañarías a comprar
un vestido, ya que yo no puedo y tú me dijiste que estabas desocupado.
-
¿Qué cosa hiciste? -preguntó Trunks entre molesto y confundido.
-
Será como una cita, sólo que sin compromiso, Trunks. Sólo para tratar.
-
¿Por qué demonios hiciste eso? ¿Acaso tú crees que puedes estar decidiendo
sobre mi vida así como así?
-
Oye, pero yo sólo quería... -respondió Emi asustada.
-
De veras que ya estoy cansado de esto. ¡Tú eres la que no entiendes nada! ¿Es
que acaso te volviste loca o qué?
-
Hey, Trunks. No me hables así. -le dijo con lágrimas en los ojos, sintiéndose
en una situación bastante extraña.
-
¡Ya basta! ¡Ya me di cuenta de que no te intereso en lo más mínimo, pero al
menos déjame vivir en paz!
-
Yo...
-
¡Entiende que no estoy interesado en las citas, ni tus amigas, ni en nadie que
no sea quien yo elija! ¡No quiero que estés haciendo labores de Cupido conmigo!
¡Yo me encargaré de hacer que la chica que me guste salga conmigo! ¡No quiero
que te metas más en eso!
Emi
se quedó en silencio mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Trunks
la miraba molesto mientras repiraba agitadamente.
-
Lo siento mucho, Trunks...
Él
volteó a mirar por la ventana.
-
¿Puedo hacerte una última pregunta?
-
¿Qué quieres? -preguntó con desgano.
-
En este momento... ¿Hay alguna chica que te guste?
Trunks
la miró molesto.
-
¿Es que no entiendes que no quiero que te metas en eso? -preguntó.- Pero, yo...
Sí, sí la hay.
Emi
bajó la mirada con tristeza.
-
Te prometo que más nunca, ¡jamás me volveré a meter en tu vida, Trunks! -gritó
mientras salía corriendo con las manos en la cara.
Él
se quedó parado frente a las escaleras con expresión triste.
-
Lo siento, Emi. Pero sabes que hay ciertas cosas de las que no me gusta hablar.
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Emi
tomó un trozo de papel higiénico y se limpió la nariz. Se detuvo frente a la
ventana y observó a través de ella el mismo paisaje de hace 6 años, el del
primer día que entró en aquel lugar.
-
Lo siento... ¡Lo siento mucho, Trunks! -exclamó a la vez que le dio un golpe
al vidrio.
Se
secó las lágrimas y observó a la puerta, donde vio a Vegeta observándola
seriamente.
-
¡Ah! ¡Lo siento, señor Vegeta! -exclamó asustada. Él sólo echó un vistazo
rápido por la habitación y se retiró. Emi se quedó observando la puerta por
unos segundos, hasta que se sintió incapaz de mantenerse en pie y se deslizó
en el piso, donde se echó a llorar nuevamente.
-
¡Emi! -exclamó Bulma preocupada entrando a la habitación. Ésta subió la
mirada y se secó las lágrimas rápidamente.- ¿Qué te sucedió?
-
Me siento mal...
-
¿Qué te ocurre? ¿Te duele algo?
-
Me duele el espíritu.
Bulma
la miró extrañada.
<<Esta
niña dice cosas muy extrañas.>>
Se
calmó un poco.
-
Emi. Dime qué pasó.
-
Creo que perdí al mejor amigo que he tenido en mi vida. Soy tan tonta...
-
¿Por qué dices eso? ¿Qué ocurrió con Trunks?
-
¿Recuerdas la conversación que tuvimos la otra noche?
-
¿Cómo no acordarme? -preguntó Bulma sonriendo.
-
Yo... Él no me quiere ver más. Me odia.
-
Emi. Sabes que eso es imposible. Ustedes han sido como hermanos desde hace 6 años.
Una amistad así no se acaba de un día a otro.
-
Es que, aunque sigamos siendo amigos, no va a ser lo mismo. Él ya no confía en
mí, ya no quiere que me meta en su vida.
