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Ciencia

Las lecciones de los genes

Orfilio Pelaez*

La publicación simultánea -en las revistas científicas Nature y Science- de la secuencia casi completa (aunque imperfecta) del genoma humano, marca no solo un momento histórico en la ciencia mundial, sino también un puñado de contundentes lecciones para quienes habitamos el planeta en este inicio del tercer milenio.

La primera moraleja de esta lectura inicial del "libro de la vida" es, sin duda, la de la necesidad de la humildad. A contrapelo de aquellas estimaciones que situaban el número de genes de los humanos en 80 000 ó 100 000, en realidad la cifra es mucho más modesta: unos 30 000 genes (segmentos de ADN con instrucciones para fabricar proteínas). A fin de cuentas, poco más que los de un gusano (19 000) o los de la llamada mosca del vinagre.

Según el Consorcio Público Internacional -integrado por investigadores de 20 países-, y cuyo equipo científico dirigido por el inglés Eric Lander publica sus resultados en Nature, el genoma humano contiene 31 780 genes, de los cuales ellos han analizado y secuenciado unos 22 000. Por su parte, la empresa privada estadounidense Celera Genomics, encabezada por Craig Vender, asegura en Science tener indicios claros de la existencia de 26 000 genes y estima que el número total llegaría a unos 38 000.

Cifras más o menos, otra conclusión evidente es lo poco que aún sabemos sobre el tema, pues se ignora la función de más del 40 por ciento de los genes, eso sin contar el sorprendente hallazgo de vastas regiones desérticas y repetitivas, bautizadas ya como "basura genética", que merecería, sin embargo, un estudio más profundo. Tras esta primera lectura, los científicos coinciden en que el genoma tiene un 95 por ciento de "chatarra" (desechos de microorganismos primitivos como virus y bacterias) y solo un cinco por ciento de genes, o sea, las regiones activas, codificadoras de proteínas, sin las cuales no existiríamos.

Se ha logrado clonar, secuenciar y recomponer aproximadamente el 88 por ciento del genoma humano, pero a pesar de ello, estamos únicamente en el umbral del tema. Tal como reconoce con lucidez el Consorcio Público en su publicación en Nature: "Esta secuencia de fragmentos genéticos contiene secretos largamente buscados del desarrollo, la fisiología y la medicina (...) pero en la práctica nuestra habilidad para transformar este conocimiento en comprensión sigue siendo tristemente insuficiente".

Otra lección, que podría parecer obvia, pero ignorada y pisoteada aún por muchos en el planeta, es que no hay diferencias genéticas notables entre los individuos, independientemente de su raza y, por demás, estamos mucho más cerca de los animales, de la naturaleza toda, de lo que habitualmente reconocemos. Descifrar este libro de la vida permitirá a los científicos, eso sí, a largo plazo, diseñar nuevos fármacos capaces de recomponer los desórdenes de la actividad genética causantes de las enfermedades, así como crear modernísimos medios de diagnóstico, que podrían augurar con gran antelación el riesgo o propensión de cada persona a padecer una afección determinada.

Y es en esa esfera de la aplicación práctica donde reside la lección fundamental de toda esta revolución científica. Prestigiosos expertos de todo el mundo alzan ya sus voces para pedir a los gobiernos que promuevan a tiempo la legislación imprescindible para evitar cualquier tipo de discriminación social, ya sea en el acceso a estas tecnologías, como en el uso que de ellas hagan los sistemas privados de salud, basados en la venta de "primas" o seguros sanitarios, pues es obvio que las empresas aseguradoras se sentirán tentadas a personalizar (y encarecer) sus servicios de acuerdo con el riesgo "genético" de cada paciente y esto podría derivar en una verdadera pesadilla para millones de personas. Nombres como el de Svante Paabo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Alemania, o el Premio Nobel David Baltimore, del Instituto Tecnológico de California, Estados Unidos, han insistido con vehemencia en esos y otros peligros.

En tal sentido, el panorama no parece muy alentador. De hecho, las investigaciones se han desarrollado en una carrera de fondo entre el Consorcio Público Internacional, cuyos hallazgos pueden consultarse sin costo alguno en Internet y por otros medios, y la mentalidad empresarial y lucrativa de la entidad norteamericana Celera Genomics, la cual se ufana de sus supercomputadoras rápidas y potentes, pero cuyos resultados no están al alcance de todos los estudiosos, porque requieren una suscripción pagada, incluso en Internet, cual si se tratara de rentar una transmisión de un partido de fútbol o comprar en la red informática una mercancía cualquiera.

