Capítulo 11
Secreto
Emi se levantó de la cama muy temprano aquel día. Era domingo. Se vistió con la ropa más limpia y nueva que tenía y fue directo al colegio, sin pasar por la cocina a desayunar, sin mirarle la cara a nadie, sin nada. Sólo pensaba en que ése era un día bastante importante. Aunque no iba a ser como ella soñó que sería.
- ¡Mi estrella Emi! -exclamó Ryuji emocionado mientras la veía entrar al auditorio del colegio.
- No han empezado, ¿cierto? -preguntó preocupada.
- No, no. Llegas a la hora. Empezamos en unos treinta minutos. Entra a los camerinos que allí Dana te entregará tus líneas para la audición.
- ¡¿Dana?! -preguntó Emi con repulsión.
- Sí. Desde que supo que audicionarías me ha insistido para ser mi ayudante, y bueno, le di un trabajo pequeño, casi sin importancia para que se calmara un poco.
- Esa $%&/*... La encuentro tan insoportable... Ya vas a ver que todo me va a salir mal por tenerla cerca. Deberían darle una orden judicial para que no se acerque a mí más de 10 metros... -explicó Emi molesta.
- Bueno, no es para tanto, a mí me resulta bastante simpática... -respondió Ryuji nervioso.- Pero no te preocupes. Ya vas a ver que todo va a salir perfecto. Tú eres mi favorita, además que ya conoces bien el argumento y no tendremos problema. De todas formas debemos darle oportunidad a las demás y conocer la opinión de los demás de producción. -explicó con una sonrisa.
- Seguro. No te preocupes.
- Pero sabes que cuentas con mi apoyo.
- Sí. Gracias por todo. Eres un buen amigo. -respondió Emi mientras le daba un abrazo.
Entró a los camerinos donde vio a varias personas bastante apuradas y nerviosas.
- ¡Hola, Emi! ¿Vas a audicionar? -preguntó Dana sonriendo.
- Como si no lo supieras... -respondió Emi poniendo la cara más antipática que pudo y alejándose de allí, dejando a Dana bastante confundida.
- ¡Tus líneas las tiene la chica de lentes! -le gritó mientras se disponía a ocuparsse de otros asuntos.
- Seguro... -se dijo Emi mientras se dirigía a una joven que se veía unos años mayor que ella, de cabello marrón atado en dos trenzas a los lados y ojos verdes con una expresión bastante opacada por los gruesos lentes que reposaban sobre su nariz.
- Hola. ¿Eres Emi, no?
- Sí. -respondió.
- Éstas son tus líneas. -le dijo la muchacha con una sonrisa mientras le extendía una hoja blanca de papel.- Por atrás está la ficha del personaje.
- Ya la conozco. Yo la hice. -contestó Emi sonriendo.
- Sí, lo sé. Pero de todas formas era bueno ponerla. Por cierto, Ryuji eligió personalmente estas líneas para ti. -explicó la joven.
- ¿En serio? -preguntó Emi mientras tomaba el papel.- Bueno, muchas gracias.
- De nada y mucha suerte. -dijo la muchacha mientras veía a Emi sentarse en una silla cercana.
- Dios... Esto va a ser horrible... -se dijo Emi en voz baja.- Esto no es como lo imaginé. Creí que sería un día fabuloso, porque yo me iba a sentir muy bien con esta oportunidad... Y él estaría aquí para apoyarme como lo prometió.
Emi se secó rápidamente una lágrima que salió de su ojo, tapándose la cara para que nadie la viera.
- Me pregunto qué gran elección habrá hecho Ryuji.
Comenzó a leer el papel, para pasar de triste, a increíblemente sorprendida por lo que aquellas líneas decían.
Se puso muy nerviosa, y las ganas de llorar no la dejaban pensar en otra cosa. La presión en la garganta era muy fuerte y se imaginó haciendo el ridículo frente a los jueces al no poder decir nada, y sin nadie apoyándola.
Respiró profundo y apoyó su espalda contra el espaldar de la silla.