-
¿Cómo es eso?
-
Me pidió que más nunca me metiera en sus asuntos. Y así va a ser, pero me da
tanta lástima pensar que por sólo querer aparentar indiferencia lo perdí...
-
¿Qué quieres decir con eso?
-
Que... Sólo tratando de aparentar que no me importaba... Yo sólo trataba de
ayudar, y nunca creí que podría molestarle tanto. Tal vez todos mis intentos
de conseguirle una cita y de encontrar la chica perfecta para él le trajeron
problemas con alguien, o... No sé.
-
Ya va... ¿Me estás diciendo que tú le buscabas citas a Trunks?
Emi
la miró apenada.
-
Sí. -respondió tímidamente.
-
Emi... -dijo Bulma sin poder creerlo.- ¿Por qué?
-
Al principio lo hacía porque pensaba que la pasaría bien con alguien. Pero
después de que me pasó lo que te dije, creí que sería la forma de olvidarme
de esto. De seguir viéndolo de la misma forma de antes.
-
Ésas no son las maneras de hacerlo...
-
Lo sé, lo sé... Soy una tonta.
-
No hables así. Pero creo que esta vez lo mejor será que resuelvas tú misma el
problema. Debes demostrarle a Trunks que de verdad estás arrepentida, e imagino
que será necesario que le confieses todo.
Emi
la miró con temor.
- Bulma... Yo no haré nada de eso. No quiero tener más inconvenientes. Yo sé que algún día me va a necesitar. Trunks va a necesitar mi ayuda, pero yo no voy a estar ahí. Emi no se meterá en su vida más nunca.
DOS
TARDES DESPUÉS
La
comunicación entre Emi y Trunks había sido prácticamente nula. Él sólo le
dirigía la palabra para cosas estrictamente necesarias. Ella se sentía
demasiado apenada y culpable como para mirarle a la cara y hablarle. El ambiente
estaba bastante tenso. Bulma había preferido no participar, ya que pensaba que
lo mejor sería que resolvieran sus problemas ellos mismos.
Ahora,
Emi se encontraba bastante tranquila en su cama. Al menos distraída leyendo, ya
que en los últimos días no pensaba en otra cosa aparte de Trunks y el pequeño
conflicto ocurrido.
El
timbre de la puerta del frente sonó. Salió de su habitación dispuesta a bajar
las escaleras y abrir, pero Trunks se le adelantó mientras se terminaba de
colocar una chaqueta marrón bastante elegante.
Emi
se quedó parada entre la pared y el pasamanos, desde donde pudo observarlo
abriendo la puerta con una sonrisa y permitiéndole el paso a Dana, para gran
sorpresa de Emi, y que venía vestida con un vestido corto casual de color verde.
-
Bienvenida.
Dana
sonrió. Observaba insistentemente alrededor de la casa.
-
Tranquila. No hay nadie.
<<Sí,
por supuesto. Yo soy "nadie".>> pensó Emi molesta.
-
¿Nadie?
-
Me refiero a nadie que pueda molestarnos. Ven, pasa al vivero de mi abuelo. Hay
varias cosas bastante interesantes. -dijo mientras abría la puerta del lugar, y
Emi subía un poco más las escaleras para evitar que la vieran.
-
Pero... Yo creía que tú vivías con ella.
-
¿Con quién?
-
Con Emi.
-
Ah. -dijo Trunks y frunció el ceño.- Sí.
-
¿Y dónde está ella? -preguntó Dana con una sonrisa.
-
No sé. Imagino que estará haciendo algo de lo que le gusta hacer, como
molestar a la gente por teléfono, o inventar sobrenombres.
-
¡Auch! -exclamó Emi al sentir una punzada en la espalda.
-
¿Qué fue eso? -preguntó extrañada.
-
No lo sé. Pero no te preocupes. Lo único que hay que hacer es pasárnosla bien.
<<Me
odia...>> pensó Emi preocupada mientras lloraba dramáticamente como si
se acabara el mundo.
