fotos: ©Vesna Floric
NO PASARÁN
Nunca supe qué es la nostalgia hasta que me ocurrió a mí.
Me acordaba de la primera carta que mi tío Dragoljub nos envió
desde la lejana Australia, ponía con letras
temblorosas:
"Australia,
Comida sin sabor
Flores sin olor,
Mujeres sin corazón".
La palabra nostalgia según la etimología está compuesta de
"nostos" y "algos" . Entonces es más o menos
el
dolor por no poder regresar.
Ese dolor sentí por primera vez cuando llevaba en España ya
cuatro año. Sentí en mis propias carnes aquellas
canciones folclóricas, de letras tristes y nostálgicas, que
ponía mientras duraban los bombardeos de la OTAN.
Los puentes sobre el Danubio estaban casi todos destruidos por
los bombardeos humanitarios de la OTAN y
yo miraba con nostalgia aquel río azul y inmenso donde ya no
pasaba gente. Miraba las calles donde ya no
jugaban los niños. Los sueños rotos, los niños sin padres,
viudas, viudos, y mucho dolor que no justificaba la
intervención humanitaria que tenía un nombre tan bonito como el
ángel no-sé- qué. Me acordaba con nostalgia
del olor de tilo florido en la calle Danubio (Dunavska ulica) en
el centro de Belgrado. Mi Belgrado querido están
bombardeando. No me duele tanto por la ciudad al fin y la cabo se
reconstruirá, pero, ¿y la gente?
El enemigo invisible. Eso es lo peor.
Empezó todo con un pronóstico meteorológico de Tele - Cinco de
un tal Mario Picazo:
Como podemos observar en el mapa de Europa sobre Serbia no hay
nubes. Es decir el tiempo estupendo
para los bombardeos de la OTAN.
No podía creer lo que oía.
Sonaba como un chiste de humor negro.
- Hay que ver lo que es la mente humana. ¡Macabro! - fue el
comentario de mi futuro marido.
Llamé enseguida a mi madre. Cogió el teléfono y con una voz-
de- muerta-de-miedo me contesto:
- Sí. Es verdad nos están bombardeando.
- ¿Y no vais al refugio?
- Me da igual. Si está escrito que me muera prefiero morir en mi
casa.
No supe qué decir. ¿Qué se dice en estos momentos?
- ¿Y qué vais a hacer?
- No se puede hacer nada. Pues, rezar.
- ¿Y papá que dice?
- Qué va a decir. Nada.
- Podéis iros a Pozarevac, no es un objetivo militar.
- No lo sé.
- Cómo que no sabes. Yo me iría.
- ¿Y tú que tal hija?
- Pues mal. Porque aquí dicen tantas mentiras sobre serbios, ya
sabes cual es la opinión del Occidente, tienen
que justificar los bombardeos. No quiero hablar de ello me pongo
mal.
Le conté lo del pronóstico meteorológico.
- ¡Cerdos!
- Pásame a papá.
- ¿Qué tal capitán? intenté animarle.
- Bien, hija. Bien.
- ¿No tienes miedo, capitán?
- Un capitán no puede tener miedo.
- Se oyen las sirenas, papá.
- ¿Sí?
- Sí, se oyen por el auricular. Debe ser espantoso.
- Lo es, hija. Lo es.
- ¿Y qué dice el presidente?
- No le dio tiempo de reaccionar, supongo. Nadie creía que eso
iba a pasar de verdad. Todos creíamos que
fue sólo una amenaza.
Al cabo de unas semanas llamé mi amigo Sinisa.
Él trataba de bromear:
- Dobar dan, Sinisa.
- No se dice DOBAR DAN (buenos días) , se dice BOMBARDOVAN
(bombardeado).
- ¿Y eso?
- Ese es el saludo de hoy. Llamas a alguien y le preguntas si ha
sido bombardeado su barrio.
- ¿Y todo Belgrado han bombardeado estos días?
- Más o menos.
- ¿Y tú qué tal? Tampoco vas al refugio al igual que mis
padres.
- No. Ya sabes que mi padre tiene el Parkinson y es difícil
bajarle y el refugio está lejos.
- ¿Y Kiza?
- Fue duro el otro día cuando bombardearon la televisión. Él
está cerca.
- Sí y Jelena también. Está muy cerca, justo detrás.
- ¿Cómo se vive allí todo esto?
- Con miedo y con resignación, porque luchamos contra el enemigo
invisible. ¡Ja,ja!
- Sí, es verdad.
- El otro día derribamos al invisible. ¿Sabes que llevábamos
unas pancartas donde ponía: Sorry, we didn´t
know you are invisible!?
- No lo sabía.
- ¿Qué dicen allí cuánto va a durar esto?
- No dicen nada. Puede que varios meses.
- ¡Super, nos van a matar a todos!
- ¿Y tu familia de Kosovo?
- Están aquí las mujeres y los niños.
- ¿Y los hombres?
- Luchando, ja, ja, si se puede decir así. Ya está toda la
ciudad llevando las pegatinas con el TARGET,
DISPARA AQUÍ, hasta los niños. La otra noche montamos una
fiesta en el puente sobre Danubio.
- ¿Qué puente?
- El puente de Branko (Brankov most).
- ¿Lo estás tomando con humor?
- Qué remedio.
- Bueno, te llamo mañana, Sinisa.
- Qué suerte tía, tú huiste a tiempo.
- ¿Y Natasha?
- Está en Viena con su tío.
- ¿Cuándo se fue?
- El día siguiente, después del primer bombardeo.
- Te llamaré mañana.
- Te contesto si sigo vivo, ja, ja.
Al día siguiente llamé otra vez a mi amigo Sinisa.
- Buenos días, puedo hablar con Sinisa, por favor?
- No, me respondió la voz fría de su madre.
- ¿Por qué razón?
- Porque ha muerto ayer.
- Si hablé con él. Estaba bromeando y todo...
- Ya lo sé.
- ¿Cómo?
- Se encontraba en un barrio lejos del centro de Belgrado y le
alcanzó una bomba o lo que sea.
- Mi pésame. Lo siento de verdad. Fue mi amigo. Muy bueno.
- Ya lo sé. Aquí está una carta para ti que no terminó.
- ¿Me puede leer lo que pone?
- Es muy larga, pero te leo el final. Pone: VESNA, ESPERO CONOCER
A TU FUTURO MARIDO ESTE
VERANO. ES UN TÍO ESTUPENDO, POR DEFENDER A LOS SERBIOS, CLARO.
DILE QUE CUALQUIER APOYO ESTÁ DE ENHORABUENA. NO PASARÁN.
En Salamanca, abril de 1999
©Vesna Floric