Este ralato, me
lo envio Shadow.
Una fantasía a realizar...
Llegué a la dirección que me dio puntualmente, hecho que me
distingue del resto de los mortales que habitamos esta city. No
toqué el timbre, sino que golpeé la puerta discretamente un par
de veces. Una voz femenina interrogó ¿Quién es? -Axel,
respondí. La puerta se franqueó y entre al departamento de
ella. No nos conocíamos mas que por E-mail, y aunque nos
habíamos
descripto, reconozco que quedé aún mas gratamente impresionado
al verla personalmente, que en las fotografías que me había
enviado por E-mail.

Erica estaba de pie,
utilizaba zapatos negros de riguroso taco aguja, altos, mas de 10
centímetros. Estaba enfundada en medias color carne y
portaligas, encima llevaba un vestido ajustado al cuerpo, con una
cortísima minifalda, que insinuaba su colita. El talle estaba
ajustado, su cintura
era pequeña y su busto bien marcado. Voy a dedicar un párrafo
aparte al maquillaje, si me hubiese leído el pensamiento no lo
hubiera hecho tan a mi gusto. Los ojos estaban perfectamente
delineados, pero sin esa carga de maquillaje de una mujer
ordinaria, por el contrario, había logrado ese aspecto felino al
alargas su ojos con la cantidad justa de pintura, las
cejas, delineadas en el mismo estilo, su maquillaje fue retocado
con sombras sobre su rostro, (o sea que conocía de este
verdadero arte del maquillaje) , y sus labios estaban pintados de
negro brillante. Tenía unos pequeños aretes, y algunos anillos.
Las manos, igual de cuidadas que el
resto, con unas uñas envidiables en largo y cuidado. Remataba el
conjunto una cinta a modo de collar solo que pegada al cuello. Su
cuerpo exhalaba un delicioso perfume.-
Nos saludamos con beso en la mejilla, ella rió al ver mi mejilla
manchada con su labial y con cuidado pero con soltura me limpió
con un pequeño pañuelo, a pesar de mis "protestas" en
las que indicaba que no importaba.
No sentamos y charlamos un poco. En todo momento mostró una
femineidad absoluta, algo que para mi es imprescindible en estos
encuentros.- Yo estaba vestido con mi habitual atuendo de saco y
corbata, muchas mujeres me dicen que les gusta y me queda bien.-
A ambos nos gustaban los juegos de dominación, y había quedado
claro en nuestros mail que nos gustaba y que no, por lo tanto yo
sería su amo y ella mi sierva sexual. Después de tomar algo
decidimos jugar al maestro y la alumna.-
Para comenzar la fantasía le indiqué unas preguntas, yo sentado
y ella parada delante de mí, como dando lección. A cada
pregunta se contoneaba de una lado a otro como una alumna
melindrosa y bajando la cabeza al tiempo que hacía un puchero
decía con voz aniñada, NO SE...
Finalmente le pregunté si había estudiado la lección, con el
mismo contoneo dijo: NO
Entonces sabes que debo castigarte, le indiqué. Dejó caer sus
párpados y dijo que si. Ella sabía desempeñar su papel, para
comenzar su castigo, le ordené que desfilare frente a mi, y me
insinuara sus atributos. Su colita era espectacular. Luego le
ordené que se acariciará el cuerpo. Todo eso
comenzó a excitarnos a ambos.
Habíamos puesto un vídeo de dominación que ella había
conseguido en un sex-shop, trataba acerca de dos mujeres que
violaban a una tercera, un tema que me excita bastante.-
Finalmente le dije ¡arrodíllate ante mi!. Até sus manos a la
espalda, con un nudo especial que, no obstruye la circulación ni
es dañino (no me gusta la violencia), pero no se puede desatar.
Al colocarme delante de ella pude ver su expresión de sorpresa
al verme sacar un antifaz. Se lo coloqué y perdió por completo
la capacidad de ver. Esto hizo que Erica comenzara a
sentir un estado de indefensión. Me desvestí en un abrir y
cerrar de ojos y colocándome un preservativo, me dispuse a la
primera etapa del castigo. Le dije ¡Putita, ahora vas a sufrir!,
