*
Lic. en CC. da Actividade Física e o Deporte
Exprofesor de la “Escola de Polo Acuático” de la A.D. del I.N.E.F. de Galicia
Profesor de Ensino Secundário (Educazom Física) en el I.E.S. “A Pinguela” de
Monforte de Lemos
** Lic. en CC. da Actividade Física e o Deporte
Exmonitora de la “Escola de Polo Acuático” de la A.D. del I.N.E.F. de Galicia
*** Lic. en CC. da Actividade Física e o Deporte
Entrenador Superior de Natación. (C.N.
Riveira)
José
Ignácio Salgado López*
Cristina López Villar**
Carlos Mariño Pego***
inhaqui@edu.xunta.es
(España)
| El presente trabajo intenta ser una muestra de la experiencia llevada a cabo en la “Escola Deportiva de Polo-acuático” organizada por la A.D. del I.N.E.F. de Galicia, en donde se intentó llevar a la práctica una metodología de iniciación a este deporte distinta a la tradicional (basada en la técnica y la capacidad natatoria del alumno o alumna), usando desde un principio juegos validos para cualquier deporte sociomotriz, siguiendo en cierta medida los postulados de BAYER (1992). |
1.
Introducción
El
presente trabajo surge de los resultados obtenidos de una experiencia llevada
a cabo en la Escola de Polo Acuático que organizó la A.D. del I.N.E.F. de Galicia
en colaboración con el Concelho de Oleiros durante el curso académico de 1996-97.
Los alumnos y alumnas tenían una edad comprendida entre los 10 y los 14 años
(aunque la mayor parte tenían 12), seleccionados de entre los de mejores habilidades
acuáticas de la Escola de Natación del curso anterior (organizada por las entidades
anteriormente citadas), lo que en principio nos permitía esperar un grupo con
total independencia en el medio acuático.
2. El planteamiento inicial
En
un principio, partíamos de una modificación del planteamiento propuesto por
GUERRERO LUQUE (1992), con las teorías propuestas por BAYER (1992) y BLÁZQUEZ
(1986), así como con aportaciones propias derivadas de nuestra experiencia personal
en la enseñanza y aprendizaje de este y otros deportes socio e incluso psicomotrices,
teniendo principalmente cuatro objetivos generales, como son:
·
Adquirir un dominio de las habilidades
específicas básicas del waterpolo.
·
Adquirir un dominio de las habilidades
básicas acuáticas.
·
Favorecer el desarrollo de las
cualidades físicas.
·
Iniciar a los deportes sociomotrices,
y de forma específica al waterpolo.
En
los dos primeros objetivos preferimos la formulación en términos de “adquirir”
para recalcar la importancia del proceso psicopedagógico frente al resultado
del mismo (nos interesa formar-enseñar a los jugadores, no sacar jugadores de
“elite” en un corto plazo), con la intención siempre difícil de convertir a
los alumnos y alumnas en el centro de ese proceso, y no a los resultados o al
profesor como suele suceder.
En
tanto al objetivo relacionado con las cualidades físicas hablamos de “favorecer...”,
porque este no va a ser un punto de actuación principal en la escuela, aunque,
ahora bien siempre se procurará una mejora de la condición física pero más bien
de una forma indirecta, tanto a nivel general como específico.
Con
e ultimo objetivo queremos explicitar que lo que intentamos es la iniciación
a un deporte de equipo (sociomotriz), con todo lo que esto conlleva, es decir,
tanto a nivel deportivo (concepción espacio-temporal, estrategia tanto a nivel
de comunicación como contracomunicación práxica, reglamento, etc...), como a
nivel socio-afectivo (colaboración, respeto frente al adversario, al compañero,
a las reglas, etc...), integrando de este modo, a nivel muy general, lo que
tradicionalmente se dieron en considerar los valores fundamentales de los deportes
de equipo.
Ademáis,
a nivel metodológico, nuestra primera intención era basar todo el descubrimiento
del juego del waterpolo a través del juego, siguiendo con ello también a BAYER
(1992) y BLÁZQUEZ (1986), utilizando los estilos no directivos (MOSSTON,1988)
mayoritariamente y siempre que fuese posible.
3. El primer test
Pero
todo este planteamiento de partida lo tuvimos que rehacer inmediatamente después
de pasar un test inicial en donde poníamos a prueba a los alumnos y alumnas
en tres grandes apartados para saber cuales eran sus conocimientos iniciales:
·
Habilidades básicas acuáticas:
desplazamientos y giros
·
Habilidades específicas básicas:
equilibrio/flotación, saltos, pases, recogidas/agarres.
