Crisis posterior a la guerra |
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La crisis política también alcanzó a los partidos monárquicos tras la retirada de Maura y los magnicidios de Canalejas y Dato. La fragmentación en múltiples tendencias, evidenciada desde 1913, dificultaba la formación de mayorías estables. En Málaga este fenómeno se apreciaba en la división entre los seguidores de Bergamín y de los Larios dentro del Partido Conservador o entre los partidarios del albista Armiñán y el romanonista Eduardo Ortega y Gasset. Aunque el sistema se mantuviese gracias a la desmovilización del electorado y al fuerte enrizamiento de los lazos creados por el caciquismo, especialmente en el ámbito rural, lo cierto es que llegó a la década de los años veinte sin haber sido capaz de abrirse a la participación de la "España vital" y a la "nueva política" que Ortega había vislumbrado en España. El problema de Marruecos puso en evidencia estas debilidades del sistema con el desastre de Anual en 1921, un problema que se vivía de manera muy cercana en Málaga, cuyo puerto era una y otra vez escenario del triste espectáculo de la salida de tropas y la repatriación de los heridos que la caridad y el espíritu benefactor de la burguesía y la iglesia trataban de paliar.
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