ella pidió que no la hiciese sufrir, como respuesta le introduje
miembro en su boca, mientras le tomaba la cabeza de los pelos,
aunque con suavidad. Se la metía y sacaba, Erica se entusiasmaba
con una eyaculación rápida y un castigo corto, pobrecilla... En
un momento la sujete con mas fuerza e introduje todo mi miembro
en su boca, conocía el arte de chuparla, ya que con su lengua me
frotaba la parte de abajo de mi glande, una de mis zonas mas
erógenas ,quiso liberarse pero
no pudo, sentía que había llegado a su garganta, por un
instante le tape la nariz y trató de desatarse, pero no pudo,
rápidamente destapé su nariz al tiempo que exclamaba, ¡Que
pasa, puta de mierda, acaso es muy grande para vos? Y le
introducía y sacaba el miembro de la boca. Finalmente, antes de
acabar se lo retiré y me calmé. Me pidió que la liberase, pero
le dije:
Esto recién empieza, hoy te voy a someter contra tu voluntad,
voy a violarte!!!
Erica comenzó a lloriquear y a pedirme que no, que por favor, su
voz era cada vez mas aniñada con un tinte de desesperación,
cumplía su papel a la perfección. Le llevé a la cama y le ate
las pantorrillas pegadas a los muslos, desaté sus manos y las
reate a sus tobillos quedó boca abajo, sobre sus rodillas, con
la colita en alto, la espalda super arqueada (lo que me
enloquece), resaltando aun mas su traserito, no cesaba de
lloriquear por lo que puse un gag-ball en su boca. Ahora
gemía... Toqué su cola y se meneó. Volví hacerlo y a la vez
que gemía se contoneó
aún mas. Ambos estábamos excitados. Le apoyé mi miembro
mientras tomaba sus
femeninas caderas para que sintiera mi dureza. Estaba realmente
bien atada, podía moverse pero estaba en total indefensión.
Esto aumento cuando, delicadamente , levanté su corta mini y
estuvo ante mis ojos su culito enfundado en una bombachita rosa.
Puse toda mi mano en el y le dije: Voy a
someterte!!!, el ultraje, la violación, el sometimiento era
inminente y ella lo sabía, gemía como loca, se resistía y
contoneaba su culito de un lado a otro. Sentí que mi miembro
explotaba de excitación, sobre todo cuando rasgué la bombachita
y apareció el ano. Me ensalive un dedo y lo
introduje. Erica estaba como loca, gemía y movía su culito,
luego fueron dos dedos, le hablaba continuamente, me mofaba de
ella, la humillaba. Decidí darle unos chirlos en la cola. No le
gustó, al darme cuenta de ello continué haciéndolo para que
viera realmente quien era el amo allí (aunque
sin hacerle daño), finalmente le dije, ahora voy a penetrarte,
me perteneces, no hay forma de impedir que vierta mi esencia en
tu interior. Costo un poco pero la empalé totalmente, en un solo
movimiento hasta el cuello mismo de mi pene. Gimió se sacudió,
lloriqueó pero fue inútil. La
violación se estaba consumando. La sentí estremecerse ante la
penetración, acaricié su espalda y la sentí a través de
miembro. Al principio quise que supiese lo que tenía adentro
así que moví de arriba hacia abajo, sin sacarlo un milímetro,
ella comenzó a jadear, luego hacia los costados,
después ella meneó el culito para aprovechar al máximo el
placer que le causaba, finalmente lentamente la sacaba y la
ponía, me encantó sentir su músculo esfínter sobre mi glande.
Esto no podía durar mucho mas. Erica me sentía intensamente y
finalmente acabamos como pocas veces antes. Sentimos el goce , el
placer, la fantasía cumplida. La había hecho mi mujer a través
la fuerza de mi músculo viril y ella lo había sentido. Ambos
estabamos agotados, agotados con ese placer tan especial que se
siente después de una gran excitación. Lentamente comencé a
desatar a Erica que tenía una sonrisa verdaderamente luminosa.
Estaba Feliz, y por que no decirlo, yo también.-
Esa fue la primera vez que estuve con Erica. Las otras, son para
mas adelante.
FIN

erica32@infovia.com.ar

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