Rechazo continental al ALCA
10 Razones para decir NO al acuerdo de libre comercio
*
1. EL ALCA EXTENDERA A TODO EL CONTINENTE UN TRATADO
QUE YA HA PROBADO SUS TERRIBLES CONSECUENCIAS SOCIALES
El ALCA es esencialmente una expansión a todo
el continente americano del NAFTA (acuerdo de libre
comercio suscripto por EEUU, Canadá y México
en 1994). Durante estos años de vigencia, el
NAFTA ya ha probado las consecuencias que trae para
los trabajadores, la sociedad y el medio ambiente. Citemos
sólo algunos datos de esta situación.
Desde la vigencia del NAFTA, por ejemplo, un millón
de mexicanas más ganan menos que el salario mínimo
y 8 millones de familias han sido sumergidas en la pobreza.
Por otra parte, en la zona de las maquiladoras, a lo
largo de la frontera entre EEUU y México, el
crecimiento de la polución y los deshechos químicos,
resultado de la supremacía de los intereses comerciales
sancionada en el NAFTA, han incrementado dramáticamente
las tasas de hepatitis y los defectos de nacimiento.
2. EL ACUERDO HA SIDO ELABORADO EN SECRETO
Desoyendo los repetidos llamados a un debate abierto
y democrático, las negociaciones del ALCA, iniciadas
en 1994, han sido conducidas en el mayor de los secretos.
Ni los pueblos de la región, ni el conjunto diverso
de organizaciones sindicales y sociales, ni los parlamentos
han podido participar en los debates ni conocer el detalle
de la marcha de los cuerdos. Por el contrario, con gran
cinismo, los negociadores afirman que han tomado nota
de las recomendaciones del Foro Empresarial de la Américas
y que las mismas han sido aportes valiosos al proceso
del ALCA. Así los gobiernos se aprestan, en pocas
semanas, a firmar un ratado a espaldas de los pueblos
y que amenaza con profundizar radicalmente las terribles
consecuencias que depararon las políticas neoliberales
vigentes.
3. EL ACUERDO DEGRADARÁ AUN MAS LOS DERECHOS
LABORALES Y LAS CONDICIONES DE
TRABAJO
La experiencia del NAFTA ha demostrado cómo
los derechos laborales más básicos y los
intereses de las trabajadoras han sido erosionados por
estos acuerdos de libre comercio. El objetivo de asegurar
la más absoluta libertad al capital para moverse
a nivel continental significará, como lo señala
nuestra experiencia más reciente, una tendencia
a la baja de los salarios y las condiciones laborales.
La terrible situación que sufren trabajadoras
de las máquilas en México (salarios por
debajo del salario mínimo, jornadas laborales
de más de 12 horas, ausencia de amparo legal,
limitación de la acción gremial, condiciones
insalubres de rabajo, trabajo infantil) son un ejemplo
próximo de lo que nos augura el ALCA. Por otro
lado los efectos de la libre importanción de
mercancías amenazan con condenar al sector industrial
local a una completa desaparición, profundizando
así los altos índices de desempleo que
ya castigan a nuestro país.
4. EL ACUERDO EXACERBARA LA DESTRUCCION DEL MEDIO AMBIENTE
Tras la firma del ALCA cualquier regulación
estatal destinada a preservar el medio ambiente, así
como la salud, deberá acreditar que no constituye
un obstáculo innecesario al comercio y la inversión
reservándose las empresas el derecho a querellar
legalmente a los estados. Para nuestro país significará
profundizar una política de depredación
de los recursos naturales en desmedro del medio ambiente
y las poblaciones locales. Así sucede ya en el
NAFTA donde, por ejemplo, en el estado mexicano de Guerrero
el 40% de los bosques se han perdido por la explotación
indiscriminada en estos últimos años,
lo que además ha provocado una erosión
del suelo y la destrucción del hábitat
natural.