-
Vamos. -dijo Trunks mientras hacía pasar a Dana.
-
Uuuyyy... ¿Conque "no hay nadie que pueda molestarlos", eh? -se dijo
Emi maliciosamente.
De
pronto, se dio cuenta de que nada ganaba con eso y reaccionó.
-
No... Yo... No me gustaría que se le arruinara la noche. Si hubiera tan sólo
una forma de estropeársela sólo a ésa... ¿Por qué ella? ¿Por qué no Maki?
Se
recostó de la pared, sentada en las escaleras, con los brazos sobre las piernas.
-
¿Por qué no yo?
Rato
después, Emi estaba en su cuarto, y oye unas risas.
-
¿Es ésta tu habitación? -oyó que decían de afuera.
-
Sí.
-
¿Y ésta de acá?
-
Allí duerme Emi. -respondió Trunks sin darle mucha importancia.
-
Vamos a saludarla.
-
No, ¿para qué?
-
Bueno, nunca he hablado mucho con ella, y realmente me cae muy bien, y me gustaría
conocerla mejor aprovechando que estoy en su casa. -explicó sonriendo.
-
No, no... Viniste aquí para pasar un buen rato.
Emi
realmente se sintió ofendida con aquel último comentario. Se enfureció.
-
¡¿Acaso insinúas que hablando conmigo se pasa un mal rato?! -gritó
encolerizada desde dentro de la habitación.
Trunks
y Dana se quedaron perplejos. Luego, el primero reaccionó y enfurecido abrió
la puerta del cuarto y entró.
-
¿Estabas oyendo todo? -preguntó serio.
-
Te agradecería que tocaras la puerta antes de entrar.
-
¡¿Estabas oyendo todo?! -repitió aun más molesto. Emi se asustó con aquello.
-
Bueno, es que ustedes estaban hablando muy alto, y no pienso estar tapándome
los oídos y diciendo: "Oh, no. No puedo oír la conversación privada de
Trunks y su novia."
-
Óyeme. Realmente me agrada Dana, y no quiero que me arruines la noche. Si es
posible, limítate a respirar o duérmete, porque no quiero pasar un mal rato.
-
¿Así como los que pasabas todos los días?
-
¿Qué? -preguntó sin entender.
-
¿Así como los malos ratos que pasabas hablando conmigo todas las tardes y
noches, y contándonos hasta el más mísero detalle de nuestras vidas porque
queríamos que el otro supiera todo de nosotros? ¿Así como ésos que dijiste
que disfrutabas y que extrañarías el día que nos separásemos?
Trunks
bajó la mirada.
-
Hace mucho que ya no hablamos con sinceridad. Nuestras últimas conversaciones
han sido para discutir.
-
¡Porque tú lo has querido así!
-
Nada de eso. Mira, aquí ni hay víctimas ni agresores. No quiero seguir
peleando contigo. Tengo que atender a Dana.
-
Ya veo. Entonces Dana es más importante para ti que tu amiga de hace seis años.
Trunks
la miró serio por unos segundos.
-
Dana parece ser más comprensiva que la chica con la que vivo.
Emi
contuvo sus lágrimas.
-
Ve a atender a Dana. Te prometo que no voy a interrumpir tu noche. Entendí
perfectamente en qué me he convertido.
Él
observó a Emi con algo de confusión. Se retiró. Ella se echó a llorar en su
cama.
-
Ya ni siquiera soy su amiga. Ni siquiera negó que Dana era su novia. Entonces
yo... Yo sólo me he convertido en una molestia. En esta casa sólo estorbo. A
Bulma ya la debo tener cansada con mis confusiones sentimentales y mis
lloriqueos. Y Trunks... -Emi miró hacia la ventana.- Fue tan duro conmigo. Jamás
lo había visto actuar así con nadie. Me trató como si yo fuera peor que la
basura... Trunks... Creo que lo mejor será dejar de ser una molestia.
Mientras
tanto, en la habitación de al lado, Trunks entró y se sentó junto a Dana
después de dar un gran suspiro.
