Este cuento me lo ha enviado Natalia

Desde que me fui a vivir sola, me fui soltando poco a poco cada día, cuando vivía con mis padres, ponerme una bombachita o una mini era todo un ritual sacrilegico, y lo debía hacer a escondidas, para después sentirme bastante culpable por haber utilizado ropa de mi hermana o mi madre, sufría mucho por sentirme así, aunque los momentos en que me quedaba solo y me vestía con la mejor ropa de mi hermana eran únicos, llenos de éxtasis y satisfacción. Ahora luego de un par de años de haber vivido sola sé que estaba muy equivocada y que no es malo disfrutar de lo que uno sienta, todos los días cuando llego del trabajo volvia a ser Natalia, y solo era hombre si venia alguien de visita, ya que mi vida como Natalia era un secreto compartido con solo un muy intimo grupo de amistades.
Tengo la suerte de que mi balcón da ala parte de atrás de un edificio, por lo que recibo el sol por la tarde y nadie me puede observar desde ningún otro edificio, así que uno de mis mayores placeres es ponerme mi bikini para tomar sol, y así al desvestirme poder ver desde mis pies a mis cachetes de la cola del mismo color, cosa que cuando usaba short me quedaba desde los muslos a la cintura de color blanco leche y el resto de las piernas bronceadas, ahora cuando uso una mini muy cortita o una vestido con tajo, mis largas piernas, mis muslos y a veces cuando se ve un poco de mi cola todo es del mismo tono de bronceado.
Vivir sola me dio muchas satisfacciones y me hizo crecer mucho como mujer. Inclusive gracias a mi nueva vida hasta pude conseguir pareja.
Hace unos meses tuve un accidente, al bajar una escalera resbale con papel, y el servicio medico de mi trabajo me derribó a un hospital, adonde vieron que no me había quebrado pero que debía hacer reposo y estar vendado hasta el muslo con una venda elástica.
Estuve varios días haciendo reposo en casa, por lo que aproveche a tomar sol las tardes enteras, lastima que la venda cuando termino reposo me había dejado una pierna de cada color, estaba horrible, tendría que pasar días al sol para recuperar mi color favorito.
A su debido tiempo volví al hospital para ver si me daban el alta y podía volver a trabajar, pero todavía no estaba bien, ahora debía comenzar a ir a un kinesiologo a hacer sesiones de rehabilitación muscular. Me derivaron a un consultorio que quedaba cerca de casa.
Mi doctor resulta un tipo muy piola, tuvimos la charla de clásica de presentación medico-paciente, y pasamos a un pequeño recinto con una camilla donde me iba a dar estimulación muscular por medio de electrodos en la pierna lastimada, me explico como funcionaba ese tipo de tratamiento, cuando comencé a arremangarme el pantalón como lo hacia en el hospital, el me dijo, que no que necesitaba que me saque el pantalón por que los electrodos van desde debajo de la cola hasta el pie, que suerte que ese día no me dio por usar ropa interior de mujer, ya que muchas veces salgo a la calle usando inclusive medias con portaligas debajo de mi ropa de hombre, me quede en slip y me dijo que me acostara boca abajo, cuando lo hice me puso los electrodos a lo largo de toda mi pierna prendió el aparato que daba pequeñas puntadas que no molestan, me quede tranquilo, iba a estar así 45 minutos así que me dijo si quería alguna revista o algo, y se fue al rato me vino a preguntar si estaba todo bien, si me dolía o si necesitaba algo, miro el aparato movió un poco un electrodo y se retiro. Cuando termino, me saco los electrodos me puso una crema desinflámante y me vendó la pierna con la venda elástica. Cuando me estoy poniendo el pantalón, me dijo:
- Si queres, para tomar sol podes sacarte la venda -
Yo casi me desmayo, se había fijado en mi bronceado. Como me lo dijo de manera tan profesional, lo tome como una recomendación de doctor.
Al otro día, me puso nuevamente en la camilla en slip con los electrodos, esta vez se quedo a lado mío toda la sección, dándome charla de temas de actualidad y cosas así, pero descubrí que tenia otro interés en mi, por que a cada rato me miraba la cola o mis piernas, cuando Pillo descubría que yo lo miraba, tocaba algún electrodo fingiendo profesionalismo, me pregunto si iba a pantalla solar, le conté que mi balcón era genial y podía tomar sol en slip.
Las dos sesiones siguientes fueron iguales, aunque cada vez el final de la sesión cambiaba un poco sobre todo cuando me pasaba la crema de átomo desinflámante se quedaba mas tiempo masajeando mis piernas y la parte inferior de mi muslo, tenia que pensar en otras cosas para que no se me note la erección que esto me producía, me dijo que para evitar el engorroso trabajo de vendarme todos los días que me compre una calza de ciclista o unas medias de licra que bajo el pantalón no se iba a notar.
