Migraciones: una constante de la historia
Germán Silva Lozada
Desde el nacimiento de la especie humana , la historia universal
ha estado signada por las migraciones y el desplazamiento de la población.
Puede afirmarse que a partir de los primeros pasos del Homo Sapiens
, que empezó a caminar erecto, las posteriores bandadas de cazadores
nómadas, y mas tarde los recolectores de las comunidades primitivas,
deambularon en busca de agua, alimento, calor y protección, trasladándose
a través de inconmensurables como inhóspitos territorios entre las
comunidades aborígenes y luego cruzando los continentes, cuando las
fronteras desconocidas eran y los latifundistas no se habían apoderado
de las tierras.
Abriendo el portón del tercer milenio, tropezamos con la caprichosa
leyenda del recorrido histórico, que nos entrega vivos testimonios
de la emigración, como premisa vital en la estructuración del lenguaje
y de las tradiciones culturales, en la producción y transformación
de los bienes materiales, en la formación de las comunidades sociales
y luego de las nacionalidades. Las migraciones han sido en el transcurrir
milenario, fuente del conocimiento y base del desarrollo económico
y social, que con la ampliación y el dominio de las comunicaciones,
germinó los descubrimientos y las inesperadas inventivas , para acelerar
los logros tecnológicos y científicos de la humanidad.
Emigrantes fueron los primitivos habitantes que en franca lid frente
al infinito espacio, al tiempo, al viento, la tierra, el agua, el
sol, la noche, el frío, las feroces fieras y el estertor rugiente
de las amenazas naturales, junto a sus dioses y demonios y sin mas
protección que su salvaje instinto , su malicia indígena y su valentía,
se convirtieron en emigrantes para sobrevivir, poblando y domeñando
territorios vírgenes, salvando la especie y emprendiendo la conquista
del futuro
Aventureras expediciones en busca de alimento, rudimentarias empresas
de caza y pesca, junto a los primeros enfrentamientos por costumbres,
el descubrimiento, robo y dominio del fuego, por el intercambio de
productos bienes y territorios, hasta la primera gran división social
del trabajo, erigieron la migración como necesidad esencial del acervo
cultural, del conocimiento y el progreso.
Cuando la ganancia tramposa generó la sed de dominio, mostró su horrible
rostro la desigualdad , y la explotación y el sometimiento hizo saltar
al escenario la contradicción social y la violencia apareció "como
partera de la historia" al decir de Marx , para destruir comunidades
adversarias con sus bienes y establecer sobre ellas la sociedad esclavista,
bárbara y cruel, que acrecentó la emigración a través del destierro,
las guerras y el tráfico de esclavos.
De la Comunidad Primitiva al esclavismo, de la hacienda monárquica
y feudal a la explotación capitalista, dónde el alma y el cuerpo también
son mercancía, las migraciones han sido una constante omnipresente
de la historia. Quizá también porque los encontrados sentimientos
de dolor y alegría, como los mas expresivos de amor y odio, no conocen
fronteras ni límites territoriales .
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