<<Debo ser profesional... Debo ser profesional...>> pensó. Y comenzó a ensayar el parlamento.
- Siempre que veo en el interior de esos... -se golpeó la frente con frustración.- Ahhh, no puedo... Estúpido monólogo. Si yo misma lo hice...
Volteó a los lados y vio que las demás personas también ensayaban. Algunas muchachas se encargaban de verificar que todos estuvieran allí. Emi sólo continuó aprendiéndose las líneas hasta que la media hora pasó rápidamente.
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Los participantes hicieron una fila para empezar a audicionar. Emi era la número 8 de 10 personas que iban para su papel.
- Tu turno.
- ¿Eh? -respondió saliendo de su nube.- Claro, claro...
- Recuerda no observar al público para no ponerte nerviosa. -le dijo la joven de lentes con complicidad.
- Sí, muchas gracias. -finalizó muy nerviosa mientras pasaba por la puerta trasera que daba al escenario.
Observó al jurado y vio que Ryuji le sonreía. Esa sonrisa le dio más confianza.
<<No debo mirar al público... No debo mirar al público>> pensaba.
- Okey, puedes empezar. Suerte. -le dijo Ryuji desde los asientos de primera fila.
- Gracias. -dijo ella con una sonrisa. Se dispuso a iniciar sus líneas cuando divisó al final de todas las filas de asientos, a un joven apoyado de la puerta de madera de salida del auditorio. Claramente se pudo ver cómo la expresión de Emi cambiaba rápidamente y sus piernas empezaban a temblar, al igual que sus manos que trataba de calmar rascándose la cabeza.
Tragó saliva y trató de mirar a otro lado, lo cual sintió completamente imposible. No podía apartar la vista de él. ¿Qué estaba haciendo allí? Lo único que sabía era que le daba una vergüenza horrible tener que decir aquellas líneas frente a él, y en aquella situación.
Ryuji se sintió bastante preocupado por su amiga, pero comprendió todo al voltear y encontrarse con Trunks en una actitud bastante desganada recostado de la puerta, al final del auditorio.
- Tranquila... -le dijo Ryoji en voz baja, más que todo para que ella pudiera leerle los labios y supiera que él ya conocía lo que ocurría.
- Okey. Ahí voy. -dijo Emi mientras suspiraba y simulaba la sonrisa más sincera que tenía.- Siempre que veo...
Ryuji sonrió.
<<Eres muy profesional, Emi. Sigue así.>> pensó.
Trunks sólo la miró sin inmutarse al iniciar, pero luego ablandó su expresión y en su rostro pudo notarse algo de emoción.
- ...en el interior de esos ojos... -Emi hizo una pausa corta. Las lágrimas le empezaron a salir y notó cómo Trunks la miraba extrañado. Ella no tenía ni idea de qué hacer.
- Continúa... -dijo él en voz baja.
- ...azules tuyos, no sólo veo la perfección de las facciones que lo rodean, sino...-no continuó. Se sentía demasiado nerviosa.
Para ella, Trunks se había convertido en la única persona en el lugar. Ya Ryuji no estaba allí. Nadie estaba allí, sólo ella y Trunks a varios metros de distancia. Él sólo se encontraba anodadado por lo que ella decía. Se preguntaba si ésas eran sus líneas reales o se lo estaba diciendo a él.
Emi se llevó una mano a la cara y decidió terminar eso pronto. Aunque ya estaba segura de que había hecho un total ridículo frente a los jueces y más que todo frente a Trunks.
- No sólo veo la perfección de las facciones que lo rodean, sino la belleza de tu alma y de un corazón que desea protegerme. -finalizó mientras lo miraba nerviosa. ÉÉl simplemente se sentía en una situación bastante desconocida. Se quedó paralizada viéndolo, a aquél que para ella era el único allí. Que no podía creer que se hubiera atrevido a asistir después de lo ocurrido. Aquél en el que se inspiró y por el cual dijo todo aquello, aunque sólo fueran unas líneas aprendidas con media hora de anterioridad, pero expresadas como sentimientos propios.
