Por la vuelta

Por Mary

 

 

En éste fanfic encontraran situaciones no aptas para que sean leidas por menores de 18 años (: P), es por su bien, para que no crezcan con traumas jajajaja. Así que espero se regresen a leer los fanfics que no sean lemon o si quieren continuar con la lectura, no me hago responsable si se ofenden con algo, ya que los autores de los fanfics aquí publicados es gente seria y sus historias tienen buenos fundamentos para que se de lo que llamamos lemon.

 

Ya eran las once y media de la noche en la Corporación Cápsula. Bulma estaba vigilando que sus robots limpiaran correctamente los restos de la fiesta dada para festejar la derrota de Boo. Entretanto recordaba un sinfín de cosas: el horror de los últimos acontecimientos, su propia absorción y la de sus seres queridos, por el monstruo y el horrible dolor que experimentó cuando supo la muerte de Vegeta. Vegeta...era realmente increíble lo que había cambiado desde que llegó, sediento de sangre y destrucción, hasta el momento actual, cuando volvió de la muerte para fusionarse con su antiguo rival ... Porque él había jurado destruir la Tierra y matar a Gokú y en lugar de eso fue una pieza fundamental en la salvación de todos. Bulma recordaba su rostro la primera vez que la tomó en sus brazos¡ Qué miedo le tenía ella, todavía!. Sin embargo él, contrariamente a lo que podía suponerse, se preocupó de darle placer... Nunca antes había gozado tanto con un hombre, ni siquiera con Yamcha, su primer novio. Éste, después de todo la había hecho mujer y aún seguía siendo su amigo, pero nunca pudo darle lo que le dio su amado Vegeta, esa mezcla de dureza y suavidad, sólo con ella y en los momentos más íntimos, ese placer punzante y delicioso como una amarga miel, un áspero terciopelo de sensaciones. Quizá era por eso que ella en ese momento se reprochaba que no le había dado suficiente placer, que siempre había sido él el que había tomado la iniciativa.

En ese instante uno de los robots, accidentalmente, dejó caer un plato, Bulma se sobresaltó y maniobró su control remoto para que la otra máquina recogiera los pedazos... Los pedazos... sí, los pedazos de su vida... la vida que creyó que iba a vivir sin él, justo ahora que sabía que su hombre había cambiado, que realmente los amaba a ella y a Trunks, hasta el punto de sacrificar su vida para vencer al monstruo Boo. ¡Cómo había llorado entonces, no sólo por su pérdida sino porque ya no le podría decir lo mucho que lo amaba! Vegeta, prisionero de los demonios de su alma, había bajado al infierno pero ahora estaba de vuelta, allí, a unos pocos metros, duchándose y preparándose para acostarse, para acostarse a su lado, por primera vez después de su vuelta.
Y también estaba Trunks, quien había heredado la fuerza titánica de los saiyanes junto con la dulzura y el amor humanos. En verdad Vegeta le había dado un hijo perfecto, un verdadero guerrero como su padre pero amoroso y afectivo como ella. Su vista tropezó con uno de los juguetes de su hijo, el pobre estaba tan cansado que ya dormía plácidamente en su habitación. Bulma se acercó a mirarlo y acarició sus cabellos, luego cerró la puerta con cuidado y se preparó para acostarse.

En su habitación pudo sentir el sonido de la ducha en el baño privado, evidentemente él no terminaba aún. Ella pensó que tal vez el saiyan se estuviera purificando de sus pasados crímenes. ¡Tantos seres inocentes habían perecido al paso de su terrible poder!. ¡Cuánta crueldad había en su alma! Pero ahora había cambiado de verdad, tanto que hasta el Dragón Porunga lo había considerado una buena persona, ya que sólo resucitó a los buenos... y él era ahora, definitivamente, uno de ellos.

