VIA CRUCIS CON JOVENES
(Este vía crucis forma parte de la pascua juvenil
2003 que aparece en esta misma página web.)
P/
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Al comenzar cada
estación:
V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu santa cruz redimiste al mundo
Primera
estación: Jesús en el Huerto de Getsemaní
La Ultima Cena ha
sido la despedida, rebosante de cariño hacia los suyos. Después Jesús va con
ellos al Huerto de los Olivos y allí ora al Padre. Es el momento de aceptar con
obediencia de hijo la voluntad divina.
Del
Evangelio según San Lucas 22, 39ss
Salió
[Jesús] y fue como de costumbre, al monte de los Olivos; le siguieron también
los discípulos. Llegado al lugar, les dijo: Orad para no caer en tentación. Y
se apartó de ellos como a un tiro de piedra y puesto de rodillas, oraba
diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi
voluntad, sino la tuya. Y entrando en agonía oraba con más intensidad. Y le
vino un sudor como de gotas de sangre que caían hasta el suelo.
Comentario
En momentos importantes de su vida Jesús reza: vuelve los
ojos al Padre y entabla con Él ese diálogo lleno de confianza, ese diálogo de
amor. Es también lo que deberíamos hacer nosotros. Por muy duros sean que sean
algunos momentos de nuestra vida, si los enfrentamos como Jesús unidos a Dios,
tendremos la fuerza para hacer siempre lo correcto y no acobardarnos.
En esta primera estación vamos a encomendar a todos aquellos que son
clavados en la cruz de la soledad porque no tienen a nadie. (silencio...)
Oración:
Señor, en la
dificultad buscas la oración, la unión intima con el Padre. Yo, que tantas
veces hago mi voluntad, y me olvido de Ti, quiero pedirte la fuerza para acudir
también al Padre en los momentos de alegría o tristeza, de esperanza o
desaliento. Para conocer su voluntad y aprender a amarla.
Canto: Sí me
levantaré (CV 180)
Segunda
estación: Jesús es traicionado por Judas.
A Jesús le entrega
uno de los doce, uno de los escogidos. Uno que fue su amigo va a ahora a la
cabeza de los enemigos.
Del
Evangelio según San Lucas 22,47-48.52-54a
Todavía
estaba hablando, cuando llegó un tropel de gente, y el llamado Judas, uno de
los doce, los precedía y se acercó a Jesús para besarle. Jesús le dijo: Judas,
¿con un beso entregas al hijo del Hombre?
Comentario
Judas había sido elegido personalmente por Jesús. Era de
los Doce, del grupo inicial que más cerca estuvo de Él: vio sus milagros,
escuchó sus palabras de vida. El Señor había tenido con él gestos de confianza
y predilección. ¿Cuál es la respuesta? La traición. Judas vende a Jesús por
dinero; cambia su amistad por unas monedas. Hoy debemos nosotros mirarnos en
Judas y preguntarnos si también, como él traicionamos a Jesús avergonzándonos
de ser cristianos.
En nuestra oración vamos a recordar a todos aquellos que a diario sufren
la cruz porque no encuentran paz en sus vidas, aquellos que son víctimas de las
distintas y numerosísimas formas de violencia que se dan en nuestra sociedad.
Oración:
Perdónanos,
Señor, por tantos besos traidores. Por avergonzarnos de ser cristianos ante
otros jóvenes y por fallar a tu amistad. No tengas en cuenta nuestros pecados y
concédenos vivir en paz
Padrenuestro
Tercera
estación: Jesús es condenado a muerte por el Sanedrín
Como los que han
planeado esta guerra contra Iraq, las autoridades en
el país de Jesús también andaban buscando ocasión y excusas para acabar con
vida de Jesús condenándolo a muerte.
Del Evangelio según San Mateo 26,59-67
Los príncipes de los sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso
testimonio contra Jesús para darle muerte; pero no lo encontraban a pesar de
los muchos falsos testigos presentados. Por último, se presentaron dos que
declararon: Este dijo: Yo puedo destruir el Templo de Dios y edificarlo de
nuevo en tres días. Y, levantándose, el Sumo Sacerdote le dijo: ¿Nada
respondes? ¿Qué es lo que éstos testifican contra tí?