- Ya te puedes retirar. -le dijo Ryuji con una inmensa sonrisa en los labios.
- ¿Eh? Sí, claro... -respondió Emi mientras salía corriendo del escenario.
- ¿Qué suce...? -se preguntó Trunks bastante preocupado.
Emi entró a los camerinos yendo directamente a sentarse. Se tapó la cara con las manos y trató de calmarse.
- ¿Qué te ocurre? -le preguntó la chica de las trenzas.
- No es nada. Sólo que me puse muy nerviosa.
- Lo hiciste muy bien. Te vi desde aquí.
- ¿En serio crees eso? -preguntó más tranquila.
- Seguro. Además, con Ryuji de tu lado, creo que vas a tener el papel.
- Eso espero. Nada mejor para apartarme de todo que meterme de lleno en la obra.
- Seguro. Buena suerte.
- Sí. -respondió Emi agradecida.
Pasaron unos 15 minutos. Cuando ella se dio cuenta, estaba sola en los camerinos con otras pocas personas.
Se dispuso a salir del lugar, pero al cruzar la puerta, vio a Trunks parado cerca esperándola.
Se volteó para volver a la salón y evitar una situación incómoda, pero él la tomó por el brazo y la obligó a voltear. Sólo vio una expresión muy seria en su rostro. Ella enseguida bajó la mirada, logrando que él la soltara.
Trunks le dio la espalda.
- ¡¿Por qué viniste?! -le preguntó bastante molesta.
- Promesas son promesas. -dijo Trunks. Emi fue a contestarle, pero él no le permitió.- Eres Jackie.
La expresión de Emi cambió a una que mostraba confusión.
- ¿Qué cosa?
- Tienes el papel. -dijo Trunks y se dispuso a irse. Emi dio unos pasos para alcanzarlo, pero en eso Ryuji llegó y le dio un abrazo.
- ¡Felicitaciones, Emi! Tu actuación le encantó al jurado.
- Sí, seguro... -respondió ella bastante confundida.
En eso, Trunks volteó y la vio hablando con él.
- Ya saliste bien de tu audición. No necesitas que yo esté más. -murmuró para sí.
EN LA CORPORACIÓN CÁPSULA
- ¡Te felicito, Emi! Trunks me dijo que obtuviste el papel. -le dijo Bulma muy emocionada al verla entrar a la casa.
- Sí, gracias... -dijo ella bastante desanimada.
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué tan triste? -preguntó extrañada.
- No es nada. Sólo que me di cuenta que con sólo tener el papel no logré nada.
- Pero, Emi... -dijo Bulma, pero ella sólo subió a su habitación sin más.
Se tiró en su cama, donde la claridad que entraba por la ventana se reflejaba en su rostro.
- Qué bonito está el día. -se dijo Emi a sí misma con melancolía.
- Es cierto. -respondió Trunks desde la puerta.
- ¡Trunks! ¿Qué haces aquí? -preguntó entre sorprendida y molesta.
Él volteó el rostro a un lado.
- Esto no es fácil para mí de decir.
- ¿Qué cosa?
- Ahora pareciera que eres tú la que estás molesta conmigo.
- ¡¿Y qué querías, eh?!
- ¡No sé, no sé! -exclamó Trunks.- Sólo quisiera que habláramos. He decidido confesarte algo.
- ¿Qué quieres? -preguntó Emi claramente sorprendida.
- Es que... Sólo quisiera que entendieras que aunque me molesté mucho con lo que hacías, yo estoy dispuesto a perdonarte y...
- ¿Tú perdonarme a mí? -preguntó sin poder creerlo, claramente enfadada.
- Espérate. No te adelantes. -respondió Trunks. Mientras apretaba los puños y bajaba la cara para ocultar su rostro ruborizado, añadió.- Y... También quiero que tú me perdones a mí...
