VIA CRUCIS CON JOVENES

(Este vía crucis forma parte de la pascua juvenil 2003 que aparece en esta misma página web.)

P/ En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Al comenzar cada estación:

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo

Primera estación: Jesús en el Huerto de Getsemaní

La Ultima Cena ha sido la despedida, rebosante de cariño hacia los suyos. Después Jesús va con ellos al Huerto de los Olivos y allí ora al Padre. Es el momento de aceptar con obediencia de hijo la voluntad divina.

Del Evangelio según San Lucas 22, 39ss

Salió [Jesús] y fue como de costumbre, al monte de los Olivos; le siguieron también los discípulos. Llegado al lugar, les dijo: Orad para no caer en tentación. Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y puesto de rodillas, oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y entrando en agonía oraba con más intensidad. Y le vino un sudor como de gotas de sangre que caían hasta el suelo.

Comentario En momentos importantes de su vida Jesús reza: vuelve los ojos al Padre y entabla con Él ese diálogo lleno de confianza, ese diálogo de amor. Es también lo que deberíamos hacer nosotros. Por muy duros sean que sean algunos momentos de nuestra vida, si los enfrentamos como Jesús unidos a Dios, tendremos la fuerza para hacer siempre lo correcto y no acobardarnos.

En esta primera estación vamos a encomendar a todos aquellos que son clavados en la cruz de la soledad porque no tienen a nadie. (silencio...)

Oración:

Señor, en la dificultad buscas la oración, la unión intima con el Padre. Yo, que tantas veces hago mi voluntad, y me olvido de Ti, quiero pedirte la fuerza para acudir también al Padre en los momentos de alegría o tristeza, de esperanza o desaliento. Para conocer su voluntad y aprender a amarla.

 

Canto: Sí me levantaré (CV 180)

 Segunda estación: Jesús es traicionado por Judas.

A Jesús le entrega uno de los doce, uno de los escogidos. Uno que fue su amigo va a ahora a la cabeza de los enemigos.

Del Evangelio según San Lucas 22,47-48.52-54a

Todavía estaba hablando, cuando llegó un tropel de gente, y el llamado Judas, uno de los doce, los precedía y se acercó a Jesús para besarle. Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al hijo del Hombre?

Comentario Judas había sido elegido personalmente por Jesús. Era de los Doce, del grupo inicial que más cerca estuvo de Él: vio sus milagros, escuchó sus palabras de vida. El Señor había tenido con él gestos de confianza y predilección. ¿Cuál es la respuesta? La traición. Judas vende a Jesús por dinero; cambia su amistad por unas monedas. Hoy debemos nosotros mirarnos en Judas y preguntarnos si también, como él traicionamos a Jesús avergonzándonos de ser cristianos.

En nuestra oración vamos a recordar a todos aquellos que a diario sufren la cruz porque no encuentran paz en sus vidas, aquellos que son víctimas de las distintas y numerosísimas formas de violencia que se dan en nuestra sociedad.

Oración:

Perdónanos, Señor, por tantos besos traidores. Por avergonzarnos de ser cristianos ante otros jóvenes y por fallar a tu amistad. No tengas en cuenta nuestros pecados y concédenos vivir en paz

Padrenuestro

Tercera estación: Jesús es condenado a muerte por el Sanedrín

Como los que han planeado esta guerra contra Iraq, las autoridades en el país de Jesús también andaban buscando ocasión y excusas para acabar con vida de Jesús condenándolo a muerte.

Del Evangelio según San Mateo 26,59-67

Los príncipes de los sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para darle muerte; pero no lo encontraban a pesar de los muchos falsos testigos presentados. Por último, se presentaron dos que declararon: Este dijo: Yo puedo destruir el Templo de Dios y edificarlo de nuevo en tres días. Y, levantándose, el Sumo Sacerdote le dijo: ¿Nada respondes? ¿Qué es lo que éstos testifican contra ? Pero Jesús permanecía en silencio. Entonces el Sumo Sacerdote le dijo: Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le respondió: Tú lo has dicho. Además os digo que en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.  Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ya lo veis, acabáis de oír la blasfemia: ¿Qué os parece? Ellos contestaron: Es reo de muerte.

Comentario. Quieren matar a Jesús y han apañado un juicio lleno de pruebas falsas y de mentiras. Con tal de conseguir su objetivo, callar su voz e impedir que la gente le siga, no les importa recurrir a las pruebas falsas y a las mentiras. ¿Acaso no actuamos muchas veces así nosotros cuando por quedar bien, o por conseguir nuestro objetivo, no nos importa acusar falsamente a otro?

