El Castigo

 Cuando comenzaba el segundo año de las apariciones de Garabandal, el 19 y 20 de Junio de 1962, mientras se estaba realizando una novena por la festividad del Corpus Christi, las cuatro niñas fueron conducidas solas en la oscuridad hacia las afueras del pueblo. Ellas habían instruido al pueblo para que nadie las siguiera.  Al de poco tiempo, el pueblo entero las oyó gemir con terror, suplicando en oración a Dios proteger a la gente, especialmente a los niños. Cuando la gente comenzó los rezos, empezando por el sacerdote que conducía la novena, los gemidos disminuyeron, pero se reanudaron cuando estos cesaron. Las chicas más tarde informaron a todos  que ellas habían presenciado el "Castigo" que vendrá si la gente finalmente no enmienda sus vidas. Muchos años más tarde, Mari Loli, una de las muchachas, comentando algo que conocía sobre esta misteriosa calamidad, aseguró que podría ser algo como fuego por todo el mundo. Incluso los mares estarían alcanzados por ese fuego, de tal forma que la gente no dispondría de ningún sitio para escapar. Las visionarias todavía hoy sienten temor cuando piensan en lo que vieron en esa visión. Ellas temen por si mismas, por todos nosotros, y especialmente por sus propios hijos, pues ahora todas ellas son madres de sus propias familias. La Santísima Virgen, sin embargo, no les permite decir nada más sobre el Castigo.

 El Castigo si viene, tendrá lugar después del Milagro. A deferencia del tiempo que dista entre Aviso y Milagro (menos de un año), no se nos ha dado ninguna indicación del periodo que transcurrirá desde el Milagro hasta el Castigo, si es que este último llega. No habrá ningún castigo si el pueblo hace lo que pide Maria, enmendar sus vidas. El Castigo puede ser retrasado y moderado por buenas obras y oración. Pero finalmente caerá sobre nosotros si no hay una corrección sincera por nuestra parte. Dios, en su compasión, es consciente de que  necesitamos tiempo para que el mensaje nos alcance. Incluso después de que lo hemos oído, hace falta tiempo para asimilarlo y poder responder. Así Él nos concede tiempo --siglos si son necesarios-- para preparar nuestras mentes. Después de todo, la última elección que hagamos será irrevocable: cielo o infierno. Nuestro Padre nos concederá tiempo para oír y escuchar, para decidir y para actuar. El tiempo de la demora finalizará sólo cuando no quede una sola gracia más para detener el castigo. Por tanto, tendremos tiempo entre el Milagro y el Castigo, así como nos ha otorgado tiempo entre el Aviso y el Milagro. Si usamos bien este periodo que nos está ofreciendo, y aceptamos la gracia de Dios llamándonos al arrepentimiento, el Castigo no llegará. Sin embargo, llegará muy pronto, si el mundo, habiendo sentido el Aviso y visto el Milagro, decide no cambiar en absoluto. Entonces la no intervención se hará algo impensable para Él, para evitar que "incluso el elegido" pase al dominio de la condenación.

 El Castigo llegará directamente de Dios. Esta es sin duda la más problemática de las profecías de Garabandal, o por este motivo, de todas las profecías Marianas relacionadas con el "castigo". Es más fácil explicar un "castigo" si lo constreñimos al resultado, ya sea a nivel corporativo o global, de nuestra conducta egoísta y de falta de amor. Pero si creemos en la absoluta misericordia de Dios que es Padre, y que su amor por nosotros es ilimitado e incondicional, entonces ¿cómo podría castigar al mundo de una manera tan atroz?.