5. EL ACUERDO PONDRA EN RIESGO LA VIDA Y LA SALUD DE
LOS PUEBLOS
El ALCA expandirá las reglas del NAFTA sobre
el monopolio de las patentes (particularmente importantes
en el sector farmacéutico) a todo el continente
así como legalizará los organismos genéticamente
modificados, con sus consecuencias sobre el precio de
los medicamentos y la salud de la población.
Por otra parte el ALCA, como el NAFTA, impedirá,
bajo el pretexto de otorgar seguridad absoluta a las
inversiones, cualquier regulación estatal aún
cuando ésta se apoye en consideraciones de bienestar
general o de defensa de la salud pública o el
medio ambiente. En ese sentido, por ejemplo, Canadá
ya ha sido demandado y condenado por prohibir un aditivo
para naftas considerado cancerígeno y éxico
enfrenta demandas por causas similares.
6. EL ACUERDO CONVALIDARA Y PROFUNDIZARA LA PRIVATIZACION
DE LOS SERVICIOS SOCIALES
El proyecto del ALCA se extiende además a los
servicios comprometiendo a los estados a garantizar
el derecho de las empresas a prestarlos, con la única
excepción de aquellos rindados por el estado
en forma absolutamente gratuita. Esto abre la posibilidad
de la privatización donde ella no ha tenido aún
lugar, entre otros sectores la educación y la
salud; así como excluye expresamente revertir
las privatizaciones ya realizadas. El principio general
es transformar los servicios sociales en mercancías,
cuyo acceso quede regulado por la capacidad individual
de pago. Por otra parte permitiría a las empresas,
como ya ha ocurrido n Canadá y México,
exigir contar con las mismas exenciones y privilegios
que los organismos públicos que los prestan.
7. EL ACUERDO ACELERARA LA QUIEBRA DE LAS MEDIANAS
Y PEQUEÑAS EMPRESAS Y LA DESINDUSTRIALIZACION
DEL PAIS
La eliminación de las barreras arancelarias,
la prohibición de cualquier política estatal
destinada a favorecer el uso de bienes nacionales (compre
nacional) o privilegiar de cualquier forma el desarrollo
local o sectorial, la obligación de abrir las
compras o contrataciones del estado en todos sus niveles
(nacional, provincial y municipal) que superen un monto
mínimo a todas las empresas del continente, entre
otras cuestiones, amenazan con condenar a la desaparición
a las ya golpeadas medianas y pequeñas empresas
así como profundizar la desindustrialización
de la economía, proceso abierto en nuestro país
desde 1976.
Por otra parte, nuestro país ni siquiera podrá
beneficiarse de sus ventajas comparativas en el sector
de la agricultura dado que los subsidios a este sector
(utilizados justamente por los EEUU para sostener a
sus productores agrícolas) son una de las pocas
excepciones planteadas en el tratado. En este sentido
es interesante señalar que un reciente estudio
del impacto del ALCA sobre la industria alimentaria
de la argentina prevee una leve caída de las
xportaciones (4%) y un significativo incremento de las
importaciones (entre 30 y 35%).
8. EL ACUERDO LIMITARA AUN MÁS LOS DERECHOS
DEMOCRATICOS DE LA SOCIEDAD
Todo intento de regulación estatal, así
esté fundado en criterios de desarrollo económico
local o nacional, progreso social, bienestar de la población
o protección del medio ambiente, puede ser cuestionado
con éxito por el capital como lo demuestra la
experiencia del NAFTA. Para nuestro país además
dicho acuerdo tornará irreversibles las políticas
neoliberales implementadas en la última década.
En ese sentido las cláusulas del ALCA impondrán,
desde hoy y hacia el futuro, un verdadero corset a la
voluntad de la sociedad y al propio funcionamiento de
las instituciones democráticas.