·
Acciones de juego:
1 x 1; 2 x 1; 3 x 3
Los
resultados no fueron ni mucho menos los esperados, haciéndose notar una falta
de independencia del agua (la mayor parte no sabían hacer pies alternos de braza).
Esta situación, además de decepcionarnos ante las expectativas e ilusiones puestas,
nos hizo reflexionar, sobre una serie de preguntas: ¿ya no podríamos enseñar
waterpolo a través del juego como queríamos?, ¿como hacerlo si los alumnos eran
incapaces de mantener un brazo fuera del agua, y mucho menos cogiendo un balón?
Todas
estas preguntas nos hicieron además plantearnos un reto basado en la intención
de comprobar la siguiente hipótesis basada en las afirmaciones de BARRIÈRE (1994):
¿se pueden adquirir las habilidades básicas específicas del waterpolo mediante
el juego? Con lo que durante los dos primeros meses de la escuela el objetivo
principal fue que los alumnos y alumnas fuesen capaces de mantenerse en el agua
con una mano (o las dos) fuera de ella (erguidas), para poder recibir o realizar
un pase (sin preocuparnos de la ejecución del mismo), y todo esto utilizando
como medio el juego y la metodología anteriormente comentada.
Así,
el planteamiento de la escuela quedó dividido en tres períodos, separados los
dos últimos por otro test, resultando:
·
1º periodo: hasta las vacaciones
de Navidad
·
2º periodo: desde Navidad hasta
las vacaciones de semana santa
·
3º periodo: desde semana santa
hasta final de curso
Pasaremos
ahora a tratar pormenorizadamente cada una de ellas.
El primer periodo: “yo y el espacio”
Como
ya dijimos el objetivo fundamental de trabajo en este periodo es el de
que los alumnos y alumnas fuesen capaces de mantenerse en el agua con
una mano (o las dos) fuera de ella (erguidas), para poder recibir o realizar
un pase. Teniendo, además, como objetivo secundario el integrar los conceptos
de ocupación-aprovechamiento del espacio.
Las
características del juego de waterpolo que en esta fase son capaces de desenvolver
los alumnos y alumnas es: estático, con una circulación mínima del balón, concentrándose
en un espacio muy pequeño y próximo a portería todas las acciones (tanto de
ataque como de defensa), por lo tanto sin presión en la defensa (cediendo espacio
para el avance del equipo atacante).
Los
contenidos de esta fase fueron sobre todo juegos de carácter general,
en la búsqueda de la adquisición por parte de los alumnos/as de esas habilidades
específicas mínimas para poder llevar a cabo acciones de juego de waterpolo,
con intención de motivar hacia la práctica (podríamos decir que trabajábamos
de forma “encubierta”), sin a penas trabajo técnico específico (apenas un 10%,
utilizado normalmente en el calentamiento, previo a la aparición de la fatiga),
además de los contenidos relacionados con la ocupación-aprovechamiento del espacio.
Ejemplos
de actividades desarrolladas en esta fase son los juegos de relevos
y “de pillar” (con un objetivo añadido de la mejora de las cualidades
físicas); juegos de transporte (directamente relacionados con el objetivo
de mantener un brazo fuera del agua), como “asalto al barco naufragado” , “transporte
de conos” o “robo de conos” (LLORET, 1990, 50); juegos de ocupación-aprovechamiento
de espacio como: “la muralla” (BLAZQUEZ, 1986, 82), “balón prisionero” (LLORET,
1990, 52), situaciones de superioridad de atacante.
El segundo periodo: “yo, el espacio y mis compañeros”
En
este momento del curso comenzamos a introducir paulatinamente el trabajo técnico
específico, pero sin llegar a superar aproximadamente un tercio del trabajo
desarrollado, dejando más que las adquisiciones técnicas las consigan con juegos
diversos, mejor que con ejercicios analíticos.
Ahora,
nuestros objetivos empiezan a hacer hincapié en adquirir la técnica
de las habilidades acuáticas en cuanto a tipos de nado efectivos en waterpolo
(desplazamientos) y patada de waterpolo, así como adaptarse al balón
real de waterpolo, conocer básicamente el reglamento, resolver
situaciones de superioridad numérica (2 x 1) así como de 3 x 3 con lo que nos
vamos encaminando ya a nuestro planteamiento de partida.