 La respuesta a esta cuestión está realmente más allá de nosotros, sin embargo de alguna forma el Castigo es compatible con su Misericordia. Lo que incluso el mejor de los teólogos no puede comprender o explicar, no podemos esperar que nosotros dilucidemos con absoluta claridad. Hay quien rechaza esta parte de las profecías, lo relativo al Castigo,  viéndolo como demasiado severo como para mezclarlo con la imagen de un padre misericordioso a quien ellos conocen por experiencia personal. Sin embargo, el Aviso que ya hemos sufrido ha concedido ya al mensaje de Garabandal la confirmación irrefutable. El propio Aviso fue una intervención directa de Dios. Todos lo sentimos por experiencia inmediata, y en cierto modo fue "como" un castigo. En realidad, fue una anticipación momentánea del Castigo, y nos avisa de cómo será el Castigo, si viene, como resultado de nuestros pecados. Porque de nuestro pecado pudimos sentir la abrasante pena del Aviso. El Castigo será la completa medida del Aviso. Los dos demuestran que Dios actúa para salvar al mundo, y en su caso, Él está interviniendo directamente para arrancarnos de nuestros pecados. El Aviso es la primera intervención planetaria en la historia  en que Dios nos avisa directamente a cada uno de nosotros del castigo final y eterno que viene si no nos arrepentimos del pecado. La segunda intervención a lo largo del mundo entero, el Castigo, fluye del Aviso y está directamente conectado con él. Los dos vienen directamente desde Dios. Así el Aviso mismo debería convencernos que Dios puede castigar directamente al mundo por sus pecados, y lo hará si en verdad no cambiamos. El Castigo significará un cambio radical para todos, pues será una catástrofe diseñada para cambiar todo. Para algunos puede significar una perdición eterna, que ellos habrán elegido desafiando la insistencia del Señor al arrepentimiento. Otros serán salvados al instante. Para el mundo, esto significará el "fin de los tiempos". La tierra no volverá a ser nuevamente la misma.

 El Castigo purificará la tierra. En realidad, ocurra o no ocurra el Castigo, el "Triunfo" del Inmaculado Corazón de Maria inevitablemente aparecerá "al final", y una "Era de Paz" será concedida al mundo. El "Triunfo" significa que los corazones en la tierra se convertirán como los de Ella en el cielo --libres de pecado--. La paz en nuestros corazones, como la paz en su Corazón en el cielo, traerá la paz al mundo entero. Si el Castigo no viene, será porque el mundo, a través del Aviso y el Milagro, se habrá arrepentido, recibiendo por ese acto de contrición el regalo del "Triunfo" con el perdón de Jesús. De esta manera "habrá paz", y la tierra será purificada sin el Castigo.

 Pero si no hacemos caso al Aviso o no tomamos al Milagro lo suficientemente en serio como par apartarnos del pecado, el único recurso que tendrá Dios es el Castigo. Él mismo intervendrá directamente, tras más de siglo y medio de emotivas súplicas de Nuestra Santa Madre que han sido insuficientes para cambiarnos, y eliminará el pecado de la faz de la tierra eliminando a los propios pecadores que se encuentren en ella. Por Su paciente retraso de la drástica intervención implicada en el Castigo, Él misericordiosamente concede más tiempo a aquellos que están "en el camino de la perdición", pero Él no puede esperar mucho más, si se hace evidente que sus corazones se encuentran tan endurecidos que el Espíritu Santo nunca podrá convertirlos. Puesto que es muy grande el peligro  de que si continuara su curso estos "se lleven con ellos muchas almas", entonces "por el bien de los elegidos, el tiempo será acortado". Y el castigo les llegará a ellos para eliminarlos.

 Dios podría haber actuado de esta manera en cualquier momento de la historia si lo hubiera deseado. Hay incluso un relato del Antiguo Testamento describiendo como el mundo se convirtió en tan pecaminoso que Dios se "arrepintió" de haber hecho a los hombres, y entonces envió un diluvio que arrasó a todos excepto a su fiel sirviente, Noe, y su familia, y animales de cada especie. Este relato enseña al pueblo de Dios que hay un límite a la perversión y a la degradación que el Señor permitirá. Dios es un Santo y Soberano gobernante; toda la creación debe reconocerle. Debemos vivir de acuerdo a a Sus mandamientos, de otra forma nos destruiremos nosotros mismos y encontraremos la misteriosa "cólera" de Dios.

 Quizás, con el Castigo, el relato de Noe adquirirá una significación apocalíptica que el autor nunca adivinó, por el Castigo. Como el Diluvio, éste podría venir a un mundo terco y desdeñoso para eliminar el mal, mientras que aquellos que  han limpiado de pecado sus corazones y han confiado en la Misericordia del Señor serán salvados.

 Los sobrevivientes del Castigo serán protegidos por el Señor para la Era de Paz, cuando la paloma del Espíritu Santo nos anunciará que el tiempo de la perversidad ha pasado, y nosotros podemos comenzar a vivir una nueva vida, en el tiempo de la conversión cuando "todos amarán Nuestros Corazones". En los Corazones de Jesús y María, todos los hombres y mujeres de la tierra aprenderán a tener fe total, y ellos llenarán la tierra con amor.