Los ojos de Emi se abrieron mostrando una clara expresión de extrañeza. Luego, pasó a verse las manos y decir:
- Yo... No sé si lo entiendas, pero todo esto, todo este tiempo... No te quería ver solo...
- Nunca estuve solo. Mi familia siempre estuvo allí. Mi mejor amiga siempre estuvo allí.
- Pero... Tú sabes a lo que me refiero.
- Pudiste haber esperado a que yo te dijera algo. Tú sabías que yo te pediría ayuda en caso de que la necesitara.
- Es que... No entiendes... Yo...
Emi se acercó a su mesa de noche y sacó la caja de madera tallada.
- Esto... Es de lo más valioso que tengo... Aparte de mí, eres la única persona que sabe que lo tengo.
La abrió dejando escapar una melodía suave.
- Aunque nunca te mostré el contenido.
- ¿Es aquel cofre que..?
- Sí. Donde guardo todos los recuerdos. Todos mis secretos... -explicó Emi con lágrimas en los ojos. Buscó entre pequeños objetos y papeles un pequeño pergamino.
- Eso... ¿Qué es?
- ¿Recuerdas que en el 4to. grado nos mandaron a hacer aquella tarea...?
- ¿La de escribir cómo imaginábamos el futuro? -preguntó Trunks haciendo memoria. Emi asintió con la cabeza.- Nadie podía leerlo...
- Y yo... -balbuceó con lágrimas cayéndole en las piernas mientras abría el papel.
- Espera... -dijo Trunks confundido por todas aquellas cosas que tenía en su mente. Salió corriendo de la habitación, y en menos de 30 segundos volvió con una hoja de cuaderno bastante arrugada.
- ¿Ése es tu...?
Ella bajó la mirada y le extendió el pequeño pergamino. Trunks lo tomó y lo observó entre confundido e intrigado. Tardó sólo 5 segundos en leer las cortas líneas de Emi. Sólo 5 segundos.
Ella recogió el papel que Trunks había dejado caer sobre la alfombra. Él la veía, pero ni siquiera podía determinar lo que estaba sintiendo.
No bastó que hiciera nada para que Emi supiera que tenía todo el derecho de leer lo que Trunks había escrito cuando tenía 9 años. Cuando su visión del futuro podía ser tan amplia.
Emi lo desplegó con todo el esmero que se puede tener cuando tus manos tiemblan y sudan. Trunks la veía cuando empezó a leer aquel trozo de papel. La miró durante los mismos 5 segundos que él tardó.
Y ella sólo se llevó las manos a la cara estrechando con sus brazos el papel contra el pecho. Estaba temblando, gimiendo, sudando; pero más que todo, controlando aquel llanto incesante. Trunks caminó cortos dos pasos, suficientes para estar cerca de su amiga. No tuvo que pasar mucho tiempo para que se abrazaran y permanecieran así por minutos.
Emi lloraba como nunca en su vida lo había hecho, ni siquiera cuando sus padres murieron. Porque el sentimiento era muy distinto. No perdía algo. Lo estaba recuperando.
Trunks por su lado se sentía terriblemente confundido. Pero lo que sí sabía perfectamente era que en ese momento su corazón estaba más blando que el pan. Y odiaba cuando eso sucedía. Porque sabía que tarde o temprano las lágrimas vendrían en camino. Porque tarde o temprano él no sería más un "superdotado", y pasaría a ser un humano cualquiera. Como cualquier otro que llora y siente, que ruega y se arrepiente.
Sacó la valentía de donde no sabía que la tenía, tragó saliva y miró a Emi a los ojos, tomándola por los hombros.
- Yo... Fue aquella noche de San Valentín cuando dije algo inconscientemente. Y precisamente porque fue inconsciente es que me di cuenta de lo que era. De lo que había sido todo este tiempo.
Emi lo miró fijamente.
- Me molesté cuando veía todos esos intentos tuyos de conseguirme citas y buscarme una novia, porque lo que pensaba era que yo no te gustaba en lo más mínimo y...
