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Júpiter
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Júpiter |
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Júpiter y lunas |
Aquí está el gran coloso del Sistema Solar, siempre impresionante en el telescopio. A través de él, se distinguen claramente sus dos bandas ecuatoriales, y con un poco de vista, alguna más. Son zonas más oscuras de su densísima y revuelta atmósfera de hidrógeno, helio y amoniaco. Tanto movimiento, tormenta y remolino se deben, entre otras cosas, a la rapidísima rotación del planeta: menos de 10 horas para un diámetro de doce "tierras". Esta rotación produce un importante achatamiento de los polos y unas violentas aceleraciones de Coriolis en la atmósfera, que la agitan continuamente.
Pero, ¿qué hay debajo de ese manto espeso, agitado y coloreado? Parece que los gases se van transformando gradualmente en líquidos, por efecto de la presión, y convierten la mayor parte del planeta en una monstruosa gota de hidrógeno líquido. No hay "suelo" rocoso como en los planetas interiores. Sólo en el centro de Júpiter, se cree que debe haber un núcleo rocoso de hierro y silicatos.
En cuanto a las fotos en sí, creo que están al límite de las posibilidades ópticas de mi telescopio. La película que usé en 2002 era ideal para la fotografía lunar y planetaria: diapositiva de grano finísimo y buen contraste. El montaje del 2008 fue con proyección por ocular de 20mm, usando a tope el zoom 3x de la cámara digital compacta y jugando con el tiempo de exposición para captar Júpiter en una imagen y las lunas, en otra.
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