Contexto de la experiencia
En el país existe escaso impulso a programas de cobertura nacional para atención de la niñez en los primeros años de vida. Esto refleja la falta de conciencia generalizada de que es necesaria una educación de calidad desde el nacimiento, que propicie el desarrollo de actitudes, valores y actividades facilitadoras de la convivencia humana, así como el tratamiento adecuado de conflictos.
Podría decirse que, desde hace casi cuatro décadas - debido al conflicto interno armado que afecta todos los ámbitos de la vida nacional- la preocupación esencial de los colombianos ha estado ligada al cese de la violencia y a la necesidad de establecer la paz.
Uno de los efectos de la violencia ha sido el incremento inusitado del desplazamiento forzado - tanto individual como familiar- ya sea producto de ataques aéreos, asesinatos y masacres, amenazas, terror, etc.
Las consecuencias inmediatas son la pérdida de los derechos ciudadanos de las víctimas, de sus intereses económicos y/o de su territorialidad, (la que es repoblada o simplemente controlada por las armas). Así uno de cada 40 colombianos se reubica a los campamentos de desplazados o en los cinturones de miseria que rodean las grandes ciudades.
Las niñas y niños, trasladados en el fárrago de estas migraciones obligadas, se desarraigan de su cultura de origen. Con frecuencia deben cuidarse solos y/o ayudar a sostener una unidad familiar despedazada. Se modifican sus espacios o contextos de socialización.
El proyecto desarrollado en Colombia intentó dar respuesta a las necesidades de aprendizaje de estos niños y niñas. Y se eligió el medio televisivo porque existen canales nacionales, regionales y parabólicas comunitarias; todos los departamentos del país cuentan con redes eléctricas y la televisión es el único esparcimiento de los sectores empobrecidos.