Mi Vecino.

Cuando cumplí 13 años pasaron dos cosas importantisimas, la primera, empece la escuela secundaria. La segunda cosa, es la separación de mi vecino, Marcelo, un tipo que rondaría los 40 a&ntild e;os y se quedo viviendo solo, ya que la mujer se rajo.

Los Jueves por la tarde, era la única tarde completamente libre que tenia, ya que era una escuela de turno completo.

Me quedaba solo en casa y destinaba las tardes a trasvestirme, probarme ropa de mi mama, aprender a maquillarme, mirar fotos porno, me llamaban la atención tanto los hombres como mujeres.

Todo esto lo hacia sin saber que existía el travestismo, cosa que fui descubriendo mas tarde.

Pense que era el único hombre que le gustaba usar faldas, medias, maquillarse, etc, lo guardaba bajo el máximo secreto y reconozco que al principio sentía mucha culpa, pero fu i como aceptando el tema y lo hacia sin avergonzarme en la máxima soledad.

Tenia mucho cuidado de trabar la puerta, por si venia alguien, de no arrugar la ropa, dejarla en su lugar, y sobre todo de no MANCHARLA, ya que siempr e terminaba masturbándome con la ropa de mi mama puesta, deseando hacerlo con esos hombres de las revistas. Siempre que veía una foto de un tipo cojiendose a una mujer, me identificaba con la mujer y deseaba ocupar su lugar y tener su ropa, mientras que mis compañeros de escuela, decían. Que Hembra !

Siempre miraba a las chicas, como todos mis compañeros, pero con la diferencia que yo miraba que llevaban puesto, si pollera, vestido, calzas y como le s quedaba y hasta las aconsejaba en silencio, solo con el pensamiento y mientras ellos le sacarían la ropa, yo se las robaría para usarla en mis tardes privadas.

Pero una tarde, maquillándome en el espejo del do rmitorio de mi mama, con un vestido largo de fiesta, el preferido de ella, y (el mío también) me doy vuelta y veo a mi vecino que me miraba fijamente a través de ambas ventanas. Me quede inmóvil, para refugiarme detrás d e la puerta del armario, desvestirme como podía y salir de la habitación casi arrastrándome por el piso. Desde ese día, me jure no hacerlo mas, pero la promesa me duró 7 días, hasta el próximo jueves, que no lo pude evitar y me volví a masturbar travestido (esta vez con la ventana bien cerrada).

Les juro que temía que este tipo les cuente a mis padres, me quería morir, dos días no comí de la angustia y miedo. Pero por lo visto, nada, el tipo ni abrió la boca ni con ellos, ni conmigo, aunque cuando me lo cruzaba, me quedaba calladito y no saben lo que sufría de que diga algo, sobre todo, si estabamos con mis padres.

Bajo esa rutina, se fue el año entero y para cuando cumplí los 14 años, mis tardes libres pasaron a ser los martes. El primer martes después de mi cumpleaños, cuando vuelvo a casa me cruzo con el vecino, subimos juntos p o r el ascensor, y me felicita por que ya soy un hombrecito (referido al cumpleaños) y me invita a su casa para darme el regalo. Yo agradecí y asentí con la cabeza y seguí camino a mi casa, yo vivía en el 5 B y él e n el 5 A, pensando que raro, ya que no hablábamos casi y nunca me había regalado nada.

Esa tarde me quede dubitativo, y por eso no me trasvertió, me volvió el miedo de que este tipo cuente algo, qué será eso de "hombrecito" que dijo.

A media tarde me toca el timbre, esta vez, no tuve que cambiarme de raje, y pregunte quien era, -Marcelo contestaron y volví a preguntar: Que Marcelo ?

-Marcelo, tu vecino. Abrí la puerta pensando en todo el monologo que este tipo me iba a decir y como sacármelo de encima.

-Qué pasa ? me pregunto, no queres recibir mi regalo ? agrego.

Yo no sabia que decirle, pero debía evitar que se enoje conmigo para que no abra la boca y asentí con la cabeza. -Bueno, dale, veni que te lo doy, dijo con absoluta seriedad.

Agarre las llaves de mi casa y caminamos hacia la suya, lo único que dije, fue que no era necesario, que gracias, pero para que se moleste, etc.