 El Castigo será el último de los castigos antes de la Era de Paz. La obra de Dios de traer el mundo a Él mismo se habrá completado. Antes el Evangelio debería "extenderse a todas las naciones", "guerras y rumores de guerras" habrían de llegar, y muchas otras calamidades deberían ocurrir. El Aviso y el Milagro deberían suceder para mostrar al mundo entero que Jesús es el Señor, de tal forma que todos pudieran abandonar los errores que hasta ahora han impedido abrazar el Evangelio y la Iglesia. Solamente por el Aviso, el Milagro, y la amenaza del Castigo, podría el mundo, el mundo entero, estar preparado para aceptar la Buena Nueva de Jesús y Su Camino. Durante más de ciento cincuenta años la Madre de Dios nos había mostrado que nuestras aflicciones estaban conectadas con nuestros pecados; que estábamos siendo "castigados" por ellos, tanto en ésta como en la próxima vida. El Castigo, si viene, será la prueba absolutamente convincente de que sus palabras han sido verdaderas por siempre. No habrá cualquier otra necesidad  para posteriores castigos de Dios. El Castigo producirá tal transformación del mundo que alterará la historia para siempre. Ya nunca será como era antes. El mundo entero adorará a Dios y a su hijo Jesucristo, heredará la Iglesia, y vivirán vidas valiosas para Él. Una era, un "cierto periodo" de paz, le será concedido al mundo.

 El Castigo no será el fin del mundo, ni será una guerra. La Santísima Virgen contó a las visionarias de Garabandal que el Castigo no será una guerra. Vendrá directamente de Dios. No será un producto humano. Pero el Castigo no puede tampoco significar el fin del mundo, puesto que hay una promesa incondicional de Nuestra Señora de Fátima que un cierto "periodo de paz" será concedido al mundo tras el triunfo de su Inmaculado Corazón, la consagración de Rusia a este Corazón, y la conversión de Rusia. Conchita afirmó que tras experimentar el Aviso nosotros llegaríamos al conocimiento de que estamos entrando en el fin de los tiempos. Pero esto puede no significar que el fin de los tiempos esté muy próximo en las estimaciones humanas, ni debería implicar necesariamente que el Castigo mismo hará concluir los tiempos. Después de todo, la Era de Paz está verdaderamente llegando.  Quizás esta afirmación debería interpretarse mejor como que el Aviso, Milagro y Castigo juntos conducen a la era final del mundo.

 Nadie escapará al Castigo, como ninguno escapamos al Aviso. Enviado directamente por Dios, nos englobará a todos. Tanto malos como buenos habrán de sufrirlo,  porque de alguna manera todos estamos contaminados por el pecado. El castigo invadirá cada rincón del planeta. Muchos morirán, y Nuestra Señora recomienda que todos debemos pedir perdón a Dios, y que todos los Católicos debemos ir a confesión. Obviamente esto significa que cuando el Castigo sea inminente habrá todavía tiempo para que todos nos confesemos. Nosotros conoceremos con antelación que está a punto de llegar. Todos deberemos estar preparados para entrar a la eternidad en gracia de Dios, y para sufrir la muerte en el Castigo.

 Por lo tanto el Castigo no será tan selectivo como, por ejemplo, el castigo de Dios en Egipto sobre los primogénitos, cuando los hijos de los egipcios murieron mientras que los de los israelitas fueron evitados. En el Castigo tanto buenos como malos moriremos. No se ha dado ninguna indicación sobre cuántos o qué proporción de la población sobrevivirá. Pero la llegada posterior de la "Era de Paz" nos asegura que algunos de nosotros sobreviviremos al fuego del Castigo. Podría parecer que los que hayan quedado, si ellos se enmendaron o no tras el Aviso y el Milagro, ciertamente se habrán convertido totalmente tras el proceso del Castigo. Cada persona que surja viva de él no tendrá otra alternativa sino una nueva vida. El mundo antiguo se habrá ido. Los resultados de los pecados aparecerán tan aberrantes que la gente rechazará completamente todo pecado. Entonces será posible un nuevo Pentecostés. La Era de Paz florecerá, la bondad del Inmaculado Corazón de Maria florecerá en cada corazón en un "triunfo". El mundo entero coincidirá en una Iglesia reunida, y todas las naciones estarán en paz. Si el Castigo viene, nadie escapará a él, pero nadie que viva tras él dejará de compartir la sagrada paz que renovará el mundo.

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