La idea me fascino salí del consultorio directo a mi mercería favorita ya que de usar unas medias no podrían ser las que tengo en casa por que la mayoría tienen encaje o strass o son de imitación red, me compre unas negras lisas y apenas llegue a casa ya las estaba usando.
La sesión siguiente Pillo quedo impresionado cuando me saque los pantalones frente a el y vio que tenia puestas las medias de licra negras con elástico y con un slip negro muy ajustado que me cubría justo, me senté en la camilla y me saque una de las medias, el me pregunto casi temblando que por que usaba las dos medias y no solo una en la pierna lastimada y yo le conteste, que me gusto mucho la sensación, a lo que quedo mas perplejo todavía, pero con una sonrisa que casi me derrite, a cada rato me miraba la cola, el slip me ajustaba bastante y a veces se me metía un poco del elástico entre mis cachetes, no dejo de mirarme en toda la sesión, trate de llevar la conversación a cosas mas intimas, me contó que era divorciado que vivía solo y cosas así, yo le conté un poco de mi vida y que también vivía sola, mas de una vez me referí a mi misma de manera femenina, cuando me puso la crema no pude dejar de observar que sus manos me acariciaban mas fuerte y que su mirada lasciva no se movía de mi slip, no puede evitar la erección cuando sus manos rozaron un poco la base de mi cola, me puse nuevamente la media y note que su pantalón estaba reteniendo un hermoso bulto, me pare y me puse el pantalón muy lentamente le dije que mañana volvería, le di un beso en la mejilla y me fui.
Esa noche me puse lo mejor de mi ropa, mi peluca me maquille y salí al balcón a gozar de ser mujer en la soledad.
Al otro día Pillo me saludo como siempre, note que se había perfumado y que sus zapatos estaban lustrados, el se había preparado para esta sesión y yo también.
Me saque el pantalón y casi se muere al ver mis medias con encaje y ligas rojas, me saque la remera y me baje el vestido de licra negro hasta tapar la cola, me solté el pelo y lo quede mirando, estaba paralizado, me acerqué a él y le dije que me llamara Natalia.
El me dijo que yo era muy linda y que desde que me conoció, solo piensa en mi como en una chica, eso me gusto muchisimo, él ya me trataba como a una chica, deje en manos de el que se me acercara, si yo era la dama no quedaría bien que me largara, y así sucedió que el me pregunto si no me gustaría tener sexo con mi kinesiologo, yo le conteste que solo si no usaba el aparato de los electrodos, se me acerco puso una de sus manos en mi cara y sosteniéndome me dio un beso que me quito el aliento, yo me abrase a el, y el me empezó a besar con una pasión sofocante, me recosté sobre la camilla con él encima mío que no paraba de hacerme caricias y manosearme, yo no dejaba de abrazarlo y besarlo, jugué un momento con mi lengua en su oreja y pude sentir su erección rozando mi cuerpo.
Yo muy sexy lo comencé a desvestir, cuando ya estuvo desnudo en la camilla se puso detrás mío me subió el vestido y corriendo con los dedos mi bombachita roja y con su lengua me comenzó a chupar mi trasero yo me regocijaba de placer, me gustaba mucho lo que estaba haciendo, el verme transformado en chica y haciéndolo era genial, eso también me ayudo a soportar el dolor que me provoco Pillo cuando comenzó a penetrarme, hasta que no se lubrico bien mi culo no pude darme cuenta de cuanto estaba yo gozando también sus manos no me soltaban la cintura a veces sentía que me iba a lastimar como que mi culo se estaba dilatando demasiado, yo quería mantenerme todo el tiempo firme pero no aguante mas y me entregue al placer y a disfrutar de cada estimulo, podía sentir como sus manos resbalaban en mi sudor y como su pija de piedra entraba y salía de mi, como su pelvis chocaba contra mi cola en cada empellón de mete y saca, de pronto el dolor fue mayor su pija se estaba agrandando en mi interior fuera de mi voluntad comencé a acompañar todos sus movimientos y a gemir por que ya estaba totalmente sofocada, pude sentir como el llegaba al orgasmo con espasmódicos movimientos hasta caer rendido sobre mi espalda, su semen caliente me lleno, parecía que algo dentro mío iba a estallar, su cuerpo estaba caliente y húmedo, saco su pija de mi culo, sentí una sensación como de vacío como que mi culo no se volvería cerrar, el semen caliente se mezclaba con mi humedad y mi bombachita quedo empapada, su pija quedo bañada en semen y en mi humedad que con mi lengua limpie hasta su ultima gota, lo bese y me abrazo, estabamos muy felices, me decía cosas como que yo era la única que lo había hecho sentir así, que mi cuerpo era mas lindo que el de cualquier mujer sobre la tierra, que mi colita lo había acabado, y que quería que yo fuera su amante.
La sesión termino con un profundo beso, y una invitación para que esa noche viniera a mi departamento.