 

En nuestra oración de esta tercera estación vamos a tener presentes a quienes a diario son crucificados  al sufrir las injusticias cometidas por los poderosos y los grandes.

(Silencio…)

Oración: Ayúdanos, Señor, a ser siempre comprensivo con los demás; que nunca juzguemos a nadie, que nunca condenemos a nadie y menos con falsedad y mentira. No permitas que se introduzca en nuestro corazón, el cáncer de la envidia.

 

Avemaría

 

Cuarta estación: Jesús es negado por Pedro

Pedro habla confesado que Jesús era el Mesías, y el Señor le había respondido: "tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Pero Jesús ahora necesita ayuda, y Pedro flaquea: niega a su maestro, no una sino tres veces.

Del Evangelio según San Mateo 26,69-75

Entre tanto, Pedro estaba sentado fuera, en el atrio; se le acercó una sirvienta y le dijo: Tú también estabas con Jesús el Galileo. Pero él lo negó delante de todos, diciendo: No sé, de qué hablas. Al salir al portal le vio otra vez y dijo a los que había allí: Este estaba con Jesús el Nazareno. De nuevo lo negó con juramento: No conozco a ese hombre…Y Pedro se acordó de las palabras que Jesús había dicho: Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces". Y, saliendo afuera, lloró amargamente.

Comentario ¡Cómo nos parecemos a Pedro! Muchas veces hemos prometido ser fieles a Jesús. Muchas veces le hemos prometido que nunca le fallaríamos y, sin embargo, cuando en verdad tenemos que dar la cara por él en aquellos momentos y ambientes poco propicios para lo religioso, negamos nuestra identidad de cristianos. Negamos ser de los que siguen a Jesús. Como a Pedro, a nosotros también nos entra miedo a quedar mal y negamos a Jesús.

Oremos en silencio por todos aquellos que mueren en la cruz de la incomunicación, aquellos que no son escuchados y que sienten que no cuentan para nada, que en defnitiva, no son personas. (Silencio)

Oración: Señor, nosotros también como Pedro, te niego en tantas ocasiones... en lo importante y en lo más cotidiano. A ti, que conoces nuestra debilidad te pedimos, que nos ayudes a ser humildes para reconocer nuestros errores y valientes para ser siempre fieles.

Canto: Amante Jesús mío (CV 18)

                                                          

Quinta estación: Jesús es juzgado por Pilato

Los judíos quieren aparentar legalidad a su juicio contra Jesús y necesitan para ello ratificar su condenado por la autoridad competente. Pilato se presta al juego a pesar de que ve la inocencia de Jesús. Para él salvar el puesto es más importante que salvar al inocente.

Del Evangelio según San Juan 18, 36-38. 19, 14-16.

Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores lucharían para que no fuera entregado a los judíos. Pilato le dijo: ¿Luego tú eres Rey? Jesús contestó: Tú lo dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. Pilato le dijo: ¿Qué es la verdad? (...) Era la Paresceve de la Pascua, hacia la hora sexta, y dijo a los judíos: He ahí a vuestro Rey. Pero ellos gritaron: Fuera, fuera, crucifícalo. Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey voy a crucificar? Los pontífices respondieron: No tenemos más rey que el César. Entonces se lo entregó para que fuera crucificado.

Comentario Pilato está convencido de la inocencia de Jesús pero su cobardía y su afán por no poner en en peligro su cargo le impide ejercer su autoridad de manera justa. Y lo peor es que se quiere lavar las manos como si no fuera responsable.

También nosotros nos parecemos a Pilato. Cuantas veces nos lavamos las manos ante situaciones en las que deberíamos estar comprometidos y en las que deberíamos actuar con responsabilidad. Y no nos importa demasiado que, por nosotros lavarnos las manos, otros queden fatalmente perjudicados.

En esta estación recordaremos a todos aquellos y aquellas que son crucificados en la esclavitud de la droga, el alcohol, las pandillas, algunos de ellos amigos y amigas nuestros, pero ante quienes nos lavamos las manos. (Silencio…)

Oración: Señor, en ocasiones vemos claro lo que tenemos que hacer, pero nos interesa por encima de todos guardar nuestras espaldas y cuidar nuestros intereses egoístas. Por eso te pedimos que nos ayudes a cambiar y que en todo sepamos hacer tu voluntad.

 

Padrenuestro

Sexta estación: Jesús es azotado y coronado de espinas

Pilatos quiere congraciarse con los judíos y entrega Jesús a los soldados para que lo azoten. La corona de espinas que colocan en su cabeza, para la gente motivo de burla, será sin embargo señal del triunfo del crucificado.

