
Herman Toothrot, el náufrago filósofo de Monkey Island, nos ha recibido en la Isla Dinky para concedernos una entrevista en exclusiva. Así, bajo cocoteros y en compañía de un loro parlanchín hemos encontrado a Herman.
Opoe: Bueno Herman, veo que ha vuelto
a la Isla Dinky.
Herman: Sí, la verdad es
que necesitaba volver al lugar donde empecé a enseñar filosofía.
O: Recuerdanos cómo era
su filosofía.
H: Es el taoísmo zen neo-existencialista
cartesiano. La verdad, es que lo pensamientos que se desarrollan con esta
disciplina suelen ser muy profundos y no he tenido muchos estudiantes.
O: ¿Cuántos estudiantes
ha tenido?
H: La verdad es que he tenido uno,
aunque sólo hizo una clase conmigo. Y le hice este acertijo: si
un árbol cae en medio de la selva y nadie lo ve, ¿de qué
color es el árbol?
O: Mmm...¿de todos
los colores?
H: Realmente usted valdría
para ser profesora.
O: Por casualidad no se llamaría
Guybrush Threepwood?
H: Vaya, ¿cómo lo
ha sabido?
O: Cosas mías... Bueno,
cuente para los que no le conocen o para los que no se acuerdan su historia.
H: Todo empezó cuando
un colega mío y yo decidimos ir en busca del secreto de Monkey Island.
Estuvimos meses intentando encontrar la isla, hasta que un día decidí
hacer la cena y utilicé una receta que encontré en el barco.
Misteriosamente, la receta nos sirvió para encontrar Monkey Island.
Llegamos, pero mi colega, un hombre sano, quedó como un hombre poco
sano y se quedó ahí. No podía volver a la isla Mêlée
yo sólo manejando un barco, así que decidí amaestrar
unos monos para que fueran a Mêlée Island y buscaran ayuda.
Pero no llegaron. Yo podría haber ido con ellos, pero creame, tres
semanas de viaje en un barco lleno de monos es un tormento y un suicidio.
Me quedé como náufrago en Monkey Island y conocí a
los canívales de por ahí. Menuda gente, siempre destrozaban
mis catapultas, hacían mucoh ruido por las noches...no los recomiendo
como vecinos, les dejé un recoge plátanos y estuve más
de tres años sin verlo. Luego vino ese Guybrush que me prometió
rescatarme y al final tuve que llevarlo yo mismo a Mêlée...
O: ¿Usted mismo?
H: bueno...sí, es que tenía
un bote, ¿sabe? Yo sólo quería que me rescatasen,
que se preocuparan de mi...
O: Ejem...continue.
H: Después decidí
cambiar de aires y me instalé como náufrago en la Isla Dinky,
que para mi tiene más encanto que cualquier montaña del Tíbet.
Aquí, cuando me aburro puedo hacer surf, recoger plátanos...Creo
que es el lugar ideal para la meditación.
O: Bueno, Herman, se nos acaba
el tiempo, pero vendremos otro día para charlar más. Ahora
tengo que atender unos asuntos de última hora.
H: Ja ja ja yo también.
(mirando al público).