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Porqué COORDINADORA DE CULTIVADORES DE
COCA Y AMAPOLA COCCA
Los Paeces cuentan el significado de
la hoja
El campesinado colombiano ha sido obligado permanentemente
por la violencia estatal y latifundista a romper la
frontera agrícola para desarrollar cultivos ilegales,
únicos que ante el abandono, la falta de vías,
mercados y créditos le han permitido a un sector
importante de éste sobrevivir, por los precios
que se originan en el gran consumo de cocaína
y heroína especialmente de los Estados Unidos,
así como en la ilegalidad. Lo que realmente molesta
a los estadounidenses es no tener ellos la totalidad
de ese gran negocio.
Ahora somos nuevamente víctimas. El Plan
Colombia, versión actual de la injerencia de
los Estados Unidos en los asuntos internos de nuestra
nación buscando apoderarse del petróleo
de Venezuela y de los incalculables recursos de la Amazonía,
así como destruir a la insurgencia, se desarrolla
con la falsa justificación de combatir al narcotráfico
haciéndonos objeto de fumigaciones, agresiones
militares y paramilitares y de toda clase de vejámenes
y engaños. El llamado Plan Colombia es realmente
un plan de guerra en contra del pueblo colombiano.
Como cultivadores, como campesinos
y como Colombianos tenemos un gran reto en este momento:
Dar respuesta organizada a las políticas del
Estado, para la cual nos proponemos constituir y fortalecer
una Coordinación Nacional de Cultivadores
de Coca y amapola, como instrumento que ligado a
otras formas del accionar popular luche por una salida
digna a esta problemática con una plataforma
unificada, una representación y vocería
propias ante el país y el mundo, evitando la
injerencia de los politiqueros y vividores.
La estructura orgánica
y el funcionamiento de la Coordinadora (COCCA), será
de la siguiente forma:
1 Asambleas veredales, o zonales
como organismos básicos, de acuerdo con las condiciones
en los diferentes municipios.
- Coordinaciones municipales con delegados elegidos
en las asambleas veredales o zonales.
- Coordinadoras Departamentales y/o Regionales conformadas
con delegados de las coordinaciones municipales.
- Coordinadora Nacional conformada con cinco o más
personas, de acuerdo con el número de regiones
o departamentos que se vinculen, una por cada coordinadora
regional o departamental.
- Las coordinaciones serán de carácter
colegiado.
- La financiación de las coordinaciones será
totalmente independiente con respecto a cualquier
otra entidad y obedecerá a planes locales y
regionales que se nutrirán con actividades
comunitarias.
- Se impondrán sanciones para los dirigentes
de cualquier nivel que malgasten o se roben los recursos
de las comunidades o de la Coordinadora.
Las funciones de las asambleas locales, y de las coordinaciones
municipales serán:
- Buscar la unificación de objetivos y luchas
entre los cultivadores de coca y amapola y demás
sectores campesinos y populares.
- Rendir cuentas a las comunidades de todas las
actividades realizadas y especialmente de las finanzas
y los gastos. Establecer mecanismos de remoción
para los dirigentes que no cumplan con los principios
de transparencia y honestidad que deben caracterizar
a todo líder comunitario.
- Difundir los objetivos y la plataforma de lucha
de COCCA.
- Organizar actividades financieras comunitarias
como bazares, rifas, festivales o cuotas que acuerden
en las comunidades, para garantizar el funcionamiento
de las coordinaciones regionales y nacionales.
- Recoger las inquietudes dentro de las comunidades
y transmitirlas oportunamente a los coordinadores
regionales. A su vez comunicar las orientaciones
que vengan de las instancias superiores.
- Elegir a los delegados a la coordinación
departamental.
- Realizar balances del trabajo de los coordinadores
de todos los niveles y proponer su cambio cuando
se considere necesario
-
Las funciones de la coordinación departamental
son:
- Recoger las inquietudes de las comunidades y llevarlas
a la coordinación nacional y a su vez transmitir
las orientaciones y los informes provenientes de
la coordinación nacional a las comunidades.
- Ayudar a organizar las actividades financieras
y rendir cuentas a las comunidades de éstas
y de los gastos de manera oportuna y permanente
así como remover los dirigentes que no entreguen
cuentas claras.
- Difundir los objetivos y la plataforma de lucha
de la Coordinadora (COCCA).
- Promover la unidad de acción con los demás
sectores populares de la región.
- Elegir el delegado a la coordinadora nacional.
- Convocar a reuniones o asambleas periódicas
para evaluar e informar acerca de las actividades.
- Trabajar por el fortalecimiento de las Asambleas
y de las Coordinadoras Municipales
- Las funciones de la coordinadora nacional son:
- Representar y hacer la vocería de la
Coordinadora (COCCA), ante el país, el
Estado y la comunidad internacional.
- Orientar y coordinar la elaboración y
desarrollo de planes de acción en todo
el país.
- Mantener actualizados a todos los integrantes
de la organización y de las comunidades,
por medio de un boletín, acerca de la situación
y de las actividades.
- Ayudar al fortalecimiento de las coordinaciones
municipales y regionales.
- Los coordinadores de cualquier nivel pueden plantear
su renuncia cuando lo consideren necesario.
- La Coordinadora (COCCA) cambiará su carácter
en la medida en que avancen los planes de desarrollo
que permitan la sustitución de cultivos ilegales,
hasta convertirse en verificadora del cumplimiento
de los compromisos por parte del Estado.
Los Paeces cuentan el significado
de la hoja
Cuando la coca se toma
El Tiempo - Esta es la historia del primer proyecto
de aromática de coca en el país. Los indígenas
rechazan la cocaína y defienden las propiedades
de la hoja de coca.