Pero Jesús permanecía en silencio. Entonces el Sumo Sacerdote le dijo: Te
conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.
Jesús le respondió: Tú lo has dicho. Además os digo que en adelante veréis al
Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del
cielo. Entonces
el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué
necesidad tenemos ya de testigos? Ya lo veis, acabáis de oír la blasfemia: ¿Qué
os parece? Ellos contestaron: Es reo de muerte.
Comentario. Quieren matar a Jesús y han apañado un
juicio lleno de pruebas falsas y de mentiras. Con tal de conseguir su objetivo,
callar su voz e impedir que la gente le siga, no les importa recurrir a las
pruebas falsas y a las mentiras. ¿Acaso no actuamos muchas veces así nosotros
cuando por quedar bien, o por conseguir nuestro objetivo, no nos importa acusar
falsamente a otro?
En nuestra oración de esta tercera estación vamos a tener
presentes a quienes a diario son crucificados
al sufrir las injusticias cometidas por los poderosos y los grandes.
(Silencio…)
Oración: Ayúdanos, Señor,
a ser siempre comprensivo con los demás; que nunca juzguemos a nadie, que nunca
condenemos a nadie y menos con falsedad y mentira. No permitas que se
introduzca en nuestro corazón, el cáncer de la envidia.
Avemaría
Cuarta
estación: Jesús es negado por Pedro
Pedro habla
confesado que Jesús era el Mesías, y el Señor le había respondido: "tú
eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Pero Jesús ahora
necesita ayuda, y Pedro flaquea: niega a su maestro, no una sino tres veces.
Del Evangelio según San Mateo 26,69-75
Entre tanto, Pedro estaba sentado fuera, en el atrio; se le acercó una
sirvienta y le dijo: Tú también estabas con Jesús el Galileo. Pero él lo negó
delante de todos, diciendo: No sé, de qué hablas. Al salir al portal le vio
otra vez y dijo a los que había allí: Este estaba con Jesús el Nazareno. De
nuevo lo negó con juramento: No conozco a ese hombre…Y Pedro se acordó de las
palabras que Jesús había dicho: Antes de que cante el gallo, me negarás tres
veces". Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
Comentario ¡Cómo nos parecemos a Pedro! Muchas veces hemos prometido ser fieles a
Jesús. Muchas veces le hemos prometido que nunca le fallaríamos y, sin embargo,
cuando en verdad tenemos que dar la cara por él en aquellos momentos y
ambientes poco propicios para lo religioso, negamos nuestra identidad de
cristianos. Negamos ser de los que siguen a Jesús. Como a Pedro, a nosotros
también nos entra miedo a quedar mal y negamos a Jesús.
Oremos en silencio
por todos aquellos que mueren en la cruz de la incomunicación, aquellos que no
son escuchados y que sienten que no cuentan para nada, que en defnitiva, no son personas. (Silencio)
Oración: Señor, nosotros también como Pedro, te niego en
tantas ocasiones... en lo importante y en lo más cotidiano. A ti, que conoces
nuestra debilidad te pedimos, que nos ayudes a ser humildes para reconocer
nuestros errores y valientes para ser siempre fieles.
Quinta
estación: Jesús es juzgado por Pilato
Los judíos quieren
aparentar legalidad a su juicio contra Jesús y necesitan para ello ratificar su
condenado por la autoridad competente. Pilato se
presta al juego a pesar de que ve la inocencia de Jesús. Para él salvar el
puesto es más importante que salvar al inocente.
Del
Evangelio según San Juan 18, 36-38. 19, 14-16.
Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este
mundo, mis servidores lucharían para que no fuera entregado a los judíos. Pilato le dijo: ¿Luego tú eres Rey? Jesús contestó: Tú lo
dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar
testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. Pilato le dijo: ¿Qué es la verdad? (...) Era la Paresceve de la Pascua, hacia la hora sexta, y dijo a los
judíos: He ahí a vuestro Rey. Pero ellos gritaron: Fuera, fuera, crucifícalo. Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey voy a crucificar? Los
pontífices respondieron: No tenemos más rey que el César. Entonces se lo
entregó para que fuera crucificado.