Una prueba de su carácter antidemocrático
s que el acuerdo ha sido negociado a espaldas de los
pueblos, sin consulta a las organizaciones sociales
y sin debate parlamentario. Por eso planteamos, junto
a la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur,
que dicho acuerdo no puede suscribirse sin antes convocar
a la sociedad a expresarse en un plebiscito.
9. EL ACUERDO INCREMENTARA LA POBREZA Y LA DESIGUALDAD
La aplicación de políticas económicas
de corte neoliberal en nuestro país durante la
última década han significado un constante
incremento de la pobreza, la desigualdad social, la
precarización laboral y el desempleo. El ALCA
convalidará y profundizará esta situación.
En los hechos el ALCA constituirá la creación
de una zona económica, de Alaska a Tierra del
Fuego, en beneficio de las corporaciones transnacionales
norteamericanas y algunos socios locales. De esta manera
el acuerdo constituirá en el área económica
un nuevo instrumento, que, junto al Plan Comombia y
al Plan América intenta subordinar aun mas a
los países y pueblos de la región a la
hegemonía de los EEUU.
10. PORQUE OTRA INTEGRACION ES POSIBLE
Las organizaciones sindicales nacionales y regionales,
los grupos ecologistas y de derechos civiles, los movimientos
campesinos, indígenas y de mujeres del continente
se han pronunciado contra el ALCA. Desde hace varios
años dichas organizaciones vienen realizando
foros y protestas contra este acuerdo. En la primera
semana de abril, cuando en Buenos Aires nos movilicemos
contra la Cumbre de Ministros de Economía, en
el espíritu de Seattle y del reciente Foro Social
Mundial de Porto Alegre, protestas y actividades similares
tendrán lugar en casi todos los países
de la región. Así juntos todos también
acompañaremos las protestas que se realizarán
a fin de mes en Quebec. Porque, juntos todos, otra integración
justa y solidaria es posible.
alfaromelina@yahoo.es
El imperialismo: Pasado, presente y futuro
James Petras
Confidencia
Cuanto mayor sea la realidad del poder imperialista,
menos se escribe, se habla de ella o siquiera se menciona.
Circulan toda clase de ideas vagas y amorfas: la globalización,
el neoliberalismo, "la doctrina única". El imperialismo
es la dominación, el control, la posesión
y la explotación por parte de las clases dominantes
de una nación-estado sobre otra nación,
sus recursos, mercados y gente. Actualmente en un grado
sin precedentes, los banqueros inversores, las empresas
multinacionales y las instituciones financieras de Europa
y Estados Unidos controlan la vasta mayoría de
las principales organizaciones económicas que
producen, invierten, comercian y circulan capital y
commodities. Estas no son compañías "sin
estado". Sus casas centrales se encuentran en Europa
y Estados Unidos. Sus estados negocian, manipulan, presionan
y se involucran en guerras para crear oportunidades,
comprar a sus competidores, derribar barreras a su expansión
económica y eliminar cualquier adversario real
o imaginario.
Los gobernantes imperialistas plantean amenazas nucleares,
utilizan armamento de alta tecnología y destruyen
a sus enemigos. Sus negociadores comerciales eliminan
restricciones de los competidores y justifican las barreras
comerciales para sus propias empresas. La principal
función del estado imperialista es dominar de
tal modo que sus multinacionales puedan florecer. El
estado imperialista se ha hecho más poderoso
e invasor con el crecimiento de los capitalistas "internacionales".
El estado imperialista emplea a más funcionarios
para abrir mercados, recaudar grandes sumas para financiar
los regímenes de sus clientes en crisis financieras,
envía a sus mejores banqueros a negociar deudas,
aumenta la provisión de fondos para mejorar su
capacidad militar y de inteligencia, para destruir a
sus enemigos y debilitar a sus competidores. El estado
imperialista otorga subsidios a un pequeño ejército
de ideólogos para que discutan que el estado
es anacrónico, que las reglas del "mercado libre"
y las empresas globales no tienen lealtades nacionales.