Del Evangelio según san Mateo 27,27

Entonces los soldados del Procurador llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron en torno a él a toda la cohorte. Le desnudaron, le pusieron una túnica roja, y trenzando una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, y en su mano derecha una caña; se arrodillaron ante él y se burlaban diciendo: Salve, Rey de los judios.

Comentario A Jesús lo azotan sin piedad. Él, que había asado haciendo el bien y curando a los oprimidos, es correspondido de esa manera. A él esos golpes y azotes le sabrían a ingratitud. Cada uno y cada una de nosotros y de nosotras debemos sentirnos como los soldados de esta estación. Nuestra ingratitud, en el hogar, con los amigos etc, son golpes y azotes con los que hacemos mucho daño a los que nos quieres.

En esta estación vamos e encomendar a todos los que sufren diariamente el azote de una falta de vivienda, de la carencia de un hogar en el que poder vivir con dignidad enf amilia.

Oración: Señor, la actitud de los soldados que te azotan y golpean y las burlas de la gente que olvidan todo lo que hiciste por los enfermos y por ellos mismos nos hace ver que también nosotros partimos el corazón de los que nos aman con nuestra ingratitud. Enséñanos a ser generosos y saber corresponder y también a saber aceptar el sufrimiento cuando no somos correspondidos.

 

Avemaría

Séptima estación: Jesús carga con la cruz

El condenado a muerte debía cargar él mismo el madero en el que sería clavado. Eso aumenta el sufrimiento y el dolor del que va a morir pero sirve para que el placer del que mata sea mayor.

Del Evangelio según San Juan 19,16-17

Entonces Pilato se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús; y él, con la cruz a cuestas, salió hacia el lagar llamado de la Calavera que en hebreo se dice Gólgota.

 

Comentario Abrazado a la cruz Jesús camina el trayecto del sufrimiento. Sólo hay una razón para acepte hacer lo que hace: salvarnos de la muerte, garantizarnos la vida. A quienes queremos ser sus seguidores Jesús nos ha advertido que tenemos que estar dispuestos a correr su misma suerte. ¿Cómo carga cada uno y cada una de nosotros y de nosotras la cruz que nos corresponde?

 

En esta estación tendremos muy presentes a quienes las horas y los minutos de cada día los pasan abrazados a la cruz del hambre. Con esa cruz no se puede caminar.

 

Oración: Señor, nuestra cruz es menos pesada que la tuya, pero es la que cargamos queriéndonos librar muchas veces de ella. Que como tú, no le tengamos miedo a la cruz y que cargada con alegría y determinación sea una cruz de salvación para nosotros.

 

Canto: Perdona a tu pueblo (CV149)

Octava estación: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

A Jesús le fallan las fuerzas, pero como el espectáculo no puede terminar a mitad del camino, los soldados obligan a un tal Simón a ayudar a Jesús con el madero.

Del Evangelio según San Lucas 23, 26

Cuando le llevaban echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venia del campo y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús.

Comentario Nadie, ni siquiera Jesús, puede llegar por sus propias fuerzas hasta el final del camino de la vida cargan una cruz tan pesada. Todos somos peregrinos que cargan cruces y necesitamos echarnos una mano y ayudarnos unos a otros. El gesto de Simón nos cuestiona hoy y nos pregunta si estamos dispuestos a ser cireneos de los demás.

En esta estación recordaremos a quienes son víctimas de una pobreza tan extrema que les impide alcanzar los recursos necesarios para vivir, alimentarse, vestirse y cuidar su salud. La cruz que cargan estos hermanos y hermanas necesita urgentemente cireneos solidarios.

Oración: Señor, estás fatigado y nos pides ayuda: has querido necesitar de nuestro apoyo. Enséñanos a tener la humildad de pedir ayuda cuando lo necesitemos. Enséñanos también a ser los cireneos de los demás, sin humillarlos. Ayúdanos a ser solidarios con los más necesitados.

Padrenuestro

Novena estación: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén   

De toda aquella multitud de gente curiosa que asiste al fascinante espectáculo de un ajusticiamiento, unas mujeres hacen suyo el dolor de Jesús. Jesús corresponde haciendo suyo el de ellas.

Del Evangelio según san Lucas 23, 27-31

Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que lloraban y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mi, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos…

Comentario Nos dice el evangelio que tan solo unas mujeres se acercaron a Jesús con sentimientos de compasión. Tuvieron la valentía de dar la cara por él y arriesgarse a ser también ellas despreciadas por el resto de los espectadores. A Jesús aún le queda un poco de espacio para hacer suyo el dolor de esas mujeres crucificadas también por la marginación, el machismo, la ingratitud de la familia y la violencia.