Una vez en su casa, con la puerta cerrada, me trae una especie de paquete, tipo tintorería, y cuando me lo da, agrega, "Espe ro que te guste", lo empece a abrir mientras le agradecía y me encuentro que era nada mas y nada menos que un vestido de Novia blanco. Me lo quedo mirando, un poco el vestido y otro poco a él. -Qué ? No te gusta ?, pasa al dormitorio y probatelo, me dijo, como si fuera algo super natural.

Tardo en convencerme, pero con tal de no enojarlo, accedí a su pedido. Solo en su dormitorio, me desnude y me lo probé, mirándome al espejo y escuchando su explicación: "La verdad es que era de mi ex, pero lo uso solo una vez, lo mande a la tintorería"

A esa edad, no tenia el cuerpo de ahora, el vestido me quedaba casi a medida y realmente era Hermoso !

Tenia una caída excelente, la parte de arriba, me marcaba el pecho y me hacia una cinturita armónica, gire y la falda amplia giraba como se gira con el viento. Era espectacular. Gire un par de veces para hacer volar mas la falda y term inando el giro, se aparece el vecino y no para en elogios a como me quedaba y a mi cuerpito.

Empece a percibir sus intenciones, asique rápidamente me lo quite sin antes tener que darle un millón de excusas para hacerlo, como por ejemplo, que no lo quería manchar, arrugar etc.

Pero el tipo tenia todo bajo control, sobre todo esa extorsión tácita de contarle a mis padres lo que había observado un tiempo atrás por la ventana.

Me lo dejo quitar, pero sin moverse de mi lado, quizás para contemplarme desnudo.

-"Ponete esto otro, si queres, y si se ensucia no importa" dijo, mientras sacaba una maleta llena de ropa. H abía en ella, varios vestiditos, polleritas, minifaldas, medias, ropa interior, de todo, todo lo que yo hubiera comprado de tener dinero y donde guardarlo.

Lo conforme poniéndome un vestidito y medias negras, todo eso, para tomar una gaseosa con él, hasta que aludí que ya volvían mis padres y pude rajar.

El martes subsiguiente, no fue muy distinto, yo ya estaba resignado a su invitación y mas preparado para "bancarmelo " con tal de que siga con la boca cerrada. Pero esta ves, me indujo a vestirme completamente, con ropa interior, una blusa escotada una minifalda y maquillaje. Al principio fue muy bueno, no paraba de halagare y me permitía circular por toda la cas a y mirarme en los espejos, sobre todo, en aquel espejo del tamaño de la pared.

Hasta que se fue acercando, y demasiado, me abrazo y me empezó a besar en el cuello.

El miedo me invadió, y no sabia como salir de esta horrible situación de acoso y chantaje en la que me veía envuelto, algo lo deje hacer y otro tanto pude evitar.

Esa semana fue terrible, antes esperaba ansioso los martes para auto darme pla cer vestidito de mujer y ahora deseaba que ese día no llegue. Pero llego igual, esta vez, ya mas resignado, lo deje hacer, me manoseaba por todos lados y me besaba cada vez mas. Sus manos recorrían toda mi entrepierna por debajo de la falda y se juntaban en mi cola (culo) para quedarse allí un buen rato, mientras su lengua y labios me recorrían de oreja a oreja, besándome la boca con fuerza y penetrando su lengua, pese a mis esfuerzos por evitarlo.

Esta vez, me tomo de las manos y me las llevo a su entrepierna, se bajo el cierre del pantalón y me lleno las manos con su inmenso pene para que lo acaricie primero y lo pajee después, sin dejar de pasear sus manos por debajo de la pollera y besar fuertemente en todos lados, pechos incluido.

Solo se detuvo, cuando un montón de esperma salto de ese "cañón" enchastrandonos a ambos. Para colmo, me culpo a mi por ese enchastre, por que yo "era divino y muy dulce" para presionarme a que lo bañe y repare el "daño". Empezamos a bañarnos juntos, él completamente desnudo y yo con bombacha y corpiño, ahí me pidió unos besitos en el pene, para metérmela toda en la boca sujetándome muy fuertemente de la cabeza.

