Mi Primera Experiencia


Como empezar, quizá la mejor manera es explicarte que como te imaginarás siempre me gustaron las cosas de mujeres, recuerdo que tenía aproximadamente 12 años cuando esperaba para encontrarme sola en mi casa y así probarme las medias y los zapatos de mi madre, pero nunca había llegado a hacer una transformación total, sino que me limitaba a ponerme algunas ropas y luego exhibirme frente a un espejo mientras me manoseaba a mi misma, esto me excitaba terriblemente.


Pero, el tiempo fue pasando y por supuesto yo continué con esta afición, de mas está decirte que personalmente siempre me encantaron los travestis y que tenía mi casa llena de revistas de este tipo, recuerdo que siempre los veía como una especie de idolas casi inalcanzables.


Pero, tal como te decía, el tiempo fue pasando y cuando tenía mas o menos 25 años por una oferta de trabajo tuve que irme a vivir a Brasil por tres años, claro, estando yo lejos de mi país me encontraba mas liberada y no pasó mucho tiempo para que empezara a salir con una travesti. Pero hasta ahora la historia era mas o menos convencional, yo cumplía el rol masculino y ella el femenino. Hasta que un día, charlando (no me acuerdo siquiera de que tema) me dijo que yo daría un lindo travesti (palabras exactas), casi sin darme cuenta (y creo que esta era una fantasía de ella también), me encontré dispuesto a verificar si era realidad la observación de ella.


Recuerdo que estaba sumamente nerviosa, primero me hizo pasar al baño, ya que tal como dijo, "había que hacer las cosas bien" y procedió a depilarme las piernas (afortunadamente siempre he sido muy lampiña)\, luego me llevó a la habitación donde me fue maquillando sin permitirme que me mirara en el espejo ya que decía, recién me podría ver cuando la transformación estuviera completada. Así que en primer lugar me maquilló, luego me colocó una peluca, aros y comenzó a revolver entre su ropa buscando aquella que me haría poner.


Cuando finalizó la búsqueda volvió con un corpiño, bombacha cola less, un par de medias de red, una blusa blanca y unos shorts sumamente cavados y ajustados que una vez puestos dejaban entrever parte de mis nalgas. Una vez que estuve vestida, me alcanzó un par de zapatos con taco aguja que me encantaron.


Fue en este momento en que me permitió mirarme al espejo y contemplar su obra, te juro que el verme por primera vez transformada en toda una mujer no solo me encantó sino que también me excitó terriblemente, la imagen que observaba era la de una prostituta atrevida y casi no podía creer que fuera yo misma.


Vos pensarás que aquí termina la historia, pues no, en realidad aquí comienza ya que a continuación creo que estuvimos casi dos horas en una especie de clase de buenos modales en donde aprendí a caminar con zapatos de taco alto, y a moverme y actuar como toda una mujer. Recién cuando estuvo convencida de mi comportamiento fue que pasamos a la sala del departamento y nos sentamos en los sillones a charlar como dos amigas.


Aquí si es donde comienza la historia, nos sentamos en los sillones de la sala y entonces me confesó que hacía tiempo que deseaba hacer esto, (a mi por mi parte no se me había ocurrido, pero de haberlo sabido te juro que lo hubiera propuesto mucho antes) y que a ella también le excitaba mucho la idea de estar conmigo transformada en una prostituta.


De más está decirte que poco a poco fuimos acercándonos cada vez mas hasta que terminamos besándonos y actuando como si fuésemos dos lesbianas, fue encantador, luego ella tomó mi mano y la fué guiando hasta su entrepierna y yo entendiendo su mensaje fuí acariciando sus piernas por debajo de la pollera hasta llegar a su órgano sexual, allí continué acariciándoselo hasta que ella me guió una vez mas y tomando mi cabeza me indicó que deseaba sexo oral. Te juro que estas son cosas que yo hasta ese momento nunca había realizado, aunque ahora me doy cuenta que siempre fueron mi fantasía.


Así, mientras estaba entretenida con su órgano sexual, ella comenzó también a acariciarme la cola diciéndome que era muy bonita, y finalmente preguntándome si se la iba a dar, que hacía mucho tiempo que también tenía ganas de cumplir un rol activo conmigo.


En el estado en que me encontraba yo no me hubiera negado a absolutamente nada, y por supuesto, cuando le dije que sí, me tomó de la mano y me llevó a la habitación, recuerdo que al llegar, temblaba de los nervios, pero ella también se mostró muy comprensiva y lentamente fue acariciando mi cola, y luego dilatandome para finalmente penetrarme.


Fue Glorioso!!, nunca me había imaginado de lo que me estaba perdiendo y me encantó, esa noche estuvimos casi hasta que amanecía amándonos como dos lesbianas, y después durante casi un año, por lo menos una vez al mes se producía el cambio de roles donde ella actuaba siendo solamente activa y yo me transformaba en su mujercita. Algunas veces era yo quien llegaba temprano del trabajo, me cambiaba y la esperaba dispuesta a servirla y otras veces era ella quien de pronto aparecía con la peluca y el resto de la ropa que había elegido que yo usara durante esa noche, a veces me transformaba en toda una prostituta, mientras que otras veces mi imagen era la de una señora ama de casa, pero siempre me encantaba.


Lamentablemente nuestra relación finalizó luego de un año pero siempre recuerdo que fue ella quien me inició (en muchas cosas y de muchas maneras) y quien por así decirlo, asistió al nacimiento de Ana Raquel.


Por supuesto, una vez que volví a Buenos Aires poco a poco fuí comprándome un vestuario completo y he tenido también otros encuentros tanto con travestis como yo como con parejas, pero esas son otras historias que puedes leer si quieres.


Me gustaría que me escribieras contándome tus comienzos, tus historias y quien sabe, si vives en Buenos Aires o cerca, también el destino puede llevarnos a encontrarnos el día de mañana y vivir una aventura mas... tu decides. Incluso, si eres travesti como yo, también tengo deseos de armar un grupo de encuentros donde podamos juntarnos, charlar y en fin, compartir las cosas que nos pasan.


Volver a la Página Principal


Escribeme que estoy esperando ...