Los investigadores abogan hoy por el libre acceso a cualquier avance, por mínimo que sea, obtenido en esa carrera, la cual debía ser del hombre hacia sí mismo, y no de unos pocos iluminados que viajan en yates y aviones privados, como Craig Venter, el presidente de Celera, contra el resto de los mortales. El británico John Sulston, integrante del equipo del Consorcio Público que dio a conocer su investigación en Nature, fue tajante en ese aspecto, al aseverar: "El genoma humano es un patrimonio público e internacional y sería criminal evitar el acceso a esa información".

Otro de los miembros del Proyecto Genoma Humano Internacional, el doctor inglés Mike Dexter, aseveró: "Al mantener el principio de acceso libre y equitativo estaremos ayudando a reducir la distancia entre los países ricos y nuestros colegas de las partes más pobres del mundo". El mayor riesgo genético no está en los genes, ni en la ciencia, sino en los propios hombres y sus sistemas de vida. Se impone entonces evitar una paradoja muy cierta: Este paso adelante en el acercamiento humano a la verdad científica podría significar dos pasos atrás en la búsqueda de la equidad social, imprescindible para la sobrevivencia futura de la civilización contemporánea.


Cortesía de GRANMA:

Consecuencias del Uranio Empobrecido
Punto de vista de los Médicos

Dra. Helen Caldicott.

El 30 de octubre de 1943, varios científicos que trabajaban en el Proyecto Manhattan, el llamado comité sobre "el uso de materiales radiactivos como arma de guerra", postulaban en una carta dirigida al General Leslie Groves, que la inhalación de uranio conduciría a "irritación bronquial, que se desarrollaría en escasas horas o días.

Los productos emisores de radiación beta pueden llegar al tracto grastrointestinal por medio de agua contaminada, comida o aire. Desde el aire, estos pueden alcanzar la membrana mucosa, la garganta, etcétera. El estómago, el ciego y el recto, zonas donde las substancias se alojan por más tiempo, serían gravemente afectadas. Es coherente pensar que podríamos presenciar úlceras y perforaciones del intestino que eventualmente producirían la muerte..."

Estas palabras podrían perfectamente describir algunos de los síntomas sufridos por veteranos de la guerra del Golfo Pérsico tras haber sido expuestos a uranio empobrecido, que ahora cubre losantiguos campos de batalla tanto de dicha guerra como de los Balcanes. En efecto, son perfectas para este caso, aún cuando el uranio empobrecido sólo tiene la mitad de radioactividad que el mineralencontrado en la naturaleza.

Uranio empobrecido no es otra cosa que uranio 238, que es lo que queda después de que el elemento fisionable 235 es extraído del mineral y usado como material para cabezas nucleares o en reactores productores de energía eléctrica. Alrededor de 700.000 toneladas de este material radiactivo desechado se han acumulado en los Estados Unidos durante casi 60 años. Eso, claro está, hasta que los mílitares norteamericanos le descubrieron una posible "utilidad". Casi dos veces más denso que el plomo, se abre paso a través de la coraza blindada de un tanque como un cuchillo caliente a la mantequilla. Como era gratis y abundante, balas y proyectiles de este material resultarían baratas
de producir.

Pero el uranio 238 tiene propiedades peligrosas. Es pirofórico, es decir se prende llama cuando alcanza su objetivo, el blindado de un tanque enemigo, por ejemplo, a gran velocidad. El fuego oxidiza el uranio y, hasta un 70 por 100 se convierte en volátiles partículas micróscopicas, tan pequeñas que si son inhaladas tras una leve ventisca, se alojan en los pulmones durante años.

Siendo el uranio 238 y sus subproductos, emisores radiactivos del tipo alfa y beta, que son cancerígenas, puede dañar las células de pulmones, huesos, hígado, próstata, intestino y cerebro, causando tumores malignos en estos órganos, tal y como es expuesto en un informe fechado en 1999 sobre la salud de los obreros de la industria transformadora de uranio, auditado por el Departamento de Energía de los Estados Unidos de América.