Comentario Pilato está convencido de la inocencia de Jesús
pero su cobardía y su afán por no poner en en peligro
su cargo le impide ejercer su autoridad de manera justa. Y lo peor es que se
quiere lavar las manos como si no fuera responsable.
También nosotros nos
parecemos a Pilato. Cuantas veces nos lavamos las
manos ante situaciones en las que deberíamos estar comprometidos y en las que
deberíamos actuar con responsabilidad. Y no nos importa demasiado que, por
nosotros lavarnos las manos, otros queden fatalmente perjudicados.
En esta estación
recordaremos a todos aquellos y aquellas que son crucificados en la esclavitud
de la droga, el alcohol, las pandillas, algunos de ellos amigos y amigas
nuestros, pero ante quienes nos lavamos las manos. (Silencio…)
Oración: Señor, en
ocasiones vemos claro lo que tenemos que hacer, pero nos interesa por encima de
todos guardar nuestras espaldas y cuidar nuestros intereses egoístas. Por eso
te pedimos que nos ayudes a cambiar y que en todo sepamos hacer tu voluntad.
Padrenuestro
Sexta
estación: Jesús es azotado y coronado de espinas
Pilatos quiere
congraciarse con los judíos y entrega Jesús a los soldados para que lo azoten.
La corona de espinas que colocan en su cabeza, para la gente motivo de burla,
será sin embargo señal del triunfo del crucificado.
Del
Evangelio según san Mateo 27,27
Entonces
los soldados del Procurador llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron en torno a
él a toda la cohorte. Le desnudaron, le pusieron una túnica roja, y trenzando
una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, y en su mano derecha una
caña; se arrodillaron ante él y se burlaban diciendo: Salve, Rey de los judios.
Comentario A Jesús lo azotan sin piedad. Él, que había asado haciendo el bien y
curando a los oprimidos, es correspondido de esa manera. A él esos golpes y
azotes le sabrían a ingratitud. Cada uno y cada una de nosotros y de nosotras
debemos sentirnos como los soldados de esta estación. Nuestra ingratitud, en el
hogar, con los amigos etc, son golpes y azotes con
los que hacemos mucho daño a los que nos quieres.
En esta estación
vamos e encomendar a todos los que sufren diariamente el azote de una falta de
vivienda, de la carencia de un hogar en el que poder vivir con dignidad enf amilia.
Oración: Señor, la
actitud de los soldados que te azotan y golpean y las burlas de la gente que
olvidan todo lo que hiciste por los enfermos y por ellos mismos nos hace ver
que también nosotros partimos el corazón de los que nos aman con nuestra
ingratitud. Enséñanos a ser generosos y saber corresponder y también a saber
aceptar el sufrimiento cuando no somos correspondidos.
Séptima
estación: Jesús carga con la cruz
El condenado a
muerte debía cargar él mismo el madero en el que sería clavado. Eso aumenta el
sufrimiento y el dolor del que va a morir pero sirve para que el placer del que
mata sea mayor.
Del
Evangelio según San Juan 19,16-17
Entonces
Pilato se lo entregó para que fuera crucificado.
Tomaron, pues, a Jesús; y él, con la cruz a cuestas, salió hacia el lagar
llamado de la Calavera que en hebreo se dice Gólgota.
Comentario Abrazado a la cruz Jesús camina el
trayecto del sufrimiento. Sólo hay una razón para acepte hacer lo que hace:
salvarnos de la muerte, garantizarnos la vida. A quienes queremos ser sus
seguidores Jesús nos ha advertido que tenemos que estar dispuestos a correr su
misma suerte. ¿Cómo carga cada uno y cada una de nosotros y de nosotras la cruz
que nos corresponde?
En esta estación tendremos muy presentes a quienes las horas y los minutos
de cada día los pasan abrazados a la cruz del hambre. Con esa cruz no se puede caminar.
