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Después de un año del cierre de la serie de fotografías realizadas a José, durante todo su primer año de vida, era el momento de hacer un retrato con pocas semanas más de dos años.
Este es un retrato planeado en cuanto a su idea, el lugar, y la pose del modelo. Casi todo. Menos la mosca.
En un pequeño set, montado con un fondo y sobre un sillón, que junto a una ventana se ilumina suavemente, José muy bien podía sentarse sobre los almohadones del respaldo. Como se aprecia en el resultado, su pequeñez se acentúan con este detalle y de esta, junto con toda su expresividad, se obtiene (creo) un retrato lleno de todo su ser tal como es.
La fotografía se pensó para realizarse con una M6 preparada al efecto, pero apareció la mosca. Y partir de ese momento el retrato se convirtió en la caza de una instantánea. Ahí mi Leica sin motor (prometo ponerle uno) se quedaba corta. Así pues fue mi FM3A, con el motor, la que tomo el relevo y con la que fue posible obtener esta serie. A 30 y con 2'8 prácticamente en todo los casos. El objetivo Nikkor 45/2'8, ese pankake que sacaron a propósito de la FM3A, se portó muy bien. La película, la E100VS como viene siendo habitual.
Y el modelo rió de cuanto le decíamos para llamar su atención, saltó, se agitó, buscaba a la mosca con la mirada, y hombrecito con toda su personalidad ahí puesta, cruzaba la pierna con toda naturalidad. Pensé la foto con la pierna así porque le había visto hacerlo y al decirle que lo hiciera lo hizo sin dudar. Todo esto no duró más de dos minutos. Después, el modelo, muy aficionado a los botones (cualquier botón que se pueda pulsar) nos fotografió ambos en el espejo (único momento en el que usamos flash)
El resultado es la serie que se puede ver en conjunto y una por una, y dos retratos, serio y sonriente, que me hacen muy difícil decir cual es el retrato final de esta sesión. Por eso muestro los dos. Y hasta la próxima.
A.Paso
Abril, 2002
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