La hegemonía del estado imperialista se basa
sobre la negación de su poder, para extender
y profundizar su ejercicio.
El lenguaje del Imperio
En el período previo a la revolución bolchevique
de octubre de 1917, el imperialismo era entendido a
través del sistema euronorteamericano de dominación
colonial de Africa, Asia y América Latina. Los
estados coloniales y el capital euronorteamericano y
japonés trabajaban de la mano para conquistar
tierras y pueblos. Los países dominantes aceptaron
ser designados como potencias imperialistas como signo
de prestigio, ser una Gran Potencia. Después
de las revoluciones comunistas, el surgimiento de los
movimientos de liberación nacionales y la desaparición
de las potencias imperialistas fascistas, la etiqueta
de "imperialista" quedó desprestigiada. Se asociaba
con saqueo y dominación. Por respeto a las susceptibilidades
democráticas de Occidente y a las revueltas en
el Tercer Mundo, la práctica del imperialismo
se disfrazó y surgió un nuevo vocabulario
de "regímenes post-colonialistas", "países
en vías de desarrollo" y "países desarrollados".
La realidad del imperialismo continuó, sólo
que estaba más disimulada,
El ejercicio actual de las intervenciones militares
imperialistas imita al del pasado. En el período
colonial, la ocupación euronorteamericana y el
saqueo de los continentes estaban justificados en nombre
de traer la "civilización occidental". Actualmente
las guerras de agresión y la ocupación
militar están justificadas en nombre de "misiones
humanitarias". En el pasado, el mito imperialista era
"El Descubrimiento de Nuevas Tierras"; en la actualidad
es el mito de la "Invasión por Invitación"
(extendida por los clientes locales). En el pasado,
lo piratas, aventureros y funcionarios comerciales sobornaban,
embaucaban y reclutaban a los jefes locales y líderes
tribales para que traicionaran a su pueblo y colaboraran
con el Imperio. Actualmente las "agencias de inteligencia"
participan en operaciones encubiertas entrenando a ejércitos
mercenarios, montando "gobiernos en el exilio" y proporcionándoles
un libreto que declara su nacionalidad y afirmando su
derecho a la autodeterminación. Lo que los ideólogos
imperialistas consideran la legítima autodeterminación
nacional es la división de las naciones y la
creación de mini regímenes clientes que
dependan del imperio.
En el pasado, las órdenes religiosas y las autoridades
coloniales participaban en el adoctrinamiento ideológico
de los pueblos sometidos. En la actualidad los medios
masivos de comunicación, el sistema de "educación
superior" y las organizaciones no gubernamentales subvencionadas
por el imperio junto con la propaganda del Vaticano
proporcionan el mensaje ideológico que describe
la subordinación como "modernización",
la recolonización como "globalización"
y la especulación financiera como la Era Informática.
Actualmente, a diferencia del pasado, el poder imperialista
penetra en todas las áreas geográficas
y en todos los aspectos de la vida socioeconómica.
Las corporaciones multinacionales y los bancos dominan
no sólo los mercados de commodities y financieros,
las principales redes comerciales locales e internacionales,
sino también la elaboración genética
de alimentos, la producción y comercialización
masivas de "productos" culturales. Las fuerzas militares
de los países están dirigidas por generales
de los cuarteles euronorteamericanos. La marca del "éxito"
cultural y educativo debe ser "certificada", "reconocida"
y financiada por los líderes culturales en los
centros culturales del imperio euronorteamericano. El
imperialismo es un fenómeno multifacético.