Oración: Señor, nuestra
cruz es menos pesada que la tuya, pero es la que cargamos queriéndonos librar
muchas veces de ella. Que como tú, no le tengamos miedo a la cruz y que cargada
con alegría y determinación sea una cruz de salvación para nosotros.
Canto: Perdona a
tu pueblo (CV149)
Octava
estación: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz
A Jesús le fallan
las fuerzas, pero como el espectáculo no puede terminar a mitad del camino, los
soldados obligan a un tal Simón a ayudar a Jesús con el madero.
Del
Evangelio según San Lucas 23, 26
Cuando
le llevaban echaron mano de un tal Simón de Cirene,
que venia del campo y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús.
Comentario Nadie, ni siquiera Jesús, puede llegar por sus propias fuerzas hasta el
final del camino de la vida cargan una cruz tan pesada. Todos somos peregrinos
que cargan cruces y necesitamos echarnos una mano y ayudarnos unos a otros. El
gesto de Simón nos cuestiona hoy y nos pregunta si estamos dispuestos a ser
cireneos de los demás.
En esta estación
recordaremos a quienes son víctimas de una pobreza tan extrema que les impide
alcanzar los recursos necesarios para vivir, alimentarse, vestirse y cuidar su
salud. La cruz que cargan estos hermanos y hermanas necesita urgentemente
cireneos solidarios.
Oración: Señor, estás
fatigado y nos pides ayuda: has querido necesitar de nuestro apoyo. Enséñanos a
tener la humildad de pedir ayuda cuando lo necesitemos. Enséñanos también a ser
los cireneos de los demás, sin humillarlos. Ayúdanos a ser solidarios con los
más necesitados.
Padrenuestro
Novena estación: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén
De toda aquella
multitud de gente curiosa que asiste al fascinante espectáculo de un
ajusticiamiento, unas mujeres hacen suyo el dolor de Jesús. Jesús corresponde
haciendo suyo el de ellas.
Del
Evangelio según san Lucas 23, 27-31
Le
seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que lloraban y se lamentaban
por él. Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis
por mi, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos…
Comentario Nos dice el evangelio que tan solo unas mujeres se acercaron a Jesús con
sentimientos de compasión. Tuvieron la valentía de dar la cara por él y arriesgarse
a ser también ellas despreciadas por el resto de los espectadores. A Jesús aún
le queda un poco de espacio para hacer suyo el dolor de esas mujeres
crucificadas también por la marginación, el machismo, la ingratitud de la
familia y la violencia.
En esta estación
vamos a encomendar a tantas mujeres que a diario son crucificadas en la cruz de
la violencia. No es una violencia cualquiera, está tan extendida que hasta le
hemos puesto nombre propio: le decimos violencia contra la mujer. Oremos por ellas.
Oración: Enséñanos
Señor a ser compasivos, a desarrollar en nosotros la compasión para que nos
dejemos conmover por el dolor que sufre de manera que podamos salir en su
ayuda. Y ayúdanos también a evitar en nosotros la violencia contra la mujer.
Décima
estación: La crucifixión del Señor
Jesús llega al
Calvario y allí le despojan de sus vestiduras. Así, desnudo, para mayor
vergüenza, lo clavan en la cruz.
Del
Evangelio según San Marcos 15, 22-27
Y lo llevaron al lagar del Gólgota, que significa lugar de la Calavera. Y
le daban a beber vino con mirra, pero él no aceptó. Y le crucificaron y
repartieron sus ropas, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaba cada
uno. Era la hora tercia cuando lo crucificaron.
Comentario Hoy es día de Viernes Santo, la imagen
de Jesús clavado en la cruz por cada uno de nosotros y de nosotras de
suscitar particulares sentimientos. En esa cruz en la que clavaron a Jesús hoy
nosotros deberíamos clavar nuestros pecados, todo aquello que no llena
precisamente de orgullo nuestras vidas para que también tengamos esperanza de
nueva vida.