-
Disculpa la molestia, pero últimamente está muy sensible.
-
Veo que no se llevan tan bien como yo pensaba.
Trunks
volteó a observarla con sorpresa.
-
Debe ser horrible estar viviendo por tanto tiempo con una persona con la que no
te llevas bien...
-
No creas que...
-
Aún recuerdo que ella dijo que era "TU MEJOR AMIGA EN TODO EL MUNDO",
y ahora... No entiendo.
-
Es sólo que hemos tenido problemas últimamente. Pero antes sí nos llevábamos
excelente. -explicó Trunks notándose algo triste.
-
Ya veo. ¿Y no te molesta que ya no sea así?
-
Para ser sincero, bastante. Me llena de algo como desesperación porque siento
que la pierdo. Pero creo que así será lo mejor.
-
¿Por qué dices eso?
-
Es difícil de explicar. Pero así podré olvidarme de algo que me ha estado
perturbando dentro desde hace años
EN
LA MAÑANA
Bulma
aún no se levantaba, los abuelos se encontraban cuidando de su vivero, y Vegeta
entrenaba en una nueva habitación fuera de la casa. Trunks jugaba con su Game
Boy en la sala.
Oyó
que algo cayó en el patio, algo de tamaño mediano, pero luego de unos segundos,
no le dio tanta importancia. Después, sintió que alguien bajaba lentamente de
las escaleras. Alguien realmente inconfundible.
Aunque
por dentro se sentía terriblemente impulsado a voltear y verla, su voluntad y
su orgullo no se lo permitían. Él no se lo permitía.
De
repente, sintió a Emi acercándose, la cual le dio un beso a la mejilla y se
alejó. Volteó y la vio saliendo de la casa. Ya afuera, ella tomó el pequeño
maletín que había dejado caer desde su ventana y le echó un vistazo a la
casa. A una casa que tantas cosas significó para ella.
Él
sólo se quedó observando extrañado hacia la puerta. Imaginó que algo ocurría,
pero trató de no darle mucha importancia. No quería mostrarse interesado en
aquello. Minutos después, apagó su juego y lo colocó en el sofá, en lo que
vio un sobre morado claro a su lado, sobre un cojín.
Realizó
lo que ocurría. Lo tomó rápidamente y salió corriendo de la casa. Estaba
realmente preocupado, y mil cosas le pasaron por la cabeza. No sabía qué creer
realmente. Recorrió varias de las calles cercanas a la casa, sin poder
localizarla. Volteó hacia los lados para ver si había alguien observando, y se
elevó en el aire para tener una mejor visión de la ciudad. Nada. Si Emi sabía
hacer algo bien, era ocultar algo, y en este caso, ocultarse ella misma, y para
Trunks, mucho de lo que sentía.
Bajó
de nuevo y se sentó en el borde de la acera. Sacó el sobre de su bolsillo y se
dispuso a leerlo. Al principio se sentía altamente confundido, pero poco a poco
fue entendiendo lo que ocurría. Y sólo se sintió aun más molesto con Emi por
hacer algo tan tonto. Al menos eso era lo que quería sentir, porque en el fondo
sólo tenía espacio para la lástima y l remordimiento.
"Siento
mucho haberme convertido en una molestia, pero creo que ahora que estaré
ausente ustedes no tendrán más problemas. Lo último que quería era hacerlos
sentir mal, o ser una incomodidad. Te ruego que me perdones por haberme
comportado de una manera tan estúpida, pero nada puedo hacer; sólo alejarme, y
me siento bien de hacer lo que por primera vez pienso detenidamente y creo
correcto.
Gracias
por haberme dado los momentos más felices de mi vida, y por haberme permitido
formar parte de tu familia. Perdóname por haberme involucrado en asuntos que no
eran de mi incumbencia y por haberte estado molestando estos últimos 6 años.
Pero ahora puedes estar tranquilo, porque ya no estaré más para entrometerme.