Tras la inhalación, éste se solubiliza y se transfiere de los pulmones a otros órganos, incluyendo el hígado, tejido adiposo y músculos. Con el tiempo, se puede excretar a través de los riñones donde, al tratarse de un metal pesado, induce al desarrollo de nefritis, que es una enfermedad crónica. Estudios realizados a veteranos de la guerra del Golfo indican que están excretando uranio 238 por la orina y el semen. Se estima que casi 300.000 veteranos estadounidenses han sufrido inhalación de uranio empobrecido.

Los niños de Irak, donde 300 toneladas métricas de uranio empobrecido en la forma de proyectiles usados y polvo volátil fueron dejadas atrás por los Aliados, presentan una incidencia más alta de lo considerado normal en cuanto a malformaciones congétinas y tumores malignos. Similares informes nos llegan de los hospitales de la provincia serbia de Kosovo y de Bosnia, mientras que otros estudios sobre hijos de los mencionados veteranos, muestran una anormalmente alta tasa de enfermedades congénitas.

El Departamento de Energía de los Estados Unidos admitió hace poco que uranio contaminado reprocesado de reactores militares había sido mezclado con uranio empobrecido "puro" en la planta de difusión gaseosa de Paducah, Kentucky. Este uranio contaminado contiene trazas de neptunio, plutonio y uranio 236 - elementos que son miles de veces más cancerígenos que el uranio.

Uranio 238 tiene una vida media de 4.500 millones de años, mientras que el neptunio 237 y el plutonio 239 que son mucho más cancerígenos que el uranio, tienen una vida media de cientos de miles de años. He aquí que Irak, Kuwait, Bosnia y Kosovo están de hecho contaminadas con elementos carcinógenos radiactivos para la eternidad. Y por la misma naturaleza de la carcinogénesis, con su período de latencia, que significa que el tiempo de incubación para los tumores varía entre 5 a 60 años, es casi probable que los casos de cáncer descubiertos en soldados de la OTAN y misiones de pacificación que sirvieron en los Balcanes, así como de los veteranos del Golfo, y por supuesto los civiles que viven en estos países, sean sólo la punta del iceberg.

Referencias:

Prensa Europea - Documentos del Pentágono- Datos estadísticos sobre incidencia del cáncer entre los trabajadores de la producción de uranio en los EE.UU.


Científicos cubanos en la batalla por la cultura general

Preparan nuevos cursos y mesas redondas sobre el tema de la ciencia. Aprovechamiento integral de las nuevas tecnologías para aumentar el nivel de información. Firme posición de principios en defensa del medio ambiente.

Los Médicos Cubanos en mesa redonda por la exploración científica

Alexis Schlachter

"Espero y sueño un mundo donde reine la paz y la verdadera fraternidad entre los pueblos y donde cada hombre tenga la posibilidad de desarrollar sus potencialidades, su cultura y un nivel de vida decoroso con pleno acceso a los avances de la ciencia mundial". - ARNALDO SANTOS.

Con la lectura de una emocionante carta del doctor Orfilio Peláez, entregada por su viuda, concluyó de manera diferente a lo habitual la Mesa Redonda donde se puso de manifiesto qué están haciendo los científicos cubanos para, como parte del pueblo cubano, llevar adelante la batalla de ideas mediante iniciativas prácticas y creativas en el terreno de la cultura general e integral.

La doctora Rosa Elena Simeón, ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), inició los análisis planteando las vertientes principales de trabajo de la comunidad científica del país, centradas fundamentalmente en la solución de los problemas económico-sociales que enfrenta la sociedad y en aportes cada vez mayores de conocimientos para incrementar la cultura general del pueblo.

Paralelamente —señaló a continuación—, los científicos han sido convocados por el Comandante en Jefe Fidel Castro a elevar, por un lado, su nivel de especialización y, por otro, a ampliar sus propios conocimientos sobre temáticas diferentes en áreas como la literatura, la pintura, etc.

Respecto a las diversas maneras en que se prevé aportar conocimientos científicos dirigidos a la cultura popular, el doctor Daniel Cordorniú, viceministro primero del CITMA, dio a conocer tres: mediante cursos destinados a Universidad para Todos, en mesas redondas especializadas y con una presencia mayor de la ciencia en los medios masivos de comunicación.