Sentía que me ahogaba por momentos, creo que el hijo de puta, me la metía hasta la garganta y no tardo en llenarme la boca de semen mezclados con el agua de la ducha. Después me hizo dar vuelta y mientras me besaba el cuello, con una mano me pellizcaba fuertemente las tetillas y con la otra me hacia una paja con la bombacha baja.

La verdad, no tarde mucho en acabar, y eso logr o a que me relaje un poco. Nos secamos mutuamente y nos acostamos a descansar, yo me había quitado la ropa interior toda mojada y me puse una especie de bata de raso muy finita (a modo de vestido) de color rosa, el seguía desnudo.

Estos encuentros siguieron todos los martes sin excepción, pero con menos disgusto de mi parte, cuando entraba a su casa, me dirigía directamente a la maleta y me elegía lo que quería ponerme, hasta le hice comprar me mas ropa, un body y otras cosas que no tenia en la maleta. El ya venia tocándome el culito de varias formas e insinuando que ya seria de él. Yo me daba vuelta y nunca le contestaba, deseando que ese día nunca llegue.

La venganza.

En el almuerzo de un día viernes, con mis compañeros de la escuela, salió el tema del sexo, como casi todos los días, casi todos, se regocijaban en su debut sexual, uno solo con una n ovia, el resto con prostitutas y otros, solo mentían. Esa conversación, me dejo muy caliente, creo que a todos, y me raje de la escuela, diciendo que me sentía mal. Fui derechito a la casa de mi vecino, pero no contestaban el timbre, r esignado y sorprendido de mi mismo, entre a casa, me desnude y me quede así, sentado en el dormitorio de mis padres con la persiana levantada. Hasta que lo vi llegar, yo me hacia el indiferente, así, desnudo y tocándome el cuerpito, s obre todo los pechos, no tarde en conquistar su mirada a la que respondí fijamente, hasta diría desafiante.

Tome la ropa, me asome por la puerta y cuando vi que estaba por venir en mi búsqueda, salí corriendo hacia su puerta y entre desnudo completamente y completamente decidido.

Me vestí mas sexy que nunca y cuide el maquillarme mejor que nunca (había ropa nueva que me había comprado). Esta vez, y por primera ve z, yo iba tomando la iniciativa, lo desnude, lo acaricie, lo bese, me saque la bombacha (calzones femeninos) y lo acosté sobre la cama. Inmediatamente se la bese para que este mas que durita y me senté encima. Nos franeleamos a lo loco, mien t ras que me iba dilatando con un dedito mojado, y terminar con varios después. Cuando me asomo la puntita por mi augerito, me gusto y me ardió apenitas, pero el dolor iba incrementándose a medida que me la iba penetrando, trate de no q u ejarme y relajarme, una vez adentro, sentía sus huevitos en mis nalgas y a mi pedido, se quedo quietito, para después empezar en movimientos continuos de entrada y salida. Goce mucho, como nunca antes, me besaba y me decía cosas hermo sas, mientras la minifalda me acariciaba las partes que él no daba abasto.

-Qué putito divino que sos !

-Si papito.

-No que sos mi putita ?

-Claro, que si !

-Te gusta como papito te coje, tesoro ?

-Si, señor, me encanta.

-Sos mi mujercita, no ?

-Solo suya señor ( me encantaba tratarlo de usted, quizás para aumentar y remarcar la diferencia de edad, yo tenia 14 y él 42)

-Sos solo mía no mi amor ?, nadie mas te coje, solo yo, no ?

-Si, papito, soy tu putita divina.

-Ahora te vas a tragar toda la leche, te la dejo bien adentro !

-Si, dámela, quiero sentirla adentro, acaba dentro mío, por favor.

-Si...........aahahahhahh, toma putita saboréala.

-Si, mi amor........me ancanto.

Desde aquella tarde, nunca dejo de penetrarme. A nuestros encuentros, le sumamos algunos sábados y hasta que lo deje, salíamos algunas noches, yo totalmente trasvestida.

Ya tenia unos 20 años, cuando empece a sentir que la relación no iba mas y conocí a Fabián, tenia 4 años mas que yo, y nos fuimos a vivir juntos. Para la gran noche inaugural, obviame nte me puse aquel vestido de novia, y fue impactante entre los amigos, hasta que se fueron llendo de a uno, para quedar con mi actual pareja, en una especie de Luna de Miel en casa propia.

Erica

FIN