Las mujeres paeces tienen la tarea de conservar el fuego.
Son ellas la compañía y la fertilidad.
Y tienen tanto valor para su cultura como la hoja de
coca. En realidad, ellas son para los hombres también
una planta sagrada. Con los chumbes, tejidos que simbolizan
la vida, envuelven a sus pequeños hijos y se
los amarran en la espalda. Luego, tejen. Los hombres
paeces trabajan la tierra. Su tarea es sembrar. Llevan
en
el hombro una mochila hecha por sus mujeres, se llama
cuetandera y en ella guardan la hoja de coca.
Fabiola Piñacué nació en esta cultura,
en el Paez, en el resguardo de Calderas, Cauca. Allí
aprendió que hay que masticar coca para protegerse
del arco iris que persigue a las mujeres. Los The Walas,
médicos tradicionales, también la mastican
para presentir los terremotos y ver venir la lluvia.
No al narcotráfico
Hace seis años, un día antes de la avalancha
del Río Paez, Fabiola concibió a su hijo
y junto a él, se gestó esta historia.
Los indígenas paeces lo perdieron todo. Decían
que su padre, Juan Tama, salió de las aguas frías
de la laguna para castigarlos. En esos momentos, Fabiola
decidió tomar las riendas de la Alcaldía
del Paez y embarazada, como primera autoridad, comenzó
un camino que la trajo después hasta Bogotá.
Llegó con su hijo Juan, con su compañero
y con la hoja de coca a estudiar Ciencias Políticas
en la Universidad Javeriana.
"En un debate en clase, mis compañeros dijeron
que la coca era la culpable de la situación del
país", cuenta Fabiola. "Me levanté y les
dije que coca y cocaína no eran lo mismo. Les
expliqué que para los indios la coca era sagrada.
La coca era femenina. La coca era mujer", dice.
"En esa clase aprendí que tenía que defender
la hoja, porque en Tierradentro era normal masticarla
pero aquí no. Al otro día llevé
aromática de coca a la clase", recuerda.
Y como para los paeces la coca es un símbolo
sagrado que les da protección, Fabiola, quien
mambea desde los ocho años, se impuso la tarea
de contar qué era la hoja para los indios. "Hablaban
de coca y era como si se refirieran a mí. Por
eso empecé a cerrar bolsitas con vela y a venderlas
a 200 pesos, no sin antes explicar que los indígenas
no estábamos de acuerdo con el narcotráfico,
y que la hoja de coca nos ha alimentado por siglos",
dice.
Pago sagrado
Según la leyenda indígena, un viejo sabio
y adivino, Khana Chuyma, escondió los tesoros
que pretendían robarles los españoles
a los Incas. Como recompensa el dios Sol le dejó
una planta de hojas verdes, que
llamó "bálsamo para el sufrimiento".
Los indígenas masticaban la hoja de la planta
verde con el fin de aguantar el hambre y el cansancio
que les provocaban las tareas impuestas por los conquistadores.
Para estos, los indios no eran hombres sino mulas de
carga. Escalaban montañas con el adormecimiento
que les proporcionaba la hoja de coca, pero con resentimiento
por el frío, por el hambre y por el uso.
Desde esa época, recuerda la historia que los
indígenas mambeaban la coca. Hace solo unos años,
los paeces, al igual que otras culturas indígenas
andinas, continuaron el uso tradicional y sagrado de
la
hoja porque esta se convirtió en moneda y pago
de los terratenientes.
Hoy
Los 34.000 indígenas paeces que habitan el Cauca
hoy producen cientos de matas de hoja de coca. Parte
de esta la usaban en sus rituales y el resto era sido
comprada por narcotraficantes, que poco a poco han
ido perdiendo el mercado. En estos momentos, 150 familias
de los resguardos paeces le venden la
coca a un proyecto comunitario: la aromática
de la hoja de la vida, en lengua paez 'Esh's nasa'.
Fabiola Piñacué logró empacar la
hoja seca de la coca producida por su comunidad en bolsas,
que posteriormente pasaron a cajas de cartón
con símbolos de montañas y cabello de
mujer. "Decidí que estando en Bogotá me
iba a dedicar a decirle a cada persona que conociera
que la aromática de coca era una bebida saludable,
que quita el mal de altura, los cólicos y a veces
el mal de amores, y que no produce adicción",
relata.
Para esto Fabiola se estacionó cada día
desde hace cuatro años, en los corredores y las
cafeterías de la Javeriana. Hace un poco más
de un mes, su comunidad paez le ofreció al primer
gobernador indígena elegido en Colombia, el guambiano
Floro Tunubalá, el brindis de su posesión.
Con coctel de coca, las autoridades blancas de este
departamento, junto a Tunubalá y a los indios,
bebieron la planta de los aborígenes.
"El indio que no come coca es otra persona. No tiene
los mismos sentimientos con la naturaleza y no respeta
a la comunidad. La coca nos ha permitido mantenernos
con vida pero además les ayuda a nuestros médicos
y nos protege a nosotros de las enfermedades", dice
Fabiola. Ella y su comunidad han logrado comprar la
hoja de coca en el Cauca a un precio similar que el
que ofrecen los narcotraficantes.
"Nosotros pudimos 'convertir' a mucha gente. Los suelos
del Cauca son pobres y la hoja que se produce no es
de la mejor calidad, por eso los narcotraficantes no
la pagan más cara, mientras que nosotros
vendiendo aromáticas sí lo hacemos ",
dice. En Perú y Bolivia el té y la aromática
de coca se comercializan hace años. En Colombia,
este es el primer intento por hacerlo. Las aguas que
parieron a la cultura paez combinadas con la hoja de
coca, buscan el milagro.
UNIDAD DE PAZ
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