Trataré de mantenerme lejos y ni tendrás que recordarme. Estés donde estés,
quiero que sepas que siempre recordaré tu amistad y nunca dejarás de ser el
mejor amigo que he tenido en la vida. Gracias por haber estado allí. Gracias
por darme lo más valioso que una vez tuve.
Emi."
-
Mentirosa... -murmuró Trunks mientras aplastaba el sobre con su mano derecha.-
Tonta... Emi, ¡eres tan tonta! ¿Cómo crees que...?
Él
se sentía realmente... En realidad era una mezcla de varias cosas. Porque se
reunían todos los sentimientos que él había descubierto un par de meses atrás,
lo que vivió cuando ella llegó por primera vez, la rabia que le causaba la
discusión de hace tres días, y la desesperación de estarla perdiendo, que
sintió siempre, desde que comenzó a verla tan cercana a Goten y tan extraña
con él.
Ahora
le preocupaba otra cosa. ¿Qué le diría a su madre cuando en la noche no viera
a Emi rondando por la casa? "Lo siento, mamá. Emi escapó porque le grité."
No, eso no sería. Por eso trataba de meterse en la cabeza la idea de que tenía
que llevarla a casa para que los demás se preocuparan, sin querer reconocer que
por más que estuviera molesto con ella aún la necesitaba con él.
Caminó
algunas otras calles, bastante cansado, pero sacando energías de alguna extraña
fuente para continuar con su búsqueda. Le era bastante desesperante no
encotrarla. Sentir que, posiblemente por primera vez, no lograba lo que quería
y que no se había expresado de la manera correcta.
Luego,
algunos recuerdos pasaron por su memoria. Corrió hacia el parque, y se internó
en uno de los jardines en específico. Sentada en un banco, vio a una joven
rubia con los codos sobre las rodillas y las manos sobre la cara. Por un momento
se sintió retroceder en el tiempo y se percató que el lugar, y los presentes,
eran los mismos de hacían seis años. Sólo él y ella.
Se
sentó a su lado.
-
¿Qué haces aquí? -preguntó sin destaparse la cara.- Quiero alejarme de todo.
-
Tienes que volver para tu audición. Es en dos días. -respondió él serio.
-
¿Desde hace cuánto te preocupas tanto por mí? -dijo con sarcasmo.
-
Nunca dejé de hacerlo. Es sólo que empecé a preocuparme por mí.
Emi
lo miró a los ojos.
-
Te agradezco que lo hicieras, pues yo no voy a estar más para preocuparme por
ti.
-
Eres una mentirosa.
-
¿Qué dices? -preguntó sin poder creer lo que le decían.
-
Eres una tonta mentirosa. Entiende que nunca te pedí que te fueras. Además,
todo eso que dijiste en tu carta. Emi, no quiero que tú...
-
¡Aquí el único tonto que no entiende nada eres tú! -exclamó molesta
mientras se levantaba.- ¡¿Realmente no tienes idea, verdad?! ¡Estoy pasando
por algo de verdad difícil para mí, porque si te soy sincera, no soporto un
segundo más de tu indiferencia y tu molestia! ¡Creo que lo mejor será que me
vaya! -exclamó encolerizada mientras se volteaba para irse. Trunks la tomó por
el brazo y la miró furioso por unos segundos.
-
No soy yo el indiferente. Pero tampoco soy nadie para decirte qué debes hacer.
Sólo quería que supieras que nada de lo que dices es cierto. Vuelve a la casa,
porque en tal caso el único problema lo tendrías tú misma. Vuelve si no
tienes problema con que nosotros estemos allí. Si te sientes incómoda en la
casa, el único problema lo tendrás contigo misma; así que mejor te abstienes
de acercarte al lugar. Yo llegaré hasta la noche. -le dijo seriamente mientras
se volteaba y se iba directo al norte.
Emi
sólo se quedó observando su silueta alejándose, bastante sumida en sus
pensamientos. Tomó su maleta y se dispuso a volver a la Corporación Cápsula
tras algunos segundos de pensarlo.