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La Historia de una Niña Travesti llamada Dinorah :

Yo al igual que muchas de nosotras desde que tengo uso de razón sentí atracción por las prendas femeninas, la primer prenda que pude usar fue un padecido de pantimedia, de ahí se empezaron a derivar algunas otras cosas, como que una señora de una familia que tenia un poco mas de dinero le regalaba a mi mama, zapatillas, pantimedias y algunas faldas.

Empece a escondidas cuando nadie me veía a vestirme con todas esas ropas, mi sexo en seguida se erectaba, era yo tan inocente que realmente no alcanzaba a comprender lo que significaba el hecho de sentir tanta atracción por esas prendas.

Con el tiempo aprovechaba cualquier oportunidad en que mi familia no se encontraba en casa, para poder usar alguna de la ropa de mi hermanas y en alguna de esas ocasiones mi padre trabajaba en un almacén de Señoras, ocasionalmente le regalaban ropa interior alguna vez le regalaron unas zapatillas de pulsera, las cuales me quedaban perfectamente bien, estas zapatillas me excitaban mas ponérmelas junto con una diminuta falda y mis pantimendias, realmente me sentía una mujer.

En alguna ocasión con el pretexto de quedarme a cuidar la casa de una de mis tías, en mi maletita lleve unas zapatillas azules de pulsera que en ese tiempo estaban de moda, yo creo que desde entonces me han fascinado, en esa ocasión estando sola en su casa procedí a travestirme con una pantiblusa azul, unas pantimedias naturales, una falda roja un poco alta y el paso mas excitante para mi y saberme realmente una mujer fue utilizar los zapatos de taco alto y escuchar el ruido que producen.

Desgraciadamente en alguna ocasión en que ya tenia bastantes cosas (pantimedias, mas de una par, un traje de baño que utilizaba como ropa interior y algunos lápices labiales que al ir a visitar a una amiga, me llevaba ocasionalmente a la casa algunos de ellos, los colores que me acuerdo que llegue a tener fue un rojo, un color durazno, un fiusha y un rosa mexicano, mi madre encontró todas esas cosas y las dejo cerca de mi cama, acusándome de ser homosexual, yo le jure y le perjure que nada de eso era mío, claro esta que no me creyó mucho, pero con el pasar del tiempo las cosas se calmaron y parece ser que si me creyó.

En fin los años pasaron y ahora de casada algunas veces estando sola en casa me pintaba los labios y fumaba un cigarrillo, cosa que también hacia en mi trabajo, allí tenia hasta hace poco dos o tres lápices labiales y aprovechaba la ocasión de ir al baño para pintármelos y fumar mi cigarrillo, eso cuidando de que nunca quedara rastro en mis labios.

Cuando en el mes de julio salió mi esposa de viaje a Canadá por quince idas yo aproveche para poder sacar cuando menos a mi luz mi lado femenino, todo empezó después de su salida un día sábado en que tuve que trabajar, llegando al trabajo aproveche para ponerme debajo del pantalón unas pantimedias negras, al principio pense que toda la gente se daria cuenta de que las traia puestas, pero era solamente mi imaginación, ya que aunque a veces se escuchaba el roce nadie los percibía.

Use durante todo ese tiempo alguna de su ropa, lo único que no podía usar de ella eran su zapatillas, así que con toda la pena del mundo un ida después de su salida me dirigí a un centro comercial a comprarlas, iba un poco asustada, pero a fin de cuentas logre comprarlas, eran unas zapatillas de charol negro, cubiertas del frente en punta y con una tira en la parte de atrás, estas zapatillas las había visto en alguna ocasión que fui con ella a ese centro comercial, así como unas sandalias de tacón de color rojo, las cuales no pude comprar ya que me falto un poco de dinero, la ventaja es que en esa zapatería hay tallas hasta el 7, yo en zapatillas soy 6 ½ y las compre argumentando que eran para mi esposa, cosa que la vendedora creyó.

Las prendas y accesorios que utilice el primer idas fueron las siguiente :

Un bikini blanco que le regalo mi cuñada a mi esposa, que no lo usa, un bra beige, unas pantimedias negras (me fascinan), una minifalda negra, un suéter negro, mis zapatillas. Y de maquillaje: maquillaje liquido, rímel, blush, sombra de ojos y lápiz labial rojo (me fascina el color), este proceso del maquillaje al principio me costo un poco de trabajo, ya que por ejemplo no soy una experta en aplicarme el rímel, al principio con esto del maquillaje le batalle un poco pero con el paso de los idas me convertí en toda una experta, para no manchar la ropas de mi esposa primero me ponía toda la ropa y después empezaba mi trabajo de maquillaje, me sentía muy a gusto sentada frente a la televisión ya vestida y sin ponerme todavía las zapatillas, solo traía unas sandalias, aretes, un reloj de mi esposa y lo mas sexy para mi una pulsera en el tobillo.

A lo largo de esos días experimente con mucha ropa (la que me quedaba bien), ya que soy un poco gordita y ,me sentí la verdad la mujer mas hermosa del mundo, no olvidando mi posición de hombre que también me fascina. En nuestra recamara hay un espejo de cuerpo completo en el cual me quedaba ensimismada admirándome, también cuando estoy vestida me fascina tener cruzadas las piernas cuidando de sentarme y comportarme como toda una dama.

A lo largo de estos quince idas esperaba con ansia el momento de empezar mi transformación, me olvidaba el mundo y en esos momentos me sentía la mujer mas hermosa del mundo, actuando y pensando como tal.

Jamas he experimentado ni experimentare ni sexo ni relaciones con hombres, pero si he llegado a saborear mi propio semen.

Un ida antes de llegar mi esposa me travestí como si fuera a ir a una fiesta, pero con una falda larga negra, de raso con sensación de velo, fue sensacional sentir el roce de esta tela en mis piernas acompañado de mis pantimedias negras y ese día aplicarme un poco de perfume, un copia de quinta avenida de Elizabeth Arden, y al bañarme también utilizaba un gel que compro mi esposa que se llama los jardines del mundo y que es de aroma de lilas y de seringa, y en alguno de los otros días también llegue a usar un poquito de su perfume, este ultimo ida me sentí todavía mas mujer, mas dichosa ya que este perfume de Elizabeth Arden me vuelve loca.

A eso le agregue como si fuera a una fiesta como en alguno de los otros días el fumar un cigarrillo Benson mentolados y beber algunas copas de tequila (como una autentica hembra mexicana) y terminando un poco borrachita. Jamas había experimentado el beber vestida así y debo admitir que fue una sensación completamente maravillosa, así como poner algo de música y ponerme a cantar borrachita como si fuera Lucha Villa, Marisela o Lucero.

Aquí termina mi relato esperando en alguna ocasión posterior en que pueda travestirme contar con algunas fotos de cómo soy como mujer, esperando que a mis hermanas les agrade mi relato y puedan escribirme y saber que piensan de el.

Dinorah

Escribime a: dinorahgomez@hotmail.com

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erica32@infovia.com.ar