En esta estación vamos a encomendar a tantas mujeres que a diario son crucificadas en la cruz de la violencia. No es una violencia cualquiera, está tan extendida que hasta le hemos puesto nombre propio: le decimos violencia contra la mujer. Oremos por ellas.

Oración: Enséñanos Señor a ser compasivos, a desarrollar en nosotros la compasión para que nos dejemos conmover por el dolor que sufre de manera que podamos salir en su ayuda. Y ayúdanos también a evitar en nosotros la violencia contra la mujer.

Avemaría

 

Décima estación: La crucifixión del Señor

Jesús llega al Calvario y allí le despojan de sus vestiduras. Así, desnudo, para mayor vergüenza, lo clavan en la cruz.

Del Evangelio según San Marcos 15, 22-27

Y lo llevaron al lagar del Gólgota, que significa lugar de la Calavera. Y le daban a beber vino con mirra, pero él no aceptó. Y le crucificaron y repartieron sus ropas, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaba cada uno. Era la hora tercia cuando lo crucificaron.

Comentario Hoy es día de Viernes Santo, la imagen  de Jesús clavado en la cruz por cada uno de nosotros y de nosotras de suscitar particulares sentimientos. En esa cruz en la que clavaron a Jesús hoy nosotros deberíamos clavar nuestros pecados, todo aquello que no llena precisamente de orgullo nuestras vidas para que también tengamos esperanza de nueva vida.

En esta estación recordaremos a quienes tienen las manos y los pies clavados en la cruz al no encontrar trabajo. Esas manos y esos pies atados a la cruz les impiden ganar el pan de sus hijos quedando condenados a la vergüenza y la desesperanza.

Oración: Señor, te has entregado hasta el final, con el desprendimiento más radical. Te has quedado sin nada; sólo con la cruz. Que aprendamos, Señor, de la desnudez de la cruz. Que sepamos prescindir de tanta cosa superfluo que anhelamos: dinero, comodidad, deseo de poder, placer, etc. Que sepamos vaciarnos de lo trivial para llenarnos de lo que en verdad importa.

Canto: Victoria tu reinarás (CV223)

 Onceava estación: Jesús promete su reino al ladrón bueno

A la derecha e izquierda de Jesús han crucificado a dos malhechores. Y mientras uno lo insulta, el otro reconoce sus errores y se da cuenta de la grandeza del que va a morir junto a él.

Del Evangelio según San Lucas 23,39-43

Uno de los ladrones crucificados le injuriaba diciendo: ¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro le reprendía: ¿Ni siquiera tú que estás en el mismo suplicio, temes a Dios? Nosotros, en verdad, estamos merecidamente, pues recibimos lo debido por lo que hemos hecho; pero éste, no hizo mal alguno. Y decía: Jesús, acuérdate de mi, cuando llegues a tu Reino. Y le respondió: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Comentario En realidad, todos somos ladrones crucificados a los lados de Jesús. Podemos malgastar nuestra vida siendo injustos, burlándonos de los demás, siendo cómplices de la muerte de otros y de la nuestra propia. Pero también podemos enmendarnos y cambiar nuestras conductas para que la cruz a la que estamos pegados sea causa de nuestra salvación. La decisión es nuestra. Hagamos como el ladrón bueno, robémonos la vida eterna.

En esta estación pediremos a Jesús que todos aquellos hombres y mujeres que son víctimas de la marginación y exclusión se roben, como el buen ladrón, el reino de la justicia, y de la libertad.

Oración: Señor, nos vemos pecadores, y nos avergüenza no haber estado, no estar, a la altura de las circunstancias. Somos ladrones pero queremos ser como el bueno que reconoció su pecado y tu inocencia, y no como el malo que mantuvo hasta el final su corazón repleto de odio.

 

Padrenuestro

 

Duodécima estación: Jesús colgado en la cruz, su Madre, el discípulo

La profecía del anciano Simeón se cumple ahora en Mar'a: la Madre de Jesús está en el Calvario, al pie de la cruz, contemplando la agonía de su Hijo. Junto a ella Juan, el discípulo amado. Y algunas santas mujeres.

Del Evangelio según San Juan 19, 25-27.

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después, dice al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa.

Comentario: En este vía crucis de Viernes Santo no podía faltar el recuerdo a María. Nos podemos imaginar su dolor de madre. Pero nos la podemos imaginar también aceptando ese dolor convencida de que la causa lo justifica. Por eso no guarda rencor contra nadie y acepta en el discípulo preferido de Jesús, ser la madre de todos los que han crucificado a su Hijo. Conmueve también contemplar el sentimiento de Jesús hacia su madre, no quiere dejarla desamparada y la encomienda a su mejor amigo.