Componentes del Poder Imperialista
Se nos recuerda constantemente que las corporaciones
multinacionales en la actualidad no tienen una identidad
nacional. Sin embargo, un reciente estudio empírico
(The Myth of the Global Corporation) observó
que más del 80% de las decisiones clave en inversiones
y tecnología se toman en las casas centrales
del "país de origen". Mientras que las multinacionales
producen y distribuyen en todo el mundo, sus casas centrales
siguen administradas y dirigidas por Europa, Estados
Unidos y Japón. En una palabra, los circuitos
económicos internacionales están bajo
el control imperialista
El alcance de la dominación imperialista puede
ser mal entendido si se observan los componentes clave
del poder imperialista, especialmente el control de
las principales organizaciones económicas, el
ejercicio del poder político-militar y el alcance
de la hegemonía cultural.
Economía de Imperio
El concepto amorfo de "globalización" oscurece
el grado en el que el poder económico está
concentrado en las instituciones de Europa y Estados
Unidos. Datos extraídos del Financial Times,
28 de enero de 1999, revelan que entre las 500 compañías
más grandes (basadas en su capitalización
de mercado), 244 son norteamericanas, 173 europeas y
46 japonesas. En otras palabras, el 83% de las mayores
empresas que controlan el comercio y la producción
mundiales son norteamericanas y europeas. Lo que resulta
igualmente importante es el aumento del poder de Estados
Unidos y la declinación de Japón en los
últimos años. La cantidad de firmas japonesas
entre las 500 principales disminuyó de 71 a 46;
mientras que la cantidad de grandes firmas norteamericanas
entre las primeras 500 aumentó de 22 a 244. Esta
tendencia se acentuará en el nuevo milenio porque
las compañías norteamericanas están
comprando una gran cantidad de empresas japonesas, coreanas
y de otros países asiáticos. La concentración
de poder es aún más sorprendente si analizamos
las 25 compañías más grandes del
mundo (aquellas cuya capitalización excede los
86 mil millones de dólares): más del 70%
son norteamericanas, el 26% son europeas y el 4% japonesas.
En la medida en que las multinacionales controlen la
economía mundial, es principalmente Estados Unidos
el que resurge como potencia abrumadoramente dominante
El argumento de que la "globalización" crea un
nuevo mundo "interdependiente" es falso. Todos los llamados
"mercados nacientes" de Asia, América Latina
y Africa constituyen sólo el 5% (26) de las 500
empresas principales. Lo que es más significativo
aún es que, debido a la crisis económica
y las privatizaciones, muchas de estas 26 empresas son
compradas por capitales norteamericanos o europeos y
se convierten en subsidiarias del imperio euronorteamericano.
En la esfera financiera de poder, 11 de las principales
13 casas financieras y de inversiones son norteamericanas,
las otras dos son europeas. Los mega fusiones y las
comisiones billonarias en dólares que estos bancos
"asesores" reciben los convierten en los actores más
influyentes en el mundo financiero
El Imperio, no la "globalización" explica porqué
la economía de los Estados Unidos continúa
creciendo, mientras que Asia, América Latina,
la ex U.R.S.S. sufren bancarrotas, crisis económicas
y se derrumban. Las transferencias masivas de ganancias,
intereses y pago de regalías a las multinacionales
de Europa y Estados Unidos preceden y acompañan
la crisis del resto del mundo. Este sistema de prosperidad
y crisis puede entenderse mejor como el exitoso funcionamiento
del imperio euronorteamericano. La "crisis" se ve precipitada
por la liberalización forzada y las inversiones
especulativas. Como consecuencia de la crisis, los países
imperialistas se benefician mediante la compra de empresas
en bancarrota, pagando bajos salarios en moneda devaluada
y comprando bienes de consumo baratos.
En nuestros días el capital euronorteamericano
ha extendido su control mucho más allá
de los primeros enclaves imperialistas en minería,
agricultura o industria. En la actualidad los bancos
euronorteamericanos sostienen miles de billones de dólares
en deudas y reciben cientos de billones en pagos de
deudas. Controlan los bienes inmobiliarios, las tiendas
minoristas, los centros comerciales (shopping centers),
productos de cultura masiva, los medios. Administran
la política macroeconómica a través
del FMI y del Banco Mundial. El alcance y la profundidad
del imperialismo contemporáneo excede ampliamente
la antigua "versión colonial"
Este lucrativo imperio económico es creado, mantenido,
protegido y expandido por el estado: no es, contrariamente
al folklore neoliberal, un "sistema de mercado que se
autoabastece".