En esta estación
recordaremos a quienes tienen las manos y los pies clavados en la cruz al no
encontrar trabajo. Esas manos y esos pies atados a la cruz les impiden ganar el
pan de sus hijos quedando condenados a la vergüenza y la desesperanza.
Oración: Señor, te has
entregado hasta el final, con el desprendimiento más radical. Te has quedado
sin nada; sólo con la cruz. Que aprendamos, Señor, de la desnudez de la cruz.
Que sepamos prescindir de tanta cosa superfluo que anhelamos: dinero,
comodidad, deseo de poder, placer, etc. Que sepamos vaciarnos de lo trivial
para llenarnos de lo que en verdad importa.
Canto:
Victoria tu reinarás (CV223)
Onceava
estación: Jesús promete su reino al ladrón bueno
A la derecha e
izquierda de Jesús han crucificado a dos malhechores. Y mientras uno lo
insulta, el otro reconoce sus errores y se da cuenta de la grandeza del que va
a morir junto a él.
Del Evangelio según San Lucas 23,39-43
Uno de los ladrones crucificados le injuriaba diciendo: ¿No eres tú el
Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro le reprendía: ¿Ni
siquiera tú que estás en el mismo suplicio, temes a Dios? Nosotros, en verdad,
estamos merecidamente, pues recibimos lo debido por lo que hemos hecho; pero
éste, no hizo mal alguno. Y decía: Jesús, acuérdate de mi, cuando llegues a tu
Reino. Y le respondió: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso.
Comentario En realidad, todos somos ladrones crucificados a los lados de Jesús.
Podemos malgastar nuestra vida siendo injustos, burlándonos de los demás,
siendo cómplices de la muerte de otros y de la nuestra propia. Pero también
podemos enmendarnos y cambiar nuestras conductas para que la cruz a la que
estamos pegados sea causa de nuestra salvación. La decisión es nuestra. Hagamos
como el ladrón bueno, robémonos la vida eterna.
En esta estación
pediremos a Jesús que todos aquellos hombres y mujeres que son víctimas de la
marginación y exclusión se roben, como el buen ladrón, el reino de la justicia,
y de la libertad.
Oración: Señor, nos
vemos pecadores, y nos avergüenza no haber estado, no estar, a la altura de las
circunstancias. Somos ladrones pero queremos ser como el bueno que reconoció su
pecado y tu inocencia, y no como el malo que mantuvo hasta el final su corazón
repleto de odio.
Padrenuestro
Duodécima
estación: Jesús colgado en la cruz, su Madre, el discípulo
La profecía del
anciano Simeón se cumple ahora en Mar'a: la Madre de
Jesús está en el Calvario, al pie de la cruz, contemplando la agonía de su
Hijo. Junto a ella Juan, el discípulo amado. Y algunas santas mujeres.
Del
Evangelio según San Juan 19, 25-27.
Estaban
junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y
María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que
estaba allí, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después, dice al
discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en
su casa.
Comentario:
En este vía crucis de Viernes Santo no podía faltar el
recuerdo a María. Nos podemos imaginar su dolor de madre. Pero nos la podemos
imaginar también aceptando ese dolor convencida de que la causa lo justifica.
Por eso no guarda rencor contra nadie y acepta en el discípulo preferido de
Jesús, ser la madre de todos los que han crucificado a su Hijo. Conmueve
también contemplar el sentimiento de Jesús hacia su madre, no quiere dejarla
desamparada y la encomienda a su mejor amigo.
En esta estación
pidamos a Dios que consuele a tantos y tantas ancianos desprotegidos, a tantos
niños y niñas huérfanos, para quienes la calle es la escuela, la universidad y
el hogar. Pidamos que en nuestra sociedad haya atención para todos estos
marginados.
Oración: Santa
María, Madre de Jesús y Madre nuestra, tú, que estuviste asociada más
íntimamente que nadie al misterio del sufrimiento redentor de Cristo, enséñanos
a permanecer unidos a Él y a Ti como hizo Juan, el discípulo amado. Enséñanos también
a ser solidarios con todos los desprotegidos y abandonados que se encuentran
cercanos de nosotros.