- Eso era lo que yo quería que creyeras. -dijo Emi con la miraba baja.
- ¿Sabes? Lo que pasa es que todo este tiempo que dije estar buscando aún a la chica perfecta para mí, fue sólo para evitar la realidad que no era otra que la que estaba más cerca. -dijo él con una sonrisa.
Emi palideció al oír eso. Pasaron algunos segundos de silencio.
- Cuando tenía 8 años siempre pensé que me casaría contigo... -dijo con lágrimas rodándole por las mejillas, pero sonriendo.
- No quiero que esto termine así. -confesó Trunks nervioso.
- Yo tampoco... -continuó Emi bajando la mirada.
- Somos bastante jóvenes. ¿Qué tal si guardamos esto por unos seis años?
- ¿Para cuando tengamos veinte? -preguntó Emi pícaramente mientras se secaba las mejillas con la camiseta.
- Para recordarlo siempre. No quiero perderte. Como sentí que ocurría. -dijo Trunks conteniendo las lágrimas.
- Entonces, ¿todo como siempre?
Trunks la tomó de las manos.
- Los mismos mejores amigos de hace seis años.
- Los mismos hermanos de siempre. -dijo Emi sonriendo y lo abrazó.
DOS DÍAS DESPUÉS
- ¡Despierta, Trunks! ¡Se nos va a hacer tarde!
- Aún faltan veinte minutos para las siete...
- Por eso. Si no te levantas ahora no vas a poder arreglarte para el colegio y ¡probar el delicioso desayuno que Emi preparó hoy para toda la familia!
Trunks sólo la observó y sonrió.
- Me sorprende cómo tienes tantas energías a esta hora de la mañana. -dijo muy serio levantándose de la cama.
- Pues ya deberías haberte acostumbrado. -respondió sacándole la lengua.
Trunks se rió mientras se colocaba una camiseta.
- Pues creo que nunca podré acostumbrarme a alguien como tú.
Fin
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"Dentro de muchos años voy a estar casada con Trunks, porque ahora vivo con él y es mi mejor amigo. Me la paso muy bien cuando estamos juntos, además que la familia me quiere mucho. Pero lo más importante, yo lo quiero a él."
"Yo seré un gran luchador, tan fuerte como mi papá. También voy a tener una familia como la mía de ahora, y quiero que Emi forme parte de ella, porque aunque la encontré sola en el parque un día, la quiero y se ha convertido en mi mejor amiga"
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No puedo decir más que me siento feliz y aliviada de haber terminado esta historia al fin, pero a la vez muy triste porque... Se terminó.... Espero que les haya gustado. Muchísimas gracias por haberla leído y de veras me gustaría que me escribieran para enviarme su opinión, sea cual sea, a lorenagd@web4ven.com.ve
Quiero darle gracias a aquellas amigas que me ayudaron y me apoyaron en el trabajo. A Anyela por haberse encargado de hacer los primeros dibujos de Emi complaciéndome en cada miserable detalle. A Ivette por su dibujo de Emi y Trunks que siempre que lo veo me mata. A Nieves por haber sido la primera en escribirme, por estar apoyándome constantemente y por portarse tan bien conmigo. A Cindy por haberse convertido en una amiga tan genial y por hacerme saber lo que piensa de mi trabajo. A Setsuna por su dibujo y por ser también muy linda conmigo. A todas las demás personas que me han escrito y me han hecho saber que les gusta lo que hago.
Y por último, pero no menos importante, a mi amigota Sofía/Son Usako por haberme publicado el fanfic, por haber hecho el dibujo de Emi en kimono de lo más espectacular, por hacerme saber todo lo que ocurre, por tener una página tan linda y por ser una amiga tan maravillosa.
¡Muchas gracias y no se les olvide escribirme! ¡Nos vemos en la segunda parte!
Beatriz Lorena González
12 de agosto de 1999.
200 pm
"Por raro que sea el verdadero amor, es menos raro que la verdadera amistad."
Françoise de la Rochefoucauld.