-Volviste, amor, regresaste a mí, y ya no le temo a la soledad que suponen tu indiferencia, tu frialdad, ahora sé que no tengo razón para cuidarme de ti porque, en verdad, eres mío y yo soy tuya. - pensaba Bulma mientras acariciaba lentamente su propio cuerpo, se desnudaba y tomaba su camisón- ¿Qué podría ofrecerte para ser definitivamente tuya, para que sepas que siempre te amaré, a ti, que hasta diste tu vida por nosotros?... Mi vida, tal vez mi sangre, pero eso no te serviría,... mi cuerpo, sí,...todo él... voy a complacerte como nunca en la vida lo hice, porque somos mortales y podríamos volver a separarnos. Entonces ella recordó los dos últimos dos versos de un soneto de Francisco de Quevedo, referido a la muerte de unos amantes, que había leído poco antes del famoso torneo: "cenizas serán mas tendrán sentido,/ polvo serán mas polvo enamorado"...Amor más poderoso que la muerte, ése era su nombre...

Entonces Bulma dejó el camisón en la cómoda y cerró los cajones, se acostó desnuda, se cubrió con la sábana y se perfumó pensando: -Carpe diem (Vive el día, toma lo mejor de él, antes de que sea demasiado tarde).

La puerta del baño chirrió y Vegeta salió, finalmente, envuelto en una toalla. Cuando la vio acostada en la cama le sonrió y le dijo: - Nunca imaginé que volvería a estar contigo, aquí, en nuestra casa- mientras se acercaba y le quitaba la sábana -¡Oh, estás desnuda, quédate así, no te muevas- exclamó mientras desprendía la toalla de su cintura y se acostaba a su lado.
-Esta noche yo te haré feliz a ti- responddió Bulma mientras lo besaba en la boca, primero con ternura, luego con cierto furor. Entre cada beso que intercambiaban, ella le decía: -¡Te amo, te pertenezco!. La mujer gimió cuando él mordió su cuello y luego Bulma bajó su mano y acarició la entrepierna del guerrero. Él cerró los ojos y apretó los dientes cuando ella comenzó a besar su fuerte pecho, describiendo círculos con su lengua y yendo lentamente hacia abajo, mientras lo estimulaba con sus manos. - ¡Oh, cómo he deseado esto!. Sigue... sigue... así... - murmuraba él mientras enredaba sus dedos en sus hermosos cabellos azules.

- Tócame- le dijo ella después de unos momentos en los que Vegeta pareció enloquecer de deseo ante las poco usuales caricias que ella, esa noche, le prodigaba.

Entonces el saiyan acarició y besó sus senos, mientras se colocaba sobre ella, dispuesto a penetrarla. Bulma se aferró a él mientras susurraba en su oído: - Ahora, ¡oh, hazlo ahora!. Sin embargo el príncipe cambió bruscamente de idea y trabajó con sus largos dedos en el interior del cuerpo de su compañera, la cual gimió y sollozó de placer.

- No me hagas esto, quiero que me penetres ya mismo!. - suplicó, mientras sentía que perdía su autodominio en los brazos de su hombre. ¡Oh, Vegeta, no puedo más!- le gritó mientras se retorcía debajo de su cuerpo.

Él se sintió profundamente complacido al verla tan excitada y le contestó: - Bien, no esperarás ni un segundo más- dicho lo cual estiró su cuerpo y entró en ella profundamente. Bulma echó hacia atrás su cabeza e intentó retroceder pero fue contenida por el colchón. Entonces, ya fuera de sí, emitió un pequeño grito y rodeó con sus piernas la cintura de Vegeta, mientras él mordisqueaba su cuello, le estrujaba los pechos y seguía con sus movimientos acompasados y profundos. De repente ella llegó al orgasmo con tanta intensidad que aulló de placer y clavó las uñas en la espalda de su amante, quien todavía no había terminado... Se besaron largamente y luego ella le dijo: - Ven, cambiemos de postura, quiero que me tomes así- y se colocó de costado, dándole la espalda.