El Estado Imperialista
El creciente imperio económico se corresponde
con la mayor militarización de la política
internacional. Encabezando el camino en esta dirección
se encuentra el principio de poder de construcción
del imperio: Estados Unidos y el gobierno de Clinton.
Los presupuestos militares proyectados para los próximos
cinco años rondan los 1,5 trillones de dólares.
Se construyen nuevos sistemas antimisiles. Más
importante que eso es que el régimen de Clinton,
apoyado por los líderes europeos, ha definido
explícitamente a la OTAN como una alianza militar
ofensiva enfocada sobre la intervención en conflictos
internos en cualquier parte del mundo. La doctrina militar
neoimperialista está descripta en un documento
titulado "El concepto estratégico de la Alianza"
publicado por la cumbre de la OTAN el 23-24 de abril
de 1999 y aprobado por los jefes de estado de Estados
Unidos y Europa que se reunieron en Washington.
Este documento brinda la explicación más
explícita y global de la nueva doctrina militar
que sirve para defender el creciente imperio económico
euronorteamericano. La pieza fundamental de la nueva
doctrina de la OTAN es la ampliación de la definición
de intervención militar, la creación de
nuevas fuerzas militares y la formulación explícita
de una base unilateral para la acción militar
ofensiva basada en los intereses imperialistas de los
países de la OTAN.
En el primer caso, la OTAN ya no es concebida como una
alianza defensiva que responde a ataques militares.
En lugar de ello, la OTAN ahora puede actuar simplemente
para "mejorar la seguridad y estabilidad de la región
euroatlántica" ). Es más, la participación
militar de la OTAN se basa ahora en la "prevención
del conflicto ... el manejo de la crisis -a través
de- operaciones de respuesta a una crisis". En otras
palabras, cada vez que los estados euronorteamericanos
perciben que sus intereses corren peligro debido a los
movimientos sociopolíticos que surgen, pueden
intervenir militarmente dentro de un país ("operaciones
de respuesta a una crisis").
Los pretextos sin límite prefijado para la intervención
militar de la OTAN son más explícitos
en la 2 Parte, titulada "Perspectivas Estratégicas".
Bajo el subtítulo "Desafíos y riesgos
para la seguridad" - que subraya posibles escenarios
para la intervención militar, el documento establece
que: "Algunos países en y alrededor de la región
euroatlántica enfrentan serias dificultades económicas,
sociales y políticas. Rivalidades étnicas
y religiosas, disputas territoriales, intentos inadecuados
o fallidos de reforma, el abuso de los derechos humanos
y la disolución de estados ... tales conflictos
podrían afectar la seguridad de la Alianza [OTAN]".
En otras palabras, si los obvios fracasos de las transiciones
capitalistas en Europa Oriental y en la ex U.R.S.S.
llevan a movimientos anticapitalistas ("inestabilidad")
que amenacen a regímenes miembros de la OTAN
en la región, esta puede intervenir militarmente
en las luchas internas con el pretexto de que el conflicto
pone en peligro la seguridad de los países integrantes
de la OTAN.
Para intervenir en cualquier parte del mundo para proteger
al nuevo imperio euronorteamericano, el documento propone
una nueva fuerza estratégica (la creación
de "fuerzas de despliegue rápido"), y un mayor
gasto militar ("los aliados europeos fortalecen su capacidad
para la acción, incluyendo el aumento de sus
capacidades militares"). El carácter claramente
imperialista de la nueva estrategia militar queda explícito
en dos párrafos clave que van más allá
de la declaración original de propósito
de la OTAN.