Lo espere hecha una diosa, busque mi mejor ropa, me peine y arregle mi pelo hacia delante, me puse mis collar favorito, uno muy largo de perlas que me da cuatro vueltas, mi pulsera y mis aritos haciendo juego, un conjunto de tanguita y corpiño plateado, unas medias de encaje gris plata con elástico que se agarran bien del muslo y no necesitan ligas, unos zapatos de taco alto plateados y sobre todo un vestido largo tipo tubo de tejido tipo crochet que deja ver por entre su tejido lo que uno lleva puesto debajo.
Pillo llego, trajo una botella de champan y unas rosas hermosas, se quedo enloquecido con mi cuerpo y no nos detuvimos en nada fuimos derecho al cuarto lo desvestí y bailando sola y muy sexi me saque solo el vestido, él me saco mi tanguita y me recostó, me metió sus dedos con una crema que yo había preparado y sin dudarlo mucho comenzó a metérmela, era mucho mas gruesa que mis consoladores, solo la cabeza me hizo pensar que me podía lastimar tanto sexo anal, pero el pequeño estorbo al igual que en el consultorio se fue convirtiendo en placer me dijo que me iba hacer gozar mas que nunca, entonces Pillo apoyó una mano sobre mi espalda mientras que con la otra me indicaba donde poner las piernas y como abrirme mas, empezó a meterme mas y mas su pija, el dolor y el placer eran muy intensos y no podía dejar de regodearme de placer subí mas mi cola para que entrara mejor y él empezó a meter y sacar, meter y sacar, los huevos a Pillo a cada rato golpeaban con los míos, en ese momento sentí que la pija de Pillo se hinchaba en mi interior se puso a meter y sacar frenéticamente el dolor era muy intenso pero el placer era mas y mis gemidos lo pusieron como loco, podía sentir sus venas hinchadas en mi interior y cuando empezó a acabar en pequeñas descargas no soporte mas y comencé a gritar de placer. El cayo rendido a mi lado, yo lo bese y mime hasta que se quedo dormido entre mis brazos, luego se fue relajando y se quedo dormido a mi lado.
Yo no me podía dormir así que me levante me fui al ropero, me saque lo que llevaba puesto me limpie los restos de humedad, mezcla de sudor y semen, y me cambie nuevamente, esta vez no parecería una diva, comencé con un body transparente negro unas medias que enganche al body un vestido muy ajustado sintético rojo, que si me agachaba deja a la vista mi cola, y unas botas rojas, me maquille nuevamente, me peine y me mire al espejo, estaba infartante, me subí sobre Pillo y lo desperté cuando me vio tardo un momento en entender, lo inmovilice con un abrazo y le comencé a meter mi lengua en su oreja el se agarro de mis tetas postizas, mi lengua se metió en su boca con pasión, me di vuelta y le comencé a chupar la pija todavía flácida, sus manos se metieron bajo el vestido y no dejaron de manosearme en ningún momento mi cola, inclusive a veces corría el body para meterme sus dedos o chuparme, su pija se comenzó a poner dura en mi boca y cuando ya la tubo como piedra me senté sobre ella, me corrió el body y me la metió entera apoyé mis manos sobre su pecho y comencé a subir y bajar mi cola, su pija entraba y salía haciéndome sentir esa maravillosa sensación de ser penetrado, sus manos tomaron mi pija totalmente erecta y me comenzaron a pajear, era fabuloso la imagen que reflejaba el espejo me estimulaba un montón, esta vez no duro tanto como la primera cuando sentí que iba acabar le me la metí en la boca mi lengua no dejo de mimar su glande hasta que su leche inundo mi boca, hice un cuenquito con mi lengua y jugué con su semen saboreando esa golosina que haba descubierto me senté a horcajadas sobre él y me empecé a pajear, el me metió sus dedos y me manoseo todo el cuerpo hasta que acabe salpicando todo su cuerpo, con mi lengua lo limpie, hasta que no quedo ni una gota.
Esa noche nuestra pasión despertó el amor entre nosotros y en pocos días ya estabamos viviendo juntos.
Gracias a sus conocimientos de medicina cada día me fue haciendo mas mujer, me crecieron los senos ya no me debo depilar el pecho o maquillarme tanto, mi físico es muy femenino, y hay que observarme muy detenidamente para que se note que alguna vez fui hombre.
No solo vivimos juntos, si no que también trabajamos, por que ahora soy su secretaria, es hermoso soy mujer día y noche y nuestro amor se fortalece día a día, ya no tengo que ocultarme y abandone totalmente mi anterior vida de hombre, soy muy buen ama de casa y juntos exploramos los mas diversos juegos eróticos, inclusive Pillo también descubrió el gustito de ponerse a veces algo de mi ropa para que yo lo penetre.



Fin
Natalia

erica32@infovia.com.ar



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