Al mencionar los futuros cursos se refirió al primero, que analizará los fundamentos de la ciencia moderna mediante explicaciones al alcance de todos acerca de la estructura de la materia, el universo, la vida y la especie humana; el segundo, tratará sobre el estado de la ciencia y la tecnología en los albores del presente siglo, mientras el tercero abarcará la problemática medio ambiental en la sociedad. Para el futuro se piensa en nuevos cursos de TV como el de Historia de la Filosofía, Astronomía y Física, Internet y Marxismo y contemporaneidad.

En el capítulo de las mesas redondas, el ministerio del ramo propone asuntos tan variados y de tanta actualidad como los relacionados con el Genoma Humano, la clonación, los alimentos genéticamente modificados, la Sociedad de la Información, fuga de cerebros, los intentos de mercantilizar y desideologizar a la ciencia e, igualmente, la relación entre esta última y el armamentismo; en los planes perspectivos está también una mesa redonda para analizar a Martí y su vínculo con la temática científica.

Durante una entrevista especialmente realizada para esta Mesa Redonda, el doctor José Rubiera dio a conocer que se prepara un curso destinado a Universidad para Todos acerca de la Meteorología y la Climatología mientras, en una colección de libros pequeños y de lenguaje sencillo, serán ofrecidos conocimientos acerca de los ciclones tropicales y la agrometeorología, entre otros temas.

El licenciado Gerardo Cabrera, presidente de la Agencia de Información para el Desarrollo, abordó la utilización de las nuevas tecnologías con dos finalidades: una, obtener, sistematizar y organizar informaciones útiles tanto para la ciencia como para el sector empresarial y otra, dar a conocer en el exterior los avances científicos de nuestro país. En ambos casos resultan prácticas dirigidas a potenciar concretamente la batalla de ideas desde las trincheras del conocimiento científico y en ese contexto se refirió a la importancia de los llamados portales electrónicos.

La colega Aixa Hevia dio a conocer varios sitios en Internet que ayudan de manera muy directa a conocer y aprovechar la realidad cubana; por ejemplo, el portal general de Cuba, con la dirección www.cuba.cu tiene 582 entradas para acceder a informaciones completas acerca de nuestro país.

El portal www.nuevaempresa.cu ofrece variados datos útiles al trabajo empresarial, mientras en su homólogo www.cubaciencia.cu es posible hallar desde la base de datos del Forum de Ciencia y Técnica hasta informaciones especializadas de las provincias o acceder a un intercambio de opiniones con científicos extranjeros mediante las denominadas listas de discusiones.

No faltó ocasión para que las Ciencias Sociales mostraran en esta Mesa Redonda cuán útiles son esas investigaciones especializadas con el fin de mejorar las condiciones generales de la sociedad cubana a todos los niveles.

Rolando González, director del Centro de Estudios Martianos, mostró cómo los investigadores de la vida de nuestro Héroe Nacional han ofrecido conferencias, charlas y otros trabajos en el camino de la socialización cada vez mayor del valioso legado del héroe de Dos Ríos, incluyendo la posibilidad de un curso en Universidad para Todos.

Por su parte, la doctora Romelia Pino, directora del Instituto de Filosofía, planteó que los investigadores sociales tienen bien claras sus metas en la actual batalla de ideas al estudiar y rescatar los verdaderos conceptos científicos de democracia y derechos humanos, así como ayudar en los procesos de dirección del país.

Un tema clave estuvo a cargo de la doctora Gisela Alonso, presidenta de la Agencia del Medio Ambiente, quien ofreció cifras que destacan el caos mundial al cual ha conducido al mundo la globalización neoliberal impuesta por el capitalismo: un 20 por ciento de la población mundial utiliza el 80 por ciento de los recursos del planeta y el 60 por ciento de toda la energía. Cuba ha luchado en todos los foros internacionales por un desarrollo sostenible que permita la sobrevivencia de la humanidad.

En los minutos finales de la Mesa Redonda, la doctora Rosa Elena Simeón destacó su sentimiento de felicidad y satisfacción al comprobar en el más reciente foro internacional sobre medio ambiente, celebrado en Nairobi, Kenya, el respeto y admiración que despierta nuestro país por su firme posición de principios en defensa de las naciones del Tercer Mundo, así como el particular interés por la medular intervención de Fidel en la Cumbre de Río/92, que sentó precedentes históricos acerca del tema del desarrollo sostenible. Al concluir la Mesa Redonda quedó evidenciado cómo los científicos cubanos avanzan aceleradamente en la batalla por la cultura general e integral para nuestro pueblo.