En el pasado, la acción militar de la OTAN se
basaba en la premisa "ante cualquier ataque armado al
territorio de los aliados". Sin embargo, en la nueva
versión de la doctrina de la OTAN leemos: "La
seguridad de la Alianza (OTAN) debe tener en cuenta
el contexto global. Los intereses de seguridad de la
Alianza pueden verse afectados por otros riesgos de
una naturaleza más amplia, incluyendo actos de
terrorismo, sabotaje y el crimen organizado y por la
alteración del flujo vital de recursos". En otras
palabras, si sustituimos la palabra "imperio" por "seguridad",
podemos entender mejor que los líderes euronorteamericanos
ahora pueden citar una multitud de asuntos internos/pretextos
para intervenir militarmente fuera de Europa. Es más,
si un régimen progresista decide nacionalizar
sus recursos naturales y/o dedicar una mayor parte de
los recursos al desarrollo interno en lugar de destinarlos
a los cofres de las multinacionales euronorteamericanas,
puede ser acusado por la elite de la OTAN de "alteración
del flujo de recursos" y estar sujeto a una invasión
por parte de las fuerzas de despliegue rápido
y a un bombardeo por parte de los "administradores de
las crisis" de la OTAN.
Si no existen "verdaderas crisis", la elite de la OTAN
puede imaginar una "crisis potencial en una etapa inicial"
en cuyo caso las "fuerzas militares de la Alianza puede
ser llamadas a realizar operaciones de respuesta a una
crisis". En otras palabras, las elites de la OTAN pueden
inventar una crisis hipotética para enviar sus
misiles y su fuerza aérea para bombardear a un
país disidente y calificarla de "operación
de respuesta a una crisis".
La expansión mundial y la conquista del capital
euronorteamericano van acompañadas por una militarización
mundial de la política exterior. Como establece
el documento de la OTAN: "El tamaño, la disposición,
la disponibilidad y el despliegue de las fuerzas militares
de la Alianza reflejarán su compromiso con la
defensa colectiva y con la ejecución de operaciones
de respuesta a una crisis, a veces con poco tiempo de
aviso, lejos de sus estaciones centrales, incluso fuera
del territorio de los Aliados". La OTAN se presenta
como la fuerza policial del mundo, definiendo para sus
propios propósitos la naturaleza de crisis y
de "defensa".
El documento de la OTAN, a la vez que reconoce que la
explotación imperialista y el pillaje en la "periferia"
del imperio llevan a conflictos con los movimientos
populares, proporciona los fundamentos políticos
para la intervención militar: " Deberán
tenerse en cuenta consideraciones regionales y en particular
geoestratégicas dentro de la Alianza, dado que
las inestabilidades en la periferia de la OTAN podrían
conducir a una crisis o a conflictos que requieran (sic)
una respuesta militar de la Alianza, potencialmente
con poco tiempo de preaviso". Evidentemente, los blancos
de la OTAN se extienden mucho más allá
del continente europeo hasta América Latina,
Asia y Africa. En el pensamiento de los estrategas de
la OTAN se encuentra implícita la idea de que
las políticas del mercado libre en Europa Oriental
y Central, los Balcanes y la ex U.R.S.S. han producido
resultados catastróficos para la mayoría
de sus habitantes. Los líderes de la OTAN están
preocupados porque esto provoque importantes levantamientos
y un retorno al socialismo o que resulte en alguna variedad
de nacionalismo benefactor. Por lo tanto, los militares
intensifican su poderío para proteger a los nuevos
regímenes de los clientes pro-imperialistas.
Los planificadores militares estratégicos de
la OTAN reconocen explícitamente que las políticas
imperialistas de apoyo evocarán poco, o nada
de, apoyo popular en el país elegido para la
intervención militar. El documento dice: "Montar
y mantener operaciones fuera del territorio de los Aliados
donde haya poco o ningún apoyo por parte de la
nación anfitriona significa la aparición
de desafíos logísticos especiales". Para
los estrategas militares del imperio, el problema no
es la oposición política de la gran mayoría
de la población en el país invadido, ni
las violaciones a la soberanía, ni las inevitables
y masivas pérdidas civiles de este indeseado
ataque, sino la logística, la coordinación
de todo el espectro de armas destructivas y de las tropas
para llevar a cabo la misión imperialista.
