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Cárceles Colombianas: Reflejo de la crisis nacional

Arturo Silva Losada.

Hace unos 15 años al tiempo con Luis Carlos Galán, escribí una crónica sobre la aberrante situación de las prisiones Colombianas. Y hace 3 años, sólo tuve que actualizarle pocas cosas. Ahora con lo que publica la prensa en Bogotá, se amplía ésa denuncia. Sólo que la crisis, como lo anota el Presidente del Sindicato de Inpec, se ha convertido en una bomba de tiempo.

Traspasar el umbral de las cárceles colombianas, es caminar por los corredores del resumidero de una sociedad aletargada, descompuesta y signada por todos los males de un sistema que hace 50 años, perdió la brújula del desarrollo democrático, en manos de una clase caracterizada por su carencia de liderazgo y de sensibilidad social.

En Colombia existen 168 cárceles para 47.000 presos, cuando su capacidad sólo alcanza para 25.000. En el mas grosero hacinamiento se producen toda suerte de hechos. Allí no estan todos los que son, ni son todos los que están, sin embargo los juzagados dicen que cerca de 130 mil nuevas órdenes de captura se estarían haciendo efectivas pronto, sin que haya adónde "empacar" a los reclusos. Los 7.200 guardianes no pueden cumplir su función pues se necesitarían por lo menos 14.500 para la población carcelaria. En año y medio se han producido cerca de 19 grandes amotinamientos, han muerto cerca de 207 presos, por lo menos 400 resultaron heridos, mientras que cerca de mil 200 se han fugado.

La gran mayoría de los reclusos, pasan por condiciones infrahumanas y muchos de ellos pagan las consecuencias de una justicia paquidérmica. Según investigaciones se acercan a 20 mil los detenidos que no tienen proceso y sólo estan como sospechosos.

En el oscuro mundillo de las prisiones, se registran diariamente transacciones, componendas, vendetas, peleas campales, fugas y protestas originadas en las pésimas condiciones en que deben sobrevivir, culpables o inocentes, porque los peores culpables, no caben allí con sus palacetes, avionetas o estrambóticos carruajes. Quizá por ello, nuestra original justicia in, o mejor in-justicia, determinó que los enjuiciados por altos cargos, no de representación o nombramiento, sino de hechos, tendrán sus cristalinas mansiones, búnqueres, cuarteles o brigadas, como prisión a domicilio y con todos los servicios.

La guerra sucia ha traspasado las alambradas carcelarias

Uno de los más graves errores de los sucesivos gobiernos es tener revueltos, sin clasificación alguna a los presos políticos, sindicales y de la insurgencia, al lado de criminales paramilitares, secuestradores, violadores y delincuentes. Ello no sólo crea un ambiente de por sí malsano, sino que tal situación ha sido aprovechada, en los últimos tiempos para que paramilitares y militares encausados conjuntamente por masacres o violaciones, utilizando a la vez a servicios de inteligencia o de seguridad infiltrados en las prisiones, hayan llevado hasta allí la guerra sucia contra sectores de extracción política y popular.

Según han constatado las autoridades y las visitas de organizaciones de Derechos Humanos, a ésta nueva agrupación, mezclada con delincuentes comunes, les entran provisiones, armas automáticas, documentos e información desde afuera, como se ha comprobado en las agresiones y batallas campales, en las últimas semanas en la Picota y la Modelo de Bogotá, con espeluznantes saldos de muertos y heridos.

En las principales cárceles del país existe una verdadera mafia conformada por los llamados caciques, que son alimentados y azuzados desde afuera, incluso por otros caciques políticos. Muchas denuncias sobre hechos dolosos de persecución y corrupción, han sido detenidas o revertidos por altos funcionarios, dirigentes políticos o militares. Como lo afirmó el Tiempo "Recientemente a la Dirección del Inpec le tocó reintegrar, por decisión judicial, a más de un centenar de funcionarios despedidos por corrupción, faltas al servicio o ineficiencia."…. "Algunos caciques' son los verdaderos directores de las cárceles".

Directores del INPEC sólo duran tres meses!