Vegeta, por su parte, no recordaba haber estado tan excitado, y volvió a penetrarla de esa manera, mientras experimentaba una enloquecedora mezcla de sensaciones. La primera vez que ella fue suya la había deseado, sin duda, pero tal vez no había mucho más que eso, en cambio ahora sentía que había regresado a su hogar con ella, mujer, compañera, amante, madre. Lo sacó de esos sentimientos la voz febril de Bulma quien le gritó casi, en un frenesí amoroso: ¡Quiero darte todo, todo mi cuerpo y mi alma!. E interrumpió bruscamente el acto sexual por vía acostumbrada para iniciar otro que no había experimentado antes. A medida que el nuevo coito se iba consumando ella apretó los dientes y mordió la almohada, el dolor era tan intenso que le arrancaba lágrimas y en un momento se le escapó un grito. Él paró entonces, preocupado, y le preguntó con más suavidad de la usual: - ¿Te duele mucho?. Esto no es necesario, de veras, yo, de todas maneras, gozo mucho contigo en la cama - repuso mientras interrumpía lo que estaban haciendo. Ella entonces se dio vuelta y él pudo ver sus ojos llenos de lágrimas.- No, le dijo la muchacha - sigue, te lo suplico, yo también lo deseeo, quiero demostrarte lo mucho que te amo y hasta qué punto puedo ser tuya... Vegeta le contestó mientras la besaba en los ojos, en los labios, en la frente... - Yo no necesito esto, hace tiempo que sé cuánto me amas y no quiero lastimarte. Nunca te haría daño... no a ti... Pero ella se sentó sobre su pelvis y reanudó el acto, mientras apretaba las mandíbulas para soportar el dolor. -Si tú fuiste capaz de morir por nosotros, déjame, por lo menos, brindarte este pequeño placer- musitó ella entrecortadamente. Vegeta entonces comprendió el significado de lo que Bulma estaba haciendo y su corazón se conmovió como nunca antes ya que él había estado con otras en el pasado y había tenido todas estas experiencias, pero nunca les había dado este significado de entrega y comunión amorosa. Entonces ya no lo dudó, la hizo girar hasta ponerla de espaldas frente a él y mientras la gozaba la besaba en la nuca y en los hombros. El guerrero rugió de placer en el momento culminante y cuando terminó todo la soltó, mientras ambos regularizaban su respiración. Momentos después, él se deslizó suavemente del lecho y se metió bajo la ducha. Una vez allí se puso a pensar en tantas cosas... su estadía en el infierno, los horrores vividos en ese lugar, que todavía lo estremecían y por primera vez, sintió que lo había tenido merecido. Sin embargo le habían dado una segunda oportunidad, a pesar de que él nunca tuvo piedad de nadie... hasta que conoció a Bulma. ¡Cuánto lo hizo cambiar ella!. Tanto que ya no se avergonzaba de admitir que la amaba.

El saiyan salió de la ducha, se secó rápidamente y se acostó al lado de su mujer. Ella se acurrucó contra su cuerpo, apoyó la cabeza en su pecho y le dijo: -Te amo, Vegeta. La miró a los ojos y tuvo la sensación de ahogarse en ellos, ¡tan profunda era su mirada!. Entonces quiso decirle todo lo que estuvo pensando momentos antes y pedirle perdón por todo el tiempo en que él, obsesionado por los combates y por superar a Kakarotto, la había dejado de lado tanto a ella como a su pequeño hijo. Asimismo por su mente, como un relámpago, cruzó el doloroso recuerdo de que él, obsesionado por vencer a su antiguo rival y culpando a su familia por haberlo ablandado, había llegado a renegar de ellos... Vegeta se mordió los labios y lamentó en su fuero íntimo su ceguera. ¿Cómo pudo llegar a semejante extremo?. Esa actitud suya también fue la causa de los horrores vividos por todos, del despertar del monstruo... Ese monstruo había sido derrotado pero ¿y el otro, el que desde su infancia vivía en su alma?. Ese, sin duda, había sido vencido por Bulma, sin más armas que el constante cariño que, aún sin él merecerlo, le tenía. El guerrero se admiró, entonces, de lo mucho que ella lo amó, cuando sus manos todavía estaban manchadas de sangre y cuando hacía tan poco tiempo que había sido uno de los más terribles enemigos de toda la humanidad. Lo peor de todo era que, aún después de poseerla, él no hubiera vacilado en matarla, si hubiera sido necesario... y ella lo sabía. A pesar de todo no había dudado en entregarle su tiempo, su cuerpo, su amor, su vida misma y en darle un hijo maravilloso que tampoco había sabido apreciar, por desgracia.

Vegeta deseó desesperadamente decir algo inolvidable e importante para poder expresar todo lo que ya no se negaba a sentir. Pero, como de costumbre, no pudo hacerlo. Entonces la abrazó, acarició sus mejillas y susurró, feliz, en su oído: - Y yo a ti. Y eso fue suficiente.

FIN