Los
contenidos continuaron teniendo los anteriores, a los que sumamos los
referidos a las habilidades básicas específicas (desplazamientos, lanzamientos,
etc...), siendo actividades típicas de este momento juegos de ocupación-aprovechamiento
de espacio, en los que ya se necesita un cierto dominio técnico como “el
juego de los 10 pases” (BLAZQUEZ, 1986,184), ejercicios de manejo de balón,
juegos de persecución (buscando desplazamientos específicos), como “el pañuelo”,
actividades de natación sincronizada, juegos de waterpolo reducido (1
x 1, 2 x 1 y 3 x 3)
Las
características del juego de waterpolo al final de este periodo fue completamente
distinto al anterior: las acciones eran mucho más dinámicas, las defensas no
“regalaban” espacio que facilitase el avance del ataque, se empezaban a ver
acciones de técnica individual como fintas de recepción, reversos e incluso
la creatividad de los alumnos y alumnas nos sorprendía de vez en cuando con
acciones como palmeos en los remates a puerta o lanzamientos en salto con giro.
Los mayores problemas se presentaban en cuanto a la técnica individual, y en
cuanto al concepto de “espacio de apoyo” (tenían tendencia de ir todos hacia
portería, con lo que era muy fácil que en un extremo se perdiera el balón y
se produjera un contraataque).
Parece
que el planteamiento inicial no era después de todo erróneo, a pesar de las
dificultades iniciales y de tener que posponer todo el trabajo específico un
par de meses.
El tercer periodo: “yo, el espacio, mis compañeros y el defensa”
En
el ultimo periodo de curso, nos centramos en las acciones individuales de los
jugadores, haciéndoles ver el paralelismo existente entre la noción de “ocupar
espacio” con los desplazamientos (dentro del juego de equipo), con el juego
“cuerpo a cuerpo” (en el 1 x 1), donde deben encontrar la zona donde el defensor
es más débil (“espacio libre”) para aprovecharla con su cuerpo, integrando incluso
nociones del concepto de “acción-reacción” de judo (CECCHINI, 1989, 78). Así
pues, nuestros objetivos se centraron en este período en que nuestros
alumnos y alumnas fuesen capaces de resolver situaciones de 1 x 1 integradas
dentro del juego real, además de seguir haciendo hincapié en el trabajo específico
de la mejora técnica (tanto de nado como de acciones específicas básicas de
waterpolo, llegando en este momento a ser aproximadamente un 50 % de todos los
contenidos desarrollados), además de los objetivos de juego anteriormente planteados.
Los
contenidos novedosos de esta fase fueron los relacionados con la técnica
de nado (que aparece como una necesidad) y de técnica de las habilidades específicas
(no sólo ya las básicas).
En
cuanto a las actividades continúan los juegos de ocupación-aprovechamiento
de espacio, cada vez más complejos como el “polo-rugby”; situaciones
reducidas de juego (1 x 1, 2 x 1 y 3 x 3) y ejercicios para la mejora
técnica de nado y de las habilidades específicas (“punto muerto”,
“aleteo”, ejercicios de nado combinado, etc...).
Las
características del juego, vinieron a ponerse de manifiesto en un encuentro
celebrado en Monforte de Lemos el 7 de Junio de 1997 (en modalidad de Miniwaterpolo),
como remate de curso, donde los alumnos y alumnas demostraron tener superados
con creces lo esperado al principio de curso, con un juego dinámico, en colaboración
permanente con los compañeros, tanto en defensa como en ataque, donde sobresalía,
en cuanto al ataque la facilidad que tenían tanto para jugar con “boya fijo”
(la menos de las veces), como para hacerlo sin el o con un “boya dinámico” (en
cruces y penetraciones entre la defensa contraria), que fue en principio lo
que se procuraba para evitar una temprana especialización por puestos específicos.
Además, de esto, en cuanto a nivel técnico eran ya capaces de desarrollar acciones
de evasión en ataque (fintas de recepción, cambios de dirección), así como fintas
de lanzamiento, lanzamientos “a dos manos”, etc...
4. A modo de conclusión
El
presente trabajo no pretende, ni mucho menos, ser la “panacea” en lo que la
enseñanza e iniciación al waterpolo se refiere, no tratamos más que relatar
los resultados de una experiencia, en donde se intentó superar la tradición
de la enseñanza e iniciación en este deporte, en el cual si no se tenía un alto
nivel de dominio del medio acuático era imposible aprender nada. Queda demostrado
que esto no tiene porque ser así.