Desde la famosa fuga de La Picota del narcotraficante José Santacruz Londoño, el 11 de enero de 1996 que le costó el cargo al coronel Norberto Peláez, los Directores del Inpec son cambiados o "renunciados" como fichas de ajedrez: Fué el caso el coronel Marco Antonio Moreno, que antes de posesionarse se le vinieron rayos y centellas encima. "Burócrata, débil e incapaz " fueron algunos de los calificativos de opositores y subalternos. Y a pocas semanas su conciliación lo llevó a permitirle a Fernando Botero distribuir su panfleto 'Desde mi Celda', como trinchera revanchista contra su antiguo compadre de viaje el presidente Samper. Carlos Medellín desde el Ministerio de Justicia lo llamó y le dijo: "Usted se quemó"

Entre el 10 de julio del 96 a abril del 97 se desempeñó otro militar: el coronel Rafael Pardo Cortés, experto en depuraciones y alta disciplina en la Policía. Sin embargo los motines y levantamientos carcelarios obligaron a los altos mandos a retirarlo, cuando quiso protestar por la fuerte represión a los presos.

El Gobierno decidió cambiar a los militares. En medio de verdaderos combates en las cárceles asumió Rafael Lamo Gómez, empresario de hoteles quien entró barriendo a 53 directores de cárceles, La llegada de Lamo sólo reforzó las persecuciones laborales, sanciones y hasta muertos, entre ellos el guardián Arley Escobar. La incapacidad de Lamos Gómez para afrontar la crisis lo llevaron en agosto de 1997 a entregarle el puesto a Maritza Hidalgo, la primera mujer en llegar a la dirección del Inpec.

La Nueva Directora ha sido la única que presentó un proyecto de reforma viable y cuando estaba logrando un consenso con la población carcelaria, incluido el Sindicato, las Fuerza Militares la acusaron de ceder al sindicato y "tratar las cosas con debilidad". Incluso de supuesta inclinación por las propuestas subversivas Se enfrentó a la "derecha militarista", pero ello le significó su salida del Inpec, adónde sólo la dejaron dos meses.

Francisco Bernal, quien asumió en octubre del 97, fue "renunciado" a los 5 meses por prestarse a componendas politiqueras como la el traslado a mejor sitio de reclusión a su amigo el contralor David Turbay, que originó encendidas protestas. En su administración se produjo el más grande amotinamiento en la Picota, que fue brutalmente reprimido con un saldo de 15 muertos y otros tantos heridos.

Ante la espantosa crisis carcelaria el gobierno nombró al ex- general Bernardo Echeverry, Pero sobrevinieron los problemas junto con las fugas de 550 presos y las protestas de todas partes que lo hicieron renunciar.

A Carmen Lucía Tristancho, le tocó lidiar las vendetas de la mafia que dejaron a Helmer 'Pacho' y Orlando Henao Montoya, muertos, varios amotinamientos y otras fugas. Y volvieron los coroneles como el último director, Laureano Villamizar, que no sólo empeoró las cosas con medidas represivas sino que afrontó nuevos motines y la continuación de una nueva Guerra Sucia ejercida por Paramilitares y servicios de inteligencia contra los presos políticos, los de la guerrilla y sindicales.

El sindicato también está preso!

A la organización sindical de las prisiones le ha tocado lidiar y enfrentarse a la negación sistemática de sus derechos que son los de todos los guardianes y servidores, y que como todos los trabajadores colombianos tienen salarios pésimos y represión cuando intentan protestar. Sin embargo El Sindicato a denunciado ésta situación de las prisiones presentando propuestas viables para empezar a solucionar los graves problemas.

Pero con los últimos hechos, el presidente del sindicato nacional del Inpec, Juan Grimaldos ha afirmado que la crisis es de fondo y que al nuevo Director, el general (r) Campos, le quedará difícil desactivar la "bomba de tiempo" en que se convirtieron las cárceles.

Y para colmo de males ahora el Tiempo del 15 de febrero arremete contra la organización acusándola también de todos los males "Habría que explorar la posibilidad de desmontar el sindicato del INPEC, que aparece, por los últimos acontecimientos, como una parte del problema más que como una solución. …muchos de aquellos parecen actuar en connivencia con los cerebros de esa sofisticada organización que delinque desde las prisiones mismas…"

Ahí de nuevo el terrible diario de los Santos busca el ahogado río arriba, pero demuestra además el odio venal contra todo lo que sea organización del pueblo.

Ahora que la Mesa de Negociación a visitado "las casa de presos" de los países nórdicos, adónde se trabaja con planes de resocialización y capacitación de los presos para que salgan a trabajar y convivir, talves incluyan el sucio drama de las cárceles colombinas de tercero, después del económico y el desempleo! O no? !

 

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