En esta estación pidamos a Dios que consuele a tantos y tantas ancianos desprotegidos, a tantos niños y niñas huérfanos, para quienes la calle es la escuela, la universidad y el hogar. Pidamos que en nuestra sociedad haya atención para todos estos marginados.

Oración: Santa María, Madre de Jesús y Madre nuestra, tú, que estuviste asociada más íntimamente que nadie al misterio del sufrimiento redentor de Cristo, enséñanos a permanecer unidos a Él y a Ti como hizo Juan, el discípulo amado. Enséñanos también a ser solidarios con todos los desprotegidos y abandonados que se encuentran cercanos de nosotros.

Avemaría

 Décimo tercera estación: Jesús muere en la cruz

A Jesús,  a punto de morir se le amontonan los sentimientos. Se siente sólo y abandonado, pero a la vez siente que era justamente así como tenían que suceder las cosas.

Del Evangelio según San Marcos IS, 33-37.

Y al llegar la hora sexta, toda la tierra se cubrió de tinieblas hasta la hora nona. Y a la hora nona exclamó Jesús con fuerte voz: Eloí, Eloí, ¿lamá sabacthaní? que significa: Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban cerca, al oírlo decían: Mirad, llama a Elías. Uno corrió a empapar una esponja con vinagre y, sujetándola a una caña, le daba de beber, mientras dacia: Dejad, veamos si viene Ellas a bajarlo. Pero Jesús, dando una gran voz, expiró".

Comentario Lo que contemplamos en la cruz es el cumplimiento cabal  de aquello que el mismo Jesús dijo en una ocasión “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Hoy debemos agradecer que Jesús sea nuestro amigo, que nos quiera tanto que hasta la vida dio por nosotros. ¿Valemos tanto para ser tan queridos tanto? ¿Nuestra vida es tan importante que como para ser rescatada con sangre?

Oración: Señor, has bebido el cáliz de la pasión hasta el final. Tú dijiste que "no hay mayor amor que el de dar la vida por los amigos". Has dado tu vida por amor, has dado tu vida por nosotros, por mi. Haz que aprendamos a hacer de nuestra vida una donación a los demás.

 

Canto: Cristo nos da la libertad (CV54)

Décimo cuarta estación: Jesús es colocado en el sepulcro (en el templo parroquial de San Gerardo Mayela)

Nicodemo y José de Arimatea, discípulos ocultos de Jesús, piden su cuerpo a Pilato para darle sepultura.

Del Evangelio según San Marcos 15, 42-47.

Y llegada ya la tarde, puesto que era la Parasceve, que es el día anterior al sábado, vino José de Arimatea, miembro ilustre del Consejo, que también él esperaba el Reino de Dios y, con audacia, llegó hasta Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto y, llamando al centurión, le preguntó si efectivamente había muerto. Cerciorado por el centurión, entregó el cuerpo a José. Entonces éste, habiendo comprado una sábana, lo bajó y lo envolvió en ella, lo depositó en un sepulcro que estaba excavado en una roca e hizo arrimar una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la de José observaban donde era colocado.

Comentario José de Arimatea y Nicodemo son ahora, en los momentos más difíciles, cuando todos huyen, los que dan la cara. Se preocupan del cuerpo del maestro, ofreciéndole lo único que pueden hacer por él: ofrecerle sepultura. Jesús no tenía ni siquiera eso porque su vida fue un completo despojo. Para que nuestra vida sea como la de Jesús donación total de qué nos tenemos que despojar?

En esta estación encomendaremos de manera especial a todas las víctimas de esta guerra contra Iraq. Que el horror que hemos contemplado desde las pantallas de televisión, para algunos vivido como un espectáculo similar al que contemplaban los que miraban el paso de Jesús con la cruz por la Vía Dolorosa, no nos deje indiferentes. Que como José de Arimatea demos la cara rebelándonos contra estas aventuras de los poderosos para que esas muertes sirvan en el futuro para la paz.

Oración: ¡Tú, Señor, has muerto por nosotros, y no nos podemos quedar parados, sin hacer nada! Haznos descubrir, Señor, que hay mucho que cambiar en nuestra vida; que es hora de tomar decisiones, que hay muchas cosas que son del todo inaceptables. Que abunde en nosotros la esperanza de que la vida vencerá a la muerte, de que la guerra dará paso a la paz, de que las injusticias nunca serán más fuertes que la justicia. Amén.

Padrenuestro