Para llevar a cabo la misión militar de los estrategas
euronorteamericanos del imperio, la OTAN ha reclutado
a los nuevos regímenes clientes de Europa Oriental:
la República Checa, Hungría, Polonia,
así como también 21 nuevos regímenes
subordinados llamados "Socios para la Paz". Los nuevos
líderes en Europa Oriental que, durante la era
soviética, decían querer la "independencia
nacional" ahora proporcionan tropas, bases y apoyo para
el comando militar de Europa y Estados Unidos. Del mismo
modo, desde el Báltico hasta el Cáucaso,
la OTAN ha extendido su alcance militar, rodeando a
Rusia y atacando a cualquier régimen disidente,
desde Yugoslavia hasta Irak, Somalia y Afganistán.
Los llamados Socios para la Paz están completamente
subordinados a los comandantes de Estados Unidos y a
la plana mayor de Europa Occidental. Los "socios" están
preparados para convertirse en el equivalente de los
nuevos legionarios extranjeros, reciben paga y son promovidos
en proporción directa a los servicios leales
que brindan al imperio euronorteamericano.
Rivalidades interimperialistas:
La OTAN y las Fuerzas Europeas de "Defensa"
La toma de decisiones de la OTAN siempre ha estado bajo
el control de Estados Unidos. Cuando el gobierno de
Estados Unidos decidió reemplazar a Wesley Clark
del comando de la OTAN en Yugoslavia, el llamado "Secretario
General de la OTAN" Javier Solano se enteró por
el diario. La oposición europea a la dominación
de la OTAN por los Estados Unidos refleja el hecho que
las decisiones militares tienen importantes consecuencias
político-económicas que afectan a las
fortunas de sus respectivos intereses capitalistas.
Allí donde la OTAN interviene, Estados Unidos
posteriormente forja o extiende su esfera de influencia,
logrando que sus multinacionales obtengan una entrada
privilegiada; el nuevo régimen del cliente es
"leal" a Estados Unidos: en una palabra, la OTAN es
el brazo armado del imperio norteamericano.
Como resultado, a medida que el capital europeo se
expande por todo el mundo y compite con Estados Unidos
en Europa Oriental, en la ex U.R.S.S., en el Medio Oriente
y en cualquier otra parte, los líderes europeos
reconocen la necesidad de tener su propia fuerza militar
independiente, sus propias fuerzas de despliegue rápido
para establecer esferas de influencia en el continente
y para intervenir cuando los intereses económicos
imperialistas europeos estén en peligro. El resurgimiento
del imperialismo europeo coincide con la remilitarización
de Alemania y las propuestas de los líderes franceses
Jospin/Chirac y del Primer Ministro británico
Blair para incrementar en forma masiva el gasto militar
y el reclutamiento. La propuesta de la nueva Unión
Europea es equipar hasta 60.000 tropas para intervenir
en cualquier lugar del mundo donde los "intereses estratégicos"
europeos se vean amenazados. Según lo explicó
el canciller de Alemania, Gerhard Schroder: "La Europa
del futuro deberá poder defender sus intereses
y valores eficazmente en todo el mundo".
No es coincidencia que los principales exponentes del
nuevo militarismo en Europa sean los llamados Social-demócratas
de la llamada "Tercera Vía". Como los defensores
más agresivos de las mega fusiones en su propio
país y de la expansión agresiva en el
exterior de los bancos del capital multinacional en
otros países, representan a la Nueva Derecha
- que tiene su identidad precisamente en la creación
de una nueva presencia global europea para competir
con el imperio norteamericano.
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