Por
otra parte, queremos también dejar patente la necesidad de cambiar radicalmente
la enseñanza del waterpolo, en cuanto a que se trata de un deporte sociomotriz,
con lo que presenta unas peculiaridades que hacen que no sea ideal el aprendizaje
de la técnica fuera de la acción de juego, si pretendemos formar jugadores inteligentes.
Por
ultimo remarcar una serie de matices que nos surgieron a lo largo de la experiencia
y que pueden resultar enriquecedores para otros técnicos, como son:
·
El sistema de juego empleado (el
Miniwaterpolo : 3 x 3 con portero, en campo reducido de 10 x 12 m., y portería
un metro más estrecha), parece ser ideal para la formación en estas edades,
ya que a la simplicidad que representa el hecho de que hay menos opciones de
pase (menos compañeros implica menos decisiones a tomar), hay que unir que por
ser menor el número de jugadores hace más fácil su participación (más motivación
cuantas más veces toquen el balón), y además en cuanto a la acción de juego
permite tanto el juego con boya como sin el, existiendo por lo tanto todas las
combinaciones tácticas básicas posibles necesarias para el juego de waterpolo
real (7x7). Seria por esto recomendable que las distintas federaciones territoriales,
e incluso la nacional adaptase el reglamento en estas edades (hecho que ya sucedió
en otros deportes hace años).
·
Las dimensiones de las porterías
se deben reducir sólo en anchura, en estas categorías, ya que es en las esquinas
donde los porteros presentan mayores dificultades, al tener una menor envergadura.
·
Es conveniente acostumbrar desde
el principio a los jugadores a recibir el balón con una sola mano (sea directamente
o recogida del agua), siendo además aconsejable que el balón utilizado sea el
habitual en su categoría (para una mayor adaptación), lo que nos lleva a pedir
una reglamentación que adapte un balón de menores dimensiones que el “femenino”
para las categorías inferiores (infantiles).
·
El aprendizaje de la técnica utilizando
en estilo de “enseñanza guiada” (MOSSTON, 1988), es ideal siempre que se dé
con la “espoleta” que desate la relación real y necesaria de esa “nueva” técnica
con el juego real. Así, por ejemplo, a un alumno le será más fácil aprender
el pase “de codo alto” (o de Bozsi), si comprende que es mucho más rápido (y
por lo tanto beneficioso en caso de contraataque), pasar en una posición en
la que se está nadando (horizontal), ya que no se perderá tiempo en poner el
cuerpo vertical para poder armar el brazo del modo “clásico”.
·
La enseñanza de movimientos por
“manipulación” (o “ayuda automática” en terminología de SÁNCHEZ BAÑUELOS, 1990,
214), se presenta como un recurso metodológico-didáctico, muy válido y efectivo
para el aprendizaje de habilidades complejas como la “patada de waterpolo” o
el pase “de codo alto”.
·
En cuanto a la enseñanza de la
“patada de waterpolo”, la práctica de esta habilidad en horizontal no parece
muy adecuada (CLARIS,1975), puesto que las sensaciones de presión son menores,
lo que dificulta la aparición de información kinestésica de referencia.
Bibliografía
·
BARRIÈRE, P. (1994). “Hacia el
Mini-polo: juegos de 7 a 10 años”. En: Revista de Educación Física (REF).
Ed. Boidecanto. A Corunha.
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BAYER, C. (1992). La enseñanza
de los juegos deportivos colectivos. Ed. Hispano Europea. Col: Herakles.
Barcelona.
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BLÁZQUEZ, D. (1986). Iniciación
a los deportes de equipo. Ed. Martínez Roca. Col: Deportes: Técnicas. Barcelona.
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CECCHINI ESTRADA, J. A. (1989).
El judo y su razón kinantropológica. GH Editores. Principado de Asturias.
Xixón
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CLARIS, J. P. (1975). “Analysis
of the egg-beater and breaststroke kicks in water polo”. En: Swimming II,
Ed: University Park Press, Baltimore.
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LLORET, Mario y ZARRALANGA, Ana
(1990). Waterpolo. Técnica-Táctica-Niveles de aprendizaje. Ed. Hispano
Europea.. Col: Herakles. Barcelona.
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MOSSTON, M. (1988). La enseñanza
de la Educación Física. Paidos. Col: Fundamentos. Barcelona.
·
SÁNCHEZ
BAÑUELOS, F. (1990). Bases para una didáctica de la educación física y el
deporte. Gymnos. Madrid.