Distinguido Presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol Ing. Luis Chiriboga Acosta:
Cordialmente nos dirigimos a usted y a los demás ejecutivos de la Federación, para pedirles una explicación técnica del por qué se ratificará en el cargo de director técnico de la selección nacional de fútbol al Sr. Cárlos Sevilla. Al menos nosotros, los que conformamos la lista de discusión sobre fútbol ecuatoriano por internet, Ec-Fútbol, tenemos nuestra explicación objetiva de las razones por la cual el mencionado técnico tiene que renunciar a su cargo.
Dentro de Ec-Fútbol se ha ponderado una actitud antiregionalista, y sobre todo, se le ha brindado el apoyo a la participación de técnicos nacionales. No obstante, después de la experiencia tenida durante la Copa América, la contratación de un técnico con experiencia internacional y la consecuente renuncia del actual estratega ecuatoriano, se ha convertido en algo imperativo para el bien de nuestro balompié. He aquí nuestro analisis objetivo para respaldar nuestra posición:
A pesar que la opinión pública se encontraba dividida entre la decisión de jugar con un sistema moderno, estilo 3-5-2, a la larga, se le dio la oportunidad al técnico para que aplique dicha estratégia. El éxito de un 3-5-2 radica en la sincronización de los 3 defensas en el fondo, y la presencia de volantes que cumplan paralelamente funciones de contención, marca y de creación, jugadores denominados “mixtos” en el argot futbolístico.
Hubieron jugadores que se destacaron individualmente en la defensa; pero a la hora de jugar en conjunto, de jugar “en línea”, mostraron errores garrafales jugando colectivamente. Nunca hubieron relevos en el fondo, los defensas no se cubrían las espaldas mútuamente. Aunque Jimmy Blandón y especialmente Héctor Carabalí tuvieron participaciones superlativas en la pasada copa, ellos no son jugadores con características de “volantes mixtos”. Dichos jugadores son netamente volantes de contención y marcaje. Con esto, se perdió creatividad en el medio campo. La función de armado cayó exclusivamente en un jugador como Aguinaga, quien se vio presionado con tanta responsabilidad para él mismo.
Con esto, estamos demostrando que un sistema 3-5-2 como el que planteó Carlos Sevilla es contraproducente debido a las limitaciones que tenemos en nuestro pais.
Por otro lado, a pesar que la selección presentó individualidades interesantes como Jaime Ivan Kaviedes y Ariel Graziani en la delantera, hubo otro error táctico-técnico, al tratar de poner a jugadores de iguales características, en la misma posición. Kaviedes, Graziani y Agustin Delgado, son “hombres de área”. Al tratar de reubicarlos dentro del campo de juego, especialmente a Ivan Kaviedes, desaprovechamos las cualidades innatas de estos futbolístas. Nunca se consideró jugar con delanteros en punta. Nicolás Ascencio jugó solo los minutos finales de un partido que prácticamente representaba la anunciada eliminación del equipo tricolor. Jamás se implementaron variantes en la delantera. Mucho más lamentable fue la actitud del técnico de seguir con la misma fórmula en la delantera, la cual probó ser innefectiva desde el primer partido contra Argentina.
Con lo dicho en el párrafo anterior, se comprueba que el técnico se equivocó al no probar con variantes ofensivas, que cayó en el mismo error de ubicar mal a los jugadores; y lo que es peor aún, ser reincidente y reiterativo al no tener la capacidad suficiente para enmendar esos errores.
De lo expuesto anteriomente nace el siguiente punto que también coadyuvó para el fracaso de nuestro combinado nacional. Es verdad que bajo un punto de vista profesional, nadie tiene un puesto asegurado dentro de la selección, ni tampoco hay jugadores imprescindibles. Sin embargo, quedó demostrado que Héctor Carabalí es un jugador fundamental dentro del andamiaje futbolístico del Ecuador. No fue simple casualidad que su salida en todos los segundos tiempos de la Copa América, representó la debacle sistemática de nuestro pais. Una vez más, Cárlos Sevilla pecó de reincidente, al no aprender de su propio error la primera vez que lo sacó a Carabalí en el partido contra Argentina. Además, el estratega ecuatoriano nunca tuvo la visión suficiente para restructurar al equipo mediante el uso acertado de cambio de jugadores o el empleo de jugadores suplentes.
Aunque existieron otras fallas, nos limitamos a expresar solamente los errores de mayor trascendencia; los que merecen ser de su concideración para justificar el despido del señor Sevilla:
1. Error de planteamiento táctico (3-5-2), principalmente a nivel defensivo.
2. Error al no probar con variantes y ser recalcitrante en la aplicación de la misma fórmula ofensiva.
3. Error al no tener la visión suficiente para ejecutar los cambios de jugadores acertados.
Sabemos que la contratación de Sevilla fue en miras de un trabajo a largo plazo, con el objetivo de clasificar al pais a la Copa del Mundo del año 2002. Pero lo demostrado en la Copa América, vislumbra un panorama no tan alagador para el futuro futbolístico del Ecuador.
Si hubiéramos sido eliminados de otra manera, de una manera más decoroza, sin presentar tantos errores técnicos y tácticos, hubiera quedado la duda con Sevilla. Los errores del Ecuador en Copa América fueron errores de Sevilla.
No lo dice Ec-Fútbol, lo dicen los resultados!
Esperándo acusiosamente la respuesta a esta misiva, se despide cordialmente,