Avemaría
Décimo
tercera estación: Jesús muere en la cruz
A Jesús, a punto de morir se le amontonan los
sentimientos. Se siente sólo y abandonado, pero a la vez siente que era
justamente así como tenían que suceder las cosas.
Del
Evangelio según San Marcos IS, 33-37.
Y al llegar la hora sexta, toda la tierra se cubrió de tinieblas hasta la
hora nona. Y a la hora nona exclamó Jesús con fuerte voz: Eloí, Eloí, ¿lamá
sabacthaní? que significa: Dios mio,
Dios mio, ¿por qué me has desamparado? Y algunos
de los que estaban cerca, al oírlo decían: Mirad, llama a Elías. Uno corrió a
empapar una esponja con vinagre y, sujetándola a una caña, le daba de beber, mientras
dacia: Dejad, veamos si viene Ellas a bajarlo. Pero
Jesús, dando una gran voz, expiró".
Comentario Lo que contemplamos en la cruz es el cumplimiento cabal de aquello que el mismo Jesús dijo en una
ocasión “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Hoy
debemos agradecer que Jesús sea nuestro amigo, que nos quiera tanto que hasta
la vida dio por nosotros. ¿Valemos tanto para ser tan queridos tanto? ¿Nuestra
vida es tan importante que como para ser rescatada con sangre?
Oración: Señor, has
bebido el cáliz de la pasión hasta el final. Tú dijiste que "no hay mayor
amor que el de dar la vida por los amigos". Has dado tu vida por amor, has
dado tu vida por nosotros, por mi. Haz que aprendamos a hacer de nuestra vida
una donación a los demás.
Canto: Cristo nos da la libertad
(CV54)
Décimo
cuarta estación: Jesús es colocado en el sepulcro (en el templo parroquial de
San Gerardo Mayela)
Nicodemo y José de Arimatea, discípulos ocultos de Jesús,
piden su cuerpo a Pilato para darle sepultura.
Del
Evangelio según San Marcos 15, 42-47.
Y llegada ya la tarde, puesto que era la Parasceve, que es el día
anterior al sábado, vino José de Arimatea, miembro
ilustre del Consejo, que también él esperaba el Reino de Dios y, con audacia,
llegó hasta Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto y, llamando
al centurión, le preguntó si efectivamente había muerto. Cerciorado por el
centurión, entregó el cuerpo a José. Entonces éste, habiendo comprado una
sábana, lo bajó y lo envolvió en ella, lo depositó en un sepulcro que estaba
excavado en una roca e hizo arrimar una piedra a la entrada del sepulcro. María
Magdalena y María la de José observaban donde era colocado.
Comentario José de Arimatea y Nicodemo
son ahora, en los momentos más difíciles, cuando todos huyen, los que dan la
cara. Se preocupan del cuerpo del maestro, ofreciéndole lo único que pueden
hacer por él: ofrecerle sepultura. Jesús no tenía ni siquiera eso porque su
vida fue un completo despojo. Para que nuestra vida sea como la de Jesús
donación total de qué nos tenemos que despojar?
En esta estación
encomendaremos de manera especial a todas las víctimas de esta guerra contra Iraq. Que el horror que hemos contemplado desde las
pantallas de televisión, para algunos vivido como un espectáculo similar al que
contemplaban los que miraban el paso de Jesús con la cruz por la Vía Dolorosa,
no nos deje indiferentes. Que como José de Arimatea
demos la cara rebelándonos contra estas aventuras de los poderosos para que
esas muertes sirvan en el futuro para la paz.
Oración: ¡Tú, Señor, has
muerto por nosotros, y no nos podemos quedar parados, sin hacer nada! Haznos
descubrir, Señor, que hay mucho que cambiar en nuestra vida; que es hora de
tomar decisiones, que hay muchas cosas que son del todo inaceptables. Que
abunde en nosotros la esperanza de que la vida vencerá a la muerte, de que la
guerra dará paso a la paz, de que las injusticias nunca serán más fuertes que
la